Bueno, quizás os decepcione, porque es corto, y además hace que no veo al mencionado... siete años... Pero bueno, no importa. Os contaré cómo le conocí:
Todas las tardes lo mismo. Algunas veces, podía darse la posibilidad de lluvias sobre la zona escolar de Texas, donde me perdía en bonitos cuentos de hadas durante las laaaaaargas clases. Pero ya me sabía el camino de memoria, tanto que mis pasos se asemejaban a los de un autómata contando tan sólo seis años. Pero bueno, yo iba un curso adelantada, o sea que hacía primero. Primero de primaria. De hecho, no hacía mucho que había empezado el nuevo curso, pero la guardería estaba dentro del mismo recinto, de manera que me lo conocía de memoria, palmo a palmo. Todos los adultos (aburridas personas mayores...) decían no se qué de que si me costaba hacer relaciones. Venga ya. Si yo no soy sociable, será porque me da la santa gana... Vamos, lógico, ¿No? Aun así no lo quieren entender... Cabezones... Bueno, a lo que iba: Realmente yo no tenía amigos porque no me pasaba por el gorro de tener a ningún mocoso detrás. No obstante, cuando entré en la clase (cuyos "habitantes" me superaban por un año) me fijé en la atractiva mirada azul de cierto rubio que jugaba distraídamente con un boli en la mano. En el recreo, igual. Ni pu** caso. Joder, ¿Es que es un retrasado mental, o todos los chicos son así...? (Por cierto, todavía no me han respondido a esa pregunta... XD) Bueno, y yo insinuándome continuamente. Lo tenía delante, de manera que intenté aprovecharme.
- ¿Me dejas un lápiz?
- Toma. -me lo da sin mirarme, sin si quiera volverse.
- Se me ha olvidado también la goma.
- Aquí tienes. -Lo mismo. A este paso sería más rápido que me dejara el estuche.
- Perdona, ¿Puedes ayudarme con esto...?
-¡¡¡Yo te ayudo!!! -Mierda, me tenía que oír la chavala gritona de al lado.
Vamos, que el intento fue un fracaso total XD.
Y sin embargo, todos los días siguieron siendo así, sin éxito. Desistí al intento número 1.884.912 y medio. Bueno, lo del medio fué un patético ademán de acercarme a él... (Lo confundí con otra persona, para que os hagáis idea XD) Bueno, así hasta que, derrotada, un día gris y lluvioso en el que todo Dios está en su casa, me lo encontré sentado en el banco al que (casualmente XD) me dirigía.
- Hola, idiota. -¿Me hablará si le insulto?
- Hola fea. -Vale, la pregunta que me hacía antes de los chicos está resuelta (XD).
- ¿Qué has dicho, malnacido?
- F-E-A -dijo, burlón.
- Imbécil.
- Mosquita muerta.
- ¡SERÁS...! -rugí. Pero me asombré (y ¿por qué no decirlo? maravillé) cuando el chico empezó a reír a carcajada limpia.
- ¡Tía, eres buena! ¿Cómo te llamas...?
- Soy Gaby. Todo el mundo me llama Barton... Pero me llamo Gabriela.
- Soy Fer. Bueno, soy Federico, pero el nombre me parece demasiado largo. Todo el mundo me llama Simón, pero odio que me llamen por mi apellido.
Las gotas de agua caían incansables repiqueteando contra el suelo encharcado.
- Ya somos dos -sonreí inconscientemente a la vez que él. No os describo la sonrisa de Fer, porque sería inútil comparar la mueca de un ángel con palabras humanas. Pero, puedo decir que era... ¿Sólo maravillosa? Necesaria para mí.
Desde ese día, el saludo siempre era igual.
- ¡Hola idiota!
- Buenas, fea.
Y nos íbamos juntos a escuchar el runrún del profesor que nos tocara ese día.
Bueno, se aceptan críticas, comentarios y palmadicas en la espalda XD. Xao.
Barton.:D