Como un frío antártico que viene y corroe el metal, así llegaste a mi corazón.
Disfrutando de la ignorancia de amar llegaste tú, me corroíste mi inocencia y me diste motivos para suspirar de amor, llorar de amor, sonreír de amor....
Es fácil caminar sin plantear lo que dejaste atrás, pero yo valiente, me adentro a auscultar mi pasado y el posible futuro de no haber optado por pasarlo junto a ti. Pues me imagino sonriendo con la mirada puesta en seguir adelante, pero sin un motivo en concreto para ser mejor, como lo era antes de ti.
Si pudiera hoy día decirte algo para el futuro sería:
¡Déjame morir en tus brazos para luego volver a suspirar y poder besarte!
¡Déjame adorarte y que de mi amor salga tu felicidad!
Déjame a tu lado porque por fin soy alguien, alguien con un corazón helado por tu amor.