Esa denigrante costumbre de que el primer mandatario de un país robe y explote a sus conciudadanos, viene desde el principio de la historia de la humanidad
Ada, la malvada hada diputada
El bosque mágico era un desastre, pero hasta un cierto punto. La sobrepoblación de los seres fantásticos generaba problemas de todo tipo: daños ecológicos inconmensurables, interminables pleitos entre los diferentes tipos de seres, inseguridad (los hombres-lobo y los vampiros atacaban noche tras noche a la población), escasez de nutrientes, falta de vivienda y una inflación galopante.
Los nativos, conscientes del antes fastuoso bosque, concluyeron que, imitando a los occidentales, era preciso crear una representación popular por medio de la generación de una clase política responsable que supiese administrar los recursos de la población, para minimizar los problemas comunitarios, y sacar adelante a aquella pobre sociedad del bosque mágico, otrora un lugar rico, digno y respetado.
Ada, la hada que siempre había apadrinado a políticos occidentales, iba demostrar a los demás que era una experta en estas lides, por lo que lanzó su candidatura para lograr un escaño, presentando para ello al partido
PASEO:
PArtido de los
SEres
Olvidados.
Inició su campaña prometiendo reforestar todo el bosque con olmos de la mejor clase, cuyos troncos y ramas generaban muchos recovecos que servirían de madriguera para los duendes de la región; que llevaría agua potable y fresca dese el Arroyo Encantado hasta la Charca de los Sapos Dorados, que estaba a punto de secarse, para que las hadas pudiesen depositar sus larvas sin riesgo; que dotaría a toda la población de unas estacas de roble y antorchas de coníferas resinosas, para ahuyentar a los malditos vampiros; que poblaría todos los senderos de añagazas para cazar a los hombres-lobo; que importaría esporas de setas, para que los claros húmedos del bosque se llenasen por completo de hongos carnosos y nutritivos; que convencería a las ardillas, para generar un banco de bellotas suficiente que garantizase el abasto en invierno y con ello reducir la inflación; que respetaría los derechos de las minorías; y que el bosque mágico volvería a ser como lo era antes, en el antaño…
Llegó el día de las elecciones, y Ada consiguió con creces sus objetivos: los habitantes del bosque mágico apostaron por ella de una manera abrumadora ante la esplendidez de su propuesta.
Pero una vez obtenido su curul, Ada olvidó sus promesas. Se adueñó con triquiñuelas del árbol más florido del bosque; llevó el agua potable desde el Arroyo Encantado hasta su charca personal, abarrotándola de nenúfares, adquiridos con el dinero del presupuesto público del bosque mágico. Astuta, negoció con los vampiros y con los hombres-lobo su protección personal a cambio de una total libertad de acción para ellos.
Se quedó con todas las setas importadas, vendió las bellotas a un precio exorbitante, y dedicó todo su tiempo en buscar asociaciones perversas y grupos intolerantes, siempre con el objetivo de reelegirse indefinidamente.
Es decir:
Ada es un claro ensanche del presidente Sánchez


ACHL
