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La Leyenda Titánica Marina (Rol)

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  • editado enero 2013
    Lo primero que hizo fue salir a la superficie, debía encontrar el barco. Como suponía, había hecho poco avance durante la noche, y lo veía, a una distancia moderada. Sabía que los tripulantes del Silver Eagle no la podían ver muy bien aún, pero el barco estaba cerca de la Isla Cambiante.

    A sabiendas de que se dirigirían allí, nadó a toda velocidad en dirección a “tierra firme”. Ese término siempre le había dado gracia: para las sirenas, toda la tierra era igual de firme y no concebía la sensación de seguridad que proporcionaba a los humanos.

    No bien hubo recorrido algunos metros, su estómago comenzó a hacer ruidos. ¡Tenía hambre! Laodamia se percató que hacía un día entero que no ingería alimentos, así que decidió buscar alguna planta, algún capullo que quisiera ayudarla. Cuando se encontraba a un kilómetro de la Isla vio, en la arena, una gran cantidad de algas, y se acercó a ellas. Cantando le pidió a la planta un obsequio, algo con que alimentarse, y ésta le dio tres pálidas flores de color violeta. Le agradeció brevemente y se llevó las flores consigo, para comerlas en otro lado.

    Ya a unos treinta metros de la costa encontró varias formaciones rocosas, y se sentó sobre una, felizmente masticando su comida, descansando en la mañana. A lo lejos, con su vista aguda, podía divisar el Silver Eagle, estaba segura de que ellos estarían contentos de llegar.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena se quedó con la palabra en la boca, estaba tan concentrada en llevarse a la pequeña que no notó la crisis en la que iba a entrar. Sin embargo, Chantry fue más rápido y se apresuró a socorrer a la niña. Lo que paso después fue demasiado rápido. La lanza brillaba con intensidad y el hombre la dejó a un lado mientras agarraba a la pequeña, fue ahí cuando la Arpía llegó como una flecha y se la llevó sin que nadie, aparentemente, se diera cuenta de lo ocurrido.

    Como la niña seguía gritando y diciendo cosas y Chantry tenía las manos elevadas al cielo y decía oraciones templarías, sin darse cuenta de nada más (al menos eso parecía). Kahena le hizo señas a Melody y al gato Shiro para que se quedarán cerca y vigilarán a la niña, mientras ella seguía a la Arpía.

    Le costo trabajo encontrarla, pues se había ido con mucha rapidez, sin embargo la magia de la lanza la llamaba y le preocupaba lo que pudiera hacerle a la mujer. Mirando que nadie más estuviera cerca y con mucho sigilo se acerco a ella y esperando no asustarla suavemente le dijo:

    “Mujer esa arma que tienes en la mano no es un juguete cualquiera que puedas guardar con tus “tesoros”. Es una lanza poderosa que tiene una magia que es difícil controlar. Ten cuidado con lo que vas a hacer con ella y con lo que le trasmitas, el miedo no es una cosa buena…”

    Esperaba que estas palabras enfocaran a la Arpía, pues no estaba segura si era consiente de lo que tenía en sus manos, si la llama la quemaba o si la lanza le estaba haciendo algo más. Lamentablemente su magia no funcionaba robando, ni engañando, al menos la buena magia. Las cosas tenían que ser dadas, así que esperó que la Arpía se calmara y tomará la mejor decisión posible, antes de que alguien se diera cuenta de lo que tenía en su poder.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Jimmy frunció el ceño y negó con la cabeza en un gesto que lo hizo cambiar al momento del juguetón comportamiento que exhibió antes a una fría seriedad.
    -A ver si lo he entendido.-dijo mirando los papeles que el capitán le había dado.-Quieres que te consiga una...-volvió a mirar el papel.-¿Una vara de las nagas?-era ya la segunda vez que Jimmy oía hablar de ellas, y recordó entonces el mapa que había encontrado en el cadáver del capitán de la Gritos del Infierno.- Quieres que te ayude a encontrarla, te ayude a llevarla a Santa Ana y te preste mis servicios, y a cambio tu me das oro y dos papeles. Ah, y me liberas de mi maldición, cosa que supongo que harás mejor que los seres mágicos contra los que estas peleando.
    Jimmy rompió a reir, apuró el brandy y se levantó de la silla. Antes de cerrar la puerta del camarote y salir fuera, se dirigió al capitán.
    -Mañana llegaremos a tierra. Tiene hasta entonces para redactarme un bonito contrato como esos que me ha enseñado, pero quiero la Silver Eagle a cambio de mi flota fantasma. Puede especificar en dicho contrato que si no le entrego la flota fantasma que le prometí, el contrato quedará rebocado. Los fantasmas siempre estamos condicionados por los pactos que forjamos, ese es nuestro mayor poder y al mismo tiempo nuestra peor debilidad. Ni siquiera hace falta que me de el barco de forma definitiva, me conformo con ser capitán el tiempo que usted esté en tierra. Tenga en cuenta que necesitará a alguien capacitado para estar al mando aquí cuando usted no esté, y ¿quien mejor que un comodoro? Si mañana no me da una respuesta definitiva no dudaré en aprovechar que le acaba de declarar la guerra al mundo mágico para buscarme su favor. Estoy seguro de que ellos pueden compensarme con algo mucho más beneficioso para un hombre muerto que calderilla y papeles, y más ahora, que los ha puesto contra las cuerdas. Nunca se debe avisar de que se va dar un puñetazo antes de darlo, mi capitán.-Jimmy volvió a soltar una carcajada y se fue.
    A largos pasos se dirigió a su camarote, en donde guardaba el mapa que había encontrado en la Gritos del Infierno. Ya estaba llegando cuando de pronto oyó a una mujer hablar:
    “Mujer esa arma que tienes en la mano no es un juguete cualquiera que puedas guardar con tus “tesoros”. Es una lanza poderosa que tiene una magia que es difícil controlar. Ten cuidado con lo que vas a hacer con ella y con lo que le trasmitas, el miedo no es una cosa buena…”


    Jimmy subió arriba, de donde provenían las voces, y se encontró con la mujer alta de ojos verdes que había en cubierta y a otra más enclenque que portaba una lanza en la mano, la cual parecía estar dispuesta a arrojar por la borda. Antes de que las mujeres se percataran de su presencia, Jimmy le arrebató la lanza de un tirón y la observó.
    -Vaya... a ver si lo adivino; estábais practicando para cazar ballenas, ¿a que sí?
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena estaba tan concentrada en la Arpía que no se había dado cuenta que había llegado alguien más. Manteniendo la calma observo al recién llegado, era el nuevo tripulante, con una mirada de suficiencia dijo:

    -Vaya... a ver si lo adivino; estebáis practicando para cazar ballenas, ¿a que sí?

    Tenía algo raro, pero también había algo en su mirada que decía mucho más. Pensaba Kahena mientras lo miraba e intentaba identificar qué era.

    Sin perder la calma y mirándolo a los ojos le dijo:

    "No son ballenas lo que queremos cazar. Pero podrías estar con nosotras, en este momento”. Aclaró porque sabía que no era una persona que mantuviera lealtad alguna por nada… Continuando la breve pausa le dijo: “tal vez podamos ayudarte a buscar lo que necesitas. Un intercambio, tú nos devuelves la lanza y yo me comprometo contigo. Puedo ayudarte”. Lo miro fijamente para que viera la verdad en su mirada y concluyó: “pero eso sí, no mato a nadie en nombre de otra persona, ni traiciono mis propias creencias, de resto puedo comprometerme con lo que necesites”.

    Esperó su respuesta mientras miraba a la Arpía, que, aparentemente, no se veía muy bien, pero no podía hacer nada, salvo intentar recuperar la lanza.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    La lanza le ardía en las manos. Estaba pensando en tirarla por la borda, cuando escuchó la voz de aquella mujer otra vez. Le dijo que aquella lanza no era un juguete, y también le dijo que tuviese cuidado con lo que le transmitía, ya que el miedo nunca era cosa buena.

    Miedo? esta mujer no sabe lo que dice, se dijo Syrma, incapaz de reconocer que, desde el momento en que había huido con la lanza, había empezado a generar miedo. La lanza le ardía, pero todavía debía dar unos pasos más para poder arrojarla por la borda; y ya que esta mujer tanto quería la lanza...

    Justo cuando estaba por soltarla, un hombre apareció de la nada y se la arrebató. Syrma miró rápidamente sus palmas vacías, ardientes pero enteras. Al menos la lanza ya no le quemaba más. Pero la actitud del hombre le resultó absolutamente repugnante. La actitud, la voz, el hecho de no haberles visto sino hasta hace ese mismo día en el barco. Le reconoció. Los hombres le desagradaban a la arpía, los hombres que tenían un carácter arrogante le desagradaban aún más, y peor aún eran los hombres a los que no se les podía matar así nomás. Éste es el sobreviviente del barco, el mismo que como un fantasma le habló al capitán recién, recién.

    No le causó gracia lo que dijo tampoco. Al menos no es otro más que viene a ofrecer solidaridad y estupideces, pensó, mientras le clavaba su mirada de águila, sus duros ojos amarillos que no cambiaban nunca. Tenía una buena respuesta, que comprendía un par de insultos, para darle, pero la mujer ya estaba hablándole, de modo que Syrma se guardó las palabras, dejando escapar el aliento a través de sus dientes apretados.

    -Quédense con la maldita lanza, qué rayos me importa-
    dijo a ambos, cruzándose de brazos. Estaba molesta por no haber podido arrojar la lanza por la borda, y por los modos del hombre, que herían su orgullo- Ayuda, todo el tiempo ayuda, para qué, si no sirve de nada! Dime,- dijo, dirigiéndose a Kahena,- para qué rayos precisaría tu ayuda un muertovivo como éste?-preguntó, lanzándole una mirada al hombre en cuestión. Entrecerró sus ojos, y prosiguió:- La que precisa ayuda eres tú, admítelo, vamos!

    Era mucho más fácil liberar sus tensiones con ella que con él; pero aún así lo que Syrma decía lo decía con sinceridad. Para la arpía, todos tenían un motivo oculto, algo que acerca de que conspirar; y, más allá de las diferencias, siempre estaba dispuesta a escuchar ofertas. Sonrió, anticipadamente. Vamos, vamos, dilo. Estás tramando algo...
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Muchas cosas eran las que Jimmy podía pedirle a aquella mujer de grandes poderes. No le cabía duda de que debía ser mitad sirena, pues había conocido a unas cuantas en las ocasiones en que había ido a la isla a la que se estaban aproximando en aquel momento. La noche en que vio a aquella mujer por primera vez, lo supo al instante. Podría pedirle que le ayudara a recuperar su mortalidad, que era su mayor anelo; podría pedirle eso y poderes con los que ningún hombre mortal soñaría tener jamás.
    Sin embargo, acostumbrado como estaba Jimmy a frecuentar burdeles, sólo una cosa le vino a la mente.
    -De forma que, a cambio de esta lanza, estás dispuesta a hacer cualquier cosa que yo te pida.-Jimmy volvió a reirse con júbilo, aunque no por ello pudo evitar fijarse en las miraditas cargadas de desprecio que le lanzaba la otra mujer.-Dioses, me encanta este barco. Hacía décadas que no me la pasaba tan bie...
    De pronto, el brazo con el que sostenía la lanza se prendió en llamas y, más pronto que tarde, así lo hizo también el resto del cuerpo. Pero lo que más sorprendió a Jimmy no fue aquel inexplicable y repentino fenómeno, sino el dolor que aquellas llamas le infligieron, pues siendo como era un fantasma, no debería sentir nada.
    Convertida ahora su carcajada en un grito desesperado de dolor, Jimmy se tiró al mar con lanza y todo y se perdió con un momentáneo chapoteo entre las olas y el rugido del mar.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Yuuki, la pequeña, gracias a las palabras del templario, empezó a percibir como el demonio perdía fuerza dentro de ella.
    -¡VETE VETE ! ¡ESTAS LEJOS NUNCA ME ENCONTRARAS!-facilitó a Chantry para que saliera de su mente.
    -TE ENCONTRARÉ! LA ORDEN DEL TEMPLE?OS MALDECIRÉ...OS ENCONTRARÉ Y OS DESTRUIRÉ....-Brotó una voz masculina y siseante de la boca de la pequeña.

    La niña entonces, dejo de convulsionarse y llorando a lagrima viva se refugió en los brazos de aquel que la había liberado.
    -El vendrá...tengo miedo, no mas muertes por mi culpa, ya destruyo mi hogar una vez, señor...CHANTRY, debemos hablar en privado.

    Miró a su alrededor, confusa, el horror que había paliado aquella niña era algo que ni un aguerrido corsario podría soportar.

    Siro obedeciendo a Kahena no se separo.
    -¿Melody, puedes ir a buscar a Shizuko? No he sido sincera con ella y ella estaen peligro, ya que el mismo demonio nos persigue y ella no es consciente del peligro...señor Chantry, no puedo per...permitir que su orden emprenda una guerra contra mi demonio...él...acabara con todo.-Y empezó a llorar, firmemente abrazada a Chantry.



    En el camarote, Shizuko despertaba lentamente, había jurado tener un extraño sueño en el cual, provista de un solo camisón, sangraba del vientre, mientras le arrancaban algo de las entrañas, después ella gritaba de dolor y luego nada.
    Empezó a vestirse, lentamente.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    CHANTRY

    El templario inquisidor notó como sus letanías parecían hacerle bien a la niña y se alegró mucho de que ella fuera capaz de liberarse de aquella presencia maligna que atormentaba el alma joven de aquella niña, que inmediatamente se abrazó a él, pidiéndole ayuda y llorando.

    Chantry abrazó a la niña y sintió algo extraño en su corazón. Una sensación maravillosa. Sentía cariño hacia aquella chica. De repente notó que si algo le pasaba a esa chica que ahora estaba abrazada a él, su corazón se destrozaría.

    El templario aprendió en ese momento que la guerra no era todo en la vida. Aprendió que la felicidad podía estar en la inocente mirada de una niña. Tanto, que olvídó su lanza y, cogiendo de la mano a la niña le acarició el pelo, con una dulzura que no sabía que tenía.

    --Vamos, angelita, te llevaré con Shizuko. Hablaremos todos juntos allí. Y no sufras, la Orden no puede ser derrotada por un demonio. Dios nos protege.

    Chantry llevó a la niña a la habitación de Shizuko, llamando a la puerta.

    BRENNAN

    Tras la cortante respuesta de Jimmy, Brennan decidió ir a dar un paseo. Caminando con ambas manos en la espalda cuando vio que Chantry no estaba y tampoco la lanza. Extrañado, el gobernador comenzó a caminar por el barco, siguiendo sus instintos de Templario, que reaccionaba con la lanza sagrada.

    Notó la presencia mágica de varias criaturas en una sala y en esa misma sala parecía estar la lanzá. Oyó unos gritos e inmediatamente, dándole una patada a la puerta, entró, espada en mano.

    --¿¡Qué está pasando aquí!? ¿¡Dónde está el Crocius!?

    TROPAS DEL TEMPLE

    Tras atacar y arrasar las profundidades del mar y asesinar sigilosamente a varias decenas de sirenas, los Buscadores del Temple notaron que las órdenes que venían desde la superficie se detenían. Perdieron objetivos y se ocultaron.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Yuuki quedó prendada de Chantry. Asió su mano con la poca fuerza que tenía y se dejó llevar, sintiéndose segura por una vez en sus diez cortos años de vida.

    Al llegar al camarote de Shizuko vieron como salia dando un portazo, Siro se escondió tras la niña consciente de su muy mal humor.
    -MAL RAYO ME PARTA! ¿DONDE NARICES ESTABAS? o... ¿señor Chantry a que debo el honor?-Estaba muy enfadada. La niña se preguntó porque Shizuko estaba tan molesta con ella por haberse marchado.
    -Lo siento...es que he tenido una pesadilla terrible.-Bufó.
    -Ese solo es el comienzo, dentro de poco a ti también te poseerá.-Dictamino la pequeña. Shizuko se peinó el pelo hacia atrás. Largo, liso y negro suelto y rebelde. Intento mantener la calma y el tipo y con un suspiro miró al hombre:

    -¿Señor Chantry ha sucedido algo?
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    --La pequeña ha sufrido un episodio de posesión. Parece que un demonio anda detrás de su alma pura e inocente por motivos que aún no conozco. Pero la cosa es grave. Hasta ha logrado hablar a través de la niña. Si no llego a estar yo cerca no sé qué podría haber pasado. Pero ahora está a salvo.

    Chantry acarició el pelo de la niña, con una sonrisa. Le recordaba tanto a la hija que nunca había tenido y siempre había deseado...Se arrodilló junto a ella.

    --Quizá ella quiera contarnos algo más. Parece saber mucho de ese demonio. Dinos, pequeña, te escuchamos.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena estaba a punto de responderle a la Arpía cuando el hombre empezó a decir cosas, lo peor de todo fue lo que la lanza le hizo. Lanzándose al mar con ella. Kahena no pensó en nada, simplemente se tiró detrás de él. La lanza no podía caer en malas manos.

    La ventaja de ser mitad sirena es que no necesariamente tenía que transformarse para nadar y aguantar la respiración, así que se hundió bastante detrás de ambos, recuperó la lanza de las manos del hombre, que aparentemente estaba inconsciente y la hizo desaparecer con un sencillo hechizo. Luego tomando al hombre de los hombros, subió más a la superficie y empezó a nadar, bajo el agua. La isla estaba más cerca que tratar de ser subidos al barco. Por lo que nado y nado hasta llegar a la orilla de aquella terrible isla.

    Mentalmente intentó comunicarse con Melody, nunca lo había hecho, pero teniendo en cuenta la confianza que había ahora entre ellas, tal vez pudiera tener una conversación telepática...

    _____

    Melody iba a llamar a llamar a Shizuko cuando la niña y el señor se fueron a hacerlo ellos mismo. Así que sigilosamente, junto con el gato se fue tras ellos, tal vez necesitarán ayuda y si no, bien podría escuchar lo qué pasaba para contarle luego a Kahena…
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Los ojos se le abrieron, grandes y dorados como el dos de oros a la arpía, al ver cómo se iban, por la borda, la lanza y el hombre; corrió para asomarse a ver, y al mismo tiempo vió cómo Kahena se arrojaba al agua... y desaparecieron bajo la oscura superficie del mar.

    Ni rastros de nadie.

    Mejor. Tarde o temprano me liberaría de ellos, pensó-

    -y súbitamente se dió vuelta, sobresaltada por alguien que vociferó a sus espaldas:


    --¿¡Qué está pasando aquí!? ¿¡Dónde está el Crocius!?

    Era el capitán, no se veía muy feliz, y tenía una espada en mano. Syrma lo miró, claramente asustada, miró hacia los costados para corroborar que no había sido su imaginación, no, y en efecto, ella estaba sola... Kahena, el fantasma y la lanza se habían esfumado. Rayos! Y era de noche, de modo que no podría transformarse en arpía para defenderse. Rayosrayosrayos...

    Tragó saliva y respondió, lo mejor que pudo:

    -Eeeh, yo, bueno, es que, nosé, fueron, la mujer, y el fantas-digo, hombre, ellos la tenían, la lanza, él, él la tenía, me la arreba-eh no, a ella, sí, se la arrebató, ardió todo en rayos azulados y se arrojaron al mar, y la mujer fue por detrás, non... nosé!-
    dijo, retrocediendo, sus ojos que iban constantemente de la espada a los ojos de Brennan.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Sin afanes iban los dos fantasmas para el barco, mientras que Lady ponia en antecedentes a sir Jenkis de todos los problemas por lo que estaban pasando y de la misión que le había sido encomendada, cuando alcanzan a ver en el barco ciertos movimientos en cubierta, Lady ve a la Arpia convertida en humana al lado de un fantasma que no conoce, este tiene en alto una vara que le ha quitado a la arpia y Kahena está muy apurada por recuperarla, pero el fantasma se las pasa por la cara sin ninguna gana de dársela, cuando ven como se le incendia en la mano y de una se tira al agua yendo detrás Khaena.

    La arpia se quedá de una pieza sin saber qué hacer, más cuando se le acerca el capitan con espada en mano, ella tartamudea pues no sabe como salir del aprieto, ahí aparece Lady con su acompañante que se los presenta salvando a la arpia de una incómoda situación, pues Brennan está interesado en lo que le tiene que decir Lady y su acompañante.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Shizuko asiente con mirada ausente y severa. Yuuki, por su parte, asiente dispuesta a contarlo todo.
    -Melody, Siro, pasad, no os quedéis fuera.

    Los hace pasar a todos al camarote.
    Aunque no es muy grande, procura que todos tengan un sitio donde estar, Siro, se coloca sobre la niña para infundirle valor. Mientras, Shizuko contempla a Chantry y a Melody, quizá se sientan como ella, nerviosa y curiosa.
    Yuuki comienza a hablar.

    -Subi a este barco buscándola a ella. Puedo decir que toda mi vida la he dedicado a dos cosas, huir y buscar.-Dice señalando a Shizuko.
    -Shizuko tiene lagunas de su pasado, tan profundas que ni ella misma sabe que hay recuerdos borrados en su mente. Entre ellas, el motivo por el que el amor de su vida desapareció. -El rostro de Shizuko se ensombreció.
    -El demonio que trata de alcanzarnos es el jefe de una banda de asesinos. Fueron temidos en nuestra tierra. Ya que arrasaban ciudades, poblados, aldeas, castillos, navíos...todo. Shizuko, cometió dos errores. Enamorarse de quien no debía. Y dos despertar los celos en ese hombre, cuyo nombre no pronunciaré por miedo a ser evocado de nuevo.
    Por si no lo sabíais, ella, perteneció a la banda de esos infames, pero intuyo que no fue por propia voluntad. La verdad lo ignoro. El caso, es que su líder, quien hoy es un demonio.
    Yo soy el fruto de la relación del amor secreto y desaparecido de Shizuko.
    El demonio, es quien por celos, no solo destruyó a mi padre, ahora trata de encontrarla a ella, poseerla, y ...consumir mi alma, intuyo que por venganza.
    Cuando Shizuko trato de salir de la banda, fue perseguida, por lo que sé, me escondió con una familia, mientras que ella y su amor le hiceron frente. Pero el ya había abrazado la oscuridad hasta ese punto sin retorno y como comprenderá no tuvieron fuerzas para pararle. Shizuko perdió sus recuerdos y el...murió. -Shizuko se hechó a llorar desconsolada.

    Yuuki miró a los presentes.

    -Por eso os dije Chantry, que no debéis intentar salvarnos. Es inútil. Cuando tuve consciencia de que mi madre estaba perdida me aventuré con piratas y corsarios para buscarla, pero el demonio me encontró a mí y me a perseguido desde entonces. Y ahora, que estamos juntas, destruirá la tripulación y todo lo que hay en él. No le interesa el oro, ni los tesoros. Solo...la quiere a ella.

    Yuuki permaneció muda al fin, tranquila de haber contado toda la verdad.

    Shizuko continuó sollozando, negando todo cuanto la niña acababa de revelarle. Siro salto a los brazos de su ama intentando calmarla. Pero nada podía calmar aquel dolor que produce las desgracias de la vida.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Como hombre muerto que era, Jimmy carecía de la capacidad de dormir, y mucho menos de la de soñar. Sin embargo, en aquella extraordinaria noche hizo ambas cosas.
    Aquel en concreto era uno de esos sueños que encerraban un recuerdo. Se vio a sí mismo cuando aún estaba vivo, siendo un mercenario a la caza de recompensas. Como muerto maldito, todo lo que Jimmy recordaba de su pasado era que había sido un joven noble de buen vivir. Sin embargo, parecía que aquello no era del todo cierto.
    En el sueño, Jimmy tenía ya algunas canas en la barba, por lo que dedujo que ni siquiera había muerto joven, como siempre había pensado. "No soy más que lo que yo mismo me he imaginado que soy", comprendió Jimmy entonces.
    Un hombre que se le pareció mucho se apareció en su sueño, hablándole con fraternidad, por lo que dedujo que era su hermano. Ambos habían cazado un tesoro muy valioso al servicio de la armada británica, y estaban discutiendo qué hacer con él. Su hermano lo incitaba a quedárselo para ellos mismo, a olvidarse de su contracto y de su palabra. Jimmy se negaba. "Dimos nuestra palabra, no debemos romper el pacto", decía Jimmy.
    Y se dispuso a guardar el tesoro; más aquello no pareció agradar en lo más mínimo a su hermano que, ebrio de abaricia, desenfundó su pistola y apretó el gatillo.
    Y, aunque la bala fallo y tan solo rozó a Jimmy, impactó contra un montículo de barriles llenos de pólvora. La catastrófica explosión hizo saltar a Jimmy por los aires y, cuando consiguió incorporarse torpemente y se rompió la camisa en busca de heridas, un centenar de heridas causadas por la mortaza le bañaron el cuerpo en sangre.
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    BRENNAN

    El templario sintió cómo la hoja de la espada comenzaba a arder. Respiró hondo para intentar contener la furia que le asaltaba y, mirando fijamente a las mujer que tenía delante, notando su amarillenta mirada en la espada, le apuntó con ella al cuello. La mirada de aquella mujer-arpía le producía escalofríos pero a la vez veía en ellas una belleza animal. El templario guardó su arma. Respiró hondo y se acercó a mirar el mar.

    --Llegaremos a tierra antes de mañana. Para cuando toquemos tierra firme más nos vale recuperar el Crocius Arcanum. Llevar esa lanza cerca de seres mágicos sin que un templario controle su poder es lo peor que puede pasarles. --Luego miró a la chica de ojos amarillos inhumanos--¿Naciste así? ¿Maldición? ¿Pacto con el Demonio?

    CHANTRY

    El inquisidor templario abrazó con dulzura a la chica, la cual se quedó pegada a sus piernas. Luego, sin poder contener sus propias lágrimas, le puso una mano en el hombro a Shizuko y le susurró, intentando tranquilizarla.

    --No temas, Shizuko. No temas. No pasa nada. Pequeña, escúchame. Ese demonio que te persigue jamás se ha enfrentado a un templario. Aquí estáis a salvo. Este navío está consagrado, tiene sellos y letanías de pureza por todos lados. Está hecho a prueba de demonios y seres mágicos.--Chantry sonrió, intentando tranquilizar a ambas.--Las dejaré solas, tengo que atender asuntos. Pero recordad esto. Estáis a salvo. No importa lo que hayáis hecho en el pasado. Ahora estáis aquí y Brennan y yo os protegeremos de cualquier demonio o asesino.

    Se dirigió a la puerta tras darle un beso a Yuuki y acariciar el medallón de ésta, que le debería dar fuerza contra los demonios. --Dios perdona vuestros pecados. El Temple también, hijas.

    En cuanto se marchó, el inquisidor se llevó la mano a la frente por otro motivo: El Crocius. Lo había perdido.


  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena llegó a la costa con su carga al lado, el hombre parecía dormir. Qué cosa más rara, pensó, se supone que los fantasmas no duermen y menos tan profundo, iba a conectarse con su mente cuando diviso a lo lejos a la Sirena que descansaba en una roca. Difícilmente sería vista por alguien, pero para ella era muy visible. Así que al igual que ella la había visto, seguro la Princesa también.

    Por ello no intentó comunicarse, al fin había logrado ponerse en contacto con Melody y era mucha la información que le estaba trasmitiendo en este momento. Así que aguardó y cuando terminó le dijo:

    “Deja a las chicas solas, hazles algo de comer que las tranquilice y mientras busca al Capitán, dile que tengo la lanza, que estoy en la isla con Jimmy. Nos veremos en unas horas, que no se preocupe por nada y ve y busca a la Arpía, llévala al camarote, no sé cómo estará y si Brennan la vea con malos ojos, no sé qué pueda pasar. Al fin y al cabo es un ser mágico, Tú no te preocupes, estaré siempre contigo y nada te pasará, cuando quieras hablarme solo di mi nombre mentalmente y ahí estaré. Tranquila …”

    Kahena se quedó en silencio contemplando la noche, el mar y al hombre que tenía al lado, aún “dormía”. Pensaba que era una bobada ocultar que tenía la lanza, al fin y al cabo había notado que el Capitán se acercaba a ellos cuando se lanzó tras Jimmy, seguro la Arpía le diría algo, con esa imponencia de Brennan era difícil mentirle.

    Se dispuso a meterse en los pensamientos de Jimmy, tal vez descubriera algo interesante….
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Melody, escuchó atentamente a Kahena, mientras miraba a la niña y a Shizuko, la pobre estaba desconsolada, ella la abrazaba sin saber qué hacer, no podía imaginar el dolor que sentía al saber tantas cosas y comprender tantas otras. Yuuki parecía no saber si acercarse o no, pues no tenía claro si la iban a rechazar, por lo que se quedó en la cama, en silencio esperando.

    Melody consoló a Shizuko y suavemente le dijo: “debes hablar con la pequeña, yo iré y les traeré algo de comer, no te preocupes por nada, si necesitas algo de fuera pídemelo, no me demoraré. Le diré al Capitán que están aquí, para que no se preocupen”. Soltandola la dejó sentada en una butaca, miro a la pequeña y le sonrió con cariño mientras se acercaba y la abrazaba “eres muy valiente”, le dijo “todo estará bien, ella sólo esta en shock no es una noticia fácil de asimilar. No te vayas de aquí Siro las cuidará a las dos, no me demoro”. Diciendo esto ultimo, soltó a la niña, le dio un beso en la cabeza y miró de nuevo a Shizuko, la pobre ya no lloraba tanto, pero aún se veía perdida en sus pensamientos. Mirando al gato le hizo señas para que no las dejará y salio del camarote.

    Corrió hasta la cubierta y en una punta divisó al Capitán, estaba con la Arpía y también estaba Lady Chaira que se acercaba con otro fantasma. Le hizo señas llamándola y le dijo: “te hemos estado buscando, ¿cómo va todo? El Capitán parece discutiendo con la Arpía pasó algo”. Chaira le contó lo sucedido, así que Melody le dijo: "espera antes de hablar con el Capitán que termine con la Arpía, yo necesito decirle algo, tal vez mientras puedas hacer patrulla por el camarote de Shizuko que esta con la niña y ambas están muy alteradas”. En el resumen le comentó de su nuevo amigo, esa información le iba a gustar a Kahena. Aunque de momento estaba muy callado, parecía hasta asustado de estar allí…

    En fin, esto del mundo mágico era demasiado para Melody…
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Syrma estaba lista para arrojarse ella también al mar, a pesar de no gustarle para nada tener que nadar. Aborrecía el agua, por algún motivo que no comprendía bien; pero menos le gustaba la idea de esa espada en su garganta.

    Miró detrás de él, y vió a los dos fantasmas acercándose; parecían dirigirse hacia el capitán. Me salvé, pensó la arpía. Pero la mujer fantasma apenas si había abierto la boca, cuando otra mujer- la que le había abierto la puerta del camarote esa mañana- la interceptó. Rayos, no, no me salvé nada... Pero el capitán no los había notado. En verdad parecía muy preocupado por haber perdido la lanza; ni siquiera estaba mirándola en ese instante.
    --Llegaremos a tierra antes de mañana. Para cuando toquemos tierra firme más nos vale recuperar el Crocius Arcanum. Llevar esa lanza cerca de seres mágicos sin que un templario controle su poder es lo peor que puede pasarles. --Luego miró a la chica de ojos amarillos inhumanos--¿Naciste así? ¿Maldición? ¿Pacto con el Demonio?

    Syrma, que se había aflojado un poco, se puso tensa de nuevo una vez que el capitán la miró nuevamente. Qué? Qué me estás preguntando, humano asqueroso?! , se dijo. Su mirada endureció otra vez, y es que el susto ya se le había pasado, para dar lugar otra vez a su enojo. Y aunque Syrma estaba convencida de estar molesta porque era un 'humano asqueroso' el que se le dirigía así de directamente, eso no era cierto. El motivo de su molestia esta vez era que no sabía la respuesta a la pregunta. Quiso recordar si sabía que había nacido así, y no pudo. No pudo recordar si le habían echado una maldición ni si había pactado algo con el mismísimo Demonio.

    Todo lo que recordó fue una brevísima imagen de sus manos en el cuello de alguien, ahogándole. De inmediato de dieron ganas de ahogar al capitán también, pero sabía que no era un momento oportuno. Aprovechando que había un fantasma detrás de él, respondió:

    -N... Nosé. Creo que hay alguien que quiere hablar con usted- dijo, indicando con la mirada que había alguen detrás. Y sin esperar a ver qué ocurría, se marchó rápidamente bajo cubierta una vez más, muy confundida.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Melody viendo la partida de la Arpía, le dice a Lady Chaira que no se vaya, que hable de una vez con el Capitán mejor, pero ella le pide tiempo para darle la razón que tiene, así que se acerca antes de que salga detrás de la Arpía y le dice (casi gritando): “Capitán, como sabe Kahena ha recuperado la lanza, me dice que ya esta en la isla y que allí los espera, se encuentra con Jimmy, eso fue todo lo que recibí" le dijo antes de que preguntará cualquier cosa. "Ahora debo dejarle, Shizuko y la niña me necesitan en este momento”.

    Sin dejarle responderle y muy suavemente sale, haciéndole señas a Lady Chaira para que le hable al Capitán.

    Mientras va corriendo a alcanzar a la Arpía…
  • BLBobBLBob Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    Cuando Sir Richard encontró el momento adecuado, se presentó de la mejor manera que pudo a los tripulantes; su educación no le permitía interrumpir conversaciones de otras personas, sobre todo, por el trato que recibía de pequeño, donde sólo era importante cuando sus dedos se deslizaban por el piano.
    Dio un par de pasos hacia delante, cabizbajo y con las manos a la espalda.
    -¡Saludos! Mi nombre es Richard Jenkins, antiguo lobo de mar venido a menos, como podéis ver.
    Hizo un giro completo para que todos vieran su deplorable estado y su condición de fantasma, pero no le borró la sonrisa del rostro, ya que era la primera vez en mucho tiempo que veía a tantos seres de su especie vagando juntos hacia un destino incierto, que él desconocía y del que quería hacerse partícipe.
    Sin embargo, lo que menos preocupaba ahora a los tripulantes era recibir a un ser de mala fama. Sir Richard lo entendió con las miradas vacías de todos, que tenían la mente puesta en otra parte.
    Ofreció sus servicios y años de experiencia al barco tras escuchar que había gente en la isla donde ha permanecido casi un milenio. Nadie como él conoce los peligros,trampas y senderos que llevan a ninguna parte de la isla, donde es fácil llegar pero no salir.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Siro asintió a todo cuanto le habían dicho, y se posiciono en la puerta con intención de quedarse a proteger a las dos muchachas. Shizuko, levanto la mirada una vez que se quedaron solas.
    -No hay dudas...
    -No, tú eres mi madre.-Respondió Yuuki con miedo a ser rechazada.
    -Está bien. Siento haberme derrumbado así.
    -Esperaba que lo hicieras. De lo que no estoy tan segura es si me aceptaras.-Shizuko la miró confundida.
    -¿Por que no iba a aceptarte?-Fue hasta ella lentamente y la abrazó.
    -El temple nos protegerá y Kahena, y Melody...y todos cuantos aguardan este barco parecen desear que estemos a salvo. Deberiamos darles las gracias cuando vuelvan. -Dijo recordando que les había prometido algo de comer. La verdad es que estaban hambrientas.
    -Siempre y cuando permanezcamos en el barco...junto a ellos. Pero no pueden protegernos eternamente y no debemos ser una carga, hemos de cumplir con lo que vinimos a hacer. -Yuuki continuó callada mientras dejaba a su madre recapitular y organizar sus pensamientos.
    -¿Eres...eres como tu padre? Aunque hayan perdonado nuestros pecados, ellos no creo que vean muy bien, la unión de una humana y un ser del mundo marino.-Susurró Shizuko en su idioma natal.
    -Puedo aguantar indefinidamente bajo el agua, puedo nadar sin cansarme como ellos. El mar jamás me hará daño. Pero no comparto nada más. El resto lo heredé de ti. -Respondió a su vez en el mismo idioma.

    -Esperaremos nuevas ordenes. Mientras cuéntame más sobre lo que has hecho estos años.-Le preguntó Shizuko.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    La metralla había tratado cruel a Jimmy, pero nada fue tan cruel como su propio hermano, que por un cofre de monedas lo había dejado tullido. Y la muerte, esa vieja amante de Jimmy y ahora dueña de su alma, también fue cruel en suma al acabar con su vida.
    Pero aquel día no fue Jimmy el que murió. Su hermano, al ver lo que su arrebato de locura había ocasionado, rompió a llorar consternado y, tras decirle a su moribundo hermano que se volverían a ver en la otra vida, cogió la misma pistola que antes había usado para dispararle, se la llevó a la boca y apretó el gatillo.
    Jimmy se arrastró como pudo hacia lo que quedaba de su hermano e intentó llevarlo de vuelta al barco en que habían llegado. En su delirio de moribundo pensaba que, si conseguía rescatar su cadáver, su hermano sería salvado.
    Con un brazo arrastraba su propio cuerpo maltrecho y con el otro cargaba de su hermano. Atravesó de esta forma la selva en la que se encontraban y, aunque su condición física estaba al borde de la muerte, persistió en su empeño atravesando la pradera que había tras la selva, y después, rodeó una montaña que había en el medio. Llegó hasta la playa en donde estaba fondeado el barco y, a tan solo diez metros de alcanzar su destino, su cuerpo dejó de responderle. Jimmy se acercó entonces al cadáver de su hermano y, dándole un beso en la frente, le cerró los ojos y apoyó su mentón contra su cabeza.
    -¿Por qué fuiste tan imbécil?-dijo.
    Los marineros lo encontraron así, desangrándose sobre el cadáver de su hermano y balbuceando aquella misma pregunta.

    Algunas semanas después se habría de despertar en una cama de hospital, con una caja en su regazo que contenía las pertenencias de su hermano y, para su horrenda sorpresa, dos piernas de menos. Cuando lo encontraron, las heridas de sus piernas habían gangrenado y la única forma de salvarlo había sido amputándoselas. Sin embargo, los primeros días que Jimmy pasó en el hospital, su falta de piernas era lo que menos le rondaba la cabeza; lo primero era que no había podido asistir al funeral de su hermano.
    Pasaron los meses y Jimmy descubrió que no había sido la avaricia lo que había motivado a su hermano a disparar contra él. Vino a visitarlo su viuda, acompañada del hijo que habían tenido, y le informó sobre ciertas deudas que su hermano había contraído con piratas.
    -Vinieron a nuestra casa y dejaron esto.-le dijo tendiéndole un papel con una mancha negra en el medio.-Tienes que ayudarnos. Era tu hermano. Si no haces nada, quemarán nuestra casa, me matarán a mí después de violarme y encerrarán a mi pequeño en galeras lo que le queda de vida. Era tu hermano, tienes que hacer algo.
    Pero Jimmy no podía hacer nada por aquella mujer. No podía ni levantarse de la cama. Vivía en una casucha de acogida de marineros tullidos o viejos.
    A los pocos días, le llegó la noticia de que las espectativas de futuro que tenía la viuda de su hermano se habían cumplido.

    Una de sus novias, la que más lo quería, lo iba visitar cada día a la casa de acogida. Al pasar el tiempo, fue cada semana. Luego lo iba visitar de vez en cuando al mes. Un día vino para decirle que se había casado y estaba embaraza y, después de eso, ya nunca más volvió a saber nada más de ella.
    Por todo ello, un día en que todos los de la casa estaban ya dormidos, Jimmy se tiró de la cama y se dirigió a una silla que había a los pies de una ventana. Se subió a ella como pudo, abrió la ventana, echó un vistazo a los treinta pies que había hasta el suelo, cogió impulso con los brazos y remató lo que su hermano había comenzado.

    Jimmy se despertó entonces de golpe, incorporándose súbditamente y con el corazón revoloteando en su pecho. Era incapaz de controlar el temblor que le recorría el cuerpo y, cuando se miró en el reflejo de la botella de ron que aún conservaba en la mano, se descubrió siendo como unos diez años más viejo.
    Tratando de ignorar su sueño lo mejor que podía, y rezando para que no pasara mucho tiempo hasta que volviera a olvidar todo lo que había recordado, Jimmy contactó mentalmente con el capitán de las Gritos del Infierno y le dijo:
    -Preséntate en cuanto amanezca ante el capitán Brennan. Dile que mi oferta sigue en pie. Si no acepta mis condiciones, dile que se apure en pisar tierra lo antes posible, porque la Silver Eagle no volverá a ver un nuevo amanecer.
    Luego se percató de la presencia de la mujer, que estaba inclinada sobre su regazo mirándolo fijamente.
    -¿Qué demonios ha pasado y qué coño era esa lanza?-le preguntó.
    Pero entonces otro recuerdo asaltó a Jimmy y, no pudiendo contenerse más, rompió a llorar y a reir al mismo tiempo.
    -Ese idiota...-dijo entre carcajadas y sollozos.-¡Las últimas palabras de ese imbécil de mi hermano fueron que nos volveríamos a ver en la otra vida! ¿No es para partirse?
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena observaba en la mente de Jimmy lo que había vivido antes de morir y entendió su impotencia y sufrimiento, aunque lo curioso es que era la primera vez que veía esto en un “fantasma”. Él debía tener algo que ocultaba su verdadera naturaleza.

    De un momento a otro despertó y dio ordenes a un Capitán, pero no supo cuál era la oferta que le dio a Brennan. Nada bueno debía ser, pensó.

    Cuando al fin la miro tras hacer su pregunta al aire, ella decidió ignorarlo y le dijo:

    “Mientras esperamos la llegada del barco, que será en poco tiempo, cuéntame cómo te sientes, dormiste un buen rato ¿es la primera vez que sueñas desde que moriste?”
  • AljanAljan San juan de la Cruz XVI
    editado enero 2013
    BRENNAN

    El gobernador se mordió los labios para no agredir a aquella arpía que tan mal le había contestado. La espada en su cinturó brilló, pero se contuvo para mantener una conversación. Al fin y al cabo, la arpía pagaría como todos los demás seres.

    Brennan conoció al fantasma de un tal Richard Jenkins y, tras mantener una larga y amanerada conversación con él, le dijo.

    --Ha sido un auténtico placer conocerle y una auténtica obra de la Providencia Divina el tenerle aquí, Jenkins. Creo que es usted el hombre perfecto para guiarnos por esta isla. A cambio, la Orden del Temple puede ser muy dadivosa con usted...¿Qué me dice?

    CAPITÁN MARK.

    El Silver Eagle se colocó a alcance de tierra.


    --¡Tierra a la vista! ¡Echad el ancla!
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Salió lo más prontamente, pero aún así Syrma no logró evitar que la siguieran. Giró, y vió a Melody; apuró el paso.

    -Espere!- le dijo Melody, apurándose a su vez. La alcanzó, y, suavemente tomándola por el brazo, la hizo entrar en uno de los camarotes, el de ella para ser más exacta.

    Syrma sacudió el brazo bruscamente para quitársela de encima. No hubiese sido realmente necesario, pero seguía molesta aún, y no le gustaba que la toquen; la miró y, alisándose el vestido, le preguntó:

    -Qué es lo que quieres, mujer? Yo no he sido! Tu amiga saltó sola!

    Syrma la notó algo sorprendida por su modo de reaccionar, cortante, pero no le dió importancia. Al menos no es aquél otro, se dijo, recordando al hombre de la lanza. Se preguntó si estaría buscándola ahora, y creyó que tal vez lo mejor sería mantenerse oculta en el camarote hasta la próxima salida del sol, cuando no fuese tan vulnerable.
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    -¿Qué como me siento?-le dijo Jimmy a la mujer.-Sobrio. Pero eso tiene fácil solución.
    Y quitando el tapón de la botella con los dientes, le dio un largo trago que vació la mitad de su contenido.
    Lejos, en el horizonte, se podía vislumbrar la figura de un barco que se aproximaba. Y, junto con él, tal cual como la primera vez que lo había visto a bordo de la Gritos del Infierno, los primeros rayos de luz del día anunciaban la presencia del Silver Eagle.
    -A veces me da la sensación de que la diosa muerte no fue la única que ha condenado a ese jodido barco.-le dijo a la mujer.-Sea cual sea su expedición, cuanto más se acerca a esta isla más fuerzas sobrenaturales lo maldicen. ¿Quieres un trago?-añadió tendiéndole la botella de ron.-Por cierto, ¿cómo te llamas? Yo soy James Bundy, un perro de la muerte enviado por ella para matarte a tí, a tu capitán, y al resto de esa alocada tripulación. Encantado.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Melody observaba a la Arpía que estaba a la defensiva, tratando de sonar calmada le dijo:

    “No ha pasado nada, Kahena esta bien y con el nuevo tripulante en la isla. Allá nos veremos pronto con ella, quería ayudarte, solo eso” Sin dejarla responder dijo: “aquí puedes estar a salvo si quieres, voy a traer algo de comer. "Se dio la vuelta sin esperar respuesta y salió del camarote, rumbo a la cocina. Preparó unos cuantos bocados bien potentes y primero fue al camarote de Shizuko.

    Tocó antes de entrar y viéndolas ensimismadas en su charla. Las saludo con cariño y dejó las provisiones en una mesa. Les dijo que iba a estar en su camarote si la necesitaban y que pronto tocarían tierra, luego salió rumbo a su camarote, a descansar y comer en compañía de la Arpía. Si todavía estaba allí.
  • dimigadimiga Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Kahena observó la botella que le ofrecía Jimmy, no sabía cómo había llegado a su mano, pero la tomó de todos modos y aunque no pensaba tomar, sonriendo le dijo:

    “Mi nombre es Kahena y te recomiendo que te pongas a la cola, ya que no eres el único que quiere una tajada de todo esto, y no estoy hablando de dinero, tripulación, fama o una posición. Aquí se busca exterminar lo que más se pueda, sea seres mágicos o no. ¿Acaso no escuchaste a Brennan hace poco? Buscan un poder que no logran ni siquiera imaginar y que muy pocos podrán controlar. Sin embargo, el hombre es así. Ya sabes el dicho: nunca compres comida con hambre, ya que no es una buena consejera…”

    Mirando la tenue luz del día que empezaba, escuchaba en su mente a Melody que le reportaba lo que estaba ocurriendo en el barco con los fantasmas y con las mujeres a abordo, pero lo preocupante es que la Princesa seguía en silencio, parecía que no notaba nada a su alrededor…
  • Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    -¿Sacar tajada? Yo no quiero sacar tajada de nada, querida. Estoy muerto.-le espetó Jimmy de mala gana a Kahena.-Quien quiere haceros daño es la misma que me envia. Yo no existo, solo soy un espectro, un perro al servicio de una fuerza mayor que al parecer habeis provocado e incitado. Aunque claro...-y Jimmy la miró de soslayo de forma cómplice.-Si yo consiguiese, de alguna forma, volver a la vida, eso cambiaria. Por cierto, puedes beberte ese ron que te he dado. No tengo enfermedades que contagiarte, es otro privilegio de estar ya muerto. Aunque hace falta mucho valor para meterse eso en la boca, sabe a caldo de brea con pis de gato.
    Jimmy se levantó y se estiró preguntándose si el putrefacto capitán de la Gritos del Infierno habría entablado contacto con Brennan. Lo más probable era que se le apareciese en su camarote, sentado en su sillón y diciendo, de forma teatral, algo así como "su tiempo se agota, capitán", tal y como dicen siempre los fantasmas pirata en los cuentos de miedo.
    -Respondiendo a tu impertinente pregunta, te diré que hace siglos que no duermo, así que no, no sueño. De todas formas, aquello distaba mucho de ser un sueño. Y en lo relativo a que el barco vendrá dentro de poco... bueno, eso es muy relativo. Podría estar hecho astillas en el fondo del mar dentro de poco. Eso depende de vuestro capitán, o jefe de expedición o lo que diablos sea, pero de todas formas no está en mi mano ni me importa. Yo solo soy un ejecutor.
    Y girándose en dirección oeste, Jimmy comenzó a caminar hacia el lugar de donde sabía que emergería la flota fantasma.
    -Por cierto, no has respondido a mi pregunta, Kahena. ¿Qué era esa lanza? ¿Y donde está?
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