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"Agradable" fin de semana con su abuelo

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

"Agradable" fin de semana con su abuelo
 
Cuando aquel domingo, caída ya la tarde, iba la madre con su automóvil a recoger a su hijo de 14 años a la estación del ferrocarril, estaba preparada para las quejas y los malos modos del muchacho, y en especial para el portazo que daría a la puerta del coche después de entrar en él. Y todo eso sólo era por enviarlo un fin de semana con su padre (el abuelo materno del chaval) a su humilde casa en el campo, en la cual no había Internet.

Pero, "sorprendentemente", nada de eso ocurría.

El muchacho, lo primero que hacía era besar a su madre y después se subía al coche, dejaba su zurrón en el asiento trasero, cerraba su puerta cuidadosamente, se sentaba en el asiento del copiloto y se ponía el cinturón de seguridad, tranquilo y en silencio.

—¿No me vas a contar cómo te lo has pasado con tu abuelo? -le preguntaba la madre, una vez en marcha el vehículo.
—Bien -respondía.
—¿Sólo bien?
—¡Sólo bien, mamá, qué más quieres que te diga!
—Entonces te habrás dado cuenta de que no tener Internet no es el final del mundo.
—¡No empieces ya, mamá!
—De acuerdo, ¿pero puedo preguntarte qué te ha hecho cambiar de opinión?

El adolescente se serenaba un poco, agachaba la cabeza y respondía, nervioso al principio, a su madre:

—Pues... pues... que… veía… y que sentía… que mi pobre abuelo sufría cuando yo me quejaba de que en su casa no había Internet. Además, con tres años más que yo, tenía que dejar sola a mi abuela, que estaba embarazada de ti, para acudir a su trabajo, doce horas diarias como peón de albañil. Como teníamos tiempo para conversar, me contaba las numerosas calamidades que habían pasado. A diferencia de mi cómoda vida, la suya no ha debido ser un infierno.

Emocionada e impresionada tras escuchar esas palabras de los labios de su hijo, se le saltaban las lágrimas. Detenía el coche en el arcén y se quedaba mirándolo fijamente durante unos segundos con una expresión de orgullo.

El hijo se volvía hacia la madre y le decía, de nuevo enfadado:

— ¡¿Por qué me miras así?!
—Por nada, hijo, no te enfades conmigo. Sólo que veo que este finde con tu abuelo no te ha sentado tan mal. Pensando, creo que te enviaré todo el verano con él.
—¡Ay no, mamá, que no tiene Internet!


 
A Chávez López
Sevilla jul 2026

 :)

 


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