¿A qué huele la lectura?
El aroma indiferente, sólido, cordial, enigmático, hermético, desafiante e intrigante de un libro
Exhala el bouquet de los mejores vinos; champagne de veintinueve burbujas que se multiplican en miles de combinaciones
Solamente el paladar exquisito capta la gama de sensaciones y recuerdos que nos llegan al momento de abrir las páginas y recorrer sus líneas
El olor sutil y variado de cada libro nos seduce, nos penetra, nos hace sentir orgullosos de poseerlo, eleva nuestra vanidad, nos envuelve con sus hojas color hueso, los mismos huesos de autores muertos hace siglos
Fragancia de fina cerveza, que nos embriaga con la espuma de su letra sorda; cocktail de tildes, comas, diéresis y haches mudas; fiesta silenciosa con ruído de triptongo y voz de sinalefa
Es como el lejano recuerdo de un beso: la humedad de unos labios anhelados posándose sobre nuestra boca, el sabor íntimo y químico de su saliva, su aliento que nos devuelve la vida cuando la respiración se nos entrecorta
Es como saborear el dulce de cáscara de fruta, esparcido con miel y uvas pasas que probamos en el bazar, el cual nos ofrece todo un mundo de manjares para escoger y probar, que sólo el gourmet mejor experimentado puede degustar
La bibliothèque y las tiendas de libros nos presentan un menú de platos esquisitos: algunos son fríos, otros exóticos, los hay picantes y también afridisíacos; para saborearlos debemos adquirir un fino gusto y aguzar la sensibilidad de nuestro paladar
Alois Boerges
Febrero de 2005
Comentarios
Hay poesia en ese olorcito que me emociona leer, en esta sensación que saboreo tan dulcemente ...
Felicitaciones y un abrazo,
!!!stop Altoooooo¡¡¡
vamos por partes, especifiquemos, hagamos una reflexión de lo que se lee. ¿A que huelle la lectura? así dicho a groso modo, cabe interpretar varias respuestas y aunque ya se dice que se está hablando de la lectura de novelas libros e historias de caballerías, hay que decir que la lectura de un prospecto medico me sabe a enfermedad, dolor, malestar e inquietud.
La lectura del menú del restaurante me sabe a sabores recientes, a olores de cocina, a saborear de antemano lo que me van a traer en el plato.
La lectura de una herencia legada por un familiar desconocido me llena de alegría y en mi mente huelo el olor de los millones de Euros y saboreo la piña colada de las playas del Caribe.
La lectura de las noticias de cada día me saben a desigualdad social, a desgracias mundiales, a emigración masiva, a deforestación contaminación.
La lectura de la factura de mi mecánico me parece abusiva, injusta, despiadada.
Y mi imagino que la lectura de mi esquela en el funeral me parecerá ridícula,
falsa, hortera y pretenciosa.
Otia que no solod electuras placenteras vive el lector. jejejejej
Saludos.
Rocinante