Enero de 1937
Aún no he hablado de Teresa y ya ha llegado Teresita. ¡Se me amontona esta tarea que me impuesto a mí mismo. Este humilde memorial de una familia corriente, como tantas otras, en medio de la guerra Y es así, somos sólo una gota minúscula en este mar amargo de "la Fratricida". A mi amigo Pepe V. le han matado al padre, porque "alguien" ha recordado que gritó "Viva la República" en el 31. A María, la vecina, le han dado el paseíllo al padre y al marido, y éstos pobres no sabían ni hacer la "o" con un canuto, sólo habían participado en una de las huelgas agrarias del 36. Estamos ahora, en los días de la buena y de la mala memoria. Sí, porque la "Vizca" R. , una ricachona, anda acusando a todo quisqui del fusilamiento de su marido. Ya lleva varias docecenas de asesinos, y sabemos todos que no fueron tantos los del Frente Popular que se calentaron en el 36.
¡Vaya, he vuelto a hacerlo! Me pierdo en mis pensamientos y luego me cuesta volver a donde yo quería que era..., veamos, Teresa, sí, y Teresita.
Teresa es una de mis dos hermanas. Somos 6 hermanos y sólo 2 chicas, porque otra, de nombre Teresa también, murió de escarlatina con pocos meses.
Teresa es preciosa, aunque yo la llamo fea y zanquilarga para hacerla rabiar. Pero es guapa la puñetera. Tiene el pelo rubio y ondulado y los ojos verdes, como yo. Es alta como mi hermana mayor. Ésta tiene mejor cuerpo porque ha sido madre y está más entrada en carnes. Eso dicen los hombres mayores, yo no tengo ni idea ¡Contra, que es mi hermana!. Las vecindonas llaman a Teresa "la franchuta" porque es na chica de tobillos finos y gestos elegantes. Cualquier trapo le sienta como un vestido caro y se pone boina sobre su corte de pelo a lo garçon. Ese corte de pelo le costó el ostracismo de mi padre , al menos, dos semanas. Pero Teresa es libre. Yo sé que vivirá en alguna capital, ella no es para este pueblo. Estudiaba para enfermera antes de la guerra. Como no la dejaban ir a Málaga sola, la preparaba el médico de cabecera de mi familia.
-La niña es lista, Socorrita- nos decía el Doctor.
Mi madre sonreía, pero no imaginaba a una mujer estudiando en la capital,entre hombres.
- Dentro de poco tendréis que dejarla marchar, porque es muy buena enfermera. Cando acabe, la quiero en mi consulta.
Pero eso fue antes del verano, cuando yo iba a ser ingeniero... Cuando aquí la gente se moría en su cama, como Dios manda.
Teresa no se pone nerviosa. Ella se ríe, se arregla el pelo, y me dice:
-Ramoncito, todo pasa. La guerra acabará y volveremos a vivir.
Sabe cómo la miran los hombres, pero ella no quiere casarse con ningún pueblerino que la ate a la pata de la cama y la deje preñada cada año.Ella tiene planes y con lo cabezona que es, ni Franco va a impedir que los cumpla.
Ahora, sí, hablo de Teresita. Es mi niña, bueno la de mi hermana mayor y de mi cuñado. Pero es mía, soy su padrino.
Mi hermana se puso de parto poco después de Reyes. Yo tenía curiosidad por saber en qué consistían "los misterios de la vida", como decían mis frailes. Pero me quedé a dos velas, porque mi madre, como oliéndoselo, dijo:
- Buscad a Teresa que la niña ha roto aguas.
Yo quise preguntar, pero la cara preocupada de mi madre no daba lugar a curiosidades de adolescente.
Pedro y yo corrimos a buscar a Teresa. Ella llegó en seguida, ya estaba preparada. A Los hombres nos mandaron a la cuadra y ellas - las mujeres- ocuparon la sala baja.
Mi hermana gritaba y a mí se me ponían los pelos de punta porque nunca la había escuchado quejarse. Cuando nació mi sobrino, hace 3 años, yo estaba en el colegio y no me enteré de nada. Los hombres echaban un cigarro y reían:
- Después del gusto, viene el sufrimiento.
Ni me atreví a pensar en eso del "gusto", porque me acordé de la mujer del lavadero y de nuevo, la visión de sus piernas me tironeó en ciertas partes en las que antes nunca sentía "tirones", pero que ahora me torturan por las noches.
Después de 4 horas de trajines, con las mujeres entrando y saliendo a por agua del pozo, se escuchó un llanto de recién nacido. Salí corriendo, sin importarme la reprobación de nadie.
Mi hermana estaba en la acama de mi madre, con un bultito colorado entre sus brazos , envuelto en una toquilla. Me acerqué, besé a mi hermana en la frente, pero creo que no se dio cuenta porque tenía los ojos cerrados. Me acerqué al bebé y me tendió su manita . En canto estiré un dedo, me lo agarró con fuerza. Entonces abrió unos ojos solemnes y me miró. ¡Me miró, lo juro!
-Mamá, el bebé me ha mirado- exclamé yo.
- Anda niño, ¿cómo te va a mirar si los críos abren los ojos a los 3 o 4 días de nacer?- me espetó mi cuñada que me tenía por un sabelotodo y aprovechaba cualquier ocasión para dejarme gafado.
- Es niña , Teresita. Y - mi madre añadió hablando bajito y sonriéndome con complicidad- te creo. ¿Quién no iba a sonreírte a ti, mi cachito de pan?
Hoy soy feliz. A lo mejor, podría creer que el cielo existe y todo. Porque hoy nos han regalado un ángel.
Comentarios
¿A qué 2ª oración te refieres, Hermes? Si me lo dices, podré explicártela.
Entra en "Recuerdos de mi padre: na historia de amor y de guerra", publicada también en Narrativa.
Allí arranca la historia y podrás conocer a todos los personajes y comprenderlo todo...
Muchas Gracia- s
no es: me impuesto
es: me he impuesto
perdón si no es así.
Gracia Gabriel, escribe ud. muy bien. Yo también tengo un personaje suelto dentro de la provincia de Málaga, ahora mismo lo tengo cavando una tumba para alguién que le molestó. Saludos.
Gracia-s.
!!!
Soy una mecanógrafa apresurada que escribe sin borrador, directamente lo que brota del pozo!!!
Gracia- s, ¡cuento con ellos!