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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
Embarazo
- Llama a los padres de esos dos chicos y diles que tenemos que vernos inmediatamente -se serenó un poco.
- No puedo hacer eso, no los conozco, sólo la voz de ella y por teléfono.
- ¡Será posible! -se enfureció de nuevo-. ¡Diles que nuestra hija ha hecho el amor con uno de sus hijos, o quizá con los dos, de modo que somos familia, consuegros o algo así, eso es razón suficiente, ¿no crees?!
- ¿Por qué haces siempre lo que te dice el director de tu Banco?
- ¡Porque, además de que es el padre de esos dos irresponsables muchachos, le debo mucho dinero en préstamo para mis nuevas construcciones! ¡De no ser por él, seguiría siendo un simple albañil haciendo chapuzas! -tragó saliva.- ¡Coge de una puta vez ese teléfono y llama ya! ¡No hagas que me cabree más lo que ya estoy!
Y el hombre, nervioso y desencajado, se fue hacia la escalera que lleva a la planta superior, y desde allí añadió:
-¡Me da lo mismo lo que les digas, pero concierta una charla con ellos ya!
- ¿Y adónde vas tú ahora?
- ¡A hablar con nuestra consentida hijita! ¡Si no me cuenta toda la verdad sobre esa violación, que creo se la ha inventado, se la arrancaré de los labios!
Dio un fuerte puñetazo en la barandilla de la escalera y comenzó a subir escalones de dos en dos.
Su esposa, mientras se iba hacia la mesita del teléfono, escuchaba pasos acelerados hacia el dormitorio de su única hijo, una hija. Empezaba a marcar; pero se detenía en seco al escuchar gritos. Su dedo índice de la mano derecha se paraba en el dial. Y cuando cesaron los gritos, de nuevo iniciaba la maniobra, aunque con desgana y lentitud.
Es que la acongojada mujer no quería valorar el hecho de que su hija de 16 años hubiese perdido la flor virginal. En lo único que pensaba era en abrazar y besar a un bebe; ¡su nieto o nieta! Ansiaba ser abuela.

Comentarios
El padre era un auténtico energúmeno
Eso no quita que alegrarse incondicionalmente de un embarazo, cualesquiera que sean las circunstancias, tampoco es la mejor opción.
Esa clase de padres la ha habido siempre, y seguirá habiéndola. Hasta que no llegue una generación rompedora que sepa fulminar ciertos tabúes, persistirá. Por otro lado, quizás el padre de la "precoz" adolescente de este relato no quería para su hija la carga y la responsabilidad de un hijo con tan corta edad. Pero en el relato no dejo ver ni un ápice de ternura hacia ella por parte de él.
En mi opinión, lo acertado por partes de los padres de una quinceañera que tuviera este percance (por otro lado, ¡bendito percance el nacimiento de un bebé!), sería hablarle con ternura y comprensión y a la vez decidir lo más conveniente para la familia, porque a eso del "qué dirán" hay que ponerse el mundo por montera.