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Tu huida timonea este barco de penas.
Sálvame de este destino de infortunio,
y ten la brújula del corazón, sin rumbo.
Traza nuestro destino con este compás.
El amor me lleva por tu mar de dudas.
Tu tormento me atrapa; tu tempestad.
Me embiste tu maretazo; me inundas;
y al final me llevan a encallar; soledad.
La salitre macera mis labios; los sella,
y me impide recitar todo lo que sentí.
La sed de tu amor se apodera de mí;
el sol abrasa mi piel, y sigue tu huella.
Mas, cuando cae la noche, la luna
llega para burlarse de mi desgracia.
El frío estremece, y llega la hambruna;
hambre del desamor que no se sacia.
Pues, si no eres tú, sino ninguna.
Las espuma de las olas, me ahoga,
mas, ya no necesito respirar,
pues, tras tu partida, el aire me sobra.
No quiero vivir; no te quiero olvidar.
Esta isla de amargura y de tristeza;
esta depresión de agua y de arena;
este náufrago perdido en tu belleza.
¿Quién me salvará de esta vil pena?
Comentarios
Se te dan los versos de pm, Nacho. En este retratas perfectamente las venturas y las desventuras de un náufrago, que no necesariamente se puede aplicar a un náufrago en el mar, sino en la propia vida. Mezclas líneas románticas con líneas dramáticas, y esa aleación da realce al contenido.
Del 1 al 10 te asigno un 11 (