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Mériac, un vampiro con alma. Capítulo 5: Último viaje

ValakyaValakya Pedro Abad s.XII
editado febrero 2011 en Terror
[FONT=&quot]ÚLTIMO VIAJE[/FONT]
Milán es uno de los lugares más hermosos que había visitado en su vida. El benigno clima de una zona septentrional, ubicada entre las llanuras de Lombardía, reconfortó su espíritu y lo rejuveneció; el nombre de Milán era una variante de Mediolanum: “en medio de las llanuras”, donde vivía gente vestida con las más exquisitas ropas, haciendo honor al título de la ciudad de la moda.
Desde su fundación por los celtas en el año 222 antes de Cristo, hasta 1860 donde fue incorporada al imperio Italiano, esta noble ciudad había sido testigo de innumerables eventos históricos. Su diversidad cultural, rica, como un crisol de culturas romanas, germánicas, austríacas, españolas y francesas; sin embargo, eso no salvó a la ciudad de ser victima de los duros bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Grandes familias influyentes como los Torríanis, los Viscontis y por supuesto los Sforzas, dotaron a esa región de Lombardía de gran poder económico durante el Medioevo.
La arquitectura del renacimiento tenía maravillada a Mériac; su primer visita fue al Duomo, las calles que generaban anillas sobre esta peculiar construcción no hacían sino aumentar la importancia de esta zona en el Mediolanum de Lombardía; esta plaza recibió las venias de notables personajes para poder ser culminada, como el Arzobispo Antonio da Saluzzzo, creador del proyecto, apoyado por el acceso al poder de Gian Galeazzo Visconti, los cuales recabaron grandes cantidades de dinero para la construcción, dando el uso exclusivo del mármol a la Fabbrica Duomo.
La construcción transcurrió lenta y fue hasta 1452 cuando Francesco Sforza terminó la nave entera, así como la Sexta Bahía. Antes de eso sólo algunos pequeños avances habían sido logrados, entre ellos las tumbas de Marco Carelli y del Papa Martín V. Los Sforza impelieron la construcción de esta magnánima obra. Por último, la cúpula octogonal fue completada en diez años, así como cuatro series de quince estatuas que representaban personajes y pasajes del Antiguo Testamento; la catedral vio su culminación poco después de la llegada de Napoleón en 1805.
***

Mériac se gastaba por día cerca de cuatro gigabytes entre fotos de alta resolución y videos. Llevaban cerca de dos semanas y no se le veía ánimo a Nicolás para abandonar la ciudad, lo cual agradecía Mériac, que no quería dejar aquella ciudad. Tan sólo en Duomo estuvo cerca de seis días, extasiada con las construcciones que únicamente conocía en libros y paginas de Internet; no perdía oportunidad para tomarse fotos junto a estos monumentos colosales e históricos.
Esa misma noche decidió ir a la Scala, famosa casa de ópera y lugar de visita obligatoria si se está en dicha ciudad. Su mente evocó recuerdos de la adolescencia cuando leyó por primera vez acerca de este edificio; de su inauguración, el 3 de agosto de 1778, y de cómo sus cimientos se estremecieron con la obra de Salieri el Maldito, L'Europa riconosciuta, primera obra presentada en ese histórico lugar. Una vez en la Scala, Se detuvo a comprar los boletos para la función de esa noche, como en todos los eventos compró dos. Llevaba tres semanas de haber estado en la ciudad y se podía ya comunicar de manera algo fluida con los oriundos del lugar. Nicolás resultó ser el padre ideal, en ningún momento insinuó cobrarse de manera sexual con ella; la trataba como si fuera su hija. Además, por si fuera poco, la dejaba andar con libertad mientras él acudía a sus citas de negocios. Como compensación, ella retribuía sus atenciones comprándole boletos o invitándolo a compartir lo que ella consideraba de mejor gusto. A lo que él nunca se negaba. Tan pronto llegó a la taquilla dijo:
—Dos boletos para un palco, por favor.
—Por supuesto señorita, son ochocientos euros.
Pagó sin problema alguno. Su mecenas moderno le había depositado una cantidad muy fuerte en su cuenta. Además de financiarle el viaje y el hospedaje, pagaba todos sus gastos, era como si el dinero le sobrara. Su viaje era como siempre lo había soñado: sin restricciones de ningún tipo. Avanzó un par de metros cuando un extraño la abordó.
—Tú, pobre criatura del señor ¿que no sabes acaso que el demonio camina entre nosotros y nos envenena con sus abyectos dulces? Estás aún a tiempo de salvar tu alma.
—Este… sí…lo tendré en cuenta y… mmmm... ¡ah sí!, también oraré por usted.
Sacó un billete de 10 euros y se lo ofreció con bastante nerviosismo.
—¿Es que no entiendes? —con un golpe seco retiró la mano de Mériac que se encontraba frente a él—¡no quiero tu dinero, es tu alma la que me preocupa!; estás en grave peligro ragatzza, todo lo que tú crees que existe no es realidad, el poder oscuro cubre nuestro mundo y lo controla.
La insistencia del extraño puso aún más nerviosa a la joven; las regresiones al momento del altercado en el estacionamiento la golpearon como relámpagos. Su mente y respiración se agitaron, el ritmo cardíaco subió, la sangre se heló en su cuerpo; el extraño la sujetó del brazo y todo se rompió dentro de ella, oscuridad completa.
***

—Señorita ¿Esta usted bien?
Mériac abrió por fin los ojos y vio a un policía a su lado, dándose cuenta de su situación. Estaba en cuclillas recargada contra la pared del teatro; el calor volvió a su cuerpo, comenzando por su rostro, que se ruborizó por completo.
—Me… quería… atacar —balbuceó Mériac aterrada.
—¿Quién? —preguntó el oficial desconcertado.
Miró en todas direcciones, pero no encontró al extraño.
—Parece que… se fue.
—No me extraña señorita, estuvo gritando por cinco minutos, con esa voz debería de entrar a la ópera —dijo el policía.
Sonrió apenada, se puso en pie e inició el camino de regreso al hotel, sin darse cuenta que era observada por más de un par de ojos ocultos en las sombras.
***

Hasta el botones se dio cuenta del mal estado en que se encontraba Mériac, apresurándose en ofrecerle un vaso con agua mineral.
—Muchas gracias, pero me gustaría más una taza de expreso.
Minutos después se encontraba bebiendo de una humante y pequeña taza. El efecto calmante inundó su cuerpo; cantidades de adrenalina eran remplazadas por endorfinas. Su ritmo cardíaco volvía a tranquilizarse. Nicolás no debía verla en ese estado.
***

Un ascensor privado la llevó al piso que había rentado su anfitrión; no se molestó en rentar una habitación de lujo, sino todo un piso para ellos solos, además de algunas visitas que recibía de vez en cuando por sus negocios.
Cruzó el umbral del elevador, el aroma a amareto, mezclado con sándalo inundaba el piso; respiró profundamente, ahora ya estaba bien; todo había pasado, sin ningún suceso que lamentar.
Buscó los boletos en su bolsa para mostrárselos a Nicolás. Dos puertas delante de ella, una se abrió y se topó con un desconocido, quien la miró fijamente y avanzó hacía ella, que barruntó un peligro inminente; el extraño tenía una mirada vacía, estoica, fría como nunca había visto en ser humano alguno. Pero no podía moverse, estaba paralizada, igual que hacía años. Estando a pocos metros de ella una voz lo detuvo.
—Gregory, detente, ella es mi invitada.
—¿Gun dag, ill jan kanut? —preguntó desconcertado.
Después de eso se retiró.
—¿Quién era esa persona?
—Un viejo conocido, muy viejo. Pero bueno, ¿estás lista?, iremos a París, tengo que reunirme con un cliente allá.
Sin hablar mostró el par de boletos, los cuales miró con cierta sorpresa.
—¡Ah! boletos para la función de hoy en la Scala —besó la mano de Mériac—muy bien mi pequeña ragatzza, iremos al teatro y de ahí partiremos a París.
Decidió no comentarle acerca del indecente; no quería echar a perder la velada.

*****************
Continua en el siguente mensaje de este Hilo

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2011
    que emoción, la vida soñada, a que precio?, seguimos acompañando a Meriac en su aventura.:eek::cool:;)
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