Entre manos me traigo varios proyectos.
Siempre he estado escribiendo. Empecé por poesía encorsetada, siguiendo ritmos y versos, continué hacia el verso libre, seguí hasta alcanzar relatos cortos y cuentos infantiles, y, finalmente, cual evolución, llegué a la novela propiamente dicha.
Como ya he dicho, traigo en mente varios proyectos, varios títulos. Sin embargo, sólo dos de ellos están iniciados, y uno más que otro.
De mi primera novela, y cuyo nombre tuve decidido y asumido hasta hace bien poco que en un momento extraño me dejó de gustar, tengo escrita una buena parte. Hasta el final, salvo ciertos capítulos y momentos que tengo que pulir. Es una especie de búsqueda, el dolor por el dolor, el llegar a la consecuencia contando con la causa. La segunda novela que tengo iniciada es una antiutopía al más puro estilo orwelliano. Una sociedad distópica que me agrada sobremanera. De momento, el título de esta es fijo, y tengo algunos títulos más que posiblemente se adecúen a otras historias que tengo en mente. Escribir me fascinó siempre y aspiro a, por lo menos, concluir lo que tengo empezado como una suerte de ejercicio personal. Sólo espero a que mis musas vuelvan de vacaciones.
De momento, me consuelo escribiendo en el blog críticas de los libros que leo y de los que pretendo aprender algo, y no sólo por parte de su argumento, sino también a través de sus fórmulas y métodos de escritura.
Con algo más de tiempo, ambos relatos tomarán cuerpo.
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