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My way.

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Comentarios

  • LilyJalileLilyJalile Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    ¿Y...? ¿Cuándo el próximo personaje? :rolleyes:
  • barrikadabarrikada Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Muchas gracias por tus palabras Fra, para mí es un verdadero placer leer tus relatos y ofrecerte mi visión sobre los mismos. Desde que leí las correrías con el primo Alberto...

    Acabo de leer otro de los breves, Tulipán con Leche y Cualquier cosa. Este me ha parecido interesante, pero falto de una profundidad necesaria. Me parece curioso el título, el nombre que le da el gato el hermano de la dueña del gato, pero que no se explique por qué... Quiero decir, se podría haber entrado en autodescribirse el gato, lo cual me parece que le hubiera dado vida al propio gato y que el lector coja algo más de afectividad con el felino. Por otro lado, donde creo que se podría sacar algo más de petróleo a la historia era por la parte donde el gato sufre la paliza... Además de desarrollar los sucesos de ese pasaje, también creo que leyendo esa parte no se acaba de transmitir todo ese sufrimiento almacenado. En este relato, además, se pronuncia tu personal impronta de contar las cosas a través del gato.

    Un placer... De esta colección me queda Alejandro y ella, a ver si lo hago mañana.

    Sobre saber o no escribir, es claro que se trata de algo relativo, pero sí que veo que le pones entusiasmo al asunto y que poco a poco irás escribiendo más y mejor, y espero poder leerlo. Encantado!!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    barrikada escribió : »
    Muchas gracias por tus palabras Fra, para mí es un verdadero placer leer tus relatos y ofrecerte mi visión sobre los mismos. Desde que leí las correrías con el primo Alberto...

    Acabo de leer otro de los breves, Tulipán con Leche y Cualquier cosa. Este me ha parecido interesante, pero falto de una profundidad necesaria. Me parece curioso el título, el nombre que le da el gato el hermano de la dueña del gato, pero que no se explique por qué... Quiero decir, se podría haber entrado en autodescribirse el gato, lo cual me parece que le hubiera dado vida al propio gato y que el lector coja algo más de afectividad con el felino. Por otro lado, donde creo que se podría sacar algo más de petróleo a la historia era por la parte donde el gato sufre la paliza... Además de desarrollar los sucesos de ese pasaje, también creo que leyendo esa parte no se acaba de transmitir todo ese sufrimiento almacenado. En este relato, además, se pronuncia tu personal impronta de contar las cosas a través del gato.

    Un placer... De esta colección me queda Alejandro y ella, a ver si lo hago mañana.

    Sobre saber o no escribir, es claro que se trata de algo relativo, pero sí que veo que le pones entusiasmo al asunto y que poco a poco irás escribiendo más y mejor, y espero poder leerlo. Encantado!!



    Estoy de acuerdo contigo, Barikada: podría haber profundizado más hasta llegar a la bolsa de petróleo. Tal vez no lo haya hecho porque no era esa mi intención al escribirlo. No lo sé. Escribo movida por impulsos, pues es así como suelo hacerlo todo y lo he hecho a lo largo de mi vida.
    Tomo en cuenta tus apreciaciones.
    Gracias.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Lucía caminaba de la mano de Daniel. Ésta era una jaula suave y firme para sus dedos, que temblaban como un pajarillo asustado. Si bien pretendía mostrarse segura de sí misma, ese estremecimiento nervioso la delataba.
    No hablaron en el trayecto que mediana entre la facultad y el parque. Daniel sonreía para sí, mirando el cielo que pasaba rápidamente del rosa al amarillo. Mientras caminaban, canturreaba su canción favorita:
    Love is you,
    you and me,
    Love is knowing
    we can be.
    Se mostraba relajado, alegre y confiado como un niño. Lucía evocaba, mirando al joven, la Edad de Oro, una Era Prístina en la que los seres humanos abrían unos ojos inocentes ante las maravillas del mundo. Nunca había conocido a alguien tan especial como Daniel.


    Aun teniendo la misma edad - les separaban apenas diez días- ,ella solía sentirse vieja. Estaba cansada de ser siempre una niña buena que hace exactamente lo que se espera de ella. Era la correcta Lucía, la responsable Lucía, la siempre fiable, seria y trabajadora Lucía. No se prestaba a las bromas de sus compañeros, ni se rebelaba contra los profesores, porque se le exigía que siguiese manteniendo su estatus de alumna brillante. Por ello, todos la juzgaban convencional. Se atrevían a hacerlo porque nadie - ni siquiera su mejor amiga- sabía la verdad : en casa reinaba una madre tiránica a quien no le temblaba el pulso a la hora de sofocar cualquier desafío a su autoridad.


    Daniel, sin embargo, había sabido mirar más allá de las apariencias. En sus largas conversaciones y en sus paseos, ella había ido ganando en espontaneidad y en confianza. Se había sorprendido desatando la hilaridad de Daniel o haciendo comentarios ácidos y atrevidos sobre los profesores. Con naturalidad, fue enamorándose de él y de la libertad que gozaba en su compañía.


    Giró la cara para poder observarle. Tenía unos maravillosos ojos castaños circundados por unas espesas pestañas. Solía entrecerrarlos, lo que le daba la apariencia de un gato divertido y remolón. Su sonrisa era dulce y amorosa. Era tan atractivo que soñaba con disponer de ese cuerpo trabajado por el deporte, como modelo para sus dibujos.


    El deseo, en una fuerte oleada, sorprendió a Lucía. Por primera vez, sentía su cuerpo vacío. Vacío, sin Daniel. En dos años de noviazgo, nunca había deseado a su novio - se justificaba ella- porque "eso" estaba reservado para el matrimonio. Se amparada también en el miedo como excusa para su frialdad. A solas, sin necesidad de excusas ni de justificación, podía confesar que su novio no era más que una costumbre, el cumplimiento de una promesa, una de las muchas imposiciones de su madre.


    Ya estaba oscuro cuando llegaron a un rincón del parque protegido por un muro de piedra . Él no había tenido que pedir permiso para llegar tarde a casa. Ella, por el contrario, se había visto obligada a tejer una coartada con la ayuda de su amiga más fiel. Daniel tomó asiento y asió su mano para acercarla. Por primera vez, después de dos años de amistad, disfrutaban de esos gestos cargados de intimidad. Un tímido beso- casi casto- había abierto las compuertas de un amor que ambos habían reprimido por razones diferentes.
    Sobre sus rodillas, Lucía creyó desfallecer. Daniel enredaba los dedos entre sus cabellos, besándola una y otra, y otra vez. Los besos producían en Lucía una sensación similar a los efectos del cava : burbujas de felicidad explotaban en su interior y le hacían elevarse, ingrávida.
    - Te quiero, Lucía. Te quiero, te quiero, te quiero...
    En sus labios, esas palabras sonaban como una oración. No erraba pues Daniel la adoraba.
    Fue despojándose del miedo, ya que no podía desprenderse de sus vestidos. Pasó de aceptar los besos de Daniel, a entregarse a ellos con pasión. Se descubrió hambrienta de él. Con glotonería saboreaba la dulzura de sus labios.
    Así, amparados por la soledad invernal del parque, se convirtieron en amantes. Eran jóvenes e inocentes y poco sabían del sexo. Él conocía la vida a través de sus libros. Ella, gracias a confidencias compartidas a media voz. Mas nada necesitaron salvo el amor y la pasión.
    Daniel fue el primero en romper el silencio:
    - Te deseo Lucía.
    Por primera vez, ella se atrevía a pensar en Daniel como un varón, con cuerpo y necesidades de varón. Se sintió humillada por su ignorancia pacata y anticuada, y por su falta de osadía. Ante la evidencia de la excitación de Daniel, Lucía confesó:
    - No sé lo que tengo que hacer. Yo nunca... Nunca he tocado a un hombre. Nunca he visto a un hombre desnudo.
    Él también era virgen, pero confiaba: en Amor hallarían a su propio Quirón.
    Y así, vaciándose de temores y de prejuicios, Lucía se convirtió en una Hipólita triunfante. A lo lejos, escuchó los gemidos de una mujer. Sorprendida, los reconoció como suyos, pues no se había nunca creído capaz de esa desgarrada expresión de placer y de júbilo.
    Daniel abrió los ojos. El amor se desbordó y saló sus mejillas. Lucía vio contenida en ellos toda la belleza del Universo, Si el amor se encarnase, elegiría sin duda el rostro de Daniel. Aquella noche, sobre sus cabezas, las estrellas brillaban espléndidas sobre la aterciopelada oscuridad: Antares. Aldebarán, Altair, Rigel, ...Daniel, Lucía.







  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado septiembre 2014
    ¡Halaaaaaaaaaaa! ya veo que sigues escribiendo mucho y bien, como siempre. Un fuerte abrazo escritora.
    Poco a poco me iré poniendo al dia, o a la noche, según :p
  • CarlosSerranoCarlosSerrano Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Bueno, teniendo en cuenta que mi primera vez también para ella era su primera vez he de decir que fue menos romántico y más guarrindongo, porque como dice Woody Allen el sexo está bien hecho si es sucio. Y eso que nosostros eramos muyrománticos y cariñosos, pero no sé que pasó que en cuanto nos pusimos a eso del fornicio se nos olvidaban los romanticismos y ea, a experimentar y hacer guarrerias a ver donde éramos capaces de llegar:D

    Es cierto, aunque nos queramos poner delicados, al final la carne es la carne y no hay que sentirse mal cuando uno intenta ser romántico y el cuerpo no entiende que es eso...:rolleyes:

    Yo entonces ceía que las chicas eran muy romanticas y delicadas y que por eso había que trtarlas con mucho cuidado. Ingenuo de mí, que aún no sabía que había chicas aún más salidas que yo:rolleyes2: La vida te enseña eso y mucho más, claro.:o
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Suina escribió : »
    ¡Halaaaaaaaaaaa! ya veo que sigues escribiendo mucho y bien, como siempre. Un fuerte abrazo escritora.
    Poco a poco me iré poniendo al dia, o a la noche, según :p


    Ya te estaba echando mucho de menos, compañera.


    Ponte al día, o a la noche. Pero, ¡por fa!, escribe.


    Abrazos.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    CarlosSerrano escribió : »
    Bueno, teniendo en cuenta que mi primera vez también para ella era su primera vez he de decir que fue menos romántico y más guarrindongo, porque como dice Woody Allen el sexo está bien hecho si es sucio. Y eso que nosostros eramos muyrománticos y cariñosos, pero no sé que pasó que en cuanto nos pusimos a eso del fornicio se nos olvidaban los romanticismos y ea, a experimentar y hacer guarrerias a ver donde éramos capaces de llegar:D

    Es cierto, aunque nos queramos poner delicados, al final la carne es la carne y no hay que sentirse mal cuando uno intenta ser romántico y el cuerpo no entiende que es eso...:rolleyes:

    Yo entonces ceía que las chicas eran muy romanticas y delicadas y que por eso había que trtarlas con mucho cuidado. Ingenuo de mí, que aún no sabía que había chicas aún más salidas que yo:rolleyes2: La vida te enseña eso y mucho más, claro.:o


    Carlos, como siempre tan divertido.
    Según mi experiencia personal , el romanticismo no es incompatible con la guarrería.
    Lo mismo que me encanta que el jugo de la sandía me chorree hasta los codos, disfruto en un restaurante "pijo" pelando las gambas con cuchillo y tenedor.


    Si te das cuenta, en realidad no he explicado nada de lo que sucedió en ese parque. Hay que imaginarlo. Es que yo no sabría describir las guarrerías compartidas. O no he aprendido a hacerlo. Hablo de sentimientos y de cómo esos sentimientos mueven el cuerpo. Creo que soy cándida a la hora de escribir, pero si me queréis, tenéis que aceptarme como soy.
    ¡Ay, mi Carlos! Tengo un rato libre y me he lanzado a respondemos a Suina y a ti. Es que se os echa de menos.


    Me voy que tengo que comer mi lechuguita. Estoy purgado y purgándome por los excesos cometidos en una boda. Es que el menú consistía en un montón de "chuminás", y a mí me privan esos platos cuyo nombre es más largo que el del Rabí Don Semtob Ben Isaac Ardutiel, pero que te los puedes comer de un solo bocado.
    Abrazos, Guapetón.
  • CarlosSerranoCarlosSerrano Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Sobre dietas y demás puedo aconsejarte, que no en vano perdí 35 kilos hace un par de años:cool: Y desde que estoy en forma tengo salud de hierro (no es que antes no la tuviera, pero uno se va haciendo mayor...)Eso sí, el mejor consejo el de mi médico cuando le pregunté sobre dietas: come sólo que te siente bien. Da igual lo que sea, la cosa es que no te siente mal.:rolleyes:

    Un sabio consejo!
  • barrikadabarrikada Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Bueno Francesca, no está nada mal este relato... Me preguntaba si estaría ambientado en el presente o en una época anterior. Imagino que lo segundo, ya que hoy en día, por lo general, la gente va muy aprendida en estos temas y ese antojo de candidez que desprenden los protagonistas de esta historia prácticamente son una quimera. Los tiempos avanzan, para mal o para bien, para mejor o para peor, y las cosas cambian, y uno de mis temores - tampoco me quita el sueño- es saber si dentro de unos años estas tiernas escenas seguirán vivas o quedarán enterradas por el polvo en las retinas del pasado...

    He disfrutado con tu historia, sin pretensiones, contando lo preciso. Gracias por dejarnos entrar a este rincón... Un placer (como siempre)!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    LilyJalile escribió : »
    ¿Y...? ¿Cuándo el próximo personaje? :rolleyes:
    ¡Oh, Lily! No te había visto. ¡Perdona mis descortesía!


    Habrás visto/ leído, espero, "La noche está estrellada". Lucía es la protagonista del relato homónimo.


    De nuevo: ¡ lo siento!


    Saludos.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    barrikada escribió : »
    Bueno Francesca, no está nada mal este relato... Me preguntaba si estaría ambientado en el presente o en una época anterior. Imagino que lo segundo, ya que hoy en día, por lo general, la gente va muy aprendida en estos temas y ese antojo de candidez que desprenden los protagonistas de esta historia prácticamente son una quimera. Los tiempos avanzan, para mal o para bien, para mejor o para peor, y las cosas cambian, y uno de mis temores - tampoco me quita el sueño- es saber si dentro de unos años estas tiernas escenas seguirán vivas o quedarán enterradas por el polvo en las retinas del pasado...

    He disfrutado con tu historia, sin pretensiones, contando lo preciso. Gracias por dejarnos entrar a este rincón... Un placer (como siempre)!
    Barrikada,
    agradezco tus amables palabras.
    Esta historia está ambientada a finales de los 80. Si leíste la introducción, todas las historias tienen que ver - de una u otra manera- con mi propia vida.
    Al hilo de tu comentario, hemos conversado mi chico y yo acerca de la diferencia entre la candidez y la ingenuidad. ¿Ves?, tu comentario ha suscitado una interesante charla y una reflexión.


    Gracias por ello y por detenerte en este rinconcito. Espero que os resulte acogedor.


    Abrazos.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    CarlosSerrano escribió : »
    Sobre dietas y demás puedo aconsejarte, que no en vano perdí 35 kilos hace un par de años:cool: Y desde que estoy en forma tengo salud de hierro (no es que antes no la tuviera, pero uno se va haciendo mayor...)Eso sí, el mejor consejo el de mi médico cuando le pregunté sobre dietas: come sólo que te siente bien. Da igual lo que sea, la cosa es que no te siente mal.:rolleyes:

    Un sabio consejo!


    Yo he bajado 4 tallas. Ya no busco las tiendas de "Mamás y señoras" y me voy con mi hija de compras a "Des...", "Ber..."," Mang...", "Pul...", "Stra...". No veas cómo me gustan los pantalones pitillo y los vestidos que enseñan pierna, ¡antes sólo los miraba en los escaparates!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Francesca escribió : »
    Barrikada,
    agradezco tus amables palabras.
    Esta historia está ambientada a finales de los 80. Si leíste la introducción, todas las historias tienen que ver - de una u otra manera- con mi propia vida.
    Al hilo de tu comentario, hemos conversado mi chico y yo acerca de la diferencia entre la candidez y la ingenuidad. ¿Ves?, tu comentario ha suscitado una interesante charla y una reflexión.


    Gracias por ello y por detenerte en este rinconcito. Espero que os resulte acogedor.




    Abrazos.


    Lo siento, pensaba que hablabas de "Alejandro y ella".
    "La noche está estrellada" está ambientada a principios de los 80. Eran otros tiempos.
    I'm so sorry!
  • CarlosSerranoCarlosSerrano Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Francesca escribió : »
    Yo he bajado 4 tallas. Ya no busco las tiendas de "Mamás y señoras" y me voy con mi hija de compras a "Des...", "Ber..."," Mang...", "Pul...", "Stra...". No veas cómo me gustan los pantalones pitillo y los vestidos que enseñan pierna, ¡antes sólo los miraba en los escaparates!

    A mí también me gusta que te pongas faldas para enseñar pierna...:rolleyes::rolleyes2:
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    CarlosSerrano escribió : »
    A mí también me gusta que te pongas faldas para enseñar pierna...:rolleyes::rolleyes2:


    ¡Ayayay!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Un rayo de sol despertó a Lucía. Era temprano, muy temprano, pero su casa estaba orientada hacia el Este. Normalmente, se permitía remolonear en la cama los fines de semana. Daba vueltas, buscando la posición que le dejase dormir un poco más. Si no conciliaba el sueño de nuevo, leía un rato. Así, no hacía ruido y su gente podía descansar.
    Hoy no.
    Saltó de la cama con cuidado para no turbar el sueño de su marido. Acarició su espalda desnuda con la yema de un dedo y se dirigió a los cuartos de sus hijos, como todas las mañanas. Andrés dormía boca abajo. Su niño se había convertido en un hombre. Sonriendo con ternura, se acercó a la habitación de las pequeñas. Los peluches sembraban el suelo de la habitación y también la litera de abajo. Marta se movía mucho y, además de desparramar sus muñecos a patadas, se destapaba siempre. Laura, sin embargo, como una oruga dentro su crisálida, dormía envuelta en una sábana a pesar del calor.

    Hoy era un día especial y tenía que hacer uno de sus famosos pasteles de chocolate. Era el cumpleaños de Daniel. Daniel cumplía hoy cuarenta años. Dispuso ordenadamente todos los ingredientes sobre el mármol de la cocina y los mezcló bien. Vertió la masa en un molde y lo introdujo en el horno. Cuarenta y cinco minutos de espera.


    Se llevó unas hojas y un bolígrafo a la cocina y escribió:


    "Feliz cumpleaños, amor mío,
    Esta noche he soñado contigo. Se ha tratado de un sueño recurrente que me persigue desde hace años. Volvíamos a ser dos jóvenes que paseaban por un parque solitario. Te detenías sin avisar y yo continuaba caminando y charlando sin haber advertido que no me seguías. Al volver la vista atrás, te encontraba riendo. Me acercaba a ti fingiendo que estaba enfadada contigo para que me besases. Podía sentir tus labios sobre los míos. Bajo la tela de tu camisa, tu piel era cálida. Apretada contra ti, experimentaba un maravilloso vértigo. De repente, un grupo de personas se nos acercaba y nos separaba. Gritaba tu nombre, mas inútilmente pues no podía verte, oculto entre aquellos desconocidos.

    Me he despertado agitada. Lloraba por haberte perdido de nuevo.

    Un pastel de cumpleaños será lo único que podrá convertir este domingo de mayo en un día especial. Porque, amor, tendré que guardar silencio acerca de ti. Tengo una familia, una hermosa familia. Mi marido, Andrés, es un buen hombre. Mis hijos crecen saludables y felices. Ellos no saben que tuve un amor, el amor de mi vida. Ellos desconocen que su madre sueña con él, contigo, todas las noches. A ellos les doy mi vida. Mis sueños son para ti. Cuando pierdo la consciencia de mi vida con ellos, soy tu Lucía.
    Te prometí que nunca te olvidaría y así lo he hecho. Me conoces bien y sabes que siempre cumplo mis promesas."

    Terminó de escribir esa carta. La dobló y con parsimonia, encendió uno de los hogares de la cocina. El humo ascendió hasta la campana. Lucía sonrió recordando a los sacerdotes de los viejos ritos que quemaban ofrendas que se elevaban como "olor fragante" hasta los sitiales divinos.

    - Tal vez te llegue, Daniel, dondequiera que estés.

    Sintió una punzada de dolor, de tristeza, en el corazón. No podía evitar esa nostalgia de él cuando le recordaba. Apagó el horno y sacó el humeante bizcocho. Más tarde, disfrutaría de él con los suyos y tendría que controlar las lágrimas.

    Se encerró en el baño par que no la vieran llorar si se despertaban de repente. El espejo le devolvió su imagen. Mucho de aquella joven Lucía seguía presente en su rostro, salvo por unas leves arrugas en torno a los ojos. Sonrió con tristeza, recordando las palabras de Daniel:

    - Tienes mil sonrisas, Lucía. Necesitaría toda una vida para poder describirlas todas.


    Se preguntó dónde estaría ahora él. Tal vez, su esposa hubiese madrugado para preparar su pastel favorito. Quizás pasase de los brazos de una amante a los de otra... Sacudió la cabeza, desestimando ese pensamiento:

    - Me lo imagino de monje cartujo o de misionero, antes que de "latin lover".

    La sonrisa se congeló en su cara, pues de repente calibró otra posibilidad:

    - Y si Daniel hubiera... Y si ya no estuviera...

    Una lágrima solitaria rodó por su mejilla. Ese era el único regalo que podía ofrecer a su amor secreto.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Amparo, guapa, la Tablet me ha colado un gol por la escuadra: casi al final dice "su esposa hubiese madrugador", cuando debería decir "su esposa hubiese madrugado".


    ¿Podrías cambiarlo, por fi?


    Gracias, preciosa.
  • VisionarioVisionario Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Dora Maar debía ser muy viejecita.No de pañoleta y delantal negro de las que tanto abundaban hasta no hace tanto por la geografía española.Instruida y moderna , vistiendo de vivos colores como las abuelitas yanquies,huiria de sus semejantes en la jaula del zoo.Ella asidua lectora que se había topado en los libros y quizás por la edad
    conocer personalmente a Darwin...¿Cómo iba a mezclarse con simias de conversación trivial de modas u otras frivolidades?
    Sin duda alguna,lamentaria el no haber nacido en el preciso momento en que la cadena de la evolución,diese el paso de convertir al mono en ser humano.De ser asi,
    habría sido una guapa hembra y algún residuo conservaría en la vejez.Y la verdad,no es que se encontrara fea,pero los libros le habían enseñado de los logros del hombre,que dominaba en la Creación.
    Cierto es,que de mas joven había atraído a mas de un mono e incluso algún que otro orangután,por su belleza física.Incluso había tenido algún que otro romance,mas al poco de conocerse, el galan de turno la abandonaba por considerarla estrambótica.La realidad,es que en el fondo lo que deseaba ignorándolo incluso ella misma,era que un hombre se enamorase de ella...!Tener un hijo suyo!
    Lo veía casi a diario.Se paraba frente a la jaula y extasiado se quedaba quieto comtenplando a los animales.Al principio,Dora Maar no le presto mucha atención.Mas tarde,por coquetería innata y abandonando su aire intelectual,comenzo a hacerle "monerías" al humano para que se fijara en ella.Un dia dejo de aparecer el visitante.
    Sin saber por que,se sintió abatida.Por una temporada abandono la costumbre de escaparse de la jaula aprovechando la nocturnidad para saquear la biblioteca del zoo
    sin ser vista.No leia ya los libros de ciencia veterinaria ni de filosofía.Y eso,que le había intrigado sobremanera Unamuno y su concepto de "intrahistoria"-¿Guardaria relación la Historia contemplando la vida cotidiana con la evolución de las especies
    que defendia Darwin?.
    Pasaron los años.Poco a poco,abandono su apatía y tristeza para volver a encontrarse con ella misma.Volvio a sus escapadas nocturnas,pero se juro no volver a fijarse ni en simio ni en humano.!Seria una vestal de la Sabiduría!.
    Presa de la vejez,fue perdiendo belleza y salud.El pelo,en estos primeros tiempos fue volviedose cano para apoderarse de ella la calvicie.Los achaques seniles,hicieron mella y perdió asi mismo la capacidad de tener hijos.Sin relacionarse con los suyos,solo atendia como Alonso Quijano a los libros.!Sobrevivia!
    ¿Que guardaba aquella mantita?.¿Que era el bultito que parecía moverse en los brazos de la humana que la contemplaba tras los barrotes?..!Nada decían los libros sobre ello!.
    DEscubrio que era un bebe...!Un bebe humano!.Parecio recuperar su juventud perdida y sintió como si no hubiese existido su vejez.El risueño niño,parecia mirarle de manera especial.Sin haberlo parido,le parecio que lo había llevado en su vientre.Consciente de lo absurdo,pero embargada por la emoción,se dirigio hacia el cristal y...!lo mancho de excrementos!
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado septiembre 2014
    Arreglado,leído,esperando un pedazo de ese rico pastel, :)

    No entendí todo lo que escribió visionario, creo que se equivoco:confused:
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    amparo bonilla escribió : »
    Arreglado,leído,esperando un pedazo de ese rico pastel, :)

    No entendí todo lo que escribió visionario, creo que se equivoco:confused:


    Gracias, Amparo.
    Te gustaría ese pastel de chocolate, te lo aseguro. Lo triste del caso es que Lucía no podía compartirlo con Daniel, su amor perdido.
    En cuanto a Visionario, sus bromas son exageradas, hiperbólicas como dice él.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Visionario escribió : »
    Dora Maar debía ser muy viejecita.No de pañoleta y delantal negro de las que tanto abundaban hasta no hace tanto por la geografía española.Instruida y moderna , vistiendo de vivos colores como las abuelitas yanquies,huiria de sus semejantes en la jaula del zoo.Ella asidua lectora que se había topado en los libros y quizás por la edad
    conocer personalmente a Darwin...¿Cómo iba a mezclarse con simias de conversación trivial de modas u otras frivolidades?
    Sin duda alguna,lamentaria el no haber nacido en el preciso momento en que la cadena de la evolución,diese el paso de convertir al mono en ser humano.De ser asi,
    habría sido una guapa hembra y algún residuo conservaría en la vejez.Y la verdad,no es que se encontrara fea,pero los libros le habían enseñado de los logros del hombre,que dominaba en la Creación.
    Cierto es,que de mas joven había atraído a mas de un mono e incluso algún que otro orangután,por su belleza física.Incluso había tenido algún que otro romance,mas al poco de conocerse, el galan de turno la abandonaba por considerarla estrambótica.La realidad,es que en el fondo lo que deseaba ignorándolo incluso ella misma,era que un hombre se enamorase de ella...!Tener un hijo suyo!
    Lo veía casi a diario.Se paraba frente a la jaula y extasiado se quedaba quieto comtenplando a los animales.Al principio,Dora Maar no le presto mucha atención.Mas tarde,por coquetería innata y abandonando su aire intelectual,comenzo a hacerle "monerías" al humano para que se fijara en ella.Un dia dejo de aparecer el visitante.
    Sin saber por que,se sintió abatida.Por una temporada abandono la costumbre de escaparse de la jaula aprovechando la nocturnidad para saquear la biblioteca del zoo
    sin ser vista.No leia ya los libros de ciencia veterinaria ni de filosofía.Y eso,que le había intrigado sobremanera Unamuno y su concepto de "intrahistoria"-¿Guardaria relación la Historia contemplando la vida cotidiana con la evolución de las especies
    que defendia Darwin?.
    Pasaron los años.Poco a poco,abandono su apatía y tristeza para volver a encontrarse con ella misma.Volvio a sus escapadas nocturnas,pero se juro no volver a fijarse ni en simio ni en humano.!Seria una vestal de la Sabiduría!.
    Presa de la vejez,fue perdiendo belleza y salud.El pelo,en estos primeros tiempos fue volviedose cano para apoderarse de ella la calvicie.Los achaques seniles,hicieron mella y perdió asi mismo la capacidad de tener hijos.Sin relacionarse con los suyos,solo atendia como Alonso Quijano a los libros.!Sobrevivia!
    ¿Que guardaba aquella mantita?.¿Que era el bultito que parecía moverse en los brazos de la humana que la contemplaba tras los barrotes?..!Nada decían los libros sobre ello!.
    DEscubrio que era un bebe...!Un bebe humano!.Parecio recuperar su juventud perdida y sintió como si no hubiese existido su vejez.El risueño niño,parecia mirarle de manera especial.Sin haberlo parido,le parecio que lo había llevado en su vientre.Consciente de lo absurdo,pero embargada por la emoción,se dirigio hacia el cristal y...!lo mancho de excrementos!


    ¡Has inventado una nueva Dora Maar!
    Tendrías que escribir tú algún relato o algún cuento. Me divertirá contigo, seguro.
  • LilyJalileLilyJalile Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Rehola, Fran! He estado ausente unos días y ya volví. A casa y al foro :)
    He leído de un tirón "La noche está estrellada" y "Feliz cumpleaños, amor mío". Ambos me han parecido muy bien escritos. Pero esta vez, la historia me ha parecido menos creíble que las anteriores, quizá por un (creo yo) exceso de romanticismo idealista. Mientras leía, tenía una sensación de irrealidad. Y conste que soy romántica, y así he vivido. Pero bueno, ya sabés, todo es materia de opinión.
    ¡Te sigo leyendo!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    LilyJalile escribió : »
    Rehola, Fran! He estado ausente unos días y ya volví. A casa y al foro :)
    He leído de un tirón "La noche está estrellada" y "Feliz cumpleaños, amor mío". Ambos me han parecido muy bien escritos. Pero esta vez, la historia me ha parecido menos creíble que las anteriores, quizá por un (creo yo) exceso de romanticismo idealista. Mientras leía, tenía una sensación de irrealidad. Y conste que soy romántica, y así he vivido. Pero bueno, ya sabés, todo es materia de opinión.
    ¡Te sigo leyendo!
    Hola, Lily, se te echaba de menos. He leído una preciosa poesía tuya ( Rituales) me ha encantado.


    ¿Recuerdas mi declaración de intenciones en el prólogo de My Way?
    Todas las historias tienen algo que ver conmigo: he cambiado nombres, fechas o detalles, pero todas ellas son accidentes geográficos en el mapa de mi vida.


    Daniel es ... Es un recuerdo, un imposible, un sueño de lo que pudo haber sido y no fue.
    Será la lluvia o haber leído tanta poesía, no lo sé, pero me siento triste mientras te escribo esto. Y nostálgica, es decir, dolorida por lo que perdí.No sé qué fue de él, si está vivo siquiera. Pero Daniel ( no se llamaba así) me cambió , para siempre, de tal manera que nunca pude olvidarle.
    Amor idealizado, dices. Tal vez tengas razón, es lógico idealizar al primer amor tan dulce , tierno, romántico y, para colmo, con un desenlace dramático.
    Me he levantado para echar un vistazo a los míos, pues ellos siempre me hacen estar alegre. De todas maneras, ya se sabe: post nubila, Foebus...
    PD: te agradezco que te detengas en mi tema, que lo comentes y que des tu sincera opinión.
  • pessoapessoa Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Un relatomuy familiar equiparable a Durrell, el de "Atrápame ese mono". Lo animales nos sorprenden cada vez más y no sabemos si su bondad nos está diciendo algo importante a los humanos y no sles hacemos caso.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    pessoa escribió : »
    Un relatomuy familiar equiparable a Durrell, el de "Atrápame ese mono". Lo animales nos sorprenden cada vez más y no sabemos si su bondad nos está diciendo algo importante a los humanos y no sles hacemos caso.


    A pesar de que no soy yo la madre del relato, esto me sucedió a mí tal cual.


    Fue una experiencia inolvidable que hizo que me replanteara mi relación con los animales.
    Gracias por detenerte en mi rincón de sastre ( o "desastre", según se miré).
  • LilyJalileLilyJalile Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Francesca escribió : »

    Daniel es ... Es un recuerdo, un imposible, un sueño de lo que pudo haber sido y no fue.
    Será la lluvia o haber leído tanta poesía, no lo sé, pero me siento triste mientras te escribo esto. Y nostálgica, es decir, dolorida por lo que perdí.
    Yo creo haber descubierto que hay que permitir a la tristeza que entre en nuestra vida; negarla, se me ocurre como negar que se ha vivido y no en vano. No, no hay que evitar la nostalgia; sólo hacerle advertir sus límites, poniendo ante ella todo lo que se ha ganado a cambio de lo que se ha perdido. Yo perdí a mi esposo-amante-amigo porque la muerte nos separó. Pero yo seguí viva. Al principio eso me pesaba, pero sólo al principio. Mis hijos hicieron que me fuera más sencillo volver a respirar sin que me duela cada aire. Después, la vida misma, con sus nuevos rumbos, afectos, amores, van haciendo el resto. ¡Es hermoso estar viva! Un abrazo.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Gracias por tus palabras.
    Mi padre no supo hacerlo tan bien como tú y, a pesar del apoyo de sus hijos, decidió no ser el viudo de mi madre y prefirió irse con ella.
  • VisionarioVisionario Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    !Ternura!.Tiene sabor de antaño cuando los pueblos no eran grandes y olian a espliego.De mirada intropectiva y recuerdos que ayudan a sobrevivir.Nostalgia que humedece los ojos y puede impedir ver el hoy.
    Cuanto razón llevaba Milton al exclamar:!No hay mas paraísos que los perdidos!
    K-O-L-O S-A-L. !Asi con K!
  • VisionarioVisionario Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Recuerdo haber leído de pequeño las novelas de Rider Haggar.Un aventurero,Alan
    Quatermain encuentra a "Ella la Diosa Blanca".No voy a relatar los episodios que componen los capítulos,si dire,que al final la deidad muere por una llama que la abraza y hace que pierda su juventud mantenida durante siglos.El rstor congestionado por la rabia,ha sido llevado a la pantalla en la película del mismo nombre.¿Habra resucitado?
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