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La Leyenda Titánica Marina (Rol)

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Comentarios

  • BLBobBLBob Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Los ojos de Sir Richard se abrieron como dos soles. A pesar de que no lo necesitaba, el oír palabras que referenciaban recompensa, en cierto modo, le permitía volver a la vida.
    -¡Sí, conozco la isla! Estaría encantado de guiarles en lo que sería mi primera aventura en mucho tiempo. Pero les advierto, deberán tomar precauciones y provisiones de sobra.
    Extrañado, el señor Brennan preguntó la razón de tal indicación. A Sir Richard Jenkins, como a la mayoría de fantasmas que habitaba el mundo, le fue impuesta una condena por sus crímenes en el mar. No quiso ocultar nada para que las vidas de los posibles viajantes no corrieran peligro.
    -Verá usted, señor. En tierra, cuando se oculta el sol, digamos que... carezco de la amabilidad que ahora le muestro. Destruyo todo lo que encuentro a mi paso sin importarme las consecuencias. Es la maldición.
    Brennan dudó unos instantes. Luego, Sir Richard esperó veredicto.
  • editado enero 2013
    Kahena sonriendo a Jimmy que siempre estaba a la defensiva, le dijo:

    “así digas que no quieres tajadas, ya has dicho tu precio y has manifestado lo que quieres, y sobre la fuerza que te dirige, llegué a pensar que eras dueño de tu propio ser y de tus propios actos, pero veo que eres solo un lazarillo, como bien dices un perro al servicio de una fuerza mayor…”

    Kahena se paró, tomo un trago de la botella, lo alcanzó y se la entregó de nuevo, luego caminando en sentido contrario a donde él estaba le dijo: “La lanza es un arma templaria muy poderosa que puede hacer mucho daño y que en contacto con seres mágicos arde. Sobre su ubicación, solo puedo decirte que se encuentra a salvo, de momento”
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    BRENNAN

    El templario se llevó una mano a la barbilla, sopesando el ofrecimiento de Richard Jenkins. El fantasma era un peligro, pero un peligro asumible teniendo en cuenta los riesgos que podía entrañar ir a esa isla sin peligro.

    --Sir Richard Jenkins, veo que usted desea la paz de su alma, pagar por los crímenes que ha cometido. Verá, somos hombres de justicia y caballeros de fe, no tememos maldición alguna. Tenemos un trato. Ayude al capitán Mark con las provisiones que crea necesarias. Bienvenido a bordo del Silver Eagle.

    El capitán Brennan se colocó su larga capa negra sobre los hombros y, ajustándose su espada, hizo un gesto a uno de sus mercenarios.

    --Preparad mi bote y mi escolta. Que Chantry traiga al resto. Mark queda al cargo de momento. Jenkins, cuando acabe los preparativos, venga conmigo.

    Apenas unos minutos después, ya estaba todo listo para enviar una expedición a la isla. Si alguien quería ir con la expedición, debería hablar con Chantry.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Syrma quedó sola y aún más confundida que antes. Se sentó en la cama, y se agarró la cabeza con las manos, masajeando su hirsuto cabello negro con los dedos. No lo podía entender. Y sigue con la ayuda!

    La pregunta de Brennan seguía dándole vueltas en la cabeza. No podía recordar nada. Ninguna clase de pasado; cómo fué que se originó su existencia? Quién era? Syrma, idiota, eres Syrma, ése es tu nombre. Saber que aún recordaba su nombre le alivió un poco; pero en seguida otra pregunta la atormentó. Y quién le había dado su nombre? Y cómo era posible que hasta ese entonces nunca se le había ocurrido preguntarse todo esto? Se sentía como viviendo un sueño del que no podía despertar, del que no podía escapar. Había algo que estaba mal. Sospechó, entonces, de sí misma, y allí se quedó, tirándose del cabello con fuerza, casi arrancándoselo, en un intento para poder despertar de toda esta situación.

    Fue así como la encontró Melody, cuando regresó con los bocadillos al camarote. Con la mirada perdida, Syrma le preguntó:

    -Qué es... lo que quieren de mí? Tú, sabes quién soy?
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    -Esto es increíble.-dijo Jimmy con las manos en la cintura, observando como Kahena se alejaba.-En mis tiempos bastaba con que me apareciera de forma teatral y dijera "boh" para que todos se cagaran de miedo. Esta gente, en cambio, parece como si llevaran toda la vida llendo a tomar cafés con David Jones y el holandés errante.
    Entonces Jimmy se dio cuenta de que estaba hablando solo y, para remediar el problema, chasqueó los dedos e hizo aparecer a uno de los tantos marineros que habían muerto bajo su maldición.
    -¿Qué pasó, Jimmy?-preguntó el putrefacto marinero.-¿Otra chica que se te va de las manos?
    -Chicarrona diría yo.-repuso Jimmy observando la espalda de Kahena.-Tiene un... pelo muy bonito.-añadió.
    -Precioso.
    De pronto Jimmy reparó en que la Silver Eagle se aproximaba a tierra a gran velocidad, con el viento a favor.
    -¿Adónde vas tú tan rápido?-murmuró con enojo.
    Y, chasqueando los dedos, hizo que el viento dejara de soplar y el barco quedara parado.
    -Eso no te va servir de mucho. Tienen botes y remos, ¿sabes?-observó el marinero.
    -¡Cállate!-le espetó Jimmy con un rugido.-Por días como hoy desearía haberme quedado vivo. ¿Y dónde coño está la flota fantasma?
    -Tú sabrás, yo solo soy una alucinación en tu mente.
    -Pues ve y se la alucinación de esos malditos fantasmas. Diles que los quiero aquí ya. Y cuando digo ya me refiero al momento. Son fantasmas, que se... aparezcan o lo que sea.
    -Tu mandas. Pero te recuerdo que a la mayoría de esos fantasmas los maldeciste cuando en vida estaban borrachos de tanto ron. Ahora en muerte son un poco... alocados, diría yo.
    -Pues que muevan su alocado culo aquí. Tenemos trabajo que hacer.
    El marinero putrefacto hizo caso a la orden y se disolvió en el aire. Al hacerlo, desapareció de su vista y Jimmy pudo ver a Kahena en la distancia. Y, más allá todavía, una sirena sentada sobre unas rocas.
    -Y ahora una sirena. A este paso va aparecer un kraken de la selva y nos va a devorar a todos.
    Le dio un hondo trago al ron y, cuando hubo terminado ya la botella, el mar comenzó a ebullir y de él salió un barco fantasma. A lo largo de toda la costa salieron barcos de la misma clase, y uno de ellos se apareció en medio de la playa y se fue deslizando por las dunas abajo. Los tripulantes iban tan borrachos que ni repararon en las rocas que había en el medio y contra las cuales chocaron.
    -Mi flota terrorífica...
    Uno de los fantasmas que había en uno de los barcos le pidió instrucciones.
    -Interceptad a ese barco de ahí.- le dijo.
    El capitán fantasmas, que tenía dos botellas de ron en la mano, miró a un lado y al otro y preguntó:
    -¿Cuál de ellos?
    -El que tiene gente viva encima, imbécil.-aclaró Jimmy tragándose su enfado.
    -Ah...-dijo el fantasma, y comenzó a dar instrucciones a sus tripulantes para zarpar.
    -Y una cosa más.-añadió Jimmy con la duda asomando en el rostro. Lo que estaba a punto de hacer era arriesgado, pero...-A la sirena y a la mujer de allí, que alguien las haga subir abordo.
  • BLBobBLBob Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Tal y como el capitán le ordenó, Sir Richard preparó todo cuanto era necesario para volver a la isla que tanto aborrecía. Su objetivo era darles unas claras indicaciones para que siguieran los caminos más seguros y esperar en el bote hasta el alba, para que ninguno de sus amables anfitriones sufriera daños. Su plan era seguir el rastro hasta dar con ellos. Abandonar la isla para los no fantasmas podía ser un auténtico tormento.
    En el momento en que viera aparecer el sol, saltaría a tierra firme como el marinero que lleva años en las aguas y desea volver ver a su familia.
    En un pequeño parón, recordó el verdadero motivo que lo subió al barco, poder encontrar a su hija, la única que, con su perdón, podía hacer desaparecer la maldición que oscurecía su maltrecho corazón. Lo más duro de su situación es que nunca la conoció, tampoco quién fue la madre. De todo ello tuvo constancia en el momento en que fue condenado a vagar por el único lugar que le ponía de los nervios, tierra firme.
    -¿Reclamaba mi presencia? -preguntó a Brennan.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Shizuko preparó las provisiones y junto a Yuuki, se prepararon para bajar en bote a la isla.
  • editado enero 2013
    Melody observó a la Arpía que se encontraba perdida entre sus preguntas y le dijo:

    “A penas te conozco hace unos días, no sé quien eres, ni de dónde vienes” Tal vez Kahena pueda ayudarte, en este momento esta en tierra firme teniendo algunos problemas con unos fantasmas, según me dice. Pero el Capitán esta bajando botes para llegar más rápido, quieres venir de una vez o esperas que pronto amanece y podrás ir como tu”, esto último lo dijo entre nerviosa y risueña, luego le dejó el bocadillo a un lado, comió el propio y se preparó para salir. Ella quería estar en primera fila cuando zarparan rumbo a la isla y ya le había dicho a Chantry que estaría allí para ayudar con las provisiones.
  • editado enero 2013
    Kahena se alejó de Jimmy dejándolo solo con sus pensamientos o sus locuras. Estaba contactando con la Sirena, que al fin le estaba contando sobre un ataque que tuvieron bajo el mar por unos seres escamosos que habían hecho estragos entre varios clanes. La cosa no pintaba bien, pero se había calmado de repente. También comentaba que ya tenían a un “ejercito” formado y todos estaban en alerta para evitar futuras sorpresas.

    Estábamos en esas cuando al fondo escucho la orden de Jimmy de subirnos a bordo. Le dio la información a la sirena para que se escabullera rápidamente, cosa que hizo y se devolvió a enfrentar a Jimmy. Observando varias flotas fantasmas alrededor y cada vez más cerca el Silver Eagle.

    Varios marineros ebrios, totalmente, se iban acercando lentamente a ella. Con un movimiento de su mano los alejo y les dijo: “si se me acercan un poco más, los condenaré a vagar por la tierra, sin licor, sin mujeres y ni una vista al mar, así que marchaos…” la mayoría desapareció al instante, tan solo unos cuantos se quedaron rezagados viéndola como caminaba hacia Jimmy. Cuando llegó lo miró y le dijo:

    “No tienes que mandarme a estos imbéciles para “invitarme” a subir a tu “barco”, con que me lo pidas amablemente es más que suficiente” sonriendo con malicia le dice: “pero como ahora te portas como un cretino, pues va a ser que no quiero subir y no intentes obligarme a hacer algo que no quiero, soy tu enemiga y no quieres que lo sea” Lo mira a los ojos y suavizando su expresión continúa: “llevemos la fiesta en paz y deja que se acerquen los del barco, hay mucho que hacer aquí, esta isla no es como cualquier otra, ¿acaso no notas la energía que tiene?, manda a tus secuaces a inspeccionar, al fin y al cabo ya están muertos y poca cosa puede pasarles… sonríe abiertamente y concluye: "Deja tu lucha de poder para luego, al fin y al cabo tu tiempo es infinito o ¿es que no quieres que lo sea?” luego le sonríe con una mirada de total felicidad que se ilumina al recordar lo que la sirena le comentó de la isla “cambiante”… uhhhh definitivamente las cosas no iban a ser muy buenas por aquí, pensó.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    No era que la respuesta de Melody le aclarase demasiadas dudas, sino que la arpía estaba mentalmente agotada. Ni siquiera entendía si era de día o de noche... Kahena? Ayuda? Pero si yo no necesito ayuda... Los pensamientos fluían lentamente, sin emoción ya, por el agotamiento. Su rostro seguía igual, con la mirada perdida. No... no necesito...

    Para cuando reparó en que estaba ahí suspendida, y que en realidad todo lo que deseaba era dormir, Melody se había ido ya. Lentamente, Syrma se comió el bocadillo, y con la misma velocidad se reclinó en la cama.

    Cerró sus ojos de águila, y se durmió.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    BRENNAN.

    --Sí, señor Jenkins, verá, quiero decirle algo personalmente. Del mismo modo que usted me advirtió sobre sus cambios de personalidad de noche yo le advierto que como templario tengo poder sobre los fantasmas como usted. Haga daño a mis hombres y le aseguró que descubrirá que el dolor no acaba con la muerte.

    Ahora venga conmigo, si no le importa, bajaré con mis guardias personales y estableceremos el campamento. Recuperaremos mi lanza.

    --¡Señor! ¡Milord Brennan! ¡Tenemos algo en el horizonte!-Chilló Mark. El gobernador subió las escaleras del puente y le gritó a Jenkins--Jenkins, le esperaré en la isla.

    Mark le mostró a Brennan el nuboso horizonte plagado de lo que parecían embarcaciones pútridas. El gobernador sonrió.

    --Parece que ese inmundo espíritu de Jimmy no mentía. Preparad los sellos de pureza. Quiero que el Silver esté preparado por si hay que resistir el ataque de esas naves.

    A una orden de Brennan, cargaron los cañones con balas de metal envueltas en papeles de tela garabateados con letanías y cruces templarias. Multitud de hombres empezaron a situar en puntos cruciales del barco sellos de cera con letanías y símbolos.

    --Esté donde esté esa arpía espero que los sellos no le hagan daño.

    --¿Señor?--Se extrañó Mark al ver que su gobernador intentaba evitar un daño a un ser mágico tan repelente como una arpía.

    --Esa respuesta que me dio....No quiero que muera. No sin haber...hablado una vez más con ella.



    CHANTRY

    Chantry vio como Shizuko y la niña Yuuki se subían a un bote para bajar a a tierra. Él, sin siquiera despedirse del gobernador se unió a ellas. Apartándose en abrigo, cogió los remos.

    --Si me permtiís señoritas...quisiera...Llevarles a la costa. Si me lo permiten.

    El inquisidor templario las contempló a las dos durante unos instantes. En su corazón sintió el inmenso cariño que emanaba aquella imagen. El cariño. Algo que él se había negado sentir desde el principio de su carrera en el Temple.

    --Dios creó hermosa la vida...
  • BLBobBLBob Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Sir Richard entendía a la perfección las advertencias de Brennan. Sin embargo, no podía luchar contra su maldición por más que quisiera. Tal como le dijo, conocía la isla al dedillo, tanto para lo bueno para lo malo. En el desafortunado caso de que pisarán tierra firme por la noche, para el Richard Jenkins malvado sería como jugar con ratones.
    -¡Lo siento, señor Brennan, pero ahora mismo le soy más útil aquí que allá! -gritó desde la lejanía que los separaba.
    Como buen capitán de barco en sus lozanos años, no podía abandonar a los hombres del Silve Eagle a su suerte. Se quitó su enorme sombrero negro y lo escondió entre dos barriles vacíos de cubierta.
    -Es hora de volver a la acción -le dijo a su espada.
    Echó sus grises cabellos hacia atrás y se dispuso a entrar en batalla cuando fuera necesario. Tenía claro que poca gente del barco se fiaba de él, por lo que decidió llevar a cabo un acto de buena fe.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Shizuko sonrió. Yuuki empezó a jugar con el agua. Mientras Chantry las conducía hacia la costa.
    -Muchas gracias señor, por ser tan amable con nosotras. Siento no haberle dado las gracias antes y disculpe que me pusiera tan...nerviosa. -Shizuko miró hacia abajo avergonzada, no estaba acostumbrada a que la tratasen bien.
    -¿Chantry, cree que el temple conseguirá lo que busca?-Preguntó Yuuki de repente.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    --No pasa nada, señorita Shizuko. No tiene nada que agradecerme. Es mi labor...De hecho, creo que debería agradecérselo yo a vosotras. No todos los días tengo la oportunidad de hacer tanto bien por las pesonas. Y no se preocupe, señorita, puede que no esté acostumbrada a que la atienda...cosa que no entiendo porque es usted preciosa...y...pero bueno, usted no se merece otra cosa...Quero decir...

    Chantry titubeó, azorado. ´´Me han enseñado a matar demonios pero no a enfrentarme a esto´´ pensó Chantry. Luego miró a la joven chica, que jugaba con el agua, y sonrió. Por esas dos había perdido su lanza, su reliquia. Pero sentía que valía la pena porque la seguridad de aquella chiquilla y la tranquilidad de su madre para él válía más que cualquier arma. Yuuki le preguntó y él, saliendo de su ensoñación, dijo.

    --Conozco a Julián Brennan desde que entró en la Orden. No ha habido misión que él no haya completado, a ese hombre le encanta el poder y por supuesto que completará esta misión. Y yo la mía. Os protegeré a vosotras--Luego sonrió y le dijo a Yuuki--Chiquita ¿Sabes que una vez en el Temple capturamos a un unicornio...? ¿Sabes lo que es?
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Jimmy
    Jimmy había ordenado que bajaran una mesa a tierra junto con el mejor cocinero de la flota fantasma. Ordenó que la flota se dispusiera a lo largo de toda la costa, impidiendo que cualquier bote llegara a tierra. La Silver Eagle estaba parada en medio del mar, armándose para la batalla. Pero lo cierto era que Jimmy no tenía pensado entablar batalla, al menos no todavía. Estaba degustando una tarta rellena de almendras y cubierta de nata cuando, sin previo aviso, apareció Kahena de la nada y comenzó a despotricar contra él. Jimmy se quedó embelesado observando como sus verdes ojos brillaban de furia y mordacidad y, cuando quiso darse cuenta, se percató de que no había prestado atención a nada de lo que dijo. Tosió para aclararse las ideas y, girándose en su asiento para mirar a su segundo de abordo, le preguntó:
    -¿Quien es esta mujer que osa dirigirse a mi en un tono tan soez? ¿La he dejado preñada alguna vez?
    -Mi señor, es la mujer que mandó que trajéramos...

    Jimmy entornó los ojos para observarla mejor y entonces la reconoció.
    -¡Ah, Lady Kahena! La semisirena...¿no falta una sirena entera, de esas que no tienen piernas? Bah, da igual. Prefiero no hablar de cosas que no tienen piernas.-y se levantó con presteza para coger a Kahena de la mano y estamparle un beso en ella.-Lamento mucho nuestra anterior conversación. Me hallaba yo en un emotivo momento de nostalgia pasajera y no me comporté como corresponde a un caballero de mi categoría.-dijo Jimmy en un tono tan cínico que la mitad de la tripulación no pudo contener la risa.-Y lamento también haber enviado a mis hombres a buscarla. Debí haberlo hecho yo mismo, pero me temo que me hallaba degustando esta fabulosa tarta y no podía desatender mis prioridades. ¿Quiere probarla? Sabe a gloria.
    Jimmy la observó de arriba a abajo, imaginándosela sin ropa.
    -Estás empapada.-dijo, y la envolvió con su casaca.-He oído que las sirenas sois de sangre fría. Podéis probar la tarta, sigo sin contagiar enfermedades.-repuso con una risa.-Yo y mis hombres estábamos discutiendo el nombre que se merece el navío que veis ante vos. Actualmente se llama "La Soberbia del Diablo". Es la nave insignia de toda esta flota, y la primera que yo tuve en vida y muerte.
    La nave a la que Jimmy se refería era una fabulosa carabela tan manchada de verdín y algas marinas que tenía un color verde grisáceo, incluídas las velas. Parecía flotar encima de un montón de algas esponjosas.
    -Yo tenía pensado rebautizarla como "La Gritos del Infierno", nombre que ya tiene ese navio de alli-añadió Jimmy señalando la nave en que lo encontraran el día anterior.-Pero ahora que entro en debate con mis hombres, no me decido por cual.
    -Deberíais llamarla "La Soberbia del Pecador".-sugirió uno de los marineros fantasmas.
    -Esa es una buena opción.-coincidió Jimmy.-Pero "La Gritos del Infierno" me sigue sonando mejor.
    -Ese es un nombre demasiado vulgar para un barco fantasma. Parece sacado de un cuento para niños. Y como ya dijiste, ya tenemos una "Gritos del Infierno".-dijo el contramaestre.
    -Podríamos llamarla "Gritos del Infierno-Dos".
    -¿Gritos del Infierno-dos?-preguntó Jimmy.-No, en tal caso ese nombre le correspondería a la Gritos del Infierno original. Esta es la nave insignia, no puede tener un "dos" a lado.
    -¿Entonces la Gritos del Infierno-uno sería la Gritos del Infierno-dos?-preguntó un marinero
    -Por ejemplo.
    -Yo creo que la "Soberbia del Diablo" está bien. Es como la llaman los marineros en sus relatos.
    -Así es como la llamaban hace cien años. Ahora la llaman "La Soberbia del Pecador".-repuso un marinero.
    Jimmy tosió e hizo elevar su voz.
    -Ya hablaremos de eso, señores. Ahora tenemos un asunto mas importante entre manos...¿qué nombre le pondremos a la Silver Eagle una vez la capturemos?
    Los marineros asintieron entre ellos.
    -Es cierto, no pensamos en eso.
    -Podríamos llamarlo "El Dantesco". Es un barco grande, y con unos cuantos muertos encima dará mucho miedo.
    -No me gusta la Divina Comedia
    .-repuso Jimmy.
    -¿Por qué no?
    -Porque es una comedia. Tiene final feliz.
    -¿Y si llamamos al barco "La Divina Tragedia"?
    -Eso sería como hacerle publicidad a la obra de Dante.-dijo Jimmy negando con la cabeza.
    -¿Y si la llamamos "El Azote de...?
    -¡Oh, no empecemos con los azotes! Los piratas malditos siempre tenéis que poner nombres del tipo "el azote de algo".-repuso el contramaestre.
    -Totalmente cierto.-coincidió Jimmy.
    -Podemos llamarlo "El Error del capitán Brennan".
    -Bah, nadie conoce al capitán Brennan. Si aún fuera "el error del rey filipeno" entonces estaría bien, pero ese tal Brennan no es nadie. Es el gobernador de no se donde o algo así.
    -señaló Jimmy.
    -"El Azote del Gobernador".-sugirió el mismo marinero de antes.
    -Y dale con los azotes. Te vamos a llamar Bill el azotes a partir de ahora.-dijo Jimmy.
    -Me llamo Jeremías.
    -Pues a partir de ahora eres Bill Azotes.
    -¡No pienso llamarme Bill Azotes!
    -Cállate, Bill Azotes.
    -dijo un marinero.
    Ante eso, Bill Azotes cogió una botella de ron y se la estampó en la cabeza, comenzando una pelea a lo largo de toda la playa. Jimmy se dirigió a Kahena entonces, mirándola directamente a los ojos, y dijo:
    -Yo había pensado en un nombre mucho más original. Había pensado rebautizar la Silver Eagle como "La Voluntad de Lady Kahena".-dijo de forma enigmática.-Solo necesito una orden vuestra y esa nave yacerá en el fondo del mar en este mismo instante. Todos tus esfuerzos y los de tus amigas sirenas se darían por concluídos hoy mismo, ahora, en este instante. El capitán de ese barco y su tripulación son vuestros enemigos, por lo que tengo entendido, ¿no? Quieren exterminaros a todos. Incluso os han declarado la guerra abiertamente. No se mucho acerca de cómo están las cosas, pero por lo visto necesitáis ayuda. Ya se que tu y yo no nos llevamos muy bien, lo cual, por cierto, me parece muy injusto ya que como capitán fantasma creo que he sido bastante civilizado y clemente con todos, especialmente contigo ya que te ayudé a conseguir esa lanza mágica. Pero la cuestión es que, ajeno a tus sentimientos negativos hacia mí, todos los seres mágicos me necesitáis. De hecho, necesitáis a cualquiera que pueda ayudaros, y yo me incluyo entre esos. Como ya te he dicho, no quiero nada a cambio. Antes dijistes que desistiera en mi empeño por alcanzar poder.-Jimmy puso los ojos en blanco.-Yo no quiero poder, querida. Soy un fantasma. Si sigo en este mundo y no estoy en el otro es debido a que me ha sido impuesta una tarea, y debo cumplirla a toda costa. Mi tarea es entregarle a la muerte a toda aquella tripulación que el destino me ha llevado. Y curiosamente, el destino me llevo a vosotros. Comprende que no tengo nada en contra tuya ni de tus amigos. Sin embargo, si pudiérais devolverme a la vida, cosa que estoy seguro que podéis hacer, en ese caso, con mucho gusto aniquilaría al barco que tenemos ante nosotros, con su malvado capitán incluído, y yo no tendría que condenar a ninguna tripulación. Es decir, pondría fin a todos vuestros problemas ... al precio de que vos terminéis con los mios. Como he dicho, ahora todo depende de... "La Voluntad de Lady Kahena".-finalizó Jimmy señalando al Silver Eagle.
    -Yo sugeriría "La Voluntad de la Reina Kahena".-dijo un marinero.
    -¡Cállate!-rugió Jimmy.-¿Qué me decís, Lady Kahena?

    El capitán maldito
    El capitán de la "Gritos del Infierno" se encontraba en ese momento en el camarote de Brennan, sentado en su silla y aguardando a que el hombre hiciera acto de presencia para que le diera una respuesta. En cuanto entrase por la puerta, haría girar la silla y, con una voz parecida al crujido de la escarcha e igual de fría, le diriía: "Su tiempo se agota, capitán".
  • editado enero 2013
    Kahena observaba la discusión de Jimmy y sus secuaces y no sabía si reír o ponerlos a todos en su sitio, parecían un circo cada uno con una idea más descabellada que el otro. Por Diosss los locos son más peligrosos que los maniáticos, definitivamente. Después de una “interesante” discusión sobre el nombre de sus barcos Jimmy se dirigió a ella con toda la soberbia del mundo en sus palabras, éste hombre disfrutaba escuchando su propia voz….

    Cuando al fin quedó en silencio ella respondió:

    “Primero que todo, tu no conseguiste ninguna lanza por mi, segundo en ese barco no hay enemigos, solo personas que piensan diferente, no por ello la gente debe morir, tan solo cada quien lucha por lo que cree es lo mejor. Tercero usted escoja su bando, según sus intereses, por mi y mis “amigos” no se preocupe ya veremos que haremos y cuarto no me ponga a mi a elegir el destino de nadie cuando usted ya lo tiene planeado con antelación, no me venga con cuentos y pendejadas que no estoy de humor para ese tipo de juegos, al fin y al cabo usted ni me escucha”.


    Kahena quedó en silencio, mientras contemplaba a los fantasmas que acompañaban a Jimmy, cada uno la miraba con malicia y hasta con rabia, tal vez por hablarle así a su comandante, no le importaba realmente ya se estaba hartando de esta parodia. Luego volvió a mirarlo a los ojos y le dijo:

    “yo puedo ayudarlo, eso ya lo sabe, no soy su enemiga, no tengo motivo para serlo. Pero le sugiero que deje ese barco en paz, no empiece una guerra en este momento, cuando ganar así no es emocionante. Veamos que tienen y peleemos como debe ser, de frente, así el triunfo se disfruta más”. Sonrío con sinceridad, porque realmente eso era lo que pensaba, así le habían enseñado a ser y las luchas de frente eran mejores….
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Jimmy escuchó lo que Kahena decía mientras se terminaba la tarta y pedía otra ración. Por lo que pudo entender, la mujer no quería cooperar. "Supongo que el señoritingo de la Silver Eagle se ha salido con la suya", pensó Jimmy.
    Jimmy estaba a punto de ordenar que ejecutaran a Kahena, sabiendo el enorme poder que ella tenía y las consecuencias que eso traería a sus tripulantes, cuando entonces ella añadió unas últimas palabras, en un tono mucho más familiar.
    “yo puedo ayudarlo, eso ya lo sabe, no soy su enemiga, no tengo motivo para serlo. Pero le sugiero que deje ese barco en paz, no empiece una guerra en este momento, cuando ganar así no es emocionante. Veamos que tienen y peleemos como debe ser, de frente, así el triunfo se disfruta más”


    Jimmy asintió con la cabeza y, acercándose más a ella, comenzó a susurrarle:
    -Yo solo quiero recuperar mi mortalidad. Hágalo, y olvídese de mí. He corrido un gran riesgo por hablar con usted, yo...-por primera vez, el tono de Jimmy sonaba desesperado.-En el fondo, todas las personas somos bondadosas, Lady Kahena. Añoramos la simpatía de los demás. Pero ese tal Brennan se ha ganado unos cuantos enemigos que no quieren que llegue a esta isla. Y no hablo de seres de este mundo, ni mucho menos humanos...
    Jimmy habría continuado la conversación, pero de pronto un chasquido sonó por toda la playa. Una mujer mayor, pelirroja, de aspecto aristocrático, apareció entonces sentada a lado de Jimmy. Sus pómulos altos y su piel clara denotaba que en un pasado había sido una mujer bella; más los años habían jugado en su contra. Las arrugas perjudicaban la belleza de su rostro, y el pelo comenzaba a estar adornado de canas. Tenía unos ojos verdes y enormes que miraban como si fuesen los de un buitre.
    -Hola, James.-dijo la mujer.
    La cara que se le quedó a Jimmy bien podía parecer la de alguien que acaba de ver un bicho grande y feo.
    -¿Qué haces tú aquí?-preguntó como quien vomita las palabras.
    -Oh, eso ya lo sabes, mi amor.-dijo la mujer.
    Uno de los marineros fantasmas se acercó a Jimmy.
    -¿Quien es esta señora?-preguntó.
    Jimmy se puso en pie, temblando, y, dirigiéndose a todos, dijo:
    -Caballeros...-miró a Kahena.-Señorita... os presento al Diablo.
    Por un momento, todos se quedaron en silencio.
    -¿Cómo?-dijo uno de los marineros.-¿Quieres decir que es muy mala?
    -No. Quiero decir que ella es el Diablo. Satanás. Lucifer. El malo de la Biblia. Ese ser por el cual todos ustedes están condenados a una existencia moribunda y condenada.
    Los marineros intercambiaron una mirada de incredulidad entre ellos.
    -No me extraña que sea mujer.-dijo al fin uno de ellos, a lo que los demás asintieron.
    El Diablo sonrió y dijo:
    -No soy una mujer. Lo que pasa es que me encanta adoptar esta forma en presencia de Jimmy. ¿Sabíais que Jimmy estuvo enamorado en una ocasión?-dijo mirándolo de soslayo.-La única vez que lo estuvo, diría yo. Y lo estuvo de la mujer que veias ante vosotros, es decir, yo.
    Los marineros volvieron a intercambiar otra mirada de incredulidad.
    -¿Te refieres a cuando eras más joven?-pregunto uno de ellos.
    -No, me refiero a la mujer que veis tal cual.-dijo el Diablo.
    -Pero... eres una señora.
    -Y Jimmy un romántico.-repuso el Diablo mientras le pellizcaba la mejilla a Jimmy.-Ella murió mucho antes que James, de enfermedad. Pero él la adoraba, ¿no es así, Jimmy? Me encanta adoptar esta forma y ver los ojitos que se le quedan cada vez que lo miro fijamente.
    Él le apartó la mano de su mejilla dando un manotazo, furioso.
    -¿Por qué tienes que ser tan curel?-le dijo.
    -Soy el Diablo, cariño. La crueldad forma parte de mi trabajo. Por cierto, he oído algo de que quieres tu mortalidad de vuelta.
    -Son muchas las cosas que yo quiero, pelirroja, aunque he aprendido que con el tiempo esas cosas se van acortando. Al final todos queremos una sola cosa.
    -Muy sabio, pero muy en tu contra. Nuestro trato era que tenías que llevarte hombres a la muerte por el resto de la eternidad.
    -Nuestro trato no especificaba que yo podía buscar métodos alternativos de evadir ese mismo trato. Además, mírame.-dijo Jimmy acercándose a ella.-He envejecido como unos diez años desde que esa lanza me tocó. En nuestro trato se acordó que yo podría ser joven eternamente.
    -Tus cambios emocionales no son cosa mía, mi amor. Sigues teniendo la capacidad de moldear tu apariencia. Que no lo hagas a saber porqué no es asunto mío.
    -Sigo siendo capaz de obtener la mortalidad si así puedo hacerlo.-repuso Jimmy.
    -Sí, cierto, pero quizás yo opine que nuestro trato ya no es válido y decida devolverte a la moribunda criatura que eras antes de morirte.
    -En ese caso volvería a suicidarme.
    -Y te irías al infierno por tus pecaminosos actos cometidos durante tu muerte.
    Jimmy la miró sorprendido.
    -No puedes mandarme al infierno por algo que hice estando muerto.
    -Yo no dicto las normas, corazón. Pero así son. Liberarte de mi condena conlleva sentenciarte a una condena aún mayor. Tú decides.
    El Diablo pareció estar a punto de dar un chasquido para desaparecer, pero entonces se detuvo.
    -¿Te apetece darte un revolcón conmigo para rememorar viejos tiempos? ¿No me irás a decir que no lo deseas?-dijo con una sonrisa mordaz.
    -¿Con una vieja como tu? Todavía no bebí tanto ron.
    El Diablo rió.
    -No decías lo mismo en vida, Jimmy. Aunque tengo entendido que ella no te llamaba "Jimmy". Para ella eras "El señor James Bundy". Una curiosidad: ¿qué te decía ella cuando estábais en la cama? "Señorito James Bundy, ven aquí y fóllame".-dijo el Diablo con una sonrisa.
    -No. Ella no hablaba de esa forma. Era una señora, no una ramera.-afirmó Jimmy con orgullo.
    -Eso era lo que encontrabas tan atractivo en ella, ¿no? Tanto que incluso eras capaz de perdonar sus años y sus arrugas.-dijo el Diablo riendo una última vez, haciendo brillar sus mezquinos ojos verdes.-Quiero esa tripulación condenada para el resto de la eternidad, Jimmy. La tripulación de ese barco de allí. La quiero y no admito dicusión.
    Y esta vez sí que desapareció con un chasquido.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    -Debería ayudarle a llegar.-Susurró Shizuko avergonzada por tal halago, a ella tampoco se le daban bien ese tipo de cuestiones.

    -Un unicornio? Como era? Es cierto que dicen que son las criaturas mas puras y hermosas del mundo?-Dijo Yuuki completamente intrigada por las palabras de su interlocutor.
  • editado enero 2013
    Kahena observó la llegada de nada más y nada menos que el mismísimo “diablo”. Definitivamente Jimmy tenia muy buenos amigos, pensó y sonrío ante ello.

    Después de ser ignorada un buen rato y de escuchar más de lo que debería, esperó que la mujer se fuera y se acerco lentamente a Jimmy, que aún parecía en shock y le dijo:

    “No es tan malo como parece, el barco de Brennan viene a la guerra igual, muchos morirán, condenados o no, eso depende de muchas cosas, pero tu puedes cambiar el destino tanto de estos” dijo mirando a todos los demás muertos, “como de todos los demás. El diablo también debe seguir ciertas normas, no es tan poderoso como crees, tu muy bien lo dijiste antes: “respondes ante una fuerza mayor” o algo así, pues él también y créeme le tiene mucho miedo” y antes de dar por finalizado el tema lo miro a los ojos y le dijo susurrando: "no creas que le debo algo a Brennan o que haré todo lo que el quiera, no soy su títere, ni el de nadie. Pienso que es un buen hombre, puede que este equivocado o en lo cierto, eso la verdad no importa y aunque poco te interese lo que tenga que decir y mis motivos para estar aquí, lo cierto es que algo tiene que ver con él"

    Kahena le dio la espalda mientras observaba a lo lejos el barco, pensaba que las historias que sus padres le contaban era solo ficción y poco de verdad. Sin embargo, al ver al diablo se dio cuenta que todo lo que le decían era cierto, ahora sabía más de ese ser y de sus límites de los que creyó fuera posible y recordó a la Arpía que estaba en el barco y pensó que sabía su historia y sintió tanta lástima por ella, mientras mentalmente le preguntaba a Melody cómo estaba la mujer y cómo era la situación en el barco.

    Luego enfrentó de nuevo a Jimmy que seguía pensativo y en silencio y le dijo con suavidad: "Compartiría conmigo esa tarda de almendras, huele delicioso"
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    CHANTRY

    --No permitiré que remes, Shizuko, pudiendo hacerlo yo.--Dijo, luego miró a Yuuki.

    --Era una criatura hermosísima, pureza auténtica, una belleza. Nos costó muchísimo atraparlo y atarlo pero al final acabó a los pies de Brennan. Según él, el unicornio era una criatura herética y diabólica y de hecho le colocó la espada en el cuello...--Yuuki hizo un gesto hosco. Chantry sonrió. --Pero al final, el unicornio le dedicó una mirada a Brennan tan profunda que éste, en lugar de cortarle el cuello, le cortó las cuerdas y lo liberó. ´´Cada segundo que vivas a partir de ahora´´Le dijo Brennan´´Será un regalo mío´´.

    En esta tesitura estaba cuando ,ya cerca de la costa, vieron como el resto del pasaje les esperaba en tierra. Chantry notó una sensación extraña en aquella isla pero sus sentidos estaban algo embotados. Uno de los hombres del Silver Eagle, tras arribar a tierra, hizo ver a Chantry que, entre los bancos de niebla cercanos, se había alzado una armada fantasma posiblemente hostil.

    --Shizuko, este lugar no es seguro. Protege a Yuuki. Hay algo maligno en esta isla...Debo recuperar el Crocius o su poder desbocado podría provocar una catástrofe...


    BRENNAN

    El caballero del Temple volvió a su despacho y se encontró con la fría y muerta mirada de un espectro que, como era evidente, venía en nombre de Jimmy. --Te estás quedando sin tiempo.--Le dijo, con voz de ultratumba pero nada era capaz de helar la sangre de fuego de Brennan.

    --Pobres aliados de Satanás, almas que sufrís la pena de vuestra servidumbre y de vuestro mal, pido porque algún día halléis la paz. El no poder volver a morir os da seguridad ¿a que sí? Mas ¿qué peor muerte que la que ya sufrís os puedo ofrecer?

    El gobernador tomó entre sus manos un sello de cera con dos letanías pegadas y lo colocó en la pared. Sonrió con malicia.

    --Esto son sellos de cera sacada de cirios de catedrales. Llevan fragmentos de tela con letanías y frases sagradas. ¿No hay nada que os duela tanto a los demonios, verdad? A los seres mágicos no les afectan a no ser que sean malvados. No se esfuerce en moverse, amigo, no podrá salir de esta habitación sin que su alma arda y se consuma y vaya directa al Purgatorio. Si de verdad quiere plantar cara a este barco le dejaré salir para que avise a Jimmy. Dígale que yo sirvo a poderes supremos y no puedo pactar con un demonio. Y dígale también que cualquier intento de ataque será repelido con la fuerza de los Caballeros del Temple. Ahora váyase antes de que el efecto de los sellos se complete y arda en el Purgatorio.

    Una voz se dejó oír desde el exterior.

    --¡Personal desembarcado! ¡Red de sellos situada! ¡Armas anti demonio listas! ¡Fuego griego cargado!

    Brennan sacó su espada y ésta se prendió al instante en un torrente de llamas. Luego le dedicó una mirada al espectro. Una mirada tan ardiente y letal que no parecía provenir siquiera de un ser humano.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Nuevamente la transformación tuvo lugar. De las manos, comenzaron a salirle plumas; de los pies, garras. El vestido se disolvió... Syrma abrió los ojos, y ya estaba bajo su forma de arpía.

    Notó un silencio extraño, y decidió salir. Le resultó medio complicado abrir la puerta usando sus patas de arpía pero lo consiguió.

    --¡Personal desembarcado! ¡Red de sellos situada! ¡Armas anti demonio listas! ¡Fuego griego cargado!

    Rayos.
    Aún sin entender plenamente qué significaba todo eso, Syrma sabía que no sonaba bien. No se molestó en transformarse en águila para ocultar nada; pensó que no había demasiado para ocultar, después de todo.Tenía que salir del barco, y pronto; corrió torpemente por los pasillos, hasta llegar a cubierta; y una vez allí se tiró por la borda, levantando vuelo. Qué es todo esto?, se preguntó, notando una flota fantasmagórica demasiado cerca. Afortunadamente la isla estaba igualmente cerca. Nunca creyó que ver tierra firme nuevamente pudiera hacerla sentir tan bien. Emitió un chillido de júbilo, agudo, fuerte, y horrible; el sonido que hacen las arpías...

    Volvió a mirar la costa que se extendía debajo. Había varios botes, y una multitud de gente que, supuso la arpía, eran la tripulación del Silver Eagle. Vió al hombre de la lanza, lejos, y a las asiáticas cerca de él; se hubiese lanzado en picada para atacar de no haber sido que divisó mucho mas lejos aún otra cosa. Parecían personas también.

    Es esa mujer. Esa!


    Con una maniobra acrobática giró y se dirigió hacia ella. No tardó nada en aterrizar a pocos metros de distancia, bruscamente, levantando arena por todos lados. El fantasma estaba ahí también, junto a otros; pero Syrma les hizo poco caso, clavando su mirada en Kahena solamente.

    -Tú!- le dijo, con su rasgada voz, crispando las plumas- Tú sí que sabes quién soy! Dímelo!
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    El Capitán Maldito.

    -Me tomaré todo cuanto acaba de decir como un "no".-fue la respuesta del capitán de la Gritos del Infierno.-Iré a avisar al señor James cuanto antes, tal como sugirió.
    El fantasma estuvo a punto de chasquear los dedos para desaparecer, pero entonces recibió nuevas órdenes de Jimmy.
    -¿Sabía que la mujer esa, Kahena, es sirena? Fue ella quien os robó la lanza. Se tiró al mar y la cogio. Podeis verla ahora mismo en la isla. Si no fuera mitad sirena, ¿como llegó allí antes que tu tripulación? Se alistó a tu barco para matarlo, o para espiarlo, o para robarle la lanza; o todo eso junto. Y ahora ella está en manos de Jimmy, lo que significa que la lanza pertenece ahora al bando contra el cual está luchando. Buenos días, mi capitán.
    Y desapareció con un chasquido de los dedos.

    Jimmy.

    Jimmy y Kahena habían estado charlando un buen rato, contándose anécdotas sobre la ciudad de las sirenas, en donde Jimmy había estado muchas veces. Le estaba contando en ese momento una historia que relacionaba un ataque a una ciudad submarina con una prostituta holandesa, mientras fumaba de su pipa y pedía que trajeran el café, cuando de pronto el segundo de abordo lo interrumpió.
    -Señor, acabamos de capturar a un hombre en un bote. Iba con una mujer y una niña.
    -¿Ah si? Pues tráemelo.

    -Lo tenemos encerrado en una jaula de niebla. Mire.-y le entregó un catalejo
    -Vaya, es un hombre persistente. Sigue remando a pesar de tener una flota fantasma delante suyo. Debe ser irlandes.
    -Parece como... si estuviera... coquetenado con la asiática.-dijo un marinero.
    Jimmy volvió a mirar por el catalejo.
    -Vaya... definitivamente, es irlandés.
    -Es un templario, mi capitán.
    -Es un don nadie. Es hora de que la "Soberbia del Diablo" entre en acción. Subid a Casanova a ella en cuanto lo tengais.-dijo señalando el bote del templario.
    -¿No era "La Gritos del Infierno-uno"?- preguntó Bill Azotes.
    -¡Capitán!-era el tercero de abordo, que venía corriendo por la playa.-Unos cuantos botes han llegado a la playa. Debieron de evadirnos de alguna forma. ¿Los mandamos al abismo?
    -No, todavía no. Esperemos qué dice el capitán Brenan.
    Justo en ese momento, el capitán de la Gritos del Infierno apareció.
    -El capitán Brennan dice que no.
    Jimmy miró al tercero de abordo con la furia brillándole en los ojos.
    -Al abismo.-dijo.
    Una galeón enorme emergió entonces de las aguas, apareciéndose justo delante de donde estaba la tripulación aguardando a la Silver Eagle. Los cañones no tuvieron compasión de los hombres que allí había, y a base de fuego y pólvora, sus cadáveres yacieron sobre la arena en cuestión de minutos. Jimmy cerró el catalejo con furia tras observar la carniceria.
    -Que emerja la "Soberbia del Diablo".- ordenó.
    Las arenas bajo las que estaban comenzaron a temblar, como si hubiese un terremoto debajo, cuando de pronto una arpía se bajó desde los cielos preguntando a Kahena por su identidad. No tuvo esta tiempo siquiera de responderle, pues la "Soberbia del Diablo" emergió de las arenas, subiéndolos a todos abordo.
    -No considere esto un secuestro, Lady Kahena. Puede abandonar el barco cuando usted quiera. Más le sugiero que se quede abordo; aquí es donde tendrá lugar la acción ahora, y además, tengo algo importante que enseñarle en mi camarote. Como antes dijo, existe una única forma de vencer al Diablo.-luego reparó en la presencia de la arpía.-¿Y tú quien eres? ¿Te dejé preñada alguna vez? Bah, da igual.
    -Capitán, debe saber que tienen telas con sellos y letanías sagradas en sus cañones.-dijo entonces el capitán de la Gritos del Infierno.
    -¿Ah si? ¿Cómo lo sabes?
    -El capitán Brennan me lo dijo.
    -Qué amable por su parte. ¡Señores!-gritó Jimmy, dirigiéndoe a toda la tripulación.-¡Nos vamos al fondo!
    Los piratas fantasmas comenzaron a reir y a rugir de alegría y malicia.
    -Pero capitán, se olvida usted del templario y las asiáticas. No podemos llevarlos al fondo del mar.
    -Es cierto.-coincidió Jimmy.-Avisad al resto de la flota, decidle que ataquen al Silver Eagle desde el fondo del mar, desde donde no les alcancen sus cañones. La "Soberbia del Diablo" la enfrentará desde la superficie, cuando se esté ya hundiendo.-luego se dirigió a Kahena y le dijo, cogiéndola por la mano:-Antes de que me repliques y me odies por lo que estoy haciendo, me gustaría que vieses algo importante, tanto para mí como para todos.-y se dirigió a su camarote.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Shizuko desenvaino la delgada y larga catana, puso a la pequeña tras de sí con ademán protector y el collar de la pequeña empezó a brillar.
    -Señor Chantry, no haga ninguna tontería no quisiera verlo morir.-La dulzura había desaparecido de la cara de Shizuko quien no solo tenía intención de proteger a Yuuki sino también al hombre que las había salvado. Aunque tuviera que dar la vida por ellos.

    -Quiza sea solamente humana pero nadie puede ganarme a mí a mi catana o a mi...-Se calló, era muy pronto para emplear su qi.




    PD. Información sobre el Qi. http://es.wikipedia.org/wiki/Q%C3%AC
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    --¡Milord Brennan! ¡Los barcos hostiles parecen haber desaparecido!
    --¡Se han sumergido! ¡Nos van a atacar desde abajo!
    --¡Han disparado a los hombres en la costa! ¡Los han masacrado!

    El capitán Brennan sonrió y su sonrisa poco a poco fue convirtiéndose en una carcajada de triunfo. Ante sus marineros impresionados, el gobernador clavó su espada ardiente en el puente de mando y, dirigiéndose a Mark le dijo.

    --Que los hombres mantengan la calma.--Ordneó fríamente Brennan.


    --Milord. La situación es preocupante. ¡Lord Brennan! ¡No debería haber desvelado nuestros sellos y nuestras armas secretas!


    --No seas idiota, Mark. Todo esto forma parte de un plan. Esos navíos fantasma están sumergidos ¿no? Pues bien, hallarán una muerte mucho más rápida e inesperada que si les plantamos batalla ahí abajo. Lleva la Silver cerca de costa. Quiero tenerla lista para cuando emerjan. Arrasadlos a todos con el fuego y el acero. Si no me equivoco, volverán en desbandada a la superficie. Les hundiremos uno a uno, si es que los esclavos dejan alguno vivo.


    --Señor ¿por qué están seguros de que emergerán?


    --Vamos, Mark.--Sonrió Brennan--Olvidas a los hombres lagarto que tenemos esclavizados. Ellos están bajo el agua. Arrasarán esa flota como si fuera un enjambre de avispas. Esos hostiles no han estudiado estrategia naval británica, amigo.Yo sí. Además, confían en la lanza y en Kahena. Mark, sabes lo que es esa lanza y sabes para lo que fue diseñada. Está en presencia de seres mágicos y diabólicos y está cargando energía. Nadie puede tocarla. El Crocius liberará pronto un mar de fuego purificador sagrado. En cuanto acabe con esa flota fantasma quiero entrar a tierra con las tropas. Acabaremos con esto de una vez por todas, Mark.


    Ante la sumergida flota de los fantasmas, una horda de los monstruosos esclavos templarios deslizó bajo el agua sus escamosos cuerpos para abalanzarse como una horda contra las naves fantasmales. Los lagartos portaban letanías y sellos de cera que, con rapidez, colocaron en los pútridos cascos de las naves fantasmales, haciéndolas arder con un fuego sagrado mientras en sus armaduras de cuero, las insignias del Temple les permitían herir a ls marineros de abordo. Eran incontables y eran imparables.


    CHANTRY.

    Chantry desenfundó su espada templaria ante la situación en la que se veían.

    --Han masacrado al personal en tierra. ¡Maldita sea! ¡Shizuko, si no llegamos al Crocius Arcanum, si no recupero la lanza, habrá una tragedia...
  • editado enero 2013
    Kahena hablaba con Jimmy de cosas sin mucho interés, mientras Melody le contaba lo que iba pasando en el barco y lo que veía. No se había montado en las primeras barcas, pues Brennan se había quedado abordo y estaba buscando información. Parece que el Gobernador había tenido una buena charla con el Capitán de Gritos del Infierno y su propio Capitán, lo que más gracias le hacía es que todos pensaban que tenía la lanza en su poder. Pues no era así, aunque era cierto que podía hacerla aparecer sin problema, este aún no era el momento. Ella seguía cargando energía, muy lentamente pues estaba bastante lejos, todo le llegaba a través de ella, aunque lo mejor era que la propia Kahena se sentía mucho más viva y poderosa en este momento, con tantos seres mágicos, su magia iba en aumento y la llegada de conocimiento era una cascada que no paraba.

    De un momento a otro se desató el infierno en la arena, todo estaba en ebullición, pero lo que la dejó congelada fue la aparición de la Arpía. Ella recordaba en este momento su historia, lo que le había pasado a la pobre mujer y la maldición que ahora vivía con ella. Era un ser poderoso y estaba realmente furiosa, debía ser la adrenalina por la situación que estaban pasando en este momento, pensó. Mientras que Jimmy la toma de la mano y la lleva con prisa a su camarote. Miro alejándose de la Arpía diciéndole con su mirada que la comprendía y que pronto podrían hablar, mientras que con los labios gesticulo “vuelva – sal de aquí”

    Kahena se dejó arrastrar invocando un hechizo para salir de allí tan pronto la dejará encerrada o le hiciera algo que no quisiera. Le había dicho que podía abandonar el barco si lo quería, pero era mejor prevenir, este hombre no era de confianza, al fin y al cabo estaba siendo manejado por el Diablo. Además, siempre es bueno tener una ruta de escape cuando las cosas se salen de control. Mientras iban llegando a su destino, le informó a la sirena telepáticamente de los barcos que se sumergían e iban a empezar la lucha desde el fondo, tenían que estar al tanto con los lagartos en ecuación, los escudos y estos fantasmas. La cosa en el fondo se iba a poner de un color bastante agrío y era mejor estar todos preparados.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Con Kahena de la mano, Jimmy abrió la puerta de su camarote de un empujón y se introdujo dentro. Para su sorpresa, el capitán de la Gritos del Infierno se interpuso en el medio.
    -¿Qué ocurre?-le preguntó.
    -Capitán, debe saber que ese tal Brennan no es un hombre corriente como los demás. Cuando estuve en su presencia, su espada ardió en llamas y su rostro adoptó un aspecto que me recordó a... a usted. Podía sentir como su poder me presionaba por todas partes. Al igual que vos, él también va respaldado por fuerzas mayores.
    -¿Ah sí?
    -Si.
    -¿Seguro?
    -Bueno... solo es una suposición.
    -Entonces fuera de mi camino.

    Y Jimmy lo apartó de un empujón para luego cerrar de golpe la puerta del camarote, asegurándose de que ninguno de los marineros fantasmas pudiera oír lo que iba a decir. Dentro había una enorme mesa con un gigantesco tablero de ajedrez encima, y un gran mapa cubría la pared de atrás. En él se podían ver todas las rutas que la "Soberbia del Diablo" seguía, y curiosamente, todas ellas giraban entorno a la isla en la que estaban. Por las otras paredes había colgados espeluznantes esqueletos, y en una esquina, una requintada espada templaria descansaba en su funda.
    -Bonita espada, ¿eh? Seguro que tu amigo Brennan tiene una igual. Ésta se la robé a un posible antepasado suyo. Pero no es esto por lo que la traje aquí, Lady Kahena.-y tan pronto terminó de decir esas palabras, sacó un baúl de un armario y lo depositó encima de la mesa.-Lo que os voy a enseñar es mucho menos dañino e infinitamente más valioso.
    Abrió el baúl, revelando su contenido. Se trataba de un cuadro de una señora noble, de cabellos caoba, pómulos altos y ojos verdes.
    -Supongo que ya sabéis de quien se trata, ¿no? Aunque la mirada de la del cuadro es mucho menos mezquina que la del Diablo. Su mirada estaba cargada de sabiduría, mucho más de lo que se puede decir de la mujeres jóvenes, que siempre tienen la cabeza llena de tonterías.-Jimmy sonrió.-Me recordáis mucho a como era ella, aunque mucho más bella, claro, y también mucho más insoportable-dijo riendo.
    Luego cogió un chisquero que había encima de la mesa.
    -Cuando se vive eternamente, los recuerdos, y especialmente los recuerdos buenos, se van perdiendo con el tiempo. Olvidé a mi hermano y a mis amantes, por ejemplo, y no lo recordé hasta esta noche. Los seres vivos soleís recordar con mayor intensidad los momentos buenos que los malos, ya que es una forma de mantener el ánimo para sobrevivir. Yo no necesito de eso, pues no necesito sobrevivir, por lo que todo lo que se pudiera considerar bello en mi vida se ha borrado bajo el fuego de la inmortalidad. Es por eso que le pedí al diablo este cuadro, para poder recordarla a ella incluso con el paso de los siglos. En el trato que hicimos, le exigí que si a este cuadro le ocurriese algo, dicho trato quedaría invalidado y yo podría descansar en paz. Obviamente, el Diablo no es idiota, por lo que hizo que este cuadro fuese indestructible; sólo yo puedo destruirlo.-Jimmy hizo una pausa, contemplando a la mujer aristocrática del cuadro.- Te preguntarás porque no lo he destruido todavía. En el trato, el Diablo me prohibió hacerlo personalmente, y también prohibió que ayudase a alguien a hacerlo. Y además, me es imposible destruir lo único que me queda de humanidad.-Jimmy le puso entonces el chisquero a Kahena en las manos.-Este chisquero me pertenecía a mí antes siquiera de morirme. Si tú le prendieras fuego, sería como si lo hiciese yo, con lo que el cuadro se destruiría y yo podría descansar en paz. Sin embargo, el trato me prohibe permitir que tú lo hagas.-esta vez Jimmy se acercó más a Kahena y le cerró con fuerza la mano en que tenía el chisquero.-Cuando el momento llegue, necesito que le prendas fuego al cuadro. Y para ello, no solo deberás sortear a los miembros de este barco y a todas las maldiciones que lo cubren. Deberás sortearme también a mí y a toda mi furia. ¿Harías eso por mí?
    Antes de que Kahena le respondiera, Jimmy señaló las paredes de las que colgaban los esqueletos.
    -No es la primera vez que intento destruir este cuadro. Le he encomendado el mismo cometido a otras muchas personas. Y así es como terminaron todas.-dijo señalando los esqueletos.-Más tu no eres una persona como otra cualquiera ¿verdad? ¿Me haríais ese favor, a mí y al resto de tripulación de la Silver Eagle?

    Kahena pareció estar a punto de decir algo, pero entonces Jimmy la interrumpió súbditamente.
    -¡Ah, se me olvidó decirte que le dije al capitán Brennan que eres sirena!-dijo poniendo la misma cara que pondría un niño esperando una regañina.-Lo siento, pero era la única forma de salvarte. Verás, desafié al capitán Brenna a que si no me nombraba capitán de la Silver Eagle, yo me pondría en el bando contra el que está luchando. Y gané el desafío, ya que técnicamente estoy en el bando enemigo al luchar contra él. La soberbia del gobernador Brennan lo llevó a subestimar cualquier amenaza que yo pudiera serle. Él se cree el mejor, que nada ni nadie puede derrotarlo, y esa misma es su mayor cruz. Este ataque naval que estoy llevando contra él no es más que una pantomima, Lady Kahena. ¿Qué motivo iba a tener yo para querer ser capitán de la Silver Eagle? No era la nave lo que yo quería. Lo que yo quería era que Brennan se enfrentara a mí, que se dejara dominar por su orgullo, igual que hiciera el capitán de la Gritos del Infierno anteriormente. El Diablo no me encomendó la misión de luchar contra ese barco y hundirlo, sino utilizar la soberbia de los marineros para llevarlos al infierno. Esa es mi tarea, mi misión. Por suerte vos no formais parte de la tripulación de la Silver Eagle, ya que ahora sois enemiga suya al ser desvelada vuestra auténtica identidad. En otras palabras-Jimmy cogió un reloj que había encima de la mesa.-Ya he finalizado mi trabajo, gane quien gane en esta batalla naval... a la tripulación del Silver Eagle le quedan seis días de vida. Y la única que puede salvarlos, Lady Kahena, sois vos.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    CHANTRY.

    Chantry desenfundó su espada templaria ante la situación en la que se veían.

    -Han masacrado al personal en tierra. ¡Maldita sea! ¡Shizuko, si no llegamos al Crocius Arcanum, si no recupero la lanza, habrá una tragedia...


    Shizuko sonrió, se hecho la catana a la espalda. No había tiempo que perder, nandado iría más deprisa.
    -Iré a buscarlo. Usted proteja a la niña.-Dicho esto se zambulló en el mar, y fue nadando hasta la costa sin ningún problema. Yuuki permaneció en su sitio abrazando al gato con gran pesar y temor.


    OFF ROL: Os espero en la orilla, alguien quiere enfrentarse a la oriental?
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Syrma sintió cómo se le crispaban todas las plumas al ver emerger semejante nave desde las arenas. Pegó unos aletazos, saltando hacia atrás, pero en seguida volvió a mirar a Kahena- no estaba dispuesta a dejar que un ejército de fantasmas se interponga entre ella y lo que se había propuesto conseguir. Por más irrelevante que aquello fuese.

    Syrma era bastante terca.

    Viendo cómo se la llevaban de la mano, quiso intervenir; pero no pudo, ya que la tripulación fantasma se interpuso en su camino. Vió cómo Kahena le indicaba que se marchase, con los labios nomás, sin hacer un solo sonido. Syrma frunció el ceño, aún más de lo que ya estaba. Vió cómo cerraron la puerta del camarote...

    La arpía soltó un chillido, y se lanzó entre los fantasmas, para abrirse paso a fuerza bruta. Resultó más complicado de lo que pensaba; atacarlos era difícil, ya que su naturaleza no era común y corriente... se le esfumaban con la misma facilidad que se escapaban de sus garras y, para peor, la arpía hubiese jurado que estaban disfrutando del momento, jugando con ella.

    -LAS PLUMAS DE LA COLA NO!- chilló, dándose vuelta, a uno de ellos. Pero no había nadie allí. Enseguida sintió otro tirón de plumas desde la espalda.-QUE NO! FUERA! FUERA!

    Torpemente entre patadas y aleteos llegó hasta la puerta del camarote, y comenzó a patearla y a rasguñarla con sus garras, violentamente. Cada tanto debía darse vuelta para patear y chillarle a los fantasmas que tenía detrás.

    -QUE ME ABRAN LA PUERTA AHORA MISMO! NO ME TOQUES! DEVUÉLVEME LAS PLUUUUMAAAS DESGRACIADOOOO.....!!- chillaba. Correteó al pirata, pero enseguida volvió a la puerta para patearla- ABRAN! AAAABRAN! AAAAGH!
  • editado febrero 2013
    Kahena escuchaba a Jimmy y su retahíla de información y datos. Ella no le dijo que suponía que Brennan sabía que era Sirena o que al menos tenía algo de sobrenatural, él lo debió notar desde que la conoció, pero prefirió guardarse eso, mientras con toda la calma que pudo ante la situación y escuchar a la arpía tocar y gritar afuera, miro a Jimmy y le dijo:

    “Entiendo lo que me pides e intentaré ayudarte, ya te lo dije. Encontraré la manera de hacerlo, pero en mi no recae toda esta responsabilidad, aunque desde luego lucharé para que la guerra no nos afecta demasiado ni a los que estamos arriba ni a los que están abajo. Será difícil, cómo bien dices las cosas están complicándose a cada paso y el tiempo es corto para todo lo que hay que hacer. Sin embargo, para empezar por qué no dejas entrar a la Arpía antes de que tus hombres le quiten las plumas y la mujer se vuelva una fiera por la frustración.”

    No quiso decir nada sobre el hecho que veía en él la intensión de dejarla encerrada o “retenida”, igual no iba a ser posible, ella podía escapar de cualquier prisión existente.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    Jimmy
    Un torrencial de lluvia comenzó a caer cuando Jimmy recibió la respuesta de Kahena. El agua hacía ruido contra las ventanas del camarote, aunque nada era tan ruidoso como los golpes de la arpía contra la puerta. Pero Jimmy no le hacía caso; estaba tan contento que le estampó un beso a Kahena en la boca y guardó el cofre con el retrato en el armario. Luego se dirigió a la salida del camarote y abrió la puerta.
    -Ya estaba abierta. Podrías haber entrado sin armar este jaleo. ¿Estamos tontos o que?-le dijo a la arpía nada más verla.-Eres la alucinación más extraña que he tenido nunca. ¿Y cómo demonios hice para dejarte preñada?
    -Señor, no es una alucinación...
    -señaló un marinero.
    -Señor-era el segundo de abordo.-Con un poco de suerte la lluvia los habrá pillado desprevenidos y se les habrá mojado la pólvora a los de la Silver Eagle.-dijo alegre.
    -Y lo mejor de todo es que por fin los marineros se podrán lavar.-añadió Jimmy arrugando la nariz y dejando a la arpía y a la sirena a solas.
    De pronto, el contramaestre se acerco corriendo.
    -Mi señor, los marineros han pescado algo.
    -Que lo sirvan de cena.
    -Debería usted verlo, señor.

    Cuando Jimmy se acerco, descubrió que lo que había entre las redes era una criatura muy distinta a cualquier pez. Parecía un reptil humanoide, y en la mano portaba sellos.
    -Prefería pescado.-dijo Jimmy con una mueca de asco.
    -Estos bichos están atacando a las naves que tenemos bajo mar, mi señor.
    Jimmy puso los ojos en blanco y respiro hondo un par de veces.
    -Pues lanzadle redes o algo, somos una armada entera contra un montón de bichejos, no será para tanto.-ordeno mientras seguía intentando encender su pipa.-Dioses santos, en un solo día me las he tenido que ver con templarios lunáticos, sirenas, arpías, lanzas mágicas y lagartos asesinos. Y todavía tengo que aguantar otros seis días mas.
    -A estas horas el barco ese debería estar ya hundido, ¿no?- apuntó el segundo de abordo.
    -Esta batalla ya estaba ganada antes siquiera de empezarla. Brennan es solo un hombre, aunque el así lo crea nunca va a liberar al mundo del mal. Ni siquiera es capaz de poner orden en su propio barco… Por cierto, nunca te lo he preguntado, ¿Cómo te llamas?- le pregunto a su segundo de abordo.
    -Boby.-respondió.
    -¡Boby! Me encanta ese nombre. Mi perro se llamaba igual.
    -¡Señor!-era el contramaestre de nuevo.-Me informan de que nuestras naves de debajo del mar… están ardiendo en llamas azules, mi señor.
    Jimmy se quedo boquiabierto ante ese dato, haciendo que su pipa cayese al suelo.
    -Menos mal que ya tenemos la batalla ganada, ¿no, mi señor?-dijo el segundo de abordo con una sonrisa.
    -¡Callate!-le espeto Jimmy.-Será… Esos bichejos lagartunos están a sus ordenes. Maldito… ¡mequetrefe!- grito Jimmy con rabia.
    -¿Mequetrefe? Incendia la mayor parte de tu flota y solo se te ocurre decir “mequetrefe”.-era el capitán de la gritos del infierno, tan burlón como de costumbre.
    -Tenia pensado decir “que un mal demonio se lo lleve”… pero bueno. ¡Subid todos los barcos a la superficie!
    -Pero señor, sus cañones…-dijo el segundo de abordo.
    -¡Al cuerno! Somos diez contra uno, no tiene ninguna posibilidad de ganar.
    -A sus ordenes, señor. Procurare decirles a los marineros que se mantengan sobrios para la dura batalla que se avecina.

    El tal Boby estaba a punto de gritar las ordenes, pero entonces a Jimmy se le ocurrió una idea.
    -¿Cuál es nuestro navío mas grandes?-le pregunto.
    -La “Drunken Sailor”, mi señor.
    -¿Drunken Sailor?
    -Si.
    -¿Quién diablos le puso ese nombre?
    -Pues… usted, señor.
    -No recuerdo haber… ah, claro. Drunken Sailor…
    -comprendió Jimmy con nostalgia.-Bueno, quiero que esa nave emerja de las profundidades. Sellos antidemonios, lanzar mágicas, seres abominables, demonios, sirenas… la victoria es mucho más sencilla que todo eso y, tal como demostró Newton, las leyes de la física son todo lo que necesitamos-y luego añadió, con una sonrisa:-Quiero que la Drunken Sailor emerja, y quiero que lo haga por debajo del Silver Eagle.

    La Flota Submarina.

    Los navíos fantasmas se batían en duelo contra los lagartos con todo cuanto tenían a mano. Aquellos monstruos eran rápidos y aparecían por todas partes, dando su vida si era necesario con tal de perjudicar en lo más posible a las naves y a sus tripulantes. Ya habían incendiado seis barcos y parecían dispuestos a provocar mas daños todavía.
    Entonces les llego la orden de Jimmy de emerger. Los tripulantes no se demoraron más y, con toda la presteza que pudieron, emprendieron el trayecto a la superficie. Los lagartos los dejaron ir; al parecer, tenían órdenes de dejar que los barcos subieran a la superficie. La tripulación fantasma no quería ni imaginarse lo que allí los aguardaba.
    La Drunken Sailor no fue la excepción y también subió. Entonces, justo en el último momento, se situó por debajo de la Silver Eagle y, con toda la fuerza del mar, subió a la superficie.
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