Comobia,1957
Un inminente temporal,amenzaba al pueblo de Valle,dejandole una vez más, incomunicado al paso de los viajeros.El pueblo estaba en silencio,pues era la hora de la siesta,dónde el hombre descansaba,las mujeres murmuraban y los perros callaban.Subiendo por una angosta calle,estaba el número 16.Era esta una casa de dos plantas,con un balcón de madera que le abrazaba,oliendo a hierbabuena y gardénias.En ella vivía la familia Sinfuentes,gente honrable y trabajadora.El señor Sinfuentes,trabajaba de secretario en la alcaldía del pueblo.Era hombre de mente conservadora,serio,de porte recto y mirada fija.Siempre iba vestido con traje cruzado,sombrero de fieltro y pañuelo blanco en la solapa,signo según él,de distinción de los demás.Apoyaba al General y no admitía en casa,bajo ningún concepto, otra idea que no fuera la suya.Casado con Amparito,hija de un terrateniente arruinado por culpa de la Compañia Bananera.Amparito era de caracter dócil y soñadora,soñando siempre,con aquello que le era desconocido.Iba a misa los domingos,con su mantilla de encaje,única cosa que salvó de la ruína paterna.Iba más por complacer al marido y al pueblo que por ella misma,ya que pensaba,que se entendía de maravillas a solas con Dios en su habitación.Aguantaba estóicamente los sermones del padre Amador,temiendo que algún día,a ese hombre le diera un infarto,por la pasión que le ponía al dar misa.Nunca dijo a su marido que no le gustaba ir a misa,como tampoco le dijo que no le amaba.Había aceptado su destino como algo natural,sin hacer berrinches ni pataletas de niña consentida.Lo suyo fue más un trato comercial consentido por ambas partes,que un amor pasional.Él pagaba las deudas de su padre por culpa de la compañía,a cambio de una esposa que le diera herederos y le cuidara la casa,para asi poder cumplir la promesa que le hizo en su día a su madre en el lecho de su muerte.Y también porque ya contaba con treinta y tres años,edad más que suficiente para contraer matrimonio y sentar cabeza.No puso objeción alguna,cuando su padre,avergonzado,se lo dijo.Tenía ya veintidós años y ya se rumoreaba que la hija de Fulgencio Fortes iba para santa.Carajo,ella quería conocer macho,saber que se sentía al tenerlo sobre ella,conocer el olor que tantas veces imaginó en las noches solitarias de su cama y sentir los besos tantas veces leídos en las novelas románticas,compradas de contrabando y leídas en complicidad con la luz de una vela.
Fue una sorpresa para el pueblo,cuando se casó con Sinfuentes,después de un corto noviazgo,dando lugar a conjeturas y metiches,pensando la gente del lugar,que la niña iba de buen estado.Calló la boca a las mentes pudurosas,paseandose por todo el pueblo vestida de blanco inmaculado y con su ramo de azahar,perfumando las calles polvorientas.La noche de bodas no fue como había soñado.Tantas veces imaginó el momento,que cuándo llegó,se sintió morir por no saber que hacer ni decir.No estaba preparada para el momento,su madre nada le indicó ni explicó.Eso no se hablaba ni se instruía.Se metió rápidamente en la cama,con su camisón blanco bordado con primor por las monjas y apagó la luz,a la espera de que su esposo,saliera del baño y se acostara.Al verlo salir del baño,no pudo más que ahogar una risita,al ver a su marido en pijama de rayas y redecilla en el pelo.
Comentarios
No tuvieron luna de miel,salvo tres días en la casa de un primo de él,alejada del pueblo,tiempo más que suficiente, para conocer las manías y las obligaciones que su marido requería.Se acomodó a la vida de casada,tejiendo en las horas de la siesta,haciendo obras de caridad y soñando con algo que desconocía,pero que sabía que existía.Asi pasó el tiempo,hasta que año y medio después de haberse casado,dió la notícia que esperaba un hijo para primavera.Sinfuentes,ante la noticía,esperaba fervientemente que el niño que esperaba fuera varón,para asi poder proyectar en él,los proyectos que tenía en la cabeza de constituir un partido que derrotara a los guerrilleros,ya que pensaba que el General,no tenía la mano dura suficiente.
Por otro, odio a mi padrastro:mad::mad::mad:.
Pero sobre todo, te adoro Dragon, por hacer la crónica de la familia, y tan rápido, yo no hubiera podido. Necesito una semana por página, casi. Por eso, mi más sincero agradecimiento y enhorabuena. Sólo tengo una pequeña petición, si fuera posible: acomodar la puntuación un poco, que casi me dejas ciego. No sabía si era la falta de espacios o la emoción lo que hacía que se me salieran los ojos.
Enganchado a la saga familiar.
Mamá, no sé si sabrás la fama que tiene la gente de Europa Oriental, pero si quieres, tengo un par de amigos para hacerle una visita señor ese.
por cierto Menzies,ahora caigo,ese no és tu padrasto,és tu abuelo
Y no se que quieres decir con lo último, que tienes dos amigos para dejarme viuda acaso?:eek:
Dragón es una artista para narrar con decirles que hasta le atinó a medio número de la casa donde vivo, mejor dicho:rolleyes::rolleyes::p:p
¿¿El abuelo?? ¿Trató tan mal a la abuela Amparo? La abuelita...:(:(:( mi abuelita, a veces me dejaba llamarla babunia.
Mi padre, seguro que era un sucio comunista de la guardia civil o de los ZOMO.
No te preocupes Dragon: ni en doblones te podríamos pagar tu esfuerzo. Así que no hace falta decir que, poco que hagas, ya es demasiado. Gracias.
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Realismo Magico.
Y a la espera de mas.
Y lo que te rondaré morena.
Saludos.
jajajja Menzies esta más metido en el cuento, que no puedo de la risa...
PD. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia :cool:
Dragón genial... Ha estado súper esta primera entrega, por un momento pensé que era mi padre, por lo que esperaba un niño. Pues en mi casa cuando yo nací todos querían un niño
Había tenido a Rosa,en un parto complicado que duró horas interminables,porque los médicos no daban con la postura de la niña y porque era de cintura estrecha.Habían viajado dos meses antes del parto a la capital,para que el niño naciera en buenas condiciones.Amaprito en príncipio,se había negado.No quería que estraños la tocaran.Prefería tener al niño en casa,ayudada por la partera del pueblo ,en quién todas las mujeres de la región,depositaban su confianza en momentos tan delicados.También estaba nerviosa,pues por fin se vería cumplido un sueño suyo;el de viajar a la capital y asi,poder admirar las vitrinas con las últimas tendencias y poder ver,con sus propios ojos,las avenidas eternas que tanto le había escuchado a Germán,amigo de su padre en los tiempos de la Compañía y único ser viviente que conociera, que había hecho la ruta en tren,hasta la capital.
Sinfuentes fue inflexible en las modestas protestas de Amparito.
- Mi hijo nacerá en un hospital como Dios manda,no entre boñiga de vaca y partera mañosa.
- Pero si ni sabemos si és niña o niño.Tienes demasiados pájaros en la cabeza.Además,está tu trabajo y la casa no la podemos dejar sola.¿ Y dónde nos acomodamos en la ciudad ?
- Mujer,he dicho que nacerá en un hospital y se acabó el tema.Por lo demás no te preocupes.
Sinfuentes pidió excedencia en alcaldía por dos meses,sin que por ello tuviera problema alguno,ya que era amigo del alcalde y ferviente defensor del partido conservador.El alcalde le tenía simpatia y cariño y un eterno agradecimiento desde el día que Sinfuentes le libró de la verguenza,de verse descubierto por su mujer,en el único prostíbulo del pueblo.No era hombre de andar detrás de unas piernas,pero de vez en cuando,le gustaba acercarse al Pichón Rojo para sobar unas piernas prietas y recoerdar sus tiempos de jueventud,cuándo asaltaba a las campesinas por los caminos del campo.Aguantaba los delirios de conservador confeso de Sinfuentes,por eso y por respeto.Lo que no sabía,era que Sinfuentes no le simpatizaba mucho,por pensar que el alcalde no era un buen defensor del partido y por llevar este,una vida demasiado ostentosa,aunque disfrazaba ese resquemor,con sonrisas baratas y halagos sin sentido,pues el alacalde era el nexo entre él y el partido y ambicionava secretamente,como niño codicioso,la presidencia del partido y poder asi,realizar sus proyectos sin intromisión de nadie.
Dejaron la casa en manos de Panchita,criada trigueña de edad indefenida y fiel a su ama.Panchita había servido en la casa del terrateniente y había criado a Amparito,como la hija que siempre le habían negado,a sabiendas que la señora,no estaba capacitada para criar a una criatura,pues siempre estaba con una jaqueca inexistente o intentando ponerse en contacto con el más allá,pasatiempo que le ocupaba buena parte del día.Nada más nacer Amparito,al señora relegó su cargo de madre en Panchita,alegando que había visto en sueños,que su destino no era criar hijos ni limpiar culos cagados.Cuando estaba de humor,se acercaba a la cocina para ver a su hija,con el objetivo de limpiar conciencia y prodigarle por unos minutos,unos afectos que no tenía.Amparito creció entre las ollas de Panchita y el patio de las gallinas,siendo su padre la única unión con el mundo exterior.
El viaje a la capital fue cómodo,yendo los dos en un vagón de primera clase,ya que Sinfuentes,no le gustaba andar mezclado con los campesinos ni con los jornaleros.Él era un hombre de bien,no uno cualquiera.Los viajes se habían acortado bastante en tiempo,debido a las novedades de la tecnología del momento.Atrás quedaron esos viajes interminables,primero en carreta hasta la estación y después en tren,movido a carbón y más lento,atestado de gente y olores de todo tipo,dónde el más viajero intrépido,perdía la valentía por momentos.
Llegaron una tarde de primavera,dónde un hermano de Sinfuentes,le esperaba para abrazarlo y contar novedades,después de una década sin verse.En otro tiempo quedaron los años de mozos,cuando correteaban descalzos por el campo,henchidos de leche tibia y tostados por el sol.El hermano había decidido probar suerte en la capital,empezando como mozo de almacén y terminando siendo el gerente,ganando un puesto entre los demás trabajadores y la sociedad.Sinfuentes prefería el pueblo,el nuevo mundo le escandalizaba.Mujeres en pantalón,pintadas y fumando;hombres con barbas,desaliñados y proclamando paz y amor.El mundo se había vuelto loco y le costaba reconocer,que las cosas habían cambiado.Se empecinaba en no reconocer que las cosas no eran como antes y tenía una feroz lucha en el partido,para que los valores y la ética no desaparecieran.Cada cosa en su lugar,¿ o acaso si Dios hubiese querido que los campesinos tuviesen oportunidades,no les hubiera dado inteligencia ?,si apenas sabían garabatear su nombre en una hoja, ¿ como pensaban gobernar un país ?Ahora tenían derechos,acaso algo de poder si,pero para eso,ahí estaba él luchando en el partido,para que las cosas volvieran como Dios siempre dispuso.
Me he metido de lleno, Dragon. No sé si conoceras Thespis, de Carlos Bunge, que leí a partes, pero es un ambiente que te introduce de la misma manera.¡Qué envidia! ¡Qué facilidad parece que tienes! Ahora, te digo, hemos pasado del culebrón al drama, y me has dejado con un mal cuerpo, no sé por qué. Pero no me malinterpretes. Está genial, estoy impresionado. Y una vez más, gracias.
Rosa llegó al mundo en la madrugada,después de un parto difícil y complicado.Era una niña de ojos negros y pestañas largas como la madre y piel blanquita como el padre.La enfermera salió a comunicar a Sinfuentes que había tenido un aniña preciosa y sana.
- ¿ Seguro ?
- Seguro señor, ¿ quiere pasar a verla ?
Sinfuentes hizo caso omiso a la enfermera,giró sobre sus talones y salió del hospital con un sabor a hiel en la boca.No esperaba esa juagarreta del destino y por primera vez en su vida,se metió en el primer prostíbulo que encontró,subiendo diez minutos después con una jovencita ,de la cuál ni preguntó nombre ni admiró su cuerpo.Dos días después del naciemiento de Rosa y de desliz en el prostíbulo,volvió al pueblo con una Amparito aún dolorida por el parto y la niña,dormida en un capacito de mimbre,regalo de su hermano.En el viaje apenas cruzó palabra con Amparito.La culpaba por no haber traído varón primero;talvez a la segunda acertara,la dichosa.
El mundo estaba metido en una guerra fria entre las dos potencias mundiales,sin que se atacaran descaradamente,pero a sabiendas que uno espiaba al otro.En la radio,sonaban las canciones de un cantante,que con sus movimientos de cadera,volvía locas a las adolescentes,Europa estaba sumergida en un comunismo sin tregua y en dicatduras feroces,pero esas noticias apenas llegaban de oídas al pueblo y Amparito criaba a su niña ajena a todas las desgracias mundanas.Se quedó de nuevo en estado,pero perdió a la criatura en un ataque de nervios al morir su padre,el único hombre que la quiso,por eso,al saberse de nuevo embarazada,no dijo nada hasta asegurarse de que el niño estaba bien cogido a su vientre,ya que sabía que Sinfuentes la culpaba de la pérdida anterior.
- Esperemos que esta vez tengas cuidado y sea varón.
- Eso nunca se sabe hombre.Sea como fuera,esta vez no voy a ir a la capital.No tengo fuerzas ni ganas de emprender el viaje de nuevo y con Rosa aún pequeña.
Sinfuentes nada opuso esta vez,porque andaba demasiado metido en los problemas del partido y porque no quería viajar a la capital y caer en la tentación de nuevo.
Dios me perdone, pero no lo podía evitar.
¡Recordar es humano; olvidar, celestial!
Atrapante tu relato. Ehorabuena.
Un abrazo.
Aparte del jolgorio que siempre crea Amparo a su alrededor. Tiene como una feria que la persigue a donde va.
Lo digo con envidia
Esta bonita la historia, la seguire hasta el final.
Un gran abrazo
jajaja, menzies deja de meterle terror al tigre, no vaya a ser que se nos desaparezca antes:eek::eek:él todavía no sabe nada:cool:
Cuenta con mi voto. Creo en ti a pesar de todo.
Al tigre creo que lo van hacer cargar con los "muertos y heridos".
Ya no meto mas bulla.
Abrazos.
Y desde luego "Aleluya" ha nacido Amparo y como era de suponer incontrolable. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. :eek:
PD. Dragón te has informado mucho sobre Sevilla, como sabías del "Pichón Rojo"
Bueno,en breve pondré más sobre esta familia.
Las niñas estudiaban en un colégio de monjas,separadas de todo contacto con los niños del pueblo.
Así que de ahí es de donde viene lña pasión de mamá por las novelas.
Me ha encantado este episodio, un clásico de las series históricas: ese breve repaso de la situación del mundo en el momento. Me ha encantado.
Cada vez engancha más. Yo ya estoy esperando el capítulo en el que (perdona mamá) el cabrón de Sifuentes Bonilla muere
INCREIBLE