El ladrillo pasa a pocos centímetros de mi cabeza. Lo oigo zumbar cerca, muy cerca de mi oreja, y pocos segundos después percibo el estampido sordo sobre la acera: el ladrillo se parte en mil pedazos. Comienzo a correr. El asfalto hierve bajo mis excoriadas patas. A lo lejos se oyen insultos y el sonido de piedras golpeando el pavimento. No obstante mi corazón desacelera sus latidos; comprendo que mis agresores están demasiado lejos, que ya no pueden lastimarme. Esa misma noche, con el hambre aguijonéandome las entrañas, me acurruco bajo uno de los asientos de la plaza. Cierro los ojos y comienzo a soñar.
Sueño que corro tras una niña pequeña de rulos dorados y oígo la risa dulce de la niña que se entremezcla con el trino de los pajaros en las oscuras copas de los árboles y siento el sol brillar sobre nosotros y calentarme la espalda y veo que la niña me mira sin odio sin rencor sin asco y siento que me abraza y la oigo susurrar cosas incomprensibles en mis orejas bamboleantes y siento un calorcillo que me invade el pecho y entibia aún más que el sol del mediodía y siento que las ásperas manos de un hombre me separan del césped y de la niña y me colocan en un compartimiento oscuro y frío y oigo a la niña llorar mientras gimo e intento escapar excavando desesperadamente y me doy cuenta de que me alejo y de que todo es inútil y siento en mi corazón un frío que lo invade todo y noto que me arrojan sobre el barro en un lugar desconocido y observo impotente como todo lo que me era caro se aleja y se pierde en la lontananza.
Despierto con los primeros rayos del sol. Un mendigo harapiento y barbudo se acerca al banco bajo el cual estoy sentado. Le muevo la cola. Él me arroja una patada que a duras penas esquivo. Comienzo a caminar en busca de algún basurero donde pueda encontrar comida. El sol se eleva en el horizonte, pero por alguna razón es un sol distinto al que suelo ver en mis sueños. El sol que ahora veo nunca puede disipar el frío que llevo dentro de mí.
Comentarios
Muy bonito. Además los perros son una de mis debilidades!
¿Sabes a quien me recordó tu personaje mientras lo leía...? al Frankestein de Mary Shellley ...en un peli que vi antigua en blanco y negro, estaba e lmonstruo ofrenciendo una flor a una niña y durante unso segungos hubo una relación de amor entre la niña y el monstruo. El sueño del perro me lo hizo recordar de manera instantánea.
La situación del perro se puede trasladar a cualquier ser que sufra en inferioridad de condiciones con el resto.
Hay una palabra que me encantó que utilizaras y es la de excoriar, que aunque significa erosionar, arrancar, gastar la piel....hice una relación mental...en vez de equis, ese, y sería la de escoria, desecho, desperdicio humano.
Buen trabajo Sergio.
Muchas gracias!