A Marisa Bonet.
Cada estación es un poco de nido
(GERARDO DIEGO)
Te has ido quedándote.
Tus ojos, pececillos inquietos,
los entornó la brisa de un precoz atardecer.
Tus manos serpenteantes
aún dibujan conceptos de amor en el aire.
¡Cuánto diste!
No te importó si el frío quemaba,
si el agua se tornaba piedra.
Tu sonrisa dibujaba palomas al vuelo
sobre nuestros párpados cansados.
Tu voz resuena como cítara
cuando el viento es arco iris
en esta noche callada.
Siempre había un algo, un reto
al que plantarle cara.
La fría muerte se ha quedado helada
al ver los pétalos caer sobre la alborada.
Los acordes silenciosos
doblan como campanas iluminadas.
Los girasoles avanzan
hacia esa mañana clara que soñaste
por los que no tenían nada.
El cielo azul nos alumbra.
Montaña, pájaro, sol, nos acompañan
recordando tu mirada.
Irse quedándose,
estando cuando se marcha;
no podemos entender al filo de la guadaña
cuando le corta el aliento
a una flor enamorada.
Gracias a la Vida:
nos dio dos luceros
para saborear tu estancia.
Mañana, cuando miremos al cielo,
en una noche descalza,
la bóveda habrá crecido:
una estrella parpadea:
nos alumbra la esperanza.
Comentarios
Responderé a algunos mensajes porque la cortesía, la cordialidad, es síntoma de que estamos vivos. Muevo una mano y pregunto dónde está la otra. Sin embargo la Vida nos vive en un suave color blanco aunque no entendamos nada.
Asier.
No tengo tiempo de extenderme en el comentario porque mañana salgo de viaje y aún tengo cosas que recoger, pero no quiero dejar pasar este bello poema. Es triste, pero no lúgubre; hay luz en él hay un recuerdo que perdurará.Como tú dices, hay personas que forman parte de nuestra vida; dejaron algo de ellas dentro de nosotros y es esto mismo:
"Irse quedándose,
estando cuando se marcha;"
¡Lástima que tu magia no haya podido retener a tu amiga junto a ti.
Un afectuoso saludo.
Sinrima
Saludos.