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Amor perdido...

SamiSami Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2008 en Romántica
Amor perdido...
-Fue un amor cobarde, de esos que es mejor olvidar…- el resentimiento se escapaba de sus labios rosados y él lo había percibido. Mas no dijo nada. Sus palabras habrían sido inútiles, nada la haría cambiar de opinión. Ella lo odiaba. O al menos eso era lo que aparentaba siempre que lo tenía cerca.
-Hubieras querido que las cosas fueran diferentes, ¿no?- le preguntó con tono pacífico, en un intento de calmar su rabia interna. Ella lo miró fijamente por unos breves instantes, mientras la suave brisa sacudía su pelo con infinita suavidad. Esos ojos añiles se clavaron en los de él, y él se quedó perdido en su mirada. Por un momento fue como si el tiempo volviera atrás. Pero en aquel entonces, las miradas eran de amor, del más puro y romántico amor. Ella dejó de observarlo, se arrodilló cerca de la orilla, y sus dedos se sumergieron en el agua cristalina del lago. Unos segundos pasaron, inmersos los dos en el silencio incierto de la noche oscura.
-Sólo…-pronunció con una voz dulce que jamás le había oído desde su llegada-sólo quería que ella fuera feliz. La única vez que la vi con una sonrisa verdadera fue en esa foto, junto a usted…-
Él no supo que responder. Después de tantos años lejos, nunca había vuelto a vivir lo que sintió por ella. La madre de la adolescente que tenía enfrente suyo representaba uno de los pocos recuerdos hermosos, imborrables que se había llevado de ese lugar. El único, acaso. El volver allí y saber que la había perdido para siempre, lo hacía sentir aún más culpable. Sin embargo, sus sentimientos permanecían ocultos, presos de la amargura, incapaces de escapar.
-Mi mamá lo amaba. Jamás lo olvidó. Y durante la enfermedad…bueno, digamos que se volvió más sensible…no dejaba de rememorar todos los momentos con usted…pero, ya no importa.-se levantó y acercándose a él, lo abrazó. Atónito, sin comprender lo que estaba sucediendo, se quedó inmóvil.
-Antes de morir me pidió que le diera un abrazo…-le susurró.
-De todas las personas… ¿ella se acordó de mí?-la pregunta le carcomía el alma por dentro, necesitaba saberlo.-¿por qué? Si la lastimé tanto, ¿por…por qué?.-No lograba entenderlo. El dolor por su pérdida comenzaba a resquebrajar su coraza de hierro, de estúpida indiferencia.
-Quien sabe…-se separó de él unos centímetros y le volvió a dirigir la mirada, de ojos enrojecidos.-el amor no entiende ni de razones, ni de olvido…eso era lo que ella solía decir-
La luna, la inconstante luna lo llamaba de nuevo. La observó, callado. Como antes, junto a ella. Cada pequeño recuerdo, cada sonrisa retornó a su memoria.
-Tenés razón. Fue un amor cobarde- ahora era él quien clavaba sus ojos en ella.-Pero por mi culpa. Ojalá puedas perdonarme algún día.
Los ojos tristes de ese hombre atravesaron su corazón. Ella desvió la vista. Se estaba alejando de él cuando se detuvo.
-Ella ya no va a volver. La perdí y nada más puede hacerse. Simplemente…-las lágrimas bañaban su rostro de piel tersa.- Guarde en su memoria un pedacito de ese amor y no lo olvide…
Y corriendo, se fue de aquel sitio. Él sonrió, a pesar del dolor.
-Te lo prometo, Azul.
Y con paso lento, partió también de allí.
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