La estrambótica noticia de que un afamado local de
alimentación vende bocadillos con mierda, ha causado asco entre la gente del
lugar.
El director de la Agencia de Consumo (que nunca está donde
debe estar) ha intervenido tardíamente para investigar esto y tomar medidas.
Se supone que se trata de una broma de pésimo gusto, y crece
esta opinión porque esos bocatas salieron al mercado, justo el día 28 de diciembre de este
año (el día de los Santos Inocentes).
La clientela está que arde y ha exigido una explicación, además de una indemnización a aquellas personas que acrediten
haber comprado aunque un solo bocadillo y que muestren el tiket de compra.
La dirección del establecimiento ha retirado esa mierda de
sus estanterías y ha prometido revisar el protocolo de seguridad alimentaria,
con la idea de que marranadas similares no ocurran de nuevo.
La estrambótica noticia de que un afamado local de
alimentación vende bocadillos con mierda, ha causado asco entre la gente del
lugar.
El director de la Agencia de Consumo (que nunca está donde
debe estar) ha intervenido tardíamente para investigar esto y tomar medidas.
Se supone que se trata de una broma de pésimo gusto, y crece
esta opinión porque esos bocatas salieron al mercado, justo el día 28 de diciembre de este
año (el día de los Santos Inocentes).
La clientela está que arde y ha exigido una explicación, además de una indemnización a aquellas personas que acrediten
haber comprado aunque un solo bocadillo y que muestren el tiket de compra.
La dirección del establecimiento ha retirado esa mierda de
sus estanterías y ha prometido revisar el protocolo de seguridad alimentaria,
con la idea de que marranadas similares no ocurran de nuevo.
La estrambótica noticia de que un afamado local de
alimentación vende bocadillos con mierda, ha causado asco entre la gente del
lugar.
El director de la Agencia de Consumo (que nunca está donde
debe estar) ha intervenido tardíamente para investigar esto y tomar medidas.
Se supone que se trata de una broma de pésimo gusto, y crece
esta opinión porque esos bocatas salieron al mercado, justo el día 28 de diciembre de este
año (el día de los Santos Inocentes).
La clientela está que arde y ha exigido una explicación, además de una indemnización a aquellas personas que acrediten
haber comprado aunque un solo bocadillo y que muestren el tiket de compra.
La dirección del establecimiento ha retirado esa mierda de
sus estanterías y ha prometido revisar el protocolo de seguridad alimentaria,
con la idea de que marranadas similares no ocurran de nuevo.
Reyes
¡No me digas que tú también comiste uno de esos croissant! Es que como veo que te enjuagas reiteradamente la boca y además con una risita nerviosa... jajajajaja...
Soñaba con una campiña verde y con un mejor dueño. Y aquella mañana, el primer sueño se había cumplido.
—¡Huesos! ¡¡HUESOS!! ¿Dónde estará el maldito animal?
A pesar de que oía perfectamente la voz de su amo, el viejo y escuálido can no paró de correr. Se dejaría la vida corriendo si hacía falta. Así viviría su último aliento: salvaje, si en alguna parte de su cerebro recordaba cómo serlo. En libertad.
Cazaría por sobrevivir, y ya no más por obligación. A pesar de los muchos años de vida doméstica, su ADN se impondría en la batalla.
El humano volvió solo a casa con una sonrisa por las presas cobradas. No echaría mucho de menos al anciano mestizo; ya aparecería y, cuando lo hiciera, se iba a enterar.
Pero Huesos no volvió nunca.
Tal vez se internó en el bosque y no pudo ganarle el pulso a su última noche fría. Tal vez fue pasto de los lobos. O, quizá, a la mañana siguiente, otro cazador lo reventaría por piedad de un tiro al verle moribundo tras la huida interminable, las costillas aun agitadas y una sonrisa de triunfo a medio belfo.
hjajajajjaja, hala, esta. *Decir que la foto NO es un montaje sino absolutamente real.
El malévolo Jaimito no pudo desaprovechar la oportunidad. Cuando vio a la insoportable Wilhelmina paseando en el mercado, salió corriendo a por un rotulador negro de tinta indeleble y volvió a su lugar tras el puesto de degustación de croissants, presto a hacer el más impecable trabajito con las etiquetas de los productos.
—¡Vengan, vengan! —voceó—. ¡Croissant de mortadela: cinco euros! ¡Croissant de fresa y nata, tres euros! ¡Y nuestra obra de arte de hoy: croissant de acetate, sólo por uno con catorce! ...Pero gratis para ti —añadió dirigiéndose a Wilhelmina, quien se había acercado para reírse de él y decirle que tenía un trabajo de mierda, sólo por ir vestido con aquel ridículo traje de croissant gigante a fin de ganarse cuatro perras.
—Anda, trae pa'cá el croissant ese que pone "acetate" —le exigió, porque al fin y al cabo se lo daba gratis, aunque no tenía idea de qué coño era el acetate y a qué sabría.
Jaimito observó con satisfacción diabólica como a Wilhelmina se le ponía la cara verde con el primer mordisco.
—¡Oye, Jaimito! ¿Esto no tendrá mierda?
Y él respondió, triunfante y con la carcajada contenida:
hjajajajjaja, hala, esta. *Decir que la foto NO es un montaje sino absolutamente real.
El cliente era un tipo muy guarro, que siempre quería que los rellenos de sus croissants rebosaran de relleno, ya sea mermelada de fresa, de guayaba, de melocotón, de frambuesa, de Nutella, de natilla, de lo que sea. Si el croissant no estaba al gusto del prepotente comensal, se lo arrojaba a la cara y se salía del establecimiento sin pagarlo. Como el cliente es primero, él procuraba hacerle panes especiales que de tan inflados de relleno hasta se deformaban.
Un día, cansado de los desplantes de aquel tipo, preparó uno tan especial que, además del ingrediente secreto, le puso lo que más le gustaba al grosero, que era miel, mucha miel, en cantidad tal que al verlo, empalagaba los ojos. Cuando este hombre llegó, se lo presentó, con una sonrisa diabólica. Lo saboreó de tal manera que hasta la miel se le escurría por las comisuras de los labios. Contento de que por fin le habían dado un manjar digno de su soberbia, extendió una buena cantidad de dinero como propina y salió muy contento, prometiendo regresar al día siguiente por otro 'croissant especial'. El empleado regresó a la trastienda y cerró el frasco de miel, a la vez que bajó la tapadera del inodoro, su ingrediente secreto que había dejado satisfecho al cliente y que fue el instrumento de su venganza...
hjajajajjaja, hala, esta. *Decir que la foto NO es un montaje sino absolutamente real.
El cliente era un tipo muy guarro, que siempre quería que los rellenos de sus croissants rebosaran de relleno, ya sea mermelada de fresa, de guayaba, de melocotón, de frambuesa, de Nutella, de natilla, de lo que sea. Si el croissant no estaba al gusto del prepotente comensal, se lo arrojaba a la cara y se salía del establecimiento sin pagarlo. Como el cliente es primero, él procuraba hacerle panes especiales que de tan inflados de relleno hasta se deformaban.
Un día, cansado de los desplantes de aquel tipo, preparó uno tan especial que, además del ingrediente secreto, le puso lo que más le gustaba al grosero, que era miel, mucha miel, en cantidad tal que al verlo, empalagaba los ojos. Cuando este hombre llegó, se lo presentó, con una sonrisa diabólica. Lo saboreó de tal manera que hasta la miel se le escurría por las comisuras de los labios. Contento de que por fin le habían dado un manjar digno de su soberbia, extendió una buena cantidad de dinero como propina y salió muy contento, prometiendo regresar al día siguiente por otro 'croissant especial'. El empleado regresó a la trastienda y cerró el frasco de miel, a la vez que bajó la tapadera del inodoro, su ingrediente secreto que había dejado satisfecho al cliente y que fue el instrumento de su venganza...
Estas canicas de cristal no existían en mi niñez. Los niños “jugábamos
a las bolas” (así lo llamábamos) y sólo disponíamos de bolas de barro, las cuales a veces se rompían si el topetazo con otras bolas era muy fuerte.
Las de cristal están hechas de vidrio, lo que les confiere una mayor
transparencia, brillo e incluso durabilidad. En cambio, las bolas de barro están hechas de
arcilla cocida, lo que les otorga una textura opaca y terrosa.
Las bolas de cristal son de colores vivos y variados, debido
a la posibilidad de tintar el vidrio, mientras que las de barro son más simples
en cuanto a la coloración.
Tantas esferas siento girando dentro. Con los ojos abiertos apenas puedo verlo.
Una roja, muy abajo en las raíces. Le sigue otra en el bajo vientre, anaranjada: energía vital. En el plexo la amarilla, como el sol, separada del azul (resplandeciente viento, canción del verbo) por latido esmeralda resonador. Entre las cejas, la violeta, que gira igual que las demás pero parece pulso. Y en lo alto la esfera blanca, y más arriba la estrella del alma que conecta el cielo con mis manos.
Tantas esferas siento, y solo hablé de estas siete, pero soy infinitas, como en mi sueño tú.
Tantas esferas siento girando dentro. Con los ojos abiertos apenas puedo verlo.
Una roja, muy abajo en las raíces. Le sigue otra en el bajo vientre, anaranjada: energía vital. En el plexo la amarilla, como el sol, separada del azul (resplandeciente viento, canción del verbo) por latido esmeralda resonador. Entre las cejas, la violeta, que gira igual que las demás pero parece pulso. Y en lo alto la esfera blanca, y más arriba la estrella del alma que conecta el cielo con mis manos.
Tantas esferas siento, y solo hablé de estas siete, pero soy infinitas, como en mi sueño tú.
En igual medida, este poema es extraño y chido. Me gusta.
El poema" era sobre chakras... los centros de energía en una persona según las creencias. "Chakra" significa "rueda" en sánscrito, porque giran, y no "esfera" pero ¡! eso fue lo que salió!!<3
Las figuras de colores giran, entre destellos luminosos del Sol que se refleja en el vidrio al rodar, formando filigranas y piruetas que se mezclan con mis sueños infantiles y con el gozo de jugar con mis pequeños amigos en la escuela. El sonido de las canicas al chocar es uno de los recuerdos que más atesoro en la vida. Ponches, pericos, agüitas, bombochas, galácticas, cuirias, en fin, canicas de todos tamaños y colores que me hicieron una infancia feliz, lejos de vídeojuegos y smartphones que mantienen clavados en iun solo lugar a los niños de hoy, mientras que yo tuve la dicha y el privilegio de haber salido a la calle a correr, a jugar, a saltar...
¡Recórcholis! ¡Se parece a la avenida que tengo qué cruzar a la brava (porque los autos no se detienen) para ir a la tienda de enfrente a comprar mi Pepsi!
¡Recórcholis! ¡Se parece a la avenida que tengo qué cruzar a la brava (porque los autos no se detienen) para ir a la tienda de enfrente a comprar mi Pepsi!
Un torrente de coches ansiosos por llegar la costa. El Sol
brillante y el atractivo del mar atraen a multitudes ávidas de relajación y
diversión.
A tempranas horas de la mañana, los coches se agolpan en la
autopista, creando largas filas que serpentean kilómetros adelante.
El ambiente dentro de los vehículos es de familias y amigos charlando animadamente, mientras la emoción del destino final
se va sintiendo.
Pero la paciencia tiene que pasar la prueba del algodón frente
al lento avance del tráfico. Las estaciones de servicio con sus bares y restaurantes ven pasar
a innumerables clientes, ofreciendo un respiro temporal a los viajeros.
A medida que se acerca la playa, la emoción crece, y cuando
las olas y la arena aparecen, el cansancio del viaje desaparece, reemplazado
por dos días de Sol y diversión frente.
Existen doce chinos por cada español en el mundo y las carreteras en el país amarillo, aunque tengan 24 carriles como la que vemos en la imagen, son insuficientes para los millones de automóviles que buscan llegar a tiempo a sus trabajos en las horas pico. El tráfico va a paso de tortuga y la mayoría aprovecha el tiempo navegando en Internet, chateando, y enviando mensajes a los patrones de que el monstruo urbano los ha tragado, por lo que es probable que no lleguen a sus labores y si llegan, será a las quinientaytantas, solo para justificar su asistencia. Pero los chinos son muy prácticos, ya que muchos aprovechan los smartphones para realizar algo de teletrabajo en medio de la ola de autos que esperan avanzar aunque sea unos milímetros a la vez. Así, enviando algunos pendientes a las empresas, cuando menos no les descontarán el día, por lo que las atestadas carreteras se convierten en las oficinas rodantes más largas del mundo...
Los pies no están hechos para caminar, no. Se hicieron para pisar los pedales. Porque aquel que no tiene para comprar un auto, no puede ir a ningún lugar. No puede vivir.
¿Qué hace el maldito gobierno con el dinero que le doy de mis impuestos? Es lo mismo todos los días. Hasta un ciego puede ver lo obvio. Cuando la autopista empezó tenía solo 4 carriles. Ahora tiene 22. ¿Qué les cuesta poner 22 carriles más? Eso lo resolvería de una vez por todas. Pero qué le va a interesar al gobierno que yo pierda 5 horas de mi vida.
Por fin entiendo por qué el pastor de mi iglesia quería comprarlo. Es que en esta ciudad un helicóptero no es un lujo, sino una necesidad.
Comentarios
Pues debe ser un manjar riquísimo para la gente coprofrágica...
Claro, alguien "amigo" de Roig le quitaría la "O".
Es COPROFÁGICO, no coprofrágico. Uno le quita una "O", y yo le añado una "R". ¡Cosas!
La estrambótica noticia de que un afamado local de alimentación vende bocadillos con mierda, ha causado asco entre la gente del lugar.
El director de la Agencia de Consumo (que nunca está donde debe estar) ha intervenido tardíamente para investigar esto y tomar medidas.
Se supone que se trata de una broma de pésimo gusto, y crece esta opinión porque esos bocatas salieron al mercado, justo el día 28 de diciembre de este año (el día de los Santos Inocentes).
La clientela está que arde y ha exigido una explicación, además de una indemnización a aquellas personas que acrediten haber comprado aunque un solo bocadillo y que muestren el tiket de compra.
La dirección del establecimiento ha retirado esa mierda de sus estanterías y ha prometido revisar el protocolo de seguridad alimentaria, con la idea de que marranadas similares no ocurran de nuevo.
Reyes
¡No me digas que tú también comiste uno de esos croissant! Es que como veo que te enjuagas reiteradamente la boca y además con una risita nerviosa... jajajajaja...
yo fui la que hizo las etiquetas mal y me despidieron!! por culpa de una letra miserable, no hay derecho.
—¡Huesos! ¡¡HUESOS!! ¿Dónde estará el maldito animal?
A pesar de que oía perfectamente la voz de su amo, el viejo y escuálido can no paró de correr. Se dejaría la vida corriendo si hacía falta. Así viviría su último aliento: salvaje, si en alguna parte de su cerebro recordaba cómo serlo. En libertad.
Cazaría por sobrevivir, y ya no más por obligación. A pesar de los muchos años de vida doméstica, su ADN se impondría en la batalla.
El humano volvió solo a casa con una sonrisa por las presas cobradas. No echaría mucho de menos al anciano mestizo; ya aparecería y, cuando lo hiciera, se iba a enterar.
Pero Huesos no volvió nunca.
Tal vez se internó en el bosque y no pudo ganarle el pulso a su última noche fría. Tal vez fue pasto de los lobos. O, quizá, a la mañana siguiente, otro cazador lo reventaría por piedad de un tiro al verle moribundo tras la huida interminable, las costillas aun agitadas y una sonrisa de triunfo a medio belfo.
—¡Vengan, vengan! —voceó—. ¡Croissant de mortadela: cinco euros! ¡Croissant de fresa y nata, tres euros! ¡Y nuestra obra de arte de hoy: croissant de acetate, sólo por uno con catorce! ...Pero gratis para ti —añadió dirigiéndose a Wilhelmina, quien se había acercado para reírse de él y decirle que tenía un trabajo de mierda, sólo por ir vestido con aquel ridículo traje de croissant gigante a fin de ganarse cuatro perras.
—Anda, trae pa'cá el croissant ese que pone "acetate" —le exigió, porque al fin y al cabo se lo daba gratis, aunque no tenía idea de qué coño era el acetate y a qué sabría.
Jaimito observó con satisfacción diabólica como a Wilhelmina se le ponía la cara verde con el primer mordisco.
—¡Oye, Jaimito! ¿Esto no tendrá mierda?
Y él respondió, triunfante y con la carcajada contenida:
—¡Aaaaacetateeeeee!
Si el croissant no estaba al gusto del prepotente comensal, se lo arrojaba a la cara y se salía del establecimiento sin pagarlo. Como el cliente es primero, él procuraba hacerle panes especiales que de tan inflados de relleno hasta se deformaban.
Un día, cansado de los desplantes de aquel tipo, preparó uno tan especial que, además del ingrediente secreto, le puso lo que más le gustaba al grosero, que era miel, mucha miel, en cantidad tal que al verlo, empalagaba los ojos.
Cuando este hombre llegó, se lo presentó, con una sonrisa diabólica. Lo saboreó de tal manera que hasta la miel se le escurría por las comisuras de los labios.
Contento de que por fin le habían dado un manjar digno de su soberbia, extendió una buena cantidad de dinero como propina y salió muy contento, prometiendo regresar al día siguiente por otro 'croissant especial'.
El empleado regresó a la trastienda y cerró el frasco de miel, a la vez que bajó la tapadera del inodoro, su ingrediente secreto que había dejado satisfecho al cliente y que fue el instrumento de su venganza...
Estas canicas de cristal no existían en mi niñez. Los niños “jugábamos a las bolas” (así lo llamábamos) y sólo disponíamos de bolas de barro, las cuales a veces se rompían si el topetazo con otras bolas era muy fuerte.
Las de cristal están hechas de vidrio, lo que les confiere una mayor transparencia, brillo e incluso durabilidad. En cambio, las bolas de barro están hechas de arcilla cocida, lo que les otorga una textura opaca y terrosa.
Las bolas de cristal son de colores vivos y variados, debido a la posibilidad de tintar el vidrio, mientras que las de barro son más simples en cuanto a la coloración.
girando dentro.
Con los ojos abiertos apenas puedo verlo.
Una roja, muy abajo en las raíces.
Le sigue otra en el bajo vientre, anaranjada: energía vital.
En el plexo la amarilla, como el sol,
separada del azul (resplandeciente viento,
canción del verbo) por latido esmeralda resonador.
Entre las cejas, la violeta, que gira igual que las demás
pero parece pulso.
Y en lo alto la esfera blanca,
y más arriba la estrella del alma
que conecta el cielo con mis manos.
Tantas esferas siento,
y solo hablé de estas siete,
pero soy infinitas,
como en mi sueño tú.
En igual medida, este poema es extraño y chido. Me gusta.
¿A quién le toca ahora?
El poema" era sobre chakras... los centros de energía en una persona según las creencias. "Chakra" significa "rueda" en sánscrito, porque giran, y no "esfera" pero ¡! eso fue lo que salió!!<3
El sonido de las canicas al chocar es uno de los recuerdos que más atesoro en la vida. Ponches, pericos, agüitas, bombochas, galácticas, cuirias, en fin, canicas de todos tamaños y colores que me hicieron una infancia feliz, lejos de vídeojuegos y smartphones que mantienen clavados en iun solo lugar a los niños de hoy, mientras que yo tuve la dicha y el privilegio de haber salido a la calle a correr, a jugar, a saltar...
Beber Pepsi es un peligro
¡Finde "tranquilo" hacia la playa!
Un torrente de coches ansiosos por llegar la costa. El Sol brillante y el atractivo del mar atraen a multitudes ávidas de relajación y diversión.
A tempranas horas de la mañana, los coches se agolpan en la autopista, creando largas filas que serpentean kilómetros adelante.
El ambiente dentro de los vehículos es de familias y amigos charlando animadamente, mientras la emoción del destino final se va sintiendo.
Pero la paciencia tiene que pasar la prueba del algodón frente al lento avance del tráfico. Las estaciones de servicio con sus bares y restaurantes ven pasar a innumerables clientes, ofreciendo un respiro temporal a los viajeros.
A medida que se acerca la playa, la emoción crece, y cuando las olas y la arena aparecen, el cansancio del viaje desaparece, reemplazado por dos días de Sol y diversión frente.
El tráfico va a paso de tortuga y la mayoría aprovecha el tiempo navegando en Internet, chateando, y enviando mensajes a los patrones de que el monstruo urbano los ha tragado, por lo que es probable que no lleguen a sus labores y si llegan, será a las quinientaytantas, solo para justificar su asistencia.
Pero los chinos son muy prácticos, ya que muchos aprovechan los smartphones para realizar algo de teletrabajo en medio de la ola de autos que esperan avanzar aunque sea unos milímetros a la vez.
Así, enviando algunos pendientes a las empresas, cuando menos no les descontarán el día, por lo que las atestadas carreteras se convierten en las oficinas rodantes más largas del mundo...
¿Qué hace el maldito gobierno con el dinero que le doy de mis impuestos? Es lo mismo todos los días. Hasta un ciego puede ver lo obvio. Cuando la autopista empezó tenía solo 4 carriles. Ahora tiene 22. ¿Qué les cuesta poner 22 carriles más? Eso lo resolvería de una vez por todas. Pero qué le va a interesar al gobierno que yo pierda 5 horas de mi vida.
Por fin entiendo por qué el pastor de mi iglesia quería comprarlo. Es que en esta ciudad un helicóptero no es un lujo, sino una necesidad.
¡Venga, Ohm, anímate a poner una imagen!
Me alegro de saludarte de nuevo