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Juan Manuel Hernansanz
Anónimo s.XI
"...nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". R. de Campoamor.
Decir Historia de Los Gitanos es como empezar algún trabajo sin acertar los golpes, como emprender un camino en un cruce, pues quizás no pueda llamarse "historia", ni pueda ser eso precisamente, de "los gitanos". Con el primero de los términos "historia" sería mejor referirse a "historias", pues serían diversas las interpretaciones que podría ofrecer el tema, y en relación con el segundo, "gitanos", es éste un simple nombre adquirido en el tráfago de los tiempos y que no aúna la multitud de las gentes incluidas en ese nombre, sino acaso una pequeña porción de las mismas.
Se procede así a una vivisección de esa historia no con un afán de dispersión o búsqueda de una inútil complejidad, sino con un cierto interés de separar una cosa de otra, unas gentes de otras y acaso "inventar" esas historias para conseguir una idea más o menos amplia y acertada sobre el asunto.
En primer lugar se desarrolla lo que aparece en el encabezamiento, es decir, una historia estandar de los gitanos, los datos, fechas, nombres y sucesos, que tienen que ver con ese término y según la interpretación que la historiografía tradicional ha ofrecido sobre ello. Y en segundo lugar, se presenta otra clase de historia mucho más larga hacia el pretérito y que haría proceder a los gitanos de los ambientes del Paleolítico y Neolítico. En este segundo sentido existen conspicuos estudios que hacen descender a los gitanos de grupos euroasiáticos relacionados con la "sangre aria" que se dedicaron al comercio de los metales y primeras forjas en el límite entre Neolítico y Edad de los Metales. Pero no es este el preciso enfoque que se dará aquí a esa procedencia ancestral, sino algo relacionado con las pruebas e interpretación del Arte Esquemático, pinturas, grabados, etc.
Antes de empezar es necesario pergeñar un retrato, esbozar una serie de aspectos sobre la clase de gentes de las que se pretende hablar y estudiar, para lo cual seguiremos sin más la perspectiva expuesta y, al tiempo que se disecciona la historia, hacer lo mismo con los tipos humanos, en este caso gitanos que la protagonizaron.
La
primera clase de gentes, de personas humanas incluidas en gitanos, es la más
famosa y sobre la que se posee mayor número de datos y referencias. El nombre
de gitanos está considerado por ellos mismos como despectivo y prefieren
llamarse Rom o Romi, "la gente". Se refiere esto a una serie de
migraciones que a partir del siglo X y sobre todo a partir de principios del
siglo XV llegan a Europa desde Asia Menor, Egipto, y más allá desde el Valle
del Indo e India, y quedan dispersos por todo el mundo occidental. Son estas
una clase de gentes que siempre se les habría asociado a la vida nómada y de vagabundeo,
agrupados en pequeños contingentes y ayudados por monturas y carromatos se
habrían movido hacia el oeste y más tarde se habrían dispersado en busca de
lugares donde asentarse, en el viejo sentido de las migraciones de oriente.
A esta clase de gentes producto de la emigración y el nomadismo les llamaremos Gitanos-Rom.
De carácter alegre, agudo y despierto al que se le une un hecho muy importante: su extremada experiencia en el conocimiento del mundo y sus caminos, que les confiere una cierta categoría de cosmopolitismo y trato con los idiomas y los tipos de gentes y países. Son personas de costumbres endogámicas con gran consideración por ellos mismos y por su clase. El color de su piel y cabello siempre se asocia a gentes morenas, aunque hoy día puede haber tipos rubios de esa etnia, y también se citan con la piel pálida, incluso con piel roja y de talla normal. Es proverbial en ellos ser considerados por su libertad y vida itinerante y siempre odiaron la sumisión y los trabajos de siervos y criados. También es de reseñar su carácter de gentes pacíficas, no portadoras de ningún tipo de armas, siempre al margen de la guerra, si se exceptúa su participación como tropas auxiliares o su utilización en cautiverio.
Otra característica fuera siempre su extremada pobreza y modelo de casta necesitada, algo que les confiriera su impronta de materialistas y forma de ser eminentemente prácticos. En cuanto a sus creencias religiosas son difusas y no se encuentran adscritas a ninguna clase de religión, ni oriental ni occidental, mientras que sus costumbres con los muertos seguirían las formas de los lugares por donde transitan sin demasiada consideración en lo mismo prevista por su carácter de nómadas y apátridas.
Otro hecho de suma importancia es que esta clase de gentes son portadoras de una especie de tesoro cultural aquilatado en dos facetas: primera su idioma, el Romaní, lugar de donde se extrajera su procedencia oriental y conservado a través de los siglos por algunos grupos en unos países más que en otros, y segunda, su Cultura, pues conocen el arte del espectáculo y los primeros secretos de la danza, el cante y la música, el uso de instrumentos musicales, incluso labores circenses y nociones de astrología, quiromancia, cartomancia y adivinación.
Dentro de esta misma clase de gentes -Gitanos-Rom- existen otros grupos de corte más serio que se dedicaron desde siempre a las labores de "curar los metales", la forja del bronce y el hierro y la fábrica de instrumentos metálicos, así como otras actividades artesanales como la cestería y la calderería. En los siglos pasados los gitanos se asociaron a importantes negocios de compra y venta de animales grandes, de los usados para trabajar en el campo, asistencia a ferias y muestras de ganado. En la actualidad, la mayoría de los gitanos se dedican a la venta ambulante de productos como el vestido y calzado, bisutería y joyería, relojes, telas y paños, y otros.
El segundo tipo de personas, de seres humanos, que siempre quedaron asociados -por circunstancias históricas y de necesidad- a ese nombre de Gitanos no es tan famoso y se trata de un material humano que ha permanecido solapado a otras circunstancias sociales como la propia manifestación gitana, la existencia de los "barrios de los pobres" en las afueras o el interior de pueblos y ciudades, y la ausencia más radical de datos sobre ellos, lo que les habría condenado a un peligroso anonimato a lo largo de toda la historia. Pero no se podría decir que esta segunda clase de gitanos sean en número inferior a aquellos descritos y que su razón demográfica sería, no solo a la llegada de los Gitanos-Rom, sino en la actualidad -su descendencia- acaso muy superior a aquellos.
Nota: Esto continúa en Gitanos II.