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Reflexión de la sociedad

Puede que avancemos en los años, ¿Pero realmente la sociedad avanza? ¿ Cuánta gente de este mundo te dejaría pasar antes en una aglomeración?, ¿Cuánta gente se agachara a recogerte algo que se te ha caído?, ¿Quién te ayudaría abrir la puerta cuando vas cargado, o simplemente te diría "hola o adiós" al entrar o salir de algún sitio? Son muy pocos que realmente hacen esas cosas y la mayoría del tiempo esos pequeños actos no los valoramos lo suficiente. Por eso creo que aunque los años avancen la sociedad retrocede. 

Comentarios

  • 100% de acuerdo contigo.
    Sea como sea: ¡¡FElIZ  2025!
  • Diana_ dijo:
    Puede que avancemos en los años, ¿Pero realmente la sociedad avanza? ¿ Cuánta gente de este mundo te dejaría pasar antes en una aglomeración?, ¿Cuánta gente se agachara a recogerte algo que se te ha caído?, ¿Quién te ayudaría abrir la puerta cuando vas cargado, o simplemente te diría "hola o adiós" al entrar o salir de algún sitio? Son muy pocos que realmente hacen esas cosas y la mayoría del tiempo esos pequeños actos no los valoramos lo suficiente. Por eso creo que aunque los años avancen la sociedad retrocede. 
    Hola, Diana!
    Yo pienso que la "sociedad" la formamos las personas.
    Creo que en esto que mencionas hay una pregunta importante que deberíamos hacernos. Y es: "¿estoy dispuesto yo a hacer lo que creo correcto, aunque nadie más lo hiciera conmigo? Es decir, hacer lo que de corazón creemos correcto (en realidad, considerar al otro, como en los ejemplos que muy acertadamente has mencionado) de forma incondicional, pasando por encima la mentalidad de dar para recibir a cambio, sin preguntarnos quién merece y quién no merece que uno haga todo el bien que pueda.

    Hay personas que piensan que no es lógico dar para tal vez no recibir nada in return. Yo no pienso así, y practicando lo que creo correcto cuando puedo me va bien. Quiero decir que soy feliz así.

    Además no es cierto que nadie lo vaya a hacer. Puede ser que el enfoque mayoritario sea egoísta, pero seguro que uno no es el único que va por la calle con el corazón consciente. Seguro que no. Somos muchos en este mundo, para bien o para mal.

    Quizá si cada persona nos hiciéramos preguntas adecuadas, el conjunto de "sociedad" se volvería más civilizado. 

    Si tú o yo nos convertimos en aquello que necesitamos/necesitaríamos/habríamos necesitado, pero hacia otros, ya estamos cambiando esa realidad que no nos gusta.

    Por desgracia habrá quien considere una tontería esto, ¿por qué hacer algo si no obtienes lo mismo? Bueno. Si la cuestión fuera obtener, el mundo sería un lugar realmente hostil, casi como ya está cerca de ser.

    Un abrazo y gracias por compartir tu reflexión.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado enero 2025


    No quiero entrar en esas preguntas que haces, Diana_ porque no acabaría con las respuestas. Mucha parte de esta sociedad que nos ha tocado vivir no sabe si solidaridad se escribe con "s" o con "z", o si educación se escribe con "c" o con "s". A continuación me permito insertar un escrito que hice  al respecto hace como tres o cuatro años.

    ¿Qué está pasando con el mundo?

    Pocos años después de que me diesen la Primera Hostia, y de eso hace la tira, me daba cuenta de quién manda en el mundo: S.A.R. El Dinero: Constructor y Destructor, Decisorio e Irrisorio. Y a mí me gustaría, ¡sí, me gustaría muchísimo!, que se le diese una oportunidad al Romanticismo. Peor no nos iría. Convencido estoy de ello. Pero no, al Romanticismo ni agua, ni calva. ¡Qué pena!, y qué pena porque vamos condenándonos irremisiblemente a la condenación. Cada vez nos mostramos más en guardia, más a la defensiva. Y así nos va: renqueantes, cortos de caletre, sin oxígeno casi, al límite, mal, fatal, mortal de necesidad.

    Con el transcurso de los años hemos ido construyendo, conscientemente quizás, o quizás inconscientemente, un muro como aquél, el que cayó ya. Pero este nuevo nuestro es impertérrito, de acero y cáustica, infranqueable e inaccesible a toda concordia. Hace tiempo que no vamos de ley, que pasamos los unos de los otros, que no hablamos, que sólo preguntamos y respondemos con monosílabos. Y vuelvo a lo mismo: El Dinero, el enemigo universal número uno. Y por culpa del dinero nos zancadillamos, nos hachamos, física y moralmente, y hasta nos matamos. ¡Y qué bueno sería que recapacitemos!

    No hay que ser muy inteligente para saber que no hay nada mejor en la vida que la vida misma, pero no siempre la valoramos. Los palos que recibimos en el difícil caminar nos van trastornando, hasta el punto de odiarla. Craso error. Y esto nos pasa por no ubicar nuestros propios avatares en su lugar. Arrestos (ovarios y testículos) en la sabiduría, para llevar a cabo lo que se debe hacer en cada momento, no está a tiro del necio, como tampoco el Amor, y sólo amando y amándonos los unos a los otros, es cómo sólo podríamos disfrutar de una convivencia feliz, en usufructo común.

    Pasa que somos indolentes, y nuestra indolencia se ha vuelto tan compulsiva que es la que evita entregarnos a una gimnasia espiritual. Y, claro, después ocurre lo que ocurre, que olímpicamente le endosamos el marrón al azar, pero el azar, carámbano es, y, para todos, un hielo de semejante envergadura es letal. Pero, si una buena parte de... no, rectifico, si la humanidad entera actuase con Amor, cabría esperar un milagro del Dios Imponente, Señor de los ejércitos y Juez inflexible: milagro-contagio le podríamos llamar, una especie de ungüento o bálsamo divino.

    Consecuentemente, el mundo tendería a más justo, más bondadoso, más humanitario. ¿Utopía? Es posible, pero se me antoja que utopía es el principio de un progreso.

    ¿Imaginan un mundo sin guerras, sin malas ambiciones, sin maldades, sin enemistades, sin mala educación, pero con mucho Amor, mucha paz, mucha concordia y todo lo bueno que El Dador puso al alcance de los seres humanos, que nadie ignora, pero que insensatos somos y desidiosos habemos?

    Empero, hay quien paga con su vida el haber hecho el bien. Por contra, quien es el mal en persona, y que además piensa que el desiderátum de sus “heroicidades” está en su pernicioso récord, y a más peyorativos, más pus para proseguir, ufano y afanoso, con su crueldad. Actúa impunemente amparado en el coercitivo de presunción de inocencia.

    Esa gentuza es la ESCORIA (Estiércol – Saña – Cáncer – Odio – Ralea – Impudicia - Asco) de la humanidad.

    Lograr un mundo mejor nos obliga a ser generosos, a dar gustosamente lo que esté a nuestro alcance, con tal de lograr este fin que, sin duda, es el mayor jubileo que jamás podría soñar el más humanitario de los humanos.

    A Chávez López
    Sevilla



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