La humanidad trata de repeler la filosofía como si esta fuera una gangrena fulminante que corrompe lo que mal puede llamarse civilización y en explicito: religión. Tratar de explicar el porque los humanos evitan la abstracción y el uso del intelecto contemplativo para desarrollar una hipótesis en relación a lo que podría llamarse místico o irracional es como anunciar que un ratón puede sumar solo porque se guía por el aliciente de la comida expuesta. En un mundo como el nuestro lo utópico e incoherente es relacionado con la locura o la estupidez, a pesar de que bien puede llamarse locura a factores masivos que producen la humanidad: destrucción ambiental, aniquilaciones en masa, mutaciones, entre otros. Sin embargo cabe recordar que el hombre como individuo multifacético, tiene un instinto animal y depredatorio (este ultimó desarrollado en gran medida) y también un carácter espiritual o místico relacionado a un ser superior ajeno a nuestras mundanas creencias y por lo tanto intangible desde cualquier punto humano, incluso la filosofía o el bien llamado opio del pueblo.