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Cuando Cupido dispara, raramente yerra...

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


Cuando Cupido dispara, raramente yerra...


—¡Por favor, rubia, necesito hablar contigo!

—¿Conmigo?

—Sí, contigo.

—¿Y de qué?

—De ti.

—¿De mí? ¿Y qué me vas a contar de mí que yo no sepa?

—Que eres una chica especial.

—¡Vaya, hombre, muy amable de tu parte! ¿Y cómo te has dado cuenta?

—Porque te llevo observando desde hace mucho tiempo.

—¿Nos conocemos?

—Yo te conozco desde siempre. Sé cómo sonríes, los gestos con que acompañas tus palabras, las expresiones que se leen en tus ojos, el ritmo de tus movimientos... y todo lo que he visto en ti es como en mis sueños.

—¿Entonces soy la mujer de tus sueños?

—Lo eres.

—¡Jajajajajaja, a saber a cuántas le habrás dicho eso mismo!

—Esto no es algo que se vaya diciendo a cualquiera. Sabes que eres especial, lo que no sabes es que yo haya sabido verlo.

—¡Pero si ni siquiera nos conocemos!

—En mis sueños te descubro todas las noches. Me dedico a aprenderte; cada línea de tu cuerpo, las marcas de tu piel, la postura de tus pechos, la tentación de tu boca, la redondez de tu trasero, el torneado de tus largas piernas…

—¿No me estarás confundiendo con otra?

—Nunca te confundiría. Te he hecho el amor mil veces y de mil maneras distintas. Conozco tu modo de gemir y de pedirme más. Sé exactamente cuándo llegas al éxtasis y lo que tengo que hacer para que lo consigas más veces..

—Si hemos intimado tanto, al menos debería saber tu nombre, ¿no crees?

—Si te digo mi nombre me robarías el alma. ¿Estarías dispuesta a asumir semejante carga?

—Bueno..., igual si me gustas lo suficiente.

—Te lo diré a sovoz y cuando me hagas feliz, pronúncialo. Pero si vas a romperme el corazón, te pido por favor que no me rompas también el alma.

—¿Y cómo podría hacerte feliz?

—Dejando que rodee así tu cintura y pose mis manos en la curva de tu espalda. Deseando que me acerque tanto a ti que mis palabras resbalen por tu cuello y bajen por tu escote para hacerles cosquillas en tus mamelones…

—Ese hacerte feliz me está gustando. ¡No te separes, sigue...!

—Moviendo tu cabeza apenas la punta de mi lengua dibuje el borde de tu boca, y tus dientes tintineen junto con los míos. Acelerando tu deseo cuando mi cuerpo se pegue al tuyo, tanto que mis secretos dejen de ser sólo míos, y sintamos nuestros corazones latiendo a un mismo ritmo…

—¡Ah…!

—¡Así!, gimiendo al sentir mi calor. Ofreciendo tu cuerpo a mi mano, deslizándose bajo tu falda y llevándote a sensaciones, nuevas, mientras la otra mano posea tu trasero y mi boca se pose en la tuya, besándonos, devorándonos...

—¡Chicos, perdonad que os interrumpa! ¡Nosotros nos vamos ya! ¡¿Tú qué vas a hacer, Carmen, te quedas o te vienes?!

 —¡Dios, no sé qué hacer...!

—Tú decides, mi chica especial

—¿Y si me quedo qué haríamos?

—Te llevaría a mi casa e intentaría enamorarte.

—¡Tú estás loco!

—Loco de remate, pero por ti!

—¡Me quedo!


Antonio Chávez López
Sevilla mayo 2023

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