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La Leyenda Titánica Marina (Rol)

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Comentarios

  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    -tranquilo mi felino amigo, todo va bien, esta es nuestra amiga, si yo no puedo, tu seras su compañero, me entiendes?-Lo acarició con cariño y el maullo mostrándose aliviado y contento.
    -¿Puedo preguntar como llegaste a...esta situación?¿quien es tu amado? Quiza haya oído algo de el.-Cogio a gatito se lo puso en el hombro y hecho a andar de nuevo hacia la Sirenita junto con su nueva amiga.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Luego de calmar al felino, seguieron caminando, Chizuco, quería saber, que había pasado con el amor de su vida, a lo mejor ella podría saber algo de él.
    Chaira empezó a contarle :

    "A él lo conocí en la casa de mis padres adoptivos, desde que nos conocimos, nos enamoramos, fué amor a primera vista, teniamos tantos planes bonitos para nuestro futuro, soñabámos con una vida juntos, con hijos, hasta que una enfermedad terrible, me arrebató de su lado, sin alcanzar a cristalizar nuestro amor.

    Desde entonces ando vagando, no me resigno a haberme ido así, tan intempestivamente, por eso vine a tratar de acompañarlo en esta travesia, pero no alcanzamos a vernos, pues ahora fué él, que de repente se desaparecio, ando muy triste por eso, aunque no creo que haya muerto, pues sino estaría conmigo.

    Dylan, pues asi se llama, tenía al mando una gran tripulación, pero parece que zozobraron, nadie sabe de ellos.

    A lo mejor tú, que vienes de otras islas, habrás oido algo, la incertidumbre me está rematando,esta falta de noticias es peor que la misma muerte.
    - dime por favor, si sabes algo, lo que sea."
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Lo meditó por un momento. Dylan....
    -Si, de hecho, el me recluto para una misión de rescate. No especifico para qué, sucedió de pronto, un gran tormenta se desato, de repente las olas tragaban el barco. Solo unos pocos, entre ellos el y yo, conseguimos ir en bote hasta una costa, el caso es que fuimos a la deriva en la mar durante oras, yo perdí el conocimiento. De hecho, Shiro le pertenecía. Me lo entrego a mi para que lo cuidase una vez llegamos a la isla. Me obligo a quedarme en la orilla. El y los pocos hombres que quedaban entraron en la espesura de la selva. No los volvi a ver-Luego permaneció quieta.
    -Cuando quise darme cuenta, unos viajeros me rescataron.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Chaira al escuchar lo que le contaba Shizuco, sintió un gran alivio, pues dejaba entrever que Dylan estaba vivo, en alguna parte, talvez perdido en algún paraje solitario, pero vivo, que era lo importante.

    De la emoción se puso a dar voltaretas en el aire, no cabía de la felicidad, Shizuco la miraba y shiro maullaba, luego más aplacada le dijo que continuaran la búsqueda de su hermana, por el momento lo más importante.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Entraron en La sirenita en cuanto llegaron, Shizuko, quería saber más, Dylan había sido el mas amable capitan con el que se había encontrado, no habían tenido mucho trato, ya que ella siempre se mantenía alejada de todo el mundo a no ser que la situación lo requiriese. ahora si que le recordaba, Al entrar, cedio la entrada primero a Chaira.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Brennan apresuraba el paso hacia el Ayuntamiento aunque aún tenía tiempo de sobra hasta el cambio de guardia durante el cual se colaría. Caminaba a paso ligero, sin correr, con la capa negra puesta y con la mochila que conteía las armas y pergaminos de la prueba al hombro.

    Decidió ir por calles secundarias y en una de estas se topó con un bar famoso entre los lugaremos, un local llamado ´´La Sirenita´´ un simple bebedero de marineros y piratas como cualquier otro pero algo le llamó poderosamente la atención. La joven luchadora oriental que formaba parte de la expedición y la que había entrado borracha en el Almacén estaba entrando. El gobernador pensó que era una pena que una luchadora de katana así desperdiciara el oro en bebida pero notó algo más...No estaba sola. Quizá solo fue una impresión o quizá no pero Brennan sintió que había alguien más acompañando a la joven pese a que estaba sola.

    Al gobernador se le empezó a calentar la sangre. Se alisó la capa y el abrigo, se colocó bien la mochila, miró hacia el bar, donde la joven ya había entrado y dijo.

    --´´Me ha entrado sed´´

    Se dirigió hacia la puerta con una sonrisa lobuna en los labios. Quizá algún miembro de la tripulación también estaba allí.

    --´´Espero que no se fijen demasiado en mí...´´

    Se dijo para sí, sabiendo a todas luces que uno de sus rasgos de carácter más marcados era que siempre, todo el mundo, se fijaba en él.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Shiziko de repente dejo todo y se volvió en redondo, vio a Brenam, en seguida recordo lo que había visto. Se dirigió a el, le hizo una breve reverencia oriental, y le pidio disculpas.
    -Lamento lo ocurrido, no se volverá a repetir. A sido un pequeño desliz sin importancia, se anima a beber con nosotras? Le presento a Chaira.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Efectivamente, no había pasado desapercibido en absoluto. Inmediatamente la joven oriental se le acercó y se disculpó muy educadamente. Le invitó a beber con una tal Chiara. Justo entonces se dio cuenta de qué era esa presencia. Era una fantasma, pero una fantasma muy bella cuyo rostro vaporoso le sonaba.

    El gobernador sonrió amablemente.

    --Será todo un placer beber con ustedes, señoritas. Yo invito, por supuesto...Bueno...señorita Chiara, encantado de conocerla.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Chiara siguio a Shizuco hasta la sirenita, no se explicaba como tenía alientos para seguir de juerga, lugo de la rasca que tenía, pero al fin que a ella esto no la afectaba.

    Estando allí vió como shizuco iba al encuentro de un caballero, el cual muy galantemente aceptó beber con ellas, aunque es un decir ya que chiara, no tomaba, pero le gustó la presencia de este gallardo joven que seguramente le daria noticias de su amado Dylan y su hermana Doroty.

    Al se presentados ella inclinó la cabeza en señal de saludo, no paso desapercibida la mirada que le lanzó, como si la conociera, ya tendría tiempo de preguntarle por su hermana.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Cuando se acomodo en una mesa en la sirenita. Observo que entraba Brennan y se sentaba con una hermosa chica. En esas apareció Melody con su encantadora sonrisa y un hermoso traje nuevo. Se sentó a su lado y empezó a contarle cosas sobre el grupo que estaba celebrando. Al final suspiro y le pregunto:

    “…. Cuéntame querida, fuiste también elegida para la misión. Todos no hacen sino hablar de eso, algunos están tan bebidos ya. Pero ha sido una noche muy interesante y productiva debo decirte”
    le pico el ojo mientras sonreía con una clara satisfacción en su mirada.

    Kahena no pudo más que sonreír ante los comentarios de su nueva amiga y moviendo la cabeza afirmativamente le dio a entender que sí, había sido elegida.

    Sin mirar a Julián, hizo señas al lugar y le pregunto a la cortesana: “¿quién es el hombre que esta con la chica que tiene un gato a su lado?”

    Con una sonrisa picara Melody le dijo “Es Julián Brennan el Gobernador de Santa Ana. Recuerdas que te hable de él. Hizo un discurso hace unos días y todo el mundo está embelesado con él. Al parecer es muy generoso y un gran orador, pero sobre todo las mujeres están fascinadas. Ya te dije yo que era un encanto de caballero. Los hombres le tienen mucho respeto porque es más que un Gobernador, parece ser que es todo un luchador. Además dicen que se dedica a algunos negocios ilícitos, pero que siempre trae beneficios para su Inglaterra, aunque mucho más para él”

    Hizo una pausa y lo observo de forma disimulada. Luego fijo los ojos en la guerrera y bajando mucho más la voz le dijo: “se dicen muchas cosas, algunas parecen ser solo ficción, ya sabes que la gente tiende a exagerar las cosas. Pero he escuchado que ha luchado con criaturas del mar y que le gusta buscar tesoros…” suspiro y luego completo “… A que es excitante. Un hombre lleno de vida y emociones fuertes”. Volvió a sonreír pícaramente y suspiro de una manera algo teatral.

    Kehena lo observo de reojo y no complemento nada más al comentario de su compañera. Después de un momento le dijo:

    “Que tal si vas por unos tragos y me sigues contando lo que has averiguado de la tripulación que ha sido elegida para la misión y tal vez otras cosas que sepas del intrépido Gobernador”.

    Con una sonrisa cómplice Melody se paro encantada y la dejo sola mientras se dirigía a la barra por las bebidas.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Brennan no bebió alcohol porque era totalmente contrario. Opinaba que las bebidas espirituosas eran un atentado contra la moral y la rectitud pero no se atrevía a prohibirla ni a reprochar demasiado por evitar unas evidentes y rápidas represalias por parte de la población de modo que prefería dar ejemplo y pensó en pedirse un simple vaso de leche.

    Hablaba amistosamente con la animada joven oriental pero no dejaba de pensar en la fantasma, aquel rostro, aquella mirada vaporosa le evocaba los viejos tiempos, le recordaba las reuniones sociales que tuvo hace mucho y no podia evitar sentir que la conocía de antes pero no acababa de cuajar. Quizá necesitaba pensar en un sitio más tranquilo. En su entrenamiento siempre había supuesto enfrentamientos contra fantasmas hostiles pero no contra un alma inocente y pura que buscaba a su amado. Se prometió ayudarla para que pudiera descansar en paz.

    Mientras estaba en esos pensamientos, se acercó una hermosísima mujer a la barra. Muy seguramente sería la camarera del local. Aún así, aparte de la evidente presencia de Chiara, la fantasma, se percató de otra presencia extraña en la sala pero lo último que quería en medio de un bar era que alguien viera la espada templaria o el libro de modo que decidió mantenerse en guardia pero no hacer caso excesivo. Un gobernador en una taberna podía meterse en problemas y allí no tenía a sus hombres para luchar por él...

    Brennan, no queriendo pensar en eso en aquel momento, miró a los ojos a la camarera...
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Ella noto que el gobernador se interesaba mucho por la fantasma, sabía cuando estaba demás en un sitio, asi que estaba a punto de dejarles tranquilos cuando observó que una mujer con la que antes había estado bebiendo se acercaba a la barra, ella noto que el se ponía tenso, y inmediatamente saco su daga de cristal irrompible que estaba oculto en sus ropajes, había olvidado que la llevaba, pero estaba tan lucida que fue puro instinto. Miro a los ojos a su gato y este, mudo, fue hasta la mujer y le ronroneo para exigirle atención de forma amistosa. Luego sin sacar la daga, la empuño de forma que no se viera, y se puso formando una barrera defensiva entre el gobernador su amiga y le susurro al gobernador:
    -Mi señor, estoy a vuestra entera disposición, deseadlo y matare a cualquiera que ose tocaros.
    Luego, Busco a Dorothy con la mirada.
    Donde se había metido??
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    La joven oriental de repente le sacó de sus pensamientos a Brennany le dijo algo curioso.

    --Mi señor, estoy a vuestra entera disposición, deseadlo y matare a cualquiera que ose tocaros.

    Por un lado, le sorprendió ese repentino ofrecimiento pero por otro le alegró. Se había ganado bien su confianza y eso era basatante bueno. Aún así, el gobernador no vio peligro inminente...Se descentró y sus pensamientos discurrieron por otros derroteros. Su guardia personal era dura pero le vendría bien alguien como aquella chica. Dedujo que llevaba una vida un tanto movida, buscando su lugar o algún empleo fijo y no dudó. Quizá la fantasma también accedería y eso le daría más tiempo para pensar.

    --Me alegra que te ofrezcas así, y te lo agradezco mucho. Por eso quisiera hacerte una oferta especial...Únete a mí. Únete a la Armada y te daré un puesto de guardia personal. Buen sueldo, alojamiento, comida...A Lady Chiara, por supuesto, también le ayudaré a encontrar lo que busca y quizá ella también quiera ayudrme a mí y a Inglaterra.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Brennan estaba intrigado por lady chaira, pues a pesar de su fantasmal presencia, su rostro se le parecia a alguien que ya había visto, pero que en esos momentos no precisaba, Shizuco, estaba atenta a cualquier movimiento extraño y de pronto cree que alguien se le acercará al gobernador con malas intenciones y de una se le pone a la orden para defenderlo, hecho que le parece muy bien a él tanto que decide contratarla para su seguridad personal con fantasma incluida.

    Y a Chiara le promete ayudarle con lo que ella quiere, quedando todos contentos:)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Primero escucho una conversación un tanto intrigante sobre el grupo que se hayaba en las mesas.

    “Que tal si vas por unos tragos y me sigues contando lo que has averiguado de la tripulación que ha sido elegida para la misión y tal vez otras cosas que sepas del intrépido Gobernador”.

    Lo segundo era...


    Me alegra que te ofrezcas así, y te lo agradezco mucho. Por eso quisiera hacerte una oferta especial...Únete a mí. Únete a la Armada y te daré un puesto de guardia personal. Buen sueldo, alojamiento, comida...A Lady Chiara, por supuesto, también le ayudaré a encontrar lo que busca y quizá ella también quiera ayudrme a mí y a Inglaterra.


    Era un buen ofrecimiento, sin embargo, debía pensarselo concienzudamente, ya que debía resolver varias cuestiones primero,

    Sería un gran honor, no obstante, debo pensarlo, yo soy un espíritu libre y no sirvo a ideales, paises o banderas, solo si acaso, acepto ayudar y proteger a las personas. Y algo me dice, señor, que vois estaís constantemente en peligro...
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Un espíritu libre. Brennan había meditado muchas veces sobre lo que eso significaba...En su más profundo interior, más allá de su carisma y su imagen, más allá del traje negro, más allá de la sangre de sus venas, el gobernador siempre había deseado una vida más libre y tranquila. Ser un espíritu libre, como decía ser la chica...Pero hubo otra cosa que le sorprendió.

    ´´...Y algo me dice, señor, que vois estaís constantemente en peligro... ´´

    Julian arqueó una ceja.

    --´´Suelo llevar guardia. Han intentado un par de atentados contra mí y los que lo intentaron uno está en la cárcel y todavía tengo una mancha de sangre en mi espada del otro. Pero no diría que estoy en constante peligro...¿Lo dices por algo?´´

    Brennan tenía la impresión de que ir sin su guardia personal allí había sido un fallo. Sentía que tenía una diana pintada en su espalda y que cada uno en aquella taberna tenía una arma dispuesta a matar...Disimuladamente se llevó la mano a la empuñadura de la espada templaria. Su tacto le tranquilizó.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Lo sabía, aquel hombre estaba en peligro, debía ayudarlo, sabía que debía hacerlo. Envio a su gato a expiar, conocía un par de truhanes que habían comentado en la Sirenita que matar al governador sería divertido. Al principio le pareció una estupidez, hasta que uno lo planteo de forma seria. Era un hombre que vestía de negro, poderoso, con poderes que ella ni nadie podía explicar era un pirata que segun se decía, había ido más alla de las barreras del mundo. Le llamaban Ser Bravo. No solo eso, se decía que estaba al mando de una organización secreta llamados los espada negra. Corsarios, ladrones, espadachines sin honor. Una hermandad para los desterrados, para los bastardos. Ella había entrado en la orden, infiltrada para una mision. Una vez terminado el trabajo se fue, ahora, era una traidora. Por suerte, ella era mejor que ellos. Había sabido esconderse. Pero de eso hacía ya...su mano así de nuevo la empuñadura. Ahora caia, Los espadas negras, buscaban algo, lo mismo que buscaba el governador, por eso provocaron que el barco del que su amiga hablaba naufragase, para llegar a aquella isla, la misma a la que se iba a dirigir la actual expedición del governador. Por eso se llevaron a su amado...ahora, ivan tras el governador. tras ella, tras Chaira...
    se detuvo a pensar...de repente todas las piezas encajaron. Su gato llego hasta ella y la miro a los ojos, aquel gato...vio a traves de sus ojos, un hombre de negro que antes le había pasado desapercibido.
    -Los espada negra.-Murmuro ella, Luego bebio un largo trago a su cerbeza, empujo al governador y a su amiga detrás de la barra.
    -Llevalos por la puerta de atras. llevalos a mi casa, al faro-le dijo al tabernero lanzandole lo poco que le quedaba de la parte del botin. En ese momento el hombre de negro, disparo un dardo envenenado a su gato, que esquivo con maestría.
    -SHIZUKO....HOMBRE...CUANTO TIEMPO...
    -Soy una mujer, maldito bastardo...que quiere tu jefe esta vez....Salga governador, Chaira...ir a mi casa...el tabernero os llevara...estais en peligro.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Shizuko empujó a Brennan tras la barra con brusquedad el cual tardó unos segundos en recuperarse del aturdimiento cuando un dardo voló por encima de su cabeza. La intuición de la chica era correcta. Había cometido una estupidez al ir allí sin guardia...

    La joven oriental le dio unas monedas al tabernero, diciendo que les llevara a su casa. Al parecer Brennan estaba metido en un combate y los atacantes conocían a Shizuko y parecían ir a por él y, de paso, a por ella.

    --Salga gobernador, Chaira...id a mi casa...el tabernero os llevará...estáis en peligro.

    Julian se enfureció. Aquello era un atentado y había gente inocente en peligro por la corrupción de unos hombres. La agresión sin motivo era algo que odiaba el gobernador. No pensaba dejar sola a Shizuko con un grupo de asesinos peligrosos y rencorosos. Había que impartir justicia.

    --De eso nada milady. No pienso dejarte sola. Chiara, escapa.

    Brennan se levantó, sacó su estoque con la mano izquierda y se encaró con los esbirros, tras la barra.

    --Los que estáis en peligro sois vosotros...-- Con la furia y el fuego reflejados en su mirada, ahora tornada una siniestra flecha al alma en lugar de la mirada firme de siempre, el gobernador desenfundó su espada templaria y la hoja se calentó rápidamente. --Yo habré cometido una estupidez al venir sin mis hombres y exponerme...¡Pero vosotros habéis cometido una locura aún mayor...!

    Alimentada por la furia interna de Brennan, la espada templaria ardió de una manera especialmente fuerte. Lanzó una llamarada que llego hasta casi el techo. La hoja rezumaba fuego por todos lados.

    --¡¡¡ EN GUARDIA !!!
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    El hombre saco una espada de un material extraño, la espada era negra, completamente negra. Shizuko sabía que aquella arma no solo estaba tan afilada como las garras de un demonio, además esa arma estaba envenenada.
    -Señor, esa espada esta envenenada, la ponzoña es su arma mas mortifera, solo ellos llevan el antidoto....por dios marchase de aquí.
    -Vaya Shizuko, o debería llamarte Lady Castle?? De la noble familia Castle??heredera de una de las familias mas prestigiosas-Para ella eso fue demasiado se lanzo con su espada a por el sin pensarlo, le propino tal golpe que lo hecho del local. Había tanta furia en la mirada de Shizuko que quemaba como la nieve quema la piel. Aparecieron dos hombres mas.
    -Alto traidora!-Shizuko sonrió, una extraña presencia la había absorbido. Ella lo conocía bien, era furia.
    -Como deseáis la muerte?-Dijo con una mirada tan dura e inexpresiva como el hielo.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    Shizuko se lanzó como una loba contra uno de los enemigos. Brennan, todavía furioso, desoyó los consejos de la oriental. Algo le decía al gobernador que aquel odio frío y despiadado que veía en los ojos de ella solo podían ser consecuencia de un odio profundo y personal...Pero él no la dejaría sola con aquellos asesinos por muy buena luchadora que fuera.

    Avanzando con decisión asestó un tajo con su espada templaria a la barra para salir y ésta se quebró y comenzó a arder. Brennan se encaró con los hombres que portaban espadas negras, según Shizuko, envenenadas. Hizo girar su espada, que formó un torbellino de fuego que chamuscó dos mesas cercanas. Todos los rivales que conocía retrocedieron ante las llamradas de la portentosa espada templaria.

    --Ponzoña contra fuego. Intenad envenenarme y os abrasaré hasta el alma negra que tenéis, malditos .

    Entraron más luchadores asesinos. Shizuko parecía dispuesta a lanzarse a por todos como una pantera.

    --¿Mitad y mitad, Shizuko?...¿O tanto odio les tienes les quieres a todos para tí sola?...

    Brennan no dejaría a la chica con tantos asesinos pero tampoco le quitaría la gloria de la venganza. Se prometió retirarse si ella quería combatir sola esa batalla, pues confiaba en sus habilidades.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Mientras esperaba los tragos se arma una gran pelea en la sirenita. Le grito a Melody que se esconda y se lleve a las chicas. Luego me acerco lentamente a un par de los asaltantes y les corto el cuello con una pequeña daga. Son muchos y tan solo dos para defenderse.

    Escucho que la chica le dice a Brennan que las espadas están envenenadas, así que lanzo un pequeño conjuro y todo el veneno de las armas empiezan a deshacerse. Nadie parece notarlo y susurrando les digo: “Chicos, hay que ser justos, si quieren pelear que sea sin trampas”

    Les quito las espadas a los maleantes que he matado y me enfrento con otro par. “Esto será demasiado fácil” pienso.

    Aunque el bar estaba lleno, empiezo a suponer que todos estaban esperando a la chica, pues la miran con gran reconocimiento y ella tiene un gran odio en sus ojos. Estaba pensando en eso cuando observo que la espada de Brennan arde con bastante efusividad… “Ahhh Dios me encanta esa espada” pienso en voz baja y sigo atacando.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado mayo 2011
    Se arma la gorda en la Sirenita, todos estan peleando y lo único que puede hacer Lady Chaira es mirar, pues aparte de tratar de asustarlos un poco, no le está permitido nada más, sólo espera que a sus nuevos amigos no les suceda nada :eek::eek::rolleyes:
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    De repente una mujer tajó en el cuello a dos atacantes. Brennan la idenfició por su voz como la dama contra la que acababa de luchar y no pudo evitar una sonrisa. La chica tomó dos espadas y se dispuso a pelear. Notó como una especie de energía tenue en el ambiente, pero fue algo breve...

    Uno de los esbirros, creyendo pillar al gobernador con la guardia baja, intentó atacarle con su espada ponzoñosa pero no pudo chocarla dos veces antes de ser empalado en el cuello por el estoque que portaba Brenan en la izquierda. Con un chillido agónico, retrocedió un paso antes de que el gobernador le derribara de una patada. Otro de los sicarios, escondidos hasta entonces, se lanzó al ataque.

    Brennan bloqueó la espada atacante con su acero en llamas y, de un solo golpe, la quebró y la elevó a tal temperatura que el sicario tuvo que soltarla pero no había caído el arma al suelo cuando el gobernador le hundió su arma en el pecho. El hombre, chillando, quedó convertido en una antorcha humana.

    Manchado de sangre su abrigo negro y con el rostro ennegrecido por la combusión continua de la espada templaria, Brennan se encaró a los demás.

    --¿Algún voluntario más para morir?

    Un esbirro, con una daga envenenada, se le acercó por detrás y se dispuso a clavársela en el cuello pero Brennan, viendo la sombra de su atacante, hizo girar su arma en llamas, la cogió del revés y estocó para atrás, encontrando en su trayecto el pecho de su enemigo. El sonido del fuego quemando la carne y un chillido de dolor informaron al gobernador de que había dado en el blanco.

    --Odio a la gente que lucha sucio...¡Vamos, a ver si sois valientes!
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    Ella vio como sus actuales compañeros de viaje, de forma tan eficiente mataban a los demas esbirros. Permanecio anonadada, viendo como uno de ellos lograba escapar, ella sabía que esto no era mas que el principio.
    La batalla había acabado.
    Se dirigio hacia el governador.
    -Venga a mi casa, necesito hablar con usted, y este no es lugar. Además, sus ropas estan manchadas.-Luego se dirigo a los demas.
    -Los demas tambien, Lady Chiara, Melody, venis?
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    El combate acabó con la derrota y huida de los esbirros, abrumados ante el poderío de aquellos a los que se enfrentaban. Brennan sintió que la adrenalina y la furia le abandonaban al tiempo que el fuego de la espada se calmaba hasta, finalmente, desaparecer. El gobernador enfundó ambas armas.

    Shizuko le ofreció ir a su casa. Brennan pensó que debería volver al Ayuntamiento pero no lo estimó oportuno.

    --Encantado.

    La fantasma y la tal Melody también iban a la casa de Shizuko pero el gobernador se fijó en la figura que había matado a dos enemigos con sus dagas. Sin duda era ella: era con la que se enfrentó. Kahena.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    (cambio nombres, Dimiga perdona me equivoque)

    -Os invito a los miembros de la tripulacion de Brenam a venir a mi casa, supuse que este viaje sería peligroso, pero no que tuvieramos problemas nada mas formar el grupo...Por cierto señor Brenam...como he de llamarle? Bueno, el caso es que sabe alguien más nuestra misión?
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2011
    --Está bien.-- Brennan se recompuso, se colocó el traje, la capa y le sonrió a Shizuko. --Puedes llamarme Julian. Es lo menos después de haber luchado juntos. Y he tenido un especial cuidado en ser discreto. Nadie más, aparte de mí y de vosotros sabe nada. Ni siquiera los mercenarios del Silver Eagle.

    Se colocó junto a Shizuko, no sin antes dirigirle una mirada al bar, que había quedado deteriorado tras el combate, sobre todo por culpa del fuego de la espada templaria. Le sentó mal dejarlo así.

    --Creo que dejaré algo de oro en concecpto de reparación de daños...Y...¿Qué hacemos con los cuerpos y con la sangre? No creo que sea de caballeros dejárselos a la pobre dueña.

    La benévola sonrisa que exhibía al decir aquellas palabras se endureció cuando dijo.

    --En el mar descansarán bien...No hay que dejar pruebas. No quisiera un escándalo.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2011
    -Me parece lo más adecuado, quienes son los mercenarios de Silver Eagle, he oído algo acerca de ellos, pero...no creí que fuera cierto. Ya tengo bastante con estos rufianes, sin encima debemos enfrentarnos a estos dos grupos la expedición puede correr gran peligro. Recogeremos esto y luego os hospedareís en mi casa para mayor seguridad. Venís?-le dijo a las chicas. Luego salio por la puerta cargando con dos cuerpos.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2011
    Tras encontrarse con la muchacha oriental en estado calamitoso, el viejo lobo de mar, prefiriendo dejarla sola, se retiró dando un paseo por los muelles a la luz de la luna. Todavía era muy de noche. Tenía algo de frío pero le encantaba sentir la brisa del mar contra su piel. Así se quedó un buen rato pensando en todo y en nada a la vez, contemplando la inmensidad de las aguas y recordando todos los momentos que había pasado en ellas.

    --Volvemos a encontrarnos...

    El encargo de Brennan era peligroso pero para él nada era imposible. Conocía muy bien la Leyenda Titánica y eso le servía para manterse seguro en su idea de triunfar en la misión. Una birisa helada le azotó y decidió irse a dormir, a ser posible con alguna mujer a su lado, a la taberna.

    Cuando se acercó a La Sirenita, vio varias sombras que se alejaban. Sin hacerles caso, abrió la puerta y entró.

    --¿¡Qué demonios ha pasado aqui!!? --Gritó nada más entrar
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2011
    Brennan cargaba con otros dos cuerpos mientras hablaba con Shizuko sobre lo detalles que ella le había preguntado.

    --Los mercenarios son, en esencia, militares agresivos e indisciplinados que no encajaban en el ejército pero que son capaces de vender a su madre y acatar cualquier orden por dinero. No son malas personas, solo son un tanto descarriados. Serán fieles por la cuenta que les trae.. yo me he encargado de que sean fieles.

    Tras cercionarse de que no había nada identificativo y de ayuda en el cuerpo, el gobernador lo arrojó al mar . El cadávera cayó y quedó a merced de las corrientes, que lo alejarían de allí rápidamente.

    --Haremos lo que sea necesario para proteger esta expedición. El Silver es un buen barco. Os será útil. La Vara tiene un poder por encima del que os podríais imaginar.

    Una vez acabada la faena, el gobernador se colocó el traje y la capa, luego miró a Shizuko con cierta sonrisa de sorna.

    --Por cierto, en el Ayuntamiento estoy muy protegido pero no me atrevo a rechazar la invitación de una señorita.
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