TENER FE EN COSAS IMPOSIBLES
"Hay una angustia de inminencia, ante el cuerpo inmenso de la multitud, sólo comparable a la que se produce ante el cuerpo desnudo de la mujer". Francisco Umbral.
A Skarlet.
Hay una raiz muy profunda de desesperación en mí cuando no estás cerca (sin ti pierdo el tiempo). Tu sola compañía me completa, me nutre, me inspira y me rompe. Destruyes todo lo que soy y me haces pedacitos de ternura con los que te emborrachas. Me pierdo, me diluyo en ti. Y cuando no estás a mi lado me siento como rueda de piedra en cuesta de arena...y noto como el tiempo me erosiona.
Rubia y de piel nórdica. No tienes los ojos azules sino marrones. Así lo digo. Hay quien intenta ver el color avellana, o de la miel, en ellos, incluso te dicen que son almendrados. Son marrones, hazme caso. Yo nunca te engaño. Marrones y vulgares,... y finos tus labios, y pálidas tus mejillas y tus pechos, de láctea crema y venas azules, lucen blandos y caídos. No te engaño. No veo mil soles en tu mirada ni tu aliento me huele a jazmín y sin embargo veo el lirio en tu piel, y el agua de azahar en tu boca. Seda son tus dedos y tus caricias detienen el tiempo. Y cuando me miras me regalas un privilegio y un honor que no sé ni cómo agradecerlo.
No me llenas: me desbordas. No me tientas, yo me extravío en ti. Te colocas el mechón rubio de tu pelo, con dedos coquetos, tras la oreja y me quedo muy quieto, como quien contempla un milagro. Te acercas y dejas tu aliento en mi oreja: susurros, suspiros... y ese aire desde tus entrañas que abrasa y me pone la piel de gallina. Me inflamas las cavernas del deseo y haces supurar el manantial de tu fuente clara. Y tus ojos se pierden cuando me tienes dentro... pero yo siempre te los encuentro.
No eres la mujer más guapa ni la más bonita ¿A qué vendría mentirte?¿Por quién me tomas?¿No sabes que aparte de quererte te respeto? Mi devoción por ti no es de este mundo. La belleza impura de tu cuerpo tampoco lo es. No puedo apartar la mirada ni dejarte de lado. Tampoco quiero dejar de tocarte, como si no me creyese las pruebas que demuestran que estás aquí, conmigo, con nosotros, con el tiempo...
Una de las pocas verdades del día a día son las curvas de tus nalgas y las sonrosadas plantas de tus pies. Esos talones de recién nacido y esos dedos tiernos que no parecen tener hueso. Qué finos tus tobillos, qué delicadas tus rodillas, la suavidad de tus corvas y esos muslos tuyos que te han crecido. El ombligo profundo y misterioso. Los hombros altos de niño. Los pómulos casi felinos y la nariz salpicada de gotas de miel... que tú llamas pecas. Y los lunares como virutas de chocolate y tu sexo rizado y boscoso cubriendo esos pliegues que para mí son más jugosos que el regaliz rojo de mi infancia... ¿Qué fue de aquel tiempo?
A tus treinta años (que son mis treinta y cuatro) aún tienes besos párvulos y caricias infantiles para recordarme que fuiste niña y que de niña te ha quedado el amor ingenuo que no dejas de compartir conmigo. Es ese amor de las caricias, de los besos, de los susurros. Porque el coito (la penetración, la invasión) esta sobreestimado y olvidamos que aprendimos a querer acariciando y besando, y que lo otro es un placer tan necesario como efímero y como todo lo efímero sobrevalorado. Y me dirás que el tiempo, la vida, es efímero. Pero ya te he dicho, y te repito, que tus caricias detienen el tiempo. Porque el tiempo pasa si te importa y a tu lado ya nada me importa. Tus dedos en mi pelo sustituyen las horas, los minutos... porque cuando no me tocan tus dedos ¿para qué voy a querer el tiempo?
Y sin embargo el tiempo es nuestro peor aliado, nuestro enemigo eterno. El tiempo nos vence y podrá separarnos. No te quiero mentir: tengo miedo del tiempo.
Pero tú, que eres sabia, me acaricias el pelo. Y me reprochas que te miento, que te he dicho que eres capaz de detener el tiempo. ¿Acaso no sabes que precisamente tus caricias son lo que me hace tener fe en cosas imposibles?
NOTA DEL AUTOR:
Inspirado por el texto publicado por Skarlet el lunes pasado me puse ayer por la tarde (al solecito agradable que hizo) a escribir esto (que a su vez tenía la referencia de unos versos míos de hace un par de años). No hay nada como pasar la tarde al sol leyendo y escribiendo (sigo con Mortal y Rosa de Umbral). Nadie echa de menos la tele ni internet en momentos así...:rolleyes:
Comentarios
me quedo sin palabras,
sí que sacaste miga de cuatro líneas, sí
ni soy rubia, ni morena,
sino castaña;
ni los ojos grandes, ni almendrados
sino pequeños,
ni alta ni baja
sino mediana
ni fea, ni guapa ... aunque lo intento,
pero que más da
... yo te entiendo.-
un beso, amigo.
Pues de nada. Es que lo que inspira puede ser cualquier cosa: un perfume, una mirada, un gato que pasa por tu lado...:D Y yo que era rubio de niño y más guapo que todas las cosas...no sé qué pasó luego...:rolleyes::D
Ay Amparo, a veces se me olvida contestarte y me siento mal, tienes un sentido del humor tan fabuloso. Me parto d erisa siempre con tus breves comentarios que valen su peso en oro.:D Gracias.