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Cielo rojo

FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
editado julio 2012 en Narrativa
Conforme pasa el tiempo, leo y escribo más y más, crece mi repulsión hacia mi propia obra, ahora no hay cuento o poema que luego de ser escrito no aborrezca con todo mi ser, este particularmente aunque lo considero pésimo y mal escrito, está entre los que menos odio, quizá sea levemente mejor que la mayoría de esa (¿basura?) que llamo mi obra, tal vez a alguien le guste...

Levanta y baja el cigarro, con aire de filósofo, echa un vistazo. Nene era adicto a fumar, normal, y cuando tenía uno y una ventana y estaba en un café, gustaba de mirar por la ventana y apuntar al cielo y dejar ahí los ojos. Había un cielo rojo, como si predijera un dejà vú; el caso que lo miró y continuó fumando y moviendo el cigarro arriba abajo, y el humo subía como si dijera una conferencia metafísica, y se sentía cansado, culpa del viaje a esa ciudad, tres horas tieso sólo pueden causar dolor de espalda. Seguía esperando, en el café solo y gris, apoyado a la pared y contemplando la tasita de café ante sí, humeando perezosamente. Quizás jamás se sintió tan cansado, o quizás jamás fue presa de tal sueño, o quizás jamás estuvo aburrido; y fumó más y siguió esperando molesto, porque el compadre Emilio no llegaba y lo hacía esperar y sufrir ahí solo y conversando con el silencio, poco amigo del hablar, y fumar no ayudaba, sólo suavizaba la inacción pesada. De allí cuando llegara el compadre, iría al centro a ver la ópera, no moderna, interpretaciones de los clásicos del romanticismo, pero el compadre no llegaba y parecía que las cosas se torcían. Da un sorbo y adiós café, no le agrada es insípido pero es algo. Continúa fumando, absorbiendo el agrio gusto y viendo el humo lento y vacuo flotar como pétalos ardientes, y por la ventana empapada caer la lluvia como fruta podrida, y los ojos y bocas prematuramente miserables, aplastándose en masa, y el diluvio gris, triste cual esos ojos y bocas derramadas, arde sin tregua, en la permanente fragilidad melancólica. Vio nubes de tormenta y tras éstas asomaba el cielo rojo, henchido de rabia y ensangrentado, y las nubes parecen querer calmar la ira, y él fumando hace ascender los pozos de gas, de humo pesado, de aliento tomado por la muerte. El tiempo fue yéndose de a poco, entre lluvia y humo, por ese camino ciego que no se ve y que perdura escondido en la neblina; el compadre todavía no llegaba, el Nene ya estaba arrecho y no quería seguir esperando, el cansancio colmaba y su paciencia se iba, y no tenía idea de dónde estaba, y tenía un pie afuera del café. Larguísima espera. El jazz era agradable, único consuelo en la maraña creciente de hastío, lo hacía sentir en París, en una época distinta con ambiente distinto, y sentía algo como una caricia de música, intangible abrazo a los oídos, y el humo también bailaba, compás ese del jazz pegadizo, y el Nene ya se sentía mejor pero lo fastidiaba esperar. El cigarro se agota, ve las postreras cenizas y la llama extinguirse y enciende otro y ve la llama y el humo y se siente bien. Agarró el periódico y lo entrevió; al instante lo cansó y lo dejó a un lado mientras el jazz le revelaba los enigmas del pesar, a través de la purga invisible, borra todo como la lluvia, sin dejar rastros. Y abrió los ojos y sonrió, el compadre llegaba. El compadre Emilio entra, se saludan como de costumbre, las manos los holas las palmadas las sonrisas y los meneos de cabeza, entonces se sientan, fumaron un rato charlaron e intercambiaron frases casi mecánicas con esa bruma lejana de mentiras y verdades, y sus usuales tonos con la repetitividad cotidiana nada elegante; salieron en ese momento y entraron al coche de Emilio, y emprendieron el camino al centro. El compadre contó que lo frenó una tranca del diablo, tortuosa, y hace poco salí. Nene asintió, su retraso tenía excusa. Tardan algo en llegar al centro, el sendero está feo y ahuecado y los retrasa una cola pero llegan y se alivian. Fueron a la ópera, había menos gente de la esperada y pronto apareció la orquesta y el director; comenzaron con un preludio lento, que ganó intensidad, que aún así no fue muy bueno, no importa, apenas está empezando. Salieron decepcionados, no fue buena muy mediocre y sin personalidad. Se separaron desanimadamente y el Nene volvió al café, no sabía por qué, quizá porque un pedazo suyo, una reliquia inestable que era él se había quedado ahí; iba a recobrarlo. Fue a fumar y ver subir el humo al ritmo del jazz. Mira por la ventana y ve el cielo, rojo y sangre, y las nubes de tormenta rondan como ratones, roedores nocturnos. Entró Emilio, se paró, fue y se vieron y se saludaron; afuera, un cielo rojo y nubes de tormenta.

Comentarios

  • marustereomarustereo Pedro Abad s.XII
    editado julio 2012
    Debo decirte que el odio hacia la obra propia, aunque esto no lo digo para hacerte sentir mejor sino para que tengas un poco mas de paz con tu sentimiento, es una maldicion que viene con ser escritor. El artista en si jamas se satisfacera completamente con su obra: con el tiempo, siempre querra remodelarla, porque el artista obra por estar insatisfecho con algo, y por eso mismo su trabajo no suele satisfacerlo en su totalidad. Esto, sin embargo y en mi opinion, no esta nada mal: es esta naturaleza la que nos obliga a actuar. Si estuvieramos satisfechos, jamas produciriamos nada. Asi que, en paz con tu odio, dejalo ser y luego controlalo de a poco; aprende que nunca vas a despojarte de el por completo ,pero que en convivencia con el mismo, pueden salir cosas maravillosas, por mas que dudes.
    Esto que escribiste me parece una de esas cosas muy buenas que salen de ese sentimiento del que te hablo: siento la pasion de las descripciones mientras las leo y me consumen un poco. Te felicito por el trabajo, y segui practicando, por favor, que se que tnes muchisimo para dar. En tu blog decis que tene 15 años, ¿esto sigue siendo asi? Porque si asi es, te digo que muchos escritores a tu edad no daban ni un pelo de lo que estas dando ahora, y aunque se que quizas no te sientas orgulloso, aca hay alguien que te dice que te lo mereces: mereces cierto orgullo por este trabajo hermoso que estas haciendo y todo lo que te queda por producir. Me dio la impresion de que algunas descripciones quedaron algo inconclusas y cortaban un poco la dinamica de lo que querias decir, pero esta es solo la impresion que me dejo. Te aconsejo que a la hora de describir y concentrarte en detalles siempre tengas en cuenta la diccion que vas a usar, ya que para esto es crucial.
    Mucha suerte con todo lo que llegues a hacer, y te deseo lo mejor.
  • FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2012
    Gracias por detenerte a comentar. Me alegra saber que te haya parecido bueno el texto, aunque francamente siga pareciéndome bastante malo, siempre es grato cuando alguien se para, lee, comenta y de paso le gusta y hasta da un elogio (a pesar de que esto último no sea siempre bueno).

    Gracias y un cordial saludo.
  • marustereomarustereo Pedro Abad s.XII
    editado julio 2012
    Confia que aunque la gente te elogie la mayoria de las veces no sentiras ese elogio. Pero si, te aseguro que tnes un talento bien cultivado (:
    Saludos y suerte.
  • FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2012
    gracias de nuevo :) aprecio tus comentarios pero mantengo mi posición a disgusto con mi obra, aunque lo que dices me incentiva a esforzarme más y más
  • MedeaMedea Miguel de Cervantes s.XVII
    editado julio 2012
    Bien, ya que no te importa y no te haré cambiar de opinión, cantaré:

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