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De por qué soy tan rudo con mis opiniones literarias…

KuXXoKuXXo Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2008 en Literatura
Me gustaría explicar esto con una anécdota.

Cierto día, hace poco menos de dos años, tuve la oportunidad de asistir a un congreso de poesía que aquí llaman Juegos florales. Consisten, estos juegos, en tres días en que los escritores son aplaudidos y azuzados en su infinita vanidad, que exponen sus obras con algún dejo de soberbia y se les felicita por saludar a la multitud que siempre les sonríe y que perennemente les mira con ojitos de borrego que no entiende.
Mi oportunidad, sin embargo, no consistió en formar parte de la aglomeración. Tampoco, como puede llegar a pensarse, en ser uno de los expositores puesto que, aún habiendo sido invitado por el director del certamen, poco me ha seducido la idea de intervenir de una manera directa en las corrientes literarias; me interesa mucho más la teoría que la farándula y a los recitales poca o ninguna gracia les encuentro. La oportunidad, pues, consistió en ser amigo de los organizadores y por tanto pasarme los tres días enteros compartiendo con el círculo de poetas, desayunando, discutiendo y declamando con ellos alguno que otro poema muerto (aunque, reitero, yo no lo hago en público). Durante estos tres días pude formarme una opinión concreta acerca de la poesía actual, tan libre y tan libertaria.
Conocí a muchas personas, poetas y cuenteros de todas las regiones del país, e incluso algunos internacionales, pero a ningún novelista, ni uno solo, por más que lo busqué no pude encontrarlo, y fue esta mi primera inquietud. Al segundo día, en el desayuno (tomábamos café con leche y comíamos almojábanas y buñuelos), nos hallábamos un grupo de cinco o diez personas y yo me decidí a preguntarles, a todos esos escritores que se hallaban conmigo que no lo soy, por qué nadie escribía novelas, por qué todos eran poetas de verso libre o a lo mucho cuenteros.
La respuesta fue casi unánime: en síntesis, no se aventuraban a escribir una novela porque les resultaba muy complicado, porque el espumarajo impotente de sus sentimientos sólo daba para producir cosas cortas: poesía, o a lo mucho cuentos cortos. Me gustaría poder decir que los enfrenté y les dije cobardes, pero yo en ese entonces no tenía el carácter que ahora tengo; no obstante alguno, que seguramente intuyó la mediocridad de la respuesta, arguyó aludiendo a los diálogos de Platón con una cita que yo por más que estudio no he encontrado. Decía que un día Sócrates bebía parcamente en una taberna cuando se le acercó un loco sin nombre preguntándole si no temía al ridículo. Sócrates le contestó que no, que no le importaba lo que pensaran los demás porque no necesitaba la opinión de otro cuando tenía la suya en tan buen concepto (una respuesta muy impropia del Sócrates culto que yo tengo en mi cabeza, si alguien conoce ese diálogo, por favor hágamelo saber).
Con esto, deduzco yo, el poeta pretendía dar a entender que las manifestaciones artísticas pequeñas, y personales, también eran importantes, y que no todos podían dominar el arte mayor, o el pensamiento extenso, y aún así realizar aportes eminentes a la rama literaria. Yo, que era un parco, un pacato y timorato, permanecí en mi asiento, asintiendo quedamente a sus razonamientos; y en realidad este punto puedo entenderlo, puedo diferenciar el arte menor y el arte mayor, y asimilar las inclinaciones por unos o por otros, lo que, con el tiempo, me ha resultado repugnante, es recordar los millares de aplausos dispensados a unos cobardes que no lograban prolongar un pensamiento por el tiempo requerido, la aprobación tácita, y la superioridad intelectual que también tácitamente aceptaba quien aplaudía ante quien exponía.
De allí, con el tiempo, extraje mi buena opinión de los novelistas, pues aunque sus novelas sean pobres son por lo menos la demostración de una valentía, de que han intentado (y a lo mejor han logrado) prolongar su pensamiento a lo largo de cien o doscientas o quinientas o mil páginas, pues una buena novela (bueno, no digamos tanto, digamos que una característica de una buena novela es que), conecta reflexivamente todas las palabras, construye una estructura en que todos los personajes se ven envueltos y no salen por un lado y por otro como picos agudos de un metal mal lijado.
Pero tal vez me hace falta explicar algo, tal vez para algunos sea necesario indicar (y me perdona el lector que se sienta tomado por un imbécil) por qué es una cobardía que los poetas quieran prosperar exclusivamente en su ser como la piedra de Spinoza.
Pues bien, esencialmente es una cobardía porque intentan prosperar en un ser incompleto, ya que tienen miedo, y ni siquiera intentan, conquistar la rama literaria en toda su envergadura. Deberían al menos conocer y comprender los recursos que tienen a su disposición y elegir uno más adelante, así sea de corta trayectoria, pero es un cobarde quien se ajusta a lo más sencillo sólo porque no puede, o ni siquiera sabe si puede porque no lo intenta, dominar lo complejo.
No hay que caer ante un sofisma de composición y pensar que lo que aplica en este caso aplica en todas las actividades del género humano. Este paradigma que acabo de exponer, hasta donde yo vislumbro, únicamente se cumple para las manifestaciones artísticas pues el arte, como último fin, pretende trascender las barreras del tiempo, crear cosas que puedan ser consideradas verdaderas cumbres del pensamiento humano. No así con la repostería o la metalurgia, en las que dominar con pericia una rama y encontrar un buen equipo sería bastante para sobrepasar toda meta conocida. Pero en arte, y concretamente en literatura, no es muy decorosa esta pavura de quien, queriendo trascenderse a sí mismo, queriendo ser recordado e invadir con su pensamiento a los lectores, se arredra ante un muro complejo pero perfectamente franqueable.
Habiendo explicado esto, volvamos al recital. Siendo que callé, pude continuar compartiendo con los poetas y extraer más de sus conceptos y sus opiniones.
El entorno de los poetas, cuando son manada, es parecido al de una jauría de primates: uno siempre los puede ver espulgándose y lamiéndose la espalda entre sí, y puede también, si presta mucha atención, distinguir uno más letrado que los otros, uno a quienes los demás aceptan como superior y casi como líder. El líder del recital, el que hacía callar a todos cuando hablaba y el que pregonaba saber mucho de literatura, era un hombre con bigotito demodé, regordete, de cabello canoso y enrulado que como escritor se había apodado Julián Malatesta, supongo que por los Malatesta de la Divina comedia. Con Malatesta y sus compinches, que en un círculo cerrado ya no eran tantos, tres o cuatro si mal no recuerdo, me pasé todo ese segundo día.
Como hacen todos los poetas que no venden y que tienen sobre-existencia de ejemplares, Malatesta, cordialmente, me regaló y dedicó un ejemplar de su obra, un cuaderno de poesía muy decente que se titula La cárcel de Babel. Lo primero que hice, como hubiera hecho cualquiera, fue abrirlo y leer el primer poema al tiempo que le agradecía con balbuceos (pues por esas fechas yo, de puro manso, ni siquiera hablaba en un tono audible). El poema comenzaba con un verso de veintiuna sílabas y continuaba con uno de veintitrés, sin ninguna consonancia fonética con el primero y tampoco con el tercero. Así, obviamente, deduje que era uno de los ya incontables profetas de esa doctrina sin exponentes destacables que se llama verso libre (los poemas más recordados de Neruda, verbigracia Me gustas cuando callas… ó Abeja blanca zumbas están compuestos por alejandrinos; igualmente Neruda propugnó en casi todos sus poemas por una armonía fonética, y su simetría casi siempre era deducible, aunque no canóniga, si bien es cierto que conforme fue creciendo se fue alejando de la versificación más rigurosa. Si se quiere ver uno muy decente y muy liberal, casi totalmente libre, aunque armonioso, podría consultarse a Leónidas Lamborghini).
Yo, que siempre he creído que la lírica se hizo para expresar las cosas de una manera egregia y no simplemente para relatarlas como sí puede ser el caso de la prosa corta, le pregunté por la estructura de dos serventesios y un pareado, por la conformación del endecasílabo, por la conjunción de las sílabas breves y tónicas, y no para probar sus conocimientos sino porque yo para ese entonces, aunque sabía distinguir un poema libre de uno riguroso, era un sincero ignorante de la composición de versos armoniosos y simétricos, como aún sigo siendo de los profundos. No me respondió nada concreto. Le pregunté entonces por el significado de su poema, que ahora sé él no conocía, pues había juntado un montón de metáforas y palabrejas hasta componer algo que vagamente versaba sobre una cárcel y un pájaro y unas lágrimas.
Cuál no sería mi desazón al verlo palidecer e inventar una respuesta escogida como al azar, puesto que cuando yo le pregunté estábamos rodeados de bachilleres que venían a pedirle que autografiara sus libros o, para ser más correcto, sus cuadernillos de poesía. Haría mal en inventarme un desenlace catastrófico para esta escena, ya que a pesar de que balbució y transpiró un poco y trastabilló hasta terminar inventando una anécdota sobre su padre, ninguno de los estudiantes se percató de su desconcierto y a lo mejor ni siquiera, como él tampoco lo habrá hecho, entendieron lo que yo le estaba preguntando.
Después de escuchar su historia me aparté, a sabiendas de que no me había contestado nada, y no me fui a llorar ni me eché al dolor ni me dio soberbia ni nada de eso, la respuesta me causó como una especie de marasmo, me quedé a dos metros de allí viéndolo firmar cuadernillos y corregir poemitas que la gente le traía con ojos de piscina, esperando su aprobación. Los poemas de los jóvenes, obviamente, también carecían de cualquier simetría, de cualquier armonía y de cualquier grado de profundidad, pero el hombre, apoyándolos en su barriga incipiente, los acariciaba y les recomendaba que compusieran muchos de esos hasta tener un cuaderno lleno, y que cuando lo tuvieran lo publicaran íntegramente, buenos (si es que había) y malos por igual, como quien no puede retener las necesidades sanitarias, y se lo lanzaran al mundo así sin más, porque al público, según comentó, siempre terminaban por gustarle los poemas más raros y que a él en más de una ocasión le había sucedido que el poema más recordado de sus antologías era el que él más había desdeñado en principio, el que había compuesto con menos ganas. Los jóvenes lo miraban añublados, casi que literalmente pues uno diría que entre ellos y el poetastro se tendía una cortina de niebla que no podían sobrepasar, como la cortina invisible que establece la jerarquía entre un padre y un hijo.
Así supe yo que la poesía libre no es más elaborada que las cartas de colegio, y que es como una plaga de langostas que prolifera por montones, para cada día, para cada noche, para cada beso, y que a este paso va a ser muy difícil acabarla, o tan siquiera comprenderla.

Veo que la anotación se está prolongando demasiado así que por ahora entenderé terminado el relato, aunque falta un día completo. Si los directores de la página y quienes la lean lo consideran prudente la concluiré en los días posteriores.

Comentarios

  • MalubeMalube San juan de la Cruz XVI
    editado noviembre 2008
    Interesante experiencia e interesante punto de vista. En parte lo comparto. En lo que se refiere a la proliferación del verso libre ante la incapacidad de algunos de controlar la métrica, y en la proliferación de complejas metáforas que carecen de significado alguno, y que bajo una apariencia de dominio del lenguaje, llenan de palabras una hoja sin que aquello transmita nada ni el autor sepa qué quiere decir.
    Sería el equivalente a algunos pintores abstractos que, aunque los hay muy buenos, también los hay que hacen cuatro rayas en un lienzo, y lo califican de obra maestra mientras todos lo miran con cara de entendidos.
    Hasta ahí, coincido.

    Pero no coincido en la generlización que haces sobre los poetas, en cuanto a su mediocridad o falta de valor por no enfrentarse con el reto que supone escribir una novela.
    Lo mismo podrías decir del novelista que no es capaz de someter su pluma a las reglas de la métrica, y necesita recurrir a la prosa para expresarse.
    Yo admiro a los que escriben poesía, creo que tienen un don, del que yo, por ejemplo carezco. Lo he intentado, pero el resultado, digamos que es cómico.

    Cada persona tiene una habilidades, y aunque intentes sacarle punta a otras, el resultado puede no ser el mínimo aceptable. Por eso no se les puede tachar de cobardes o mediocres. O según tu apreciación todos deberíamos escribir de todo, poesía y novela, y hay pocos que lo consigan. Desde luego, esos, los que se adaptan a prosa o verso, puede considerarse que están en un escalón liteario más completo, pero no por ello el resto están condenados a la mediocridad.
    Creo que hay personas que expresan su sentimiento a través de la poesía de forma admirable, porque es como mejor saben hacerlo.

    O no te he entendido, que también puede ser.

    Pero me ha encantado, a pesar del esfuerzo que me ha supuesto leerlo por el tamaño de la letra (cosas de ser una yaya, que dice mi amigo Santi)
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  • UlrichUlrich Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2008
    A mi me parece que el verso libre muchas veces se malentiende, asimilándolo con algo así como un verso «descuidado», como diría Juan Ramón Jiménez. El verso libre exige una igual o mayor elaboración a comparación del verso regular, pues si éste se vale de la métrica y la rima, aquél aboga más por el ingenio y el gusto, y eso sin perder de vista (¿o de oído?) la musicalidad del verso. Además, en verso libre el ripio es más flagrante. (Pero, bueno, basta de teoría, pues así como hay genios musicales que nada saben de corcheas y semifusas, así también debe haber poetas talentosos que nada sepan de hexámetros y alejandrinos.)

    Por otra parte, no estoy muy de acuerdo en esa concepción de la novela como signo de osadía literaria o, en el más radical de los casos, como objeto de toda carrera de letras. La literatura misma está llena de literatos que nunca escribieron novelas y que no por ello dejaron de ser grandísimos escritores. Me parece un poco más creíble pensar —siempre dentro del contexto de la anécdota de KuXXo— en lo molesto que resulta esa inercia con que funciona el público profano y que se traduce en caravanas, aplausos y alabanzas que ninguna relación guardan con el mérito artístico.

    Y, por cierto, aquí cabría preguntarse si el arte (pues hacer poesía es hacer arte) parte de esa intencionalidad narcisista de querer ganarse aplausos y reconocimiento. El arte muchas veces, si no es que siempre, parte de la incomprensión, del ostracismo y de la locura, ¿y qué es todo esto sino un no-reconocimiento, incluso una negación? Los aplausos, el éxito y las rosas son, diría yo, un añadido, un mal necesario que no llega sino hasta cuando el autor ya yace en su tumba.

    Saludos,
  • MalubeMalube San juan de la Cruz XVI
    editado noviembre 2008
    Castellorizon escribió : »
    Y, por cierto, aquí cabría preguntarse si el arte (pues hacer poesía es hacer arte) parte de esa intencionalidad narcisista de querer ganarse aplausos y reconocimiento. El arte muchas veces, si no es que siempre, parte de la incomprensión, del ostracismo y de la locura, ¿y qué es todo esto sino un no-reconocimiento, incluso una negación? Los aplausos, el éxito y las rosas son, diría yo, un añadido, un mal necesario que no llega sino hasta cuando el autor ya yace en su tumba.

    Saludos,
    Me parece una concepción del arte un poco pesimista y oscura. Yo lo veo más como la expresar de un sentimiento, que se necesita exteriorizar y que en ocasiones es cierto que puede ser muy triste y doloroso, pero no siempre. Y cada uno lo expresa de una forma, a través de la música, la pintura, unos versos, un texto.
  • AMANDOAMANDO Juan Boscán s.XVI
    editado noviembre 2008
    Esta muy bien que intentes justificar tu irrupción algo desdichada en este foro, sin embargo, la justificación la sitúas al mismo nivel que tu entrada, esto es, en el mismo plano de infortunio.
    No voy a entrar a debatir tu exposición, es un misal eterno y en todo caso, parece ser que deseas convertirlo en un acto folletinesco. La escenificación que has representado con el señor Malatesta es, en mi opinión, engreída y soberbia.
    Me da la impresión que eres un ser anacrónico, instalado en El Siglo de Oro. Está muy bien hablar de serventesios, alejandrinos, tetrástrofo monorrino o cuaderna vía, quintillas, estrofas sáficas y un largo etc., algo que he de reconocer que estudié ya hace muchos años, así que tú, por tu edad, lo tendrás mucho más fresco que yo, pero ya te comenté que incides demasiado en el continente y obvias el contenido. Los poetas nacen y no se forjan con el cerebro, si no a golpes de corazón, eso es algo que parece que no tienes en cuenta en absoluto. En todo caso Castellorizón te ha respondido muy sabiamente y no tengo más que añadir salvo tus apreciaciones sobre mi persona.

    (aquí, en este foro, el líder pareciera ser Amando, a quien se le atribuye -o quien se atribuye, no lo he descifrado aún- la facultad de calificar por su palabra presuntamente sabia y decididamente amable

    Querido KuXXo, te invito a que prosigas tus investigaciones, quizás ignores el significado de la palabra amistad y respeto que en todo caso profeso a todos los cofrades de este foro y que por suerte, muchos me profesan a mí. Es posible que ahí encuentres lo que andas buscando. Yo por mi parte no me atribuyo nada en particular, sin embargo parece que la ilustración es patrimonio personal tuyo, algo que en todo caso, y siempre en mi opinión, evidencia el concepto supremo que tienes de ti mismo

    Para Amando, como para Malatesta, también tengo simpatía pues sé que se aventura hasta la novelística, discute abiertamente y sabe retractase con el estoicismo propio de un caballero, pero tengo que decir que sus comentarios tienden a pecar de ingenuos, y a veces de leguleyos o esnobistas).

    Te aseguro, que la simpatía es mutua, aunque pueda parecer lo contrario, sin embargo desconozco la conexión que pueda existir entre la ingenuidad, la modernidad o el poco rigor y desenfado con el que calificas mis intervenciones, no obstante me debo al respeto que me merece tu opinión.


    (para Amando: los poemas más recordados de Neruda, verbigracia Me gustas cuando callas… ó Abeja blanca zumbas están compuestos por alejandrinos

    Lamento tener que sacarte de tu error, querido amigo, mis poemas más recordados en absoluto son de Neruda, en todo caso pertenecen a Quevedo "No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente. Me representes o silencio o miedo"
    En este foro estamos acostumbrados a expresarnos con total libertad y nunca se me ha pasado por la mente, hacer callar a nadie y menos si ese nadie me dobla la edad.
    Dado que eres un estudioso de Neruda, recordarte la carta a Matilde Urrutia, donde el maestro reconoce la ligereza con que trata sus sonetos, así que por favor, no me hables de serventesios.


    A Matilde Urrutia
    Señora mía muy amada, gran padecimiento
    tuve al escribirte estos mal llamados sonetos
    y harto me dolieron y costaron, pero la
    alegría de ofrecértelos es mayor que una
    pradera. Al proponérmelo bien sabía que
    al costado de cada uno, por afición electiva
    y elegancia, los poetas de todo tiempo
    dispusieron rimas que sonaron como platería,
    cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad
    hice estos sonetos de madera, les di el sonido
    de esta opaca y pura substancia y así deben
    llegar a tus oídos.
    En todo caso, entenderás que por mi trabajo y resto de obligaciones es probable que me impidan una contrarréplica o tu esperada réplica. Así pues, continúa con tu simetría, tu métrica y tus formas, sin olvidar las formas con que todos merecemos ser tratadosni la belleza que adornan a tantos y tantos poemas de estilo libre.
    Un fuerte abrazo
    Amando
  • santi msanti m Banned
    editado noviembre 2008
    Kuxxon, me parece interesante lo que dices.
    Comparto la opinión con mi yaya, en cuanto a las diferencias entre poesía más métrica y verso libre, y como pintor que soy, alabo su comparación con el arte abstracto.
    No creo que el poeta sea cobarde por no escribir novela. No todo es blanco ni negro.
    Te cuento una anécdota. En una entrevista preguntaron a Plácido Domingo: ¿Por qué cantas rancheras, tu que eres de los mejores cantantes de ópera del mundo? Y contestó: -¡Joder, porque me gusta!
    Dicen que los que somos creativos lo somos porque tenemos activa una parte especial del cerebro. Se podría pensar que los poetas y los novelistas no tienen activa la misma parte, porque, como dice Marta, a mí tampoco me resulta fácil escribir poesía. Me ceñiría demasiado a la métrica y olvidaría la belleza.
    Y sin embargo me resulta fácil escribir novela.
    También habrá poetas que escriban novelas y viceversa. No creo que haya que generalizar y decir que se trata de una incapacidad supina de unos y otros.
    Yo, por ejemplo, pinto. Otros esculpen. Otros cantan. Otros hacen fotos.
    No creo que haya que oponer la poesía a la novela. Hay mucho más entre ellos y mucho más debate que ese.
    Pero repito que me parece muy acertado el debate entre poesía métrica y libre, como arte figurativo y arte abstracto. Los que hacen poesía libre, como los que pintan abstracto... ¿Quién decide si es bello de verdad o es una castaña?
    Habrá casos más evidentes que otros, pero es un buen debate.
    Mis felicitaciones.
    Santi
  • CésarCésar Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2008
    Creo que el verso libre se nota cuando está "trabajado" o cuando es simplemente síntoma de ignorancia con respecto a la métrica y pareados. Esto ocurre con todo, con la fabricación de edificios, de una pintura, música... etc.

    Poco tengo que añadir, pero me parece que te has dejado llevar, sobre todo en tu presentación en el foro, de una especie de sabiduría que tú mismo te has asignado inconscientemente sin apenas haber llegado a conocerte ni a conocernos.
    No me parece que se deba mentar a personas de este foro como ejemplos de caballerosidad, de amabilidad o de sabiduría presunta puesto que cada uno reacciona como es y creo que en este foro se les ha aceptado tal y como son y encima encantados de la vida -y a mi me gustan-.

    Estoy de acuerdo con lo que alguien ha dicho sobre tu escrito. Al leerte me ha parecido, la primera impresión -y la segunda- que más era una justificación medio novelada a tu entrada en el foro que otra cosa.
    Aunque también puedo equivocarme, por supuesto.
    César
  • editado noviembre 2008
    a pesar de tener la cabeza prendida en fuego por haber escrito ese comentario, creo que cesar dio en el clavo.
    yo lo hubiese dicho de una forma mas divertida o hiriente dirian algunos, como sea , es necesario que a este participante se le pinche el globo en el que viaja.
  • CésarCésar Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2008
    Anda, bájate a "Dedicatorias" que hay una para ti.:p
  • KuXXoKuXXo Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    Bueno, pues venía pensando en proponer un nuevo punto pero supongo que primero la forma me obliga a responder...

    Para empezar olvidé algo. Consultando algunos libros recordé a un poeta de verso muy liberal que en mi opinión es excelente, se llama Antonio Caballero y escribió la novela Sin remedio, uno de los mejores trabajos de prosa integrando la lírica.

    Respecto a lo de los poetas cobardes y mediocres, no hablaba de la poesía en general, ni de que los poetas son cobardes porque no quieren hacer novelística. Desde luego, y como una opinión personal, considero a la novelística un género muy superior a la lírica, por cuestiones de elaboración del pensamiento; pero no es que Borges sea un cobarde, ni Machado un arredrado; también los leo y los admiro como poetas, porque en sus escritos se nota que no carecen de un pensamiento elaborado sino que son capaces de sintetizarlo en pocas palabras. Se ve, entre otras cosas, que si quisieran perfectamente podrían haberlo novelado y hacerlo con destreza (además lo demostraron, que pena recordarlo tarde, mediante exitosas incursiones en una prosística breve). Así, pues, yo no desprecio a quien se dedica a la poesía, desprecio a quien lo hace mal sólo porque lo demás lo hace peor.

    "es un cobarde quien se ajusta a lo más sencillo sólo porque no puede, o ni siquiera sabe si puede porque no lo intenta, dominar lo complejo"

    Hablaba, pues, de la cobardía de los escritores cobardes o, mejor dicho, de los que no se atreven, porque les parece muy complejo. Mi intención lejos estaba de anatematizar a los poetas por poetas. No tengo mucho tiempo y espero explicarlo mejor luego.

    Tampoco considero que esta sea una justificación de mi entrada. Excepto por el título no veo de qué puede uno concluir esto, sería, para este relato, encontrar una crítica de continente (el título) en el contenido, toda vez que yo me reitero en mi ánimo de señalar errores donde encuentro errores. De todos modos si el título confundió a alguien digo que el final del relato iba a un punto muy divergente.

    De Neruda decía que sus poemas más recordados eran:...
    En ningún momento hablé de los poemas que más gustaban a Amando, puesto que no conozco sus gustos.

    Desafortunada sí es, desde luego, la referencia estricta a Amando, lo que quería dar a entender era distinto. Sus comentarios, sí, me parecen ingenuos en muchos campos, y doctos también pero de una manera esnobista y carente de análisis, ya por que usa referencias absurdas como análisis, ya porque se empecina en empotrar palabrejas de falsete, aunque debí haberlo explicado más detalladamente a fin de no caer en este tipo de malentendidos. Amables también son, y puntuales. En fin. Me disculpo por esto, por haber metido una opinión sobre un forista en un relato sobre malos poetas, pero como la intención no es folletinesca prefiero aclararlo en privado y borrar la alusión.
    No lo mismo con Malatesta, a quien no ridiculicé sino que puse como ejemplo de lo que él mismo no podría refutar que es: un poeta de mediocre verso libre que carece de conocimientos poéticos.
    Lo digo porque conozco su obra y porque los días subsiguientes me lo demostraron. No así con la de Amando, a quien sólo le puedo presumir un conocimiento basado en sus comentarios en defecto de que no conozco su obra, de allí lo de presunto.

    Y no creo atribuirme una sabiduría descomunal, por lo mismo opino acá (donde encuentro a los escritores) y no en otro lado: porque lo que me molesta es la mediocridad de quienes sí se la presumen y se atreven a lanzarnos en la cara dos letras a las que llaman arte. No sé si debería decirlo, pero creo que ninguna cosa laudable puede ser hecha sin carácter, escondiendo o maquillando puntos de vista.

    Ah, y sigo sin encontrarle un peso al argumento de la edad, de cuanto tiempo llevo o no en el foro y si entro o no de la manera adecuada.
  • KuXXoKuXXo Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    La conclusión de mi punto de vista sobre la lírica la realizaré en otro artículo... Sobre una de las formas de la cursilería...
  • UlrichUlrich Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2008
    Malube escribió : »
    Me parece una concepción del arte un poco pesimista y oscura. Yo lo veo más como la expresar de un sentimiento, que se necesita exteriorizar y que en ocasiones es cierto que puede ser muy triste y doloroso, pero no siempre. Y cada uno lo expresa de una forma, a través de la música, la pintura, unos versos, un texto.


    Por supuesto. Sin afán de dar una visión unitaria y totalizante sobre el arte, concedo que el sentimiento, la emoción o como gusten llamarle, pulsiona a la hora de expresarse artisticamente. De lo que no estoy muy seguro, y es lo que de alguna manera se critica en la anécdota, es que toda expresión sentimental sea arte. Esto, naturalmente, incomoda a algunos que no tardan en acusar pedantería y jactancia en quien critica, pero es que no se trata de descubrir intenciones psicológicas en el crítico —cosa que he notado a menudo en el foro—, pues aunque fueran alardes de técnica mal disimulados, lo que dice es innegable: sea con rima y metrica; sea verso blanco, libre o suelto, lo cierto es que escribir un poema tiene su chiste y no se trata de acomodar frases "bonitas" arbitrariamente.

    Saludos,
  • ViannkaViannka Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    Kuxxo:
    Me parece que lo más bello de las artes es la subjetividad que las envuelve, como INDIVIDUOS tenemos distintas capacidades, incluso de apreciación.


    No puedo hablar de métrica ni mucho menos de serventesios, por la sencilla razón que desconozco el tema, sin embargo; a pesar de aceptar mi ignorancia al respecto me considero capaz de apreciar el arte por el simple hecho de ser humano. Es en esa calidad (la de ser humano) que me atrevo a rebatir algunos de tus comentarios por demás peyorativos y arrogantes.


    Creo que para tachar a alguien de cobarde es porque uno mismo ha tenido el valor de realizar el acto en cuestión. Así que aquello de que: “…es un cobarde quien se ajusta a lo más sencillo sólo porque no puede, o ni siquiera sabe si puede porque no lo intenta, dominar lo complejo” deberías aplicarlo a ti mismo, ya que según cuentas: criticas sin haberte atrevido.



    “… La oportunidad, pues, consistió en ser amigo de los organizadores y por tanto pasarme los tres días enteros compartiendo con el círculo de poetas, desayunando, discutiendo y declamando con ellos alguno que otro poema muerto (aunque, reitero, yo no lo hago en público).”

    “y yo me decidí a preguntarles, a todos esos escritores que se hallaban conmigo que no lo soy, por qué nadie escribía novelas, por qué todos eran poetas de verso libre o a lo mucho cuenteros."



    ¿Por qué menospreciar a los cuentistas?, (supongo que has escrito muchos cuentos y por eso sabes que cualquiera puede hacerlo.) y ¡Por supuesto que las manifestaciones artísticas pequeñas, y personales también son importantes!, independientemente del efecto que provoquen en los demás. (de lo contrario este foro no existiría).



    Finalmente creo que es más difícil expresar en pocas palabras una idea, que extenderse en confusas peroratas.


    Habría que preguntarle a Jaime Sabines tal vez nos respondería así:


    Hay un modo en que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.
  • SoniaSonia Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    Viannka escribió :
    Finalmente creo que es más difícil expresar en pocas palabras una idea, que extenderse en confusas peroratas.[/quote]

    O no. Si te extiendes mucho puedes caer en la redundancia y, en lo que es peor, la contradicción.
  • AnandamojiAnandamoji Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    Soy de las que escriben poesía y no se considera capaz de escribir en prosa algo más que retazos. Y estoy de acuerdo en que no todo es arte. Me molesta y entristece esa filosofía del “todo vale”. Creo que nos empobrece. Me gustaría que nos tomáramos más en serio esa parte del arte que es un oficio que también hay que aprender, pero…. Dos peros:
    1-No es verdad que no haya exponentes válidos del verso libre. Nombro dos que me desbordan de admiración: Vicente Aleixandre y Angel Valente. Blas de Otero lo mismo escribe sonetos impecables que versos libres impresionantes. Y tenemos a Gil de Biedma y a Caballero Bonald (Sólo nombro los que conozco). Todos son autores que en una primera lectura me resultaron difíciles y absurdos y los retiré. Pero pasados unos años insistí y no sabéis como me alegro. Esto me hace pensar que cuando un autor no me gusta puede ser porque yo aún no estoy preparada para entenderle y saborearlo o porque no coincide con mis gustos. No porque su obra no sea un buen arte.

    2-Y el tema de “¿qué es arte?” Durante un tiempo deseé que hubiera baremos y normas fijas para decidir que es arte y que no, pero siempre tropecé con la subjetividad. Hoy por hoy, el único criterio que considero “objetivo” es la permanencia en el tiempo. Pero ese criterio no nos vale para “medir” a nuestros contemporáneos. Por ello y porque sabemos que la subjetividad nos puede encerrar en nuestro pequeño mundo privado y privarnos de lo que hay más allá de nosotros mismos y porque es la subjetividad con lo que nos acercamos al arte, es mejor acordarnos de no considerar norma nuestro juicio y nuestro gusto. Y dar tiempo. El tiempo dirá.

    Por cierto, Cervantes se quejaba de que escribía novelas porque no podía escribir buena poesía.
  • KuXXoKuXXo Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    Marco Antonio Palacios, Feria del Libro, Madrid, julio de 1994. He aquí algo sobre el honor de los poetas. Yo tenía diecisiete años y unos deseos irrefrenables de ser escritor. Me preparé. Pero no me quedé quieto mientras me preparaba, pues comprendí que si así lo hacía no triunfaría jamás. Disciplina y un cierto encanto dúctil, ésas son las claves para llegar a donde uno se proponga. Disciplina: escribir cada mañana no menos de seis horas. Escribir cada mañana y corregir por las tardes y leer como un poseso por las noches. Encanto, o encanto dúctil: visitar a los escritores en sus residencias o abordarlos en las presentaciones de libros y decirles a cada uno justo aquello que quiere oír. Aquello que quiere oír desesperadamente. Y tener paciencia, pues no siempre funciona. Hay cabrones que te dan una palmadita en la espalda y luego si te he visto no me acuerdo. Hay cabrones duros y crueles y mezquinos. Pero no todos son así. Es necesario tener paciencia y buscar. Los mejores son los homosexuales, pero, ojo, es necesario saber en qué momento detenerse, es necesario saber con precisión qué es lo que uno quiere, de lo contrario puedes acabar enculado de balde por cualquier viejo maricón de izquierda. Con las mujeres ocurre tres cuartas partes de lo mismo: las escritoras españolas que pueden echarte un cable suelen ser mayores y feas y el sacrificio a veces no vale la pena. Los mejores son los heterosexuales ya entrados en la cincuentena o en el umbral de la ancianidad. En cualquier caso: es ineludible acercarse a ellos. Es ineludible cultivar un huerto a la sombra de sus rencores y resentimientos. Por supuesto, hay que empollar sus obras completas. Hay que citarlos dos o tres veces en cada conversación. ¡Hay que citarlos sin descanso! Un consejo: no criticar nunca a los amigos del maestro. Los amigos del maestro son sagrados y una observación a destiempo puede torcer el rumbo del destino. Un consejo: es preceptivo abominar y despacharse a gusto contra los novelistas extranjeros, sobre todo si son norteamericanos, franceses o ingleses. Los escritores españoles odian a sus contemporáneos de otras lenguas y publicar una reseña negativa de uno de ellos será siempre bien recibida. Y callar y estar al acecho. Y delimitar las áreas de trabajo. Por la mañana escribir, por la tarde corregir, por las noches leer y en las horas muertas ejercer la diplomacia, el disimulo, el encanto dúctil. A los diecisiete años quería ser escritor. A los veinte publiqué mi primer libro. Ahora tengo veinticuatro y en ocasiones, cuando miro hacia atrás, algo semejante al vértigo se instala en mi cerebro. He recorrido un largo camino, he publicado cuatro libros y vivo holgadamente de la literatura (aunque si he de ser sincero, nunca necesité mucho para vivir, sólo una mesa, un ordenador y libros). Tengo una colaboración semanal con un periódico de derechas de Madrid. Ahora pontifico y suelto tacos y le enmiendo la plana (pero sin pasarme) a algunos políticos. Los jóvenes que quieren hacer una carrera como escritor ven en mí un ejemplo a seguir. Algunos dicen que soy la versión mejorada de Aurelio Baca. No lo sé. (A los dos nos duele España, aunque creo que por el momento a él le duele más que a mí.) Puede que lo digan sinceramente, pero puede que lo digan para que me confíe y afloje. Si es por esto último no les voy a dar el gusto: sigo trabajando con el mismo tesón que antes, sigo produciendo, sigo cuidando con mimo mis amistades. Aún no he cumplido los treinta y el futuro se abre como una rosa, una rosa perfecta, perfumada, única. Lo que empieza como comedia acaba como marcha triunfal, ¿no?

    Los detectives salvajes, Roberto Bolaño
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