SIEMPLE IGUAL
Enemiga del inquieto
Sombra del habitual.
Comida fácil del cobarde y plato desechado del valiente.
Siempre en calma y peligrosa, te vuelves alma.
Respuesta al prisionero y desafío a la libertad.
Rastreadora de lo mismo, encubridora del silencio y espía de los miedos.
Te instalas en mi vida para hacerla tuya, sumiso incondicional de tus actos te ofrezco mis hábitos.
Mazmorra de la improvisación y desaliento de presente.
Camino sin camino que escondes el paisaje, cubres de miedo el mañana y dejas la vida en nada.
Calle sin dirección con parada en la muerte.
Encandilas al débil, absorbes sueños e ilusiones y siembras confusiones.
Diario en blanco de proyectos, tiempo anclado en el desconsuelo de la sin razón.
Espejo del fracaso, síntoma del amor esquivo, recurso del letargo y ayuno del valiente.
Llenas de escarcha el corazón y ofuscas la razón.
No señales mi camino ni elijas mi destino,
No me anules mis sueños ni seas mi dueño.
No me empujes a la guarida ni me fabriques mi destino.
Déjame recorrer mi camino.
Déjame saborear el placer de la sorpresa.
Déjame dejarte verte alejarte.
Rutina.
Antonio José Mascaró.