Y en tus brazos me encontraba, escuchando los latidos de tu corazón que, a un ritmo constante, delataban tus profundos sentimientos. ¿Yo era el motivo que los generaba? Tu los transmitías, yo los escuchaba. Y al instante me besaste. Ya era tuyo, ya éramos uno. Tus labios se pegaron a mi frente y, acompasadas a tus latidos, dos lágrimas cayeron. Yo las noté, tú las lloraste. ¿Era la intensidad de tus sentimientos? Era la intensidad de nuestra pasión.
Una eternidad ha transcurrido, pero ya no estás aquí. ¿Por qué? Si mi corazón te pertenece. Aún siento tus latidos, y como en toda esta eternidad he hecho, en tus brazos seguiré.
Comentarios
Sentirse en un abrazo que seguira eterno...
Este es el primer cuento que leo tuyo, y me gusta tu estilo.
un abrazo,
¡Un abrazo guapa!
Teclado, te felicito por lo que sientes, pero te aconsejo que no le des mil vueltas, que no lo cambies hasta que lo tengas bien pulido. Los sentimientos cuanto mas simples mas bonitos y mas llegan a los demas, procura escribir con los ojos cerrados, veras como escriben tus sentimientos y no tu cabeza.
un abrazo