Yuuki y Shizuko se fueron a parte a hablar. En la cubierta, a merced del sol y el viento marino. Lo hicieron en su idioma materna para que nadie pudiera entenderles. Mientras el gato vigilaba a las personas que pudieran interferir.
-¿De donde eres?
-De la misma tierra que tu. Segun parece.
-Por que estas aquí
-Por que un espíritu maligno me persigue y por que me dijeron que aquí podría encontrar a alguien que pudiese protegerme.
-Y ...la as encontrado?
-No...no estoy segura. Pero eso ahora carece de importancia.
-El caballero templario parece capaz de todo.-Apunto Shizuko.
-Pero...aún así no es a él a quien busco.
-Lady Chaira, podría ayudarte.
-Ummm es posible.
-De todas formas tu también según parece vienes huyendo de algo.
-Si, hace un año perdí al amor de mi vida. No se donde se encuentra. Durante esa época me aliste en una hermandad oscura. Intente abandonarla, me siguieron. Intente escapar y como necesitaba dinero y una escusa para marcharme decidí aceptar esta misión.
-¿Cuanto tiempo...viviste tu romance?
-Diez años sin contar el primer año que fuimos amigos y este en el que no le he visto...-Shizuko contemplo a la niña. La soltura y la elegancia de sus palabras eran increíble. Sin querer acababa de revelarle toda su vida.
-Y tu?
-Huyo de la misma hermandad oscura, son ellos los que han puesto el espiritu tras de mí. No por que fuera miembro si no por que al parecer tengo extrañas habilidades.
-Que...habilidades?
-No lo se. Ahora que tengo mi colgante y el colgante del templario puedo estar tranquila. Por ahora.-Respondio Yuuki de forma evasiba
Kahena estaba ayudando a los heridos cuando Brennan se le acercó y le pregunto si creía que Lady Chaira aceptaría una "expedición peligrosa". Ella no pudo evitar sonreír ante esa pregunta, pues creía que a estas alturas la fantasma no tenía nada que perder ni nada que temer. Así que le dijo:
“Imagino que estará feliz de ser útil, así que si usted quiere me dice de que se trata y yo con gusto se lo comunico o si prefiere le digo que lo busque. Creo que puedo ubicarla fácilmente”No quería decirle que sabía exactamente dónde estaba. Era mejor que no se animara a ir él mismo a buscarla.
Esperó observando al hombre, siempre tan bien puesto, definitivamente todo un reto.
Brennan sonrió y se colocó el abrigo ante la respuesta de Kahena. Aquella mujer tan especial y tan mágica.
--Me alegra oír eso. Dígame dónde está e iré yo mismo a buscarla.
El gobernador colocó su mano izquierda en la empuñadura de la espada templara que pendía de su cinturón sabiendo la atracción que ese artefacto ejercía en Kahena.
Kahena observaba a Brennan, era tan difícil mentirle a este hombre. Así que intento dejar de mirarlo por un momento mientras observaba el lugar y a los enfermos, luego lo miro fijamente y le dijo:
“La verdad es que no sé exactamente dónde está, no la siento en este lugar. Pero si me da un momento daré una vuelta por el lugar a ver dónde la encuentro. Dígame usted dónde le digo que lo busque”
Sonrió con inocencia, esperando que no notará que la ponía nerviosa. No porque le estaba mintiendo, aunque no quería reconocer el motivo real de ello.
Y así como afuera anochecía lentamente, dentro del camarote el cuerpo del ave durmiente comenzó a transformarse lentamente. En un momento, Syrma despertó, y se dió cuenta de ello... pero seguía muy cansada, ya que la curación aún estaba haciendo efecto en ella, si bien la herida era prácticamente invisible ya.
Recordando el cántico de la dulce niña, Syrma se recostó en la cama y se durmió profundamente.
Lady Chaira seguía al cuidado del ave, no se queria mover de allí, hasta no verla restablecida, dándose cuenta de la transformación paulatinamente a medida que caía la noche.
La vió convertirse en humana, pero como seguia sedada, siguió durmiendo. Seguro unas horas de profundo sueño la dejaria como nueva. Pensó:rolleyes:
El gobernador sonrió, intentando hacer que Kahena se sintiese incómoda.
--La buscaré yo mismo, gracias por todo.-- Lentamente y haciendo ondear su largo abrigo negro, Brennan se retiró.
El gobernador comenzó a buscar por el barco, haciendo caso a su sangre, que le advertía de la presencia de seres sobrenaturales cercanos. Le pareció percibir a la fantasma en un camarote. Quiso entrar, suponiendo que un fantasma no tendría intimidad pero, al fin y al cabo, era una dama, así que llamó con los nudillos.
Kahena observo sin poder decir nada como Brennan se retiraba a buscar a Lady Chaira. ¿Pero qué podía decirle para que no la buscará el mismo? Se pregunto. Era un hombre difícil de manipular. Así que no quedaba de otra que dejar que siguiera adelante y esperar que si encontraba a la arpía no le hiciera nada o que no se lo dijera al templario, pues ese seguro querría acabar lo que empezó. Aunque no quería reconocer que Brennan podía ser tan malo como temía.
Sintiéndose nerviosa, terminó de hacer la ronda, dejó instrucciones y camino a su camarote, tal vez Brennan no iría hasta allí y pudiera advertir de su visita a la fantasma.
Lady Chaira se percata que la estan buscando, pues ya se enteró del interés del gobernador, en que ella los pueda ayudar, además ella había propuesto eso en alguna ocasión, pero no quería que entrara al camarote, donde estaba la arpía, que aunque ya se había transformado no quería que la viera, asi que al oir que tocaban, rápidamente se desplazó fuera del camarote, apareciéndosele por detrás al gobernador, que se sobresaltó un poco, a pesar de que ya estaba curado de espantos:eek:
--Lady Chiara, verá, me gustaría asignarle una misión. Es un encargo que solo usted por su...ejem...condición puede realizar con grandes posiblidades de éxito. No creo que implique riesgo alguno, es un simple reconocimiento y eso nos podrá ayudar incluso a salvar vidas ¿qué me dice?
Brennan se centraba en la conversación pero olia algo raro en el ambiente. Sentía la presencia sobrenatural de la fantasma pero había algo más...En cualquier caso, no habría nada raro en el camarote o de lo contrario Chiara se habría dado cuenta y estaba muy natural. Se limitó a sonreír esperando la respuesta. No notó, siquiera, que la hoja de su espada se volvía ligeramente rojiza...
Yuuki y Shizuko al terminar de hablar empezaron a ayudar en la reconstrucción y en todo lo que se les pidieran. Trabajaron serias, pensativas por las palabras intercambiadas. Shizuko penso muy seriamente en hablar con Lady Chaira y preguntarle si sabía algo de espíritus malignos.
A Lady Chaira le hizo gracia la forma en que el gobernador se dirigía a ella, como sin querer ofenderla por su condición de fantasma, pero dándolo a entender, al proponerle el plan y preguntarle que si acepataba la misión, rápidamente dijo que si, con tal de que se alejara de allí, pues sabía del olfalto del gobernador para las criaturas sobrenaturales.
Él como si nada siguió conversando con ella explicándole en que consistiría su misión, Lady escuchaba atentamente:rolleyes:
--Verá, estamos cerca de Isla Secreta. Es un pequeño islote lleno de cuevas y árboles y, según lo que se dice, está rodedada de mareas inexpugnables y en ella habitan seres de leyenda que, seguramente, nos podrán hacer daño en caso de desembarcar sin datos. Debido a que usted puede volar, atravesar paredes y además no hay riesgo físico para usted. ¿Le importaría ser nuestra avanzadilla de reconocimiento?
MORGAN
Morgan estaba ayudando con las labores de recostrucción del barco. No quería trabajar, estaba cansado, agotado y aburrido. Optó por acercarse a las dos chicas orientales, que estaban muy serias.
--Hey, nenas, quizá ahora me podáis explicar qué tenéis en esta expedición y con esos tíos tan raros...
Morgan estaba ayudando con las labores de recostrucción del barco. No quería trabajar, estaba cansado, agotado y aburrido. Optó por acercarse a las dos chicas orientales, que estaban muy serias.
--Hey, nenas, quizá ahora me podáis explicar qué tenéis en esta expedición y con esos tíos tan raros...
Shizuko poniendo tras de si a la pequeña le hablo de la forma más educada de la que se vió capaz.
-No cree que podría ser un poco más educado? Hay niños delante, no obstante si estuvieramos a solas no solo le responderia. Pero ahora no, Que le parece esta noche? Habra algun lugar donde podamos hablar con suma tranquilidad.
Kahena caminaba a su camarote pensando en Laodamia, desde que intentaron comunicarse y esa comunicación se había cortado bruscamente, no la había sentido de nuevo ¿será que le paso? pensó... Nooo descartaba esa idea, seguro estaría bien pero no había podido comunicarse. Pronto estaría en tierra y tal vez podría meterse al mar sin tanto problema y así más fácil podría encontrarse y hablar con ella u otro ser del mar.
Pensando en ello caminó sin darse cuenta que había dado mal un giro y terminó topándose de bruces con Chantry... vaya si este tipo no le ponía los pelos de punta. Parecía sorprendido por su choque, como si hubiese estado haciendo algo que no debía... Ella disimulo su sorpresa y le dio una brillante sonrisa.
"Lo siento, no estaba poniendo mucho cuidado, estoy tan cansada que no me di cuenta por donde iba, parece que giré dónde no era. ¿Se encuentra usted bien señor?"
Sin esperar respuesta alguna se marcha, acompaña a la pequeña a su camarote y la deja descansar.
Después, siguiendo las indicaciones, va a interrogar al prisionero. Se encierra con el en la celda, procurando que nadie pueda molestarlos, ni verlos. De su cinturón, lleno de bolsillos. Saca una pequeña botella de cristal. Sonríe de forma maligna, hacia mucho que no torturaba a alguien y realmente tenía ganas de hacerlo. Cuando formaba parte del grupo de asesinos de las sombras, siempre podría torturar y matar a antojo, sin embargo, desde que los había dejado, había tenido que ser muy cauta.
Ella no mataba a cualquiera, tenía un estricto código moral y ético. No asesinaba niños, ni mujeres en estado, ni gente enferma o anciana, si en ellos no veía algun peligro.
Pero este truhán que tenía delante, era un hombre como todos los demás. Asi que le ato con cuerdas y cadenas, le denudo la parte de arriba, le hizo beber tres gotas de su querida droga de la verdad y espero.
Su sonrisa se ensancho al ver que ya estaba listo, con su daga, empezó a cortar la carne de sus brazos. Dos cortes en cada brazo. Colocando una madera en su boca para impedir que gritara y que se mordiera la lengua.
-Bien...empecemos...dime todo lo que quiero saber...¿Cual es tu mision?¿Para quien trabajas? ¿y mi pregunta favorita...hasta que punto te resistirás?
--En primerl ugar, agradecerle su colaboración, milady, su incursión salvará muchas vidas y mucho material, téngalo en cuenta. Cuando lleguemos a Isla Escondida ordenaré atracar a distancia prudencial, solo tendrá que volar hacia la isla, investigarla en busca de posibles peligros, volver e informar para que nuestras tropas los evadan. Ahora, si no tiene más preguntas, un asunto urgente me reclama. Gracias una vez más, milady.
El gobernador se ajustó el abrigo y los guantes mientras encaminaba su gallardo paso hacia las mazmorras. Quería saber algo sobre el despreciable prisionero que habían capturado, quizá él tendría más detalles tácticos de vital importancia. Brennan abrió las puertas de la mazmorra y vio a Shizuko.
-En breves mi señor en cuanto le haga efecto el suero...Adelante, pruebe, le dira todo lo que quiera saber y si no...-Cogio una rata que rondaba por alli, un cubo y se provisionó para encender una antorcha. El pirata sabia lo que le esperaba, parecía alelado. Además de estar maltrecho por la tortura de aquella espeluznante mujer. Diria lo que fuera a ese hombre con tal de no quedarse a solas con ella de nuevo.
-Proceda señor...todo suyo...-
Brennan estudió el rostro del prisionero y le dijo, sencillamente.
--Me vas a dar todos los detalles que conozcas sobre la Vara y la Isla Escondida ¿verdad que serás buen chico y lo harás?
El pirata contrajo su rostro, paralizado por la situación. Parecía a punto de echarse a llorar. Brennan le cogió del cuello y le obligó a mirarle a los ojos.
--¡Cómo odio a la gente como tú! Eras muy valiente en tu barco con tus hombres insultando y asesinando pero cuando llega el momento de pagar las cosas no son tan divertidas ¿verdad?
Luego le soltó con violencia y se alejó unos pasos.
--Lady Shizuko, le dejo a usted la tortura, la disfrutará más que yo. Si no habla me avisa y ya le enseñaré como hacemos las cosas en el lugar del que yo vengo.
CHANTRY
El templario se asustó un momento, miró a todos lados, desconcertado, y luego se fijó en la sonriente Kahena y recompuso su imagen amenazadora.
--Tenga más cuidado la próxima vez, señorita Kahena. Y sí, estoy bien pero más le vale encontrar el camino, no sea que acabe en algún sitio al que no le conviene ir a parar...
Chantry lanzó una mirada directa a los ojos de Kahena y los escrutó durante unos segundos, sonriendo de manera macabra. Luego hizo una reverncia poco conseguida
--Descanse, descanse...Dentro de muy poco necesitaremos todas nuestras fuerzas y más nos vale estar listos porque antes de que acabe esta expedición muchos hombres descansarán...en paz...Y muchas otras cosas también descansarán...
Kahena escucho hablar a Chantry y el pelo de su nuca se erizó al instante. Dios este tipo era realmente alarmante, todo en ella se ponía a la defensiva con él. Sin embargo, trato de conservar su rostro relajado y sonriente e imito una formal reverencia y le dijo:
“Tiene razón señor, es necesario descansar. Aunque espero que seamos pocos los que lo hagamos definitivamente. Que tenga un buen resto de noche”. Con esto se giro en sentido contrario y salió del pasillo rumbo a su camarote.
Ese hombre ocultaba algo, se había puesto nervioso cuando la vio y luego se puso amenazador… Tenía que investigar el asunto, tal vez Lady Chaira la podría ayudar, más adelante…Dios como le chocaba este señor…
Cuando llegó a su camarote encontró a Lady Chaira y Melody que justo estaba revisando las heridas y cuidaba a la Arpía que aún estaba descansando. Parecía que estaba mucho mejor…
Así que se relajó un poco y se recostó en el camarote y dijo mirando a la fantasma:
¿Pudiste hablar con Brennan Lady Chaira? ¿Cuál y para cuándo es la misión?
Luego de hablar con el gobernador, siguio pendiente de la arpia con Melody, Kahena entró preguntando interesada por la misión, a lo que ella le respondió que esperarian a llegar a la Isla escondida y de allí partiria a inspeccionar el lugar para evitar posibles sorpresas.
-Gracias señor, sera un placer. Es raro que se resista al suero de la verdad, tu gusano dile a este hombre todo lo que quiere saber...o si no...-Metio la rata en el cubo y la puso sobre la tripa del hombre. Luego utilizo la antorcha para arrimarla al cubo. Esta empezo a calentarlse...
-La rata no puede escapar por el cubo pero si por tus entrañas...-La rata empezó a emitir un ruido chirriante muy desagradable. Empezaron a escucharse sonidos extraños y el hombre con los ojos empapadas en lagrimas y sudor empezo a gritar
-ERES CRUEL! ESTAS LOCA! YO NO SE NADA...
-Mientes...-Dijo Shizuko, ella era capaz de saber cuando alguien le mentía y esa no sería la primera vez que la engañaran.
-Señor, creo que ya esta dispuesto a contarselo todo.-Retiro el cubo con la rata y la antorcha. La camiseta estaba completamente roída y unos feos arañazos surcaban el estomago del pobre infeliz.
(Aljan yo no se que sabe este hombre, asi que todo tuyo el discurso de confesion.)
"Bueno chicas, creo que ha sido un día difícil, que tal si descansamos, mañana es muy probable que lleguemos a la isla y necesitamos todas nuestras fuerzas..."
Lady Chaira y Melody estaban de acuerdo y como la fantasma no podía dormir, se ofreció para estar pendiente de la arpía y de que nadie entrara en el camarote. Mientras, Melody se apretujaba en su lado de la cama, muerta del cansancio, también había sido un día duro para ella.
Kahena se aseo un poco, se puso una batola y se tendió en el camastro, pensando en la Princesa, llevaba un rato sin comunicarse y seguro sabría algunas cosas sobre la isla a la que pensaban llegar. Cerrando los ojos intento contactarla, pero no escuchó nada, tan solo sentía el mar, el silencio y poco a poco el cansancio la venció y se quedó profundamente dormida.
--¿Verdad que vas a hablar, despreciable pirata?-- Acosó Brennan. El pirata asintió.
--Intentamos atracar en...Isla Secreta pero...pero estaba defendida porun...ser extraño...--Jadeó el pirata.--No sé nada más...
--Milady, por favor, vuelva a hacer que esa rata se afile las uñas...
--¡Vale, vale, vale!Era una especie de fantasma...Nos puso acertijos para pasar pero no pudimos responderlos. Mató a los que fallaron...¡Mis hombre se amotinaron y tuvimos que escapar de allí!
El gobernador sonrió y golpeó al hombre en la cara con la empuñadura de su espada, dejándole inconsciente. --Eso es todo. Gracias, Shizuko.
CHANTRY.
El templario inquisidor se retiró a dormir dejando la puerta bien cerrada y la lanza apoyada contra la pared. Se aseguró de tener todos sus pergaminos y libros preparados, se acomodó y se durmió.
-¿Quiere que termine el trabajo? ¿O debería vivir? -Saco un pequeño frasco del cinto. Donde guardaba sus posesiones más secretas.
-Señor Brennan, puedo hacerlo de dos formas, mancharlo todo de sangre o...este pequeño brebaje. Una gota y se paralizara, dos y dormira, tres morira. Luego si me disculpa, me retiraré a mi habitación
El muchacho alto y esbelto de mirada fría se encontraba en ese momento visitando un burdel de la Isla Tortuga, concretamente a Rose, su chica favorita. Iba muy a menudo por allí, y tenía por rutina tocarle el violín a la prostituta antes de darse un revolcón con ella. En esta ocasión fue al revés; primero se la folló y luego le tocó algo con el violín, pero a ella le gustó de todas formas y le aplaudió con entusiasmo, haciendo botar su par de tetas rosadas.
-¿Cómo haces para tocar algo tan bonita estando tan serio?-preguntó ella.
-¿Hace falta estar alegre para hacerlo?
-Se te ve muy frío mientras tocas, casi aburrido.
Eso casi pareció hacer reír al muchacho.
-¿A ti te he aburrido?
-¡No!
-Entonces, ¿qué más da?
-Es solo que no parece natural, eso es todo.
El muchacho casi pareció sonreír, pero no lo hizo.
-Te sorprenderías de los problemas que eso suele causar.
Y siguió tocando, ahora con una sonrisa tan exagerada que ella no pudo evitar reír a su vez y arrastrarlo de vuelta a la cama.
-Me han dicho que te vas a ir, que mañana zarpas en no sé que barco.
-A mí me han dicho lo mismo.
-¿Y a dónde vas?
-Por ahí, ¿a ti que más te da?
-¿Vendrás a tocarme alguna balada?
El muchacho le dijo que sí, aunque era mentira.
-Si pudiera vendría a tocarte lo que tú quisieras y como más te guste.-añadió.
-¿Me quieres mucho?
-Casi tanto como tú a mi bolsillo.
Y la besó para acallar lo que fuera a decir y la agarró por los muslos y se le puso encima, y así estuvieron un rato hasta que sonaron las campanadas que anunciaban que su visita al burdel debía darse por finalizada.
Y cuando el muchacho ya estaba vestido y listo para abandonar a Rose y no volver a verla nunca más, se le ocurrió decirle:
-¿Cómo era tu padre?
Ella se extraño ante semejante pregunta tan fuera de contexto, como es natural, y le respondió:
-Ya te dije, fue pirata y terminó siendo un borracho.
-Eso es decir muy poco.
De modo que la puta le empezó a hablar de su padre, que había sido comodoro, pirata, mendigo y borracho. Según podía recordar Rose, el hombre siempre había sido alto y esbelto, de aspecto muy austero, igual que su personalidad, y con una mirada con la cual podía despachar a cualquier hombre mejor que cualquier grito, insulto o amenaza. La puta le contó que, cuando ella cometía alguna travesura infantil, su padre no la castigaba ni la reñía, ni mucho menos le pegaba; pero con solo mirarla conseguía que la niña se echara a llorar.
-Iba siempre bien afeitado, a excepción de las patillas, y tenía los rasgos afilados, y se aseaba mucho, como si más que pirata fuera soldado.-continuó.
-Lo fue.-corroboró el muchacho, recordando lo que escuchó.
-Sí, supongo que sería por eso. De todas formas, cuando era comodoro yo todavía no había nacido. Total, fue pirata demasiado tiempo; debió haberse retirado a una isla lejana con todas sus riquezas y vivir bien hasta el final de sus días, como siempre le aconsejaban mis hermanos mayores. Pero él siempre fue un necio y no hacía caso. Al final, cuando ya estaba viejo y débil, sus propios camaradas se le amotinaron, mataron a sus hijos y lo dejaron tirado en el primer puerto. Por suerte, yo estaba en tierra cuando eso pasó y conseguí apañármelas desde entonces. Pero él no lo hizo y se volvió un borracho hediondo. Decían que en sus últimos días sufría de alucinaciones en donde se vengaba de sus enemigos; luego murió lleno de meados y vómitos, y lo enterraron en una fosa común o algo así. La última vez que lo visité estaba tan borracho que ni me reconoció. Aun conservaba su mirada, que conseguía intimidar a cualquiera y hacer olvidar las capasde mierda y hedor que lo cubrían y la pierna tullida. Parecía un gran señor disfrazado de mendigo. A los pocos días me enteré de que había muerto.
-Que mal.-fue lo único que dijo el muchacho cuando ella hubo parado de hablar, y abrió la puerta para irse.
-¿Volveré a verte?-preguntó Rose en el último momento, temblando y a punto de llorar, pues por ser puta no era idiota.
El muchacho decidió decir la verdad:
-No.-y se fue.
Abandonó el burdel, salió a la calle, esquivó a los borrachos y pescadores que había por toda Isla Tortuga, se metió en un callejón y, cuando salió por el otro lado, ya no era el muchacho joven y apuesto de antes. Ahora era un hombre mayor, fuerte y alto a pesar de la edad, apoyándose en un bastón, desaliñado y hediondo, con el rostro bien afeitado a pesar de ello y los rasgos afilados, de patillas largas y una mirada que lograba intimidar a cualquiera.
-¿Nombre?-preguntó el hombre encargado de inscribir a los que se quisieran alistar al navío pirata con rumbo a no se sabía qué isla escondida en busca de no se sabía qué vara.
Al ahora anciano y borracho hombre tanto le daba el objetivo de la expedición; fuera a donde fuesen, no regresarían con vida.
-Jimmy Bundy.-respondió.
En el camarote que ahora ambas compartían, Yuuki con vestía una de las camisas de Shizuko. Limpia e impecable. Arrugada ahora para servir de camisón. Shizuko se sentía anormalmente maternal. Obserbava a la pequeña en la oscuridad, sentada en un taburete, con el arma preparada por quien osara acercarse. El gato,Shiro, dormía junto a la pequeña. En la cama que ella debía de ocupar. De repente se percato de que la niña no podía dormir.
-Duerme, mañana hay mucho que hacer, y ser una niña no te librará de trabajar.-Procuró sonar borde, distante. Pero su tono de voz parecía cargada de preocupación y ternura
-Shizuko, cántame una canción.
-Solo conozco canciones marineras. Y no son aptas para ti.
-¡NO soy una niña!-Shizuko dio un respingo. Después, tras pensarlo detenidamente, recordó una canción de su lugar natal que susurro en un tono suave y gutural.
-Mi niña es mi sol
mi luna y mis estrellas
es mi vida
es mi cielo
es la criatura que llevo dentro
Si llora la adorare
si duerme la acunare
si tiene sed de beber le daré
si peligra de mil demonios la librare
Mi niña tiene sueño
así que una nana le cantare
Repitió la nana una y otra vez hasta que la pequeña Yuuki empezó a respirar pausadamente indicando que probablemente estaría dormida. Su gato ronroneo. Y ella no pudo evitar.
-Shizuko...ten cuidado el amor. sea del tipo que sea siempre es peligroso.-Se recordó.
Jimmy Bundy había sido un joven hijo de ricos y poderosos mercaderes en vida, y él también habría de convertirse en uno de no ser por su prematura y desafortunada muerte. Pero testarudo aún a pesar de ello, permaneció vagando por la Tierra como si todavía conservase su cuerpo, adoptando, por lo regular, la forma de alguien a quien todo el mundo pudiese infravalorar.
Tenía por afición retar a los capitanes de los barcos a cualquier cosa; por lo regular, a ver quien aguantaba más la bebida, pues en poco más eran duchos los piratas. Pero también podía retarlos a cualquier otra cosa, con las mismas consecuencias todo ello: la aniquilación de la tripulación en caso de que el capitán perdiese frente a Jimmy Bundy.
Si prefería los barcos piratas era porque se le hacía más fácil contactar con el capitán que en los de la armada; estos últimos estaban llenos de jerarquías y se hacía complicado el simple hecho de dirigirse al capitán; mucho menos retarlo a algo.
La “Gritos del Infierno”, la nave en la que estaba a bordo y cuyo nombre le había parecido muy apropiado, tanto que incluso se había planteado ponérselo a su fragata fantasma, tenía por capitán a un hombre que decían que había combatido contra unas poderosas serpientes poseedoras de una poderosa vara con una poderosísima piedra mágica. -Parece que os gustan los cuentos de fantasmas.-dijo un día a un marinero, cuando ya llevaban dos semanas de viaje. -Dicen que lo de las nagas acuáticas es verdad; nuestro capitán tuvo que huir de la batalla contra ellas, y desdichado de él, pues al final la flota pirata ganó a pesar de las muchas adversidades. Pero de todos ellos, solo uno conserva la vara, y nuestro capitán sabe de quien se trata. Y a él nos está conduciendo.
-A mí que me conduzca a donde haya ron y putas y me daré por satisfecho.
Aquella misma noche, aprovechando que el mar y el cielo estaban despejados por igual, los marineros se dedicaron a beber, cantar y jugar a los dados. El hombre menudo y de barbilla puntiaguda que cantaba con el sable en la mano era el capitán y, cuando el viejo y cojo Jimmy, todo borracho él, se le acercó preguntándole si esgrimía aquella arma tan bien como cantaba canciones de mujeres, no dudó en querer demostrárselo.
A la semana siguiente, la cubierta de la “Gritos del Infierno” estaba vacía, a excepción de Jimmy que, ya sin ningún motivo de ocultar su forma verdadera, tocaba una triste canción con el violín, sentado en la punta de la proa e invocando a la recientemente bautizada “Gritos del Infierno”, que en cualquier momento aparecería con sus velas fantasmales de entre la niebla.
Y así habría sido de no ser porque, lejos en el horizonte, Jimmy pudo discernir la aparición de una vela desconocida, sin poder asegurar si era de un barco pirata o no; fuera lo que fuese, era muy desdichado por haberse encontrado con el único superviviente de la vieja “Gritos del Infierno”.
Tras intentar varias veces la comunicación con Kahena, Laodamia se dio por vencida. Notaba cómo la humana tenía su atención puesta en otra cosa, probablemente en la batalla que había caído sobre el Silver Eagle como de la nada, así que la Princesa decidió dejarla en paz unos momentos. No quería que por prestarle atención a ella descuidara su alrededor y se pusiera en peligro. Ya hablarían cuando hubiera más paz.
A los Seres del Mar poco les gustaban las guerras y batallas, eran seres muy pacíficos, por lo que Laodamia decidió apartarse todo lo que pudo y esperar a que el revuelo pasara. Sin embargo, si veía que se tornaba demasiado violento, utilizaría algún hechizo para calmar las aguas.
Se sentó sobre un coral rojizo y con la cola se dispuso a hacer dibujos en la arena, cuando algo captó su atención: no eran solamente los escombros que caían al agua por doquier, ni los cuerpos inertes de los hombres que encontraban un destino fatal en la escaramuza, sino algo que volaba por los aires.
Presa de su curiosidad, uno de los pocos puntos débiles de la sirena, nadó hasta la superficie, no sin antes aplicarse uno de sus tan usados hechizos para ser confundida con un gran pez de color azul. Al principio le pareció que aquello que volaba no era más que un simple pájaro de tamaño considerable. Sin embargo, cuando ajustó mejor sus ojos tan precisos, se dio cuenta de que era una harpía. Recordó la fama de peligrosas y despiadadas que tenían entre los hombres, aunque las sirenas sostenían que las harpías eran almas incomprendidas, incluso por ellas mismas. No obstante, por precaución, quiso ponerse a salvo de ella, a sabiendas de que era capaz de comérsela si se lo proponía. No bien hubo pensado esto, vio que un proyectil lanzado por los aires desde el Silver Eagle la alcanzaba en un ala, emitiendo leves destellos.
-Eso ha de ser magia –pensó-. Sin temor a equivocarme, diría que fue obra del siniestro hombre que nos amenazó a mí y a la humana de los ojos verdes… Es el único que vi con capacidad de magia tan malvada.
Luego de un rato de retirarse a las profundidades a esperar, la batalla concluyó, y con ella, las distintas actividades posteriores, como registrar a fondo los barcos caídos y hacerse con lo que pudieran que pareciera de valor. Laodamia sabía que muchas veces el juicio de los seres humanos se veía nublado por diversas circunstancias, algo que también ocurría con el de los Seres del Mar, pero con mucha menor intensidad, por su gran conexión con la Sabia Energía. Sabiendo esto, nadó hacia el primer barco hundido; se fijaría qué cosas encontraba allí que resultaran de valor para ella que los humanos hubieran pasado por alto por considerarlo inútil.
Al cabo de una hora de búsqueda no halló demasiado, sólo un pequeño frasco de vidrio de color azul claro que contenía un colgante. Logró vislumbrar que estaba hecho de plata. Además, tenía forma de dragón abrazando una cruz templaria. ¡Si sabía de esas…! Millones de Seres del Mar habían muerto bajo su poder. Notó que del colgante emanaba un gran poder, pero que dentro de ese frasco de vidrio estaba contenido. El vidrio debía de actuar como contenedor del gran poder que sabía, había en ese colgante.
Decidió acudir a la humana lo antes posible, para explicarle lo peligroso que era su reciente hallazgo en manos equivocadas, mucho más si esas manos podían conseguir más de uno de esos colgantes.
Comentarios
-¿De donde eres?
-De la misma tierra que tu. Segun parece.
-Por que estas aquí
-Por que un espíritu maligno me persigue y por que me dijeron que aquí podría encontrar a alguien que pudiese protegerme.
-Y ...la as encontrado?
-No...no estoy segura. Pero eso ahora carece de importancia.
-El caballero templario parece capaz de todo.-Apunto Shizuko.
-Pero...aún así no es a él a quien busco.
-Lady Chaira, podría ayudarte.
-Ummm es posible.
-De todas formas tu también según parece vienes huyendo de algo.
-Si, hace un año perdí al amor de mi vida. No se donde se encuentra. Durante esa época me aliste en una hermandad oscura. Intente abandonarla, me siguieron. Intente escapar y como necesitaba dinero y una escusa para marcharme decidí aceptar esta misión.
-¿Cuanto tiempo...viviste tu romance?
-Diez años sin contar el primer año que fuimos amigos y este en el que no le he visto...-Shizuko contemplo a la niña. La soltura y la elegancia de sus palabras eran increíble. Sin querer acababa de revelarle toda su vida.
-Y tu?
-Huyo de la misma hermandad oscura, son ellos los que han puesto el espiritu tras de mí. No por que fuera miembro si no por que al parecer tengo extrañas habilidades.
-Que...habilidades?
-No lo se. Ahora que tengo mi colgante y el colgante del templario puedo estar tranquila. Por ahora.-Respondio Yuuki de forma evasiba
“Imagino que estará feliz de ser útil, así que si usted quiere me dice de que se trata y yo con gusto se lo comunico o si prefiere le digo que lo busque. Creo que puedo ubicarla fácilmente” No quería decirle que sabía exactamente dónde estaba. Era mejor que no se animara a ir él mismo a buscarla.
Esperó observando al hombre, siempre tan bien puesto, definitivamente todo un reto.
--Me alegra oír eso. Dígame dónde está e iré yo mismo a buscarla.
El gobernador colocó su mano izquierda en la empuñadura de la espada templara que pendía de su cinturón sabiendo la atracción que ese artefacto ejercía en Kahena.
Mientras tanto, fuera, anochecía lentamente...
“La verdad es que no sé exactamente dónde está, no la siento en este lugar. Pero si me da un momento daré una vuelta por el lugar a ver dónde la encuentro. Dígame usted dónde le digo que lo busque”
Sonrió con inocencia, esperando que no notará que la ponía nerviosa. No porque le estaba mintiendo, aunque no quería reconocer el motivo real de ello.
Recordando el cántico de la dulce niña, Syrma se recostó en la cama y se durmió profundamente.
La vió convertirse en humana, pero como seguia sedada, siguió durmiendo. Seguro unas horas de profundo sueño la dejaria como nueva. Pensó:rolleyes:
--La buscaré yo mismo, gracias por todo.-- Lentamente y haciendo ondear su largo abrigo negro, Brennan se retiró.
El gobernador comenzó a buscar por el barco, haciendo caso a su sangre, que le advertía de la presencia de seres sobrenaturales cercanos. Le pareció percibir a la fantasma en un camarote. Quiso entrar, suponiendo que un fantasma no tendría intimidad pero, al fin y al cabo, era una dama, así que llamó con los nudillos.
--¿Lady Chiara? ¿Es usted? ¿Se puede pasar?
Sintiéndose nerviosa, terminó de hacer la ronda, dejó instrucciones y camino a su camarote, tal vez Brennan no iría hasta allí y pudiera advertir de su visita a la fantasma.
¿ Me necesita gobernador?
Brennan se centraba en la conversación pero olia algo raro en el ambiente. Sentía la presencia sobrenatural de la fantasma pero había algo más...En cualquier caso, no habría nada raro en el camarote o de lo contrario Chiara se habría dado cuenta y estaba muy natural. Se limitó a sonreír esperando la respuesta. No notó, siquiera, que la hoja de su espada se volvía ligeramente rojiza...
Él como si nada siguió conversando con ella explicándole en que consistiría su misión, Lady escuchaba atentamente:rolleyes:
--Verá, estamos cerca de Isla Secreta. Es un pequeño islote lleno de cuevas y árboles y, según lo que se dice, está rodedada de mareas inexpugnables y en ella habitan seres de leyenda que, seguramente, nos podrán hacer daño en caso de desembarcar sin datos. Debido a que usted puede volar, atravesar paredes y además no hay riesgo físico para usted. ¿Le importaría ser nuestra avanzadilla de reconocimiento?
MORGAN
Morgan estaba ayudando con las labores de recostrucción del barco. No quería trabajar, estaba cansado, agotado y aburrido. Optó por acercarse a las dos chicas orientales, que estaban muy serias.
--Hey, nenas, quizá ahora me podáis explicar qué tenéis en esta expedición y con esos tíos tan raros...
¿ Para cuándo desea que incursione?
Morgan estaba ayudando con las labores de recostrucción del barco. No quería trabajar, estaba cansado, agotado y aburrido. Optó por acercarse a las dos chicas orientales, que estaban muy serias.
--Hey, nenas, quizá ahora me podáis explicar qué tenéis en esta expedición y con esos tíos tan raros...
Shizuko poniendo tras de si a la pequeña le hablo de la forma más educada de la que se vió capaz.
-No cree que podría ser un poco más educado? Hay niños delante, no obstante si estuvieramos a solas no solo le responderia. Pero ahora no, Que le parece esta noche? Habra algun lugar donde podamos hablar con suma tranquilidad.
Pensando en ello caminó sin darse cuenta que había dado mal un giro y terminó topándose de bruces con Chantry... vaya si este tipo no le ponía los pelos de punta. Parecía sorprendido por su choque, como si hubiese estado haciendo algo que no debía... Ella disimulo su sorpresa y le dio una brillante sonrisa.
"Lo siento, no estaba poniendo mucho cuidado, estoy tan cansada que no me di cuenta por donde iba, parece que giré dónde no era. ¿Se encuentra usted bien señor?"
Después, siguiendo las indicaciones, va a interrogar al prisionero. Se encierra con el en la celda, procurando que nadie pueda molestarlos, ni verlos. De su cinturón, lleno de bolsillos. Saca una pequeña botella de cristal. Sonríe de forma maligna, hacia mucho que no torturaba a alguien y realmente tenía ganas de hacerlo. Cuando formaba parte del grupo de asesinos de las sombras, siempre podría torturar y matar a antojo, sin embargo, desde que los había dejado, había tenido que ser muy cauta.
Ella no mataba a cualquiera, tenía un estricto código moral y ético. No asesinaba niños, ni mujeres en estado, ni gente enferma o anciana, si en ellos no veía algun peligro.
Pero este truhán que tenía delante, era un hombre como todos los demás. Asi que le ato con cuerdas y cadenas, le denudo la parte de arriba, le hizo beber tres gotas de su querida droga de la verdad y espero.
Su sonrisa se ensancho al ver que ya estaba listo, con su daga, empezó a cortar la carne de sus brazos. Dos cortes en cada brazo. Colocando una madera en su boca para impedir que gritara y que se mordiera la lengua.
-Bien...empecemos...dime todo lo que quiero saber...¿Cual es tu mision?¿Para quien trabajas? ¿y mi pregunta favorita...hasta que punto te resistirás?
El gobernador se ajustó el abrigo y los guantes mientras encaminaba su gallardo paso hacia las mazmorras. Quería saber algo sobre el despreciable prisionero que habían capturado, quizá él tendría más detalles tácticos de vital importancia. Brennan abrió las puertas de la mazmorra y vio a Shizuko.
--Lady Shizuko...¿canta este pajarito...?
-Proceda señor...todo suyo...-
Brennan estudió el rostro del prisionero y le dijo, sencillamente.
--Me vas a dar todos los detalles que conozcas sobre la Vara y la Isla Escondida ¿verdad que serás buen chico y lo harás?
El pirata contrajo su rostro, paralizado por la situación. Parecía a punto de echarse a llorar. Brennan le cogió del cuello y le obligó a mirarle a los ojos.
--¡Cómo odio a la gente como tú! Eras muy valiente en tu barco con tus hombres insultando y asesinando pero cuando llega el momento de pagar las cosas no son tan divertidas ¿verdad?
Luego le soltó con violencia y se alejó unos pasos.
--Lady Shizuko, le dejo a usted la tortura, la disfrutará más que yo. Si no habla me avisa y ya le enseñaré como hacemos las cosas en el lugar del que yo vengo.
CHANTRY
El templario se asustó un momento, miró a todos lados, desconcertado, y luego se fijó en la sonriente Kahena y recompuso su imagen amenazadora.
--Tenga más cuidado la próxima vez, señorita Kahena. Y sí, estoy bien pero más le vale encontrar el camino, no sea que acabe en algún sitio al que no le conviene ir a parar...
Chantry lanzó una mirada directa a los ojos de Kahena y los escrutó durante unos segundos, sonriendo de manera macabra. Luego hizo una reverncia poco conseguida
--Descanse, descanse...Dentro de muy poco necesitaremos todas nuestras fuerzas y más nos vale estar listos porque antes de que acabe esta expedición muchos hombres descansarán...en paz...Y muchas otras cosas también descansarán...
“Tiene razón señor, es necesario descansar. Aunque espero que seamos pocos los que lo hagamos definitivamente. Que tenga un buen resto de noche”. Con esto se giro en sentido contrario y salió del pasillo rumbo a su camarote.
Ese hombre ocultaba algo, se había puesto nervioso cuando la vio y luego se puso amenazador… Tenía que investigar el asunto, tal vez Lady Chaira la podría ayudar, más adelante…Dios como le chocaba este señor…
Cuando llegó a su camarote encontró a Lady Chaira y Melody que justo estaba revisando las heridas y cuidaba a la Arpía que aún estaba descansando. Parecía que estaba mucho mejor…
Así que se relajó un poco y se recostó en el camarote y dijo mirando a la fantasma:
¿Pudiste hablar con Brennan Lady Chaira? ¿Cuál y para cuándo es la misión?
-La rata no puede escapar por el cubo pero si por tus entrañas...-La rata empezó a emitir un ruido chirriante muy desagradable. Empezaron a escucharse sonidos extraños y el hombre con los ojos empapadas en lagrimas y sudor empezo a gritar
-ERES CRUEL! ESTAS LOCA! YO NO SE NADA...
-Mientes...-Dijo Shizuko, ella era capaz de saber cuando alguien le mentía y esa no sería la primera vez que la engañaran.
-Señor, creo que ya esta dispuesto a contarselo todo.-Retiro el cubo con la rata y la antorcha. La camiseta estaba completamente roída y unos feos arañazos surcaban el estomago del pobre infeliz.
(Aljan yo no se que sabe este hombre, asi que todo tuyo el discurso de confesion.)
Lady Chaira y Melody estaban de acuerdo y como la fantasma no podía dormir, se ofreció para estar pendiente de la arpía y de que nadie entrara en el camarote. Mientras, Melody se apretujaba en su lado de la cama, muerta del cansancio, también había sido un día duro para ella.
Kahena se aseo un poco, se puso una batola y se tendió en el camastro, pensando en la Princesa, llevaba un rato sin comunicarse y seguro sabría algunas cosas sobre la isla a la que pensaban llegar. Cerrando los ojos intento contactarla, pero no escuchó nada, tan solo sentía el mar, el silencio y poco a poco el cansancio la venció y se quedó profundamente dormida.
--¿Verdad que vas a hablar, despreciable pirata?-- Acosó Brennan. El pirata asintió.
--Intentamos atracar en...Isla Secreta pero...pero estaba defendida por un...ser extraño...--Jadeó el pirata.--No sé nada más...
--Milady, por favor, vuelva a hacer que esa rata se afile las uñas...
--¡Vale, vale, vale! Era una especie de fantasma...Nos puso acertijos para pasar pero no pudimos responderlos. Mató a los que fallaron...¡Mis hombre se amotinaron y tuvimos que escapar de allí!
El gobernador sonrió y golpeó al hombre en la cara con la empuñadura de su espada, dejándole inconsciente. --Eso es todo. Gracias, Shizuko.
CHANTRY.
El templario inquisidor se retiró a dormir dejando la puerta bien cerrada y la lanza apoyada contra la pared. Se aseguró de tener todos sus pergaminos y libros preparados, se acomodó y se durmió.
-Señor Brennan, puedo hacerlo de dos formas, mancharlo todo de sangre o...este pequeño brebaje. Una gota y se paralizara, dos y dormira, tres morira. Luego si me disculpa, me retiraré a mi habitación
-¿Cómo haces para tocar algo tan bonita estando tan serio?-preguntó ella.
-¿Hace falta estar alegre para hacerlo?
-Se te ve muy frío mientras tocas, casi aburrido.
Eso casi pareció hacer reír al muchacho.
-¿A ti te he aburrido?
-¡No!
-Entonces, ¿qué más da?
-Es solo que no parece natural, eso es todo.
El muchacho casi pareció sonreír, pero no lo hizo.
-Te sorprenderías de los problemas que eso suele causar.
Y siguió tocando, ahora con una sonrisa tan exagerada que ella no pudo evitar reír a su vez y arrastrarlo de vuelta a la cama.
-Me han dicho que te vas a ir, que mañana zarpas en no sé que barco.
-A mí me han dicho lo mismo.
-¿Y a dónde vas?
-Por ahí, ¿a ti que más te da?
-¿Vendrás a tocarme alguna balada?
El muchacho le dijo que sí, aunque era mentira.
-Si pudiera vendría a tocarte lo que tú quisieras y como más te guste.-añadió.
-¿Me quieres mucho?
-Casi tanto como tú a mi bolsillo.
Y la besó para acallar lo que fuera a decir y la agarró por los muslos y se le puso encima, y así estuvieron un rato hasta que sonaron las campanadas que anunciaban que su visita al burdel debía darse por finalizada.
Y cuando el muchacho ya estaba vestido y listo para abandonar a Rose y no volver a verla nunca más, se le ocurrió decirle:
-¿Cómo era tu padre?
Ella se extraño ante semejante pregunta tan fuera de contexto, como es natural, y le respondió:
-Ya te dije, fue pirata y terminó siendo un borracho.
-Eso es decir muy poco.
De modo que la puta le empezó a hablar de su padre, que había sido comodoro, pirata, mendigo y borracho. Según podía recordar Rose, el hombre siempre había sido alto y esbelto, de aspecto muy austero, igual que su personalidad, y con una mirada con la cual podía despachar a cualquier hombre mejor que cualquier grito, insulto o amenaza. La puta le contó que, cuando ella cometía alguna travesura infantil, su padre no la castigaba ni la reñía, ni mucho menos le pegaba; pero con solo mirarla conseguía que la niña se echara a llorar.
-Iba siempre bien afeitado, a excepción de las patillas, y tenía los rasgos afilados, y se aseaba mucho, como si más que pirata fuera soldado.-continuó.
-Lo fue.-corroboró el muchacho, recordando lo que escuchó.
-Sí, supongo que sería por eso. De todas formas, cuando era comodoro yo todavía no había nacido. Total, fue pirata demasiado tiempo; debió haberse retirado a una isla lejana con todas sus riquezas y vivir bien hasta el final de sus días, como siempre le aconsejaban mis hermanos mayores. Pero él siempre fue un necio y no hacía caso. Al final, cuando ya estaba viejo y débil, sus propios camaradas se le amotinaron, mataron a sus hijos y lo dejaron tirado en el primer puerto. Por suerte, yo estaba en tierra cuando eso pasó y conseguí apañármelas desde entonces. Pero él no lo hizo y se volvió un borracho hediondo. Decían que en sus últimos días sufría de alucinaciones en donde se vengaba de sus enemigos; luego murió lleno de meados y vómitos, y lo enterraron en una fosa común o algo así. La última vez que lo visité estaba tan borracho que ni me reconoció. Aun conservaba su mirada, que conseguía intimidar a cualquiera y hacer olvidar las capas de mierda y hedor que lo cubrían y la pierna tullida. Parecía un gran señor disfrazado de mendigo. A los pocos días me enteré de que había muerto.
-Que mal.-fue lo único que dijo el muchacho cuando ella hubo parado de hablar, y abrió la puerta para irse.
-¿Volveré a verte?-preguntó Rose en el último momento, temblando y a punto de llorar, pues por ser puta no era idiota.
El muchacho decidió decir la verdad:
-No.-y se fue.
Abandonó el burdel, salió a la calle, esquivó a los borrachos y pescadores que había por toda Isla Tortuga, se metió en un callejón y, cuando salió por el otro lado, ya no era el muchacho joven y apuesto de antes. Ahora era un hombre mayor, fuerte y alto a pesar de la edad, apoyándose en un bastón, desaliñado y hediondo, con el rostro bien afeitado a pesar de ello y los rasgos afilados, de patillas largas y una mirada que lograba intimidar a cualquiera.
-¿Nombre?-preguntó el hombre encargado de inscribir a los que se quisieran alistar al navío pirata con rumbo a no se sabía qué isla escondida en busca de no se sabía qué vara.
Al ahora anciano y borracho hombre tanto le daba el objetivo de la expedición; fuera a donde fuesen, no regresarían con vida.
-Jimmy Bundy.-respondió.
-Duerme, mañana hay mucho que hacer, y ser una niña no te librará de trabajar.-Procuró sonar borde, distante. Pero su tono de voz parecía cargada de preocupación y ternura
-Shizuko, cántame una canción.
-Solo conozco canciones marineras. Y no son aptas para ti.
-¡NO soy una niña!-Shizuko dio un respingo. Después, tras pensarlo detenidamente, recordó una canción de su lugar natal que susurro en un tono suave y gutural.
-Mi niña es mi sol
mi luna y mis estrellas
es mi vida
es mi cielo
es la criatura que llevo dentro
Si llora la adorare
si duerme la acunare
si tiene sed de beber le daré
si peligra de mil demonios la librare
Mi niña tiene sueño
así que una nana le cantare
Repitió la nana una y otra vez hasta que la pequeña Yuuki empezó a respirar pausadamente indicando que probablemente estaría dormida. Su gato ronroneo. Y ella no pudo evitar.
-Shizuko...ten cuidado el amor. sea del tipo que sea siempre es peligroso.-Se recordó.
Tenía por afición retar a los capitanes de los barcos a cualquier cosa; por lo regular, a ver quien aguantaba más la bebida, pues en poco más eran duchos los piratas. Pero también podía retarlos a cualquier otra cosa, con las mismas consecuencias todo ello: la aniquilación de la tripulación en caso de que el capitán perdiese frente a Jimmy Bundy.
Si prefería los barcos piratas era porque se le hacía más fácil contactar con el capitán que en los de la armada; estos últimos estaban llenos de jerarquías y se hacía complicado el simple hecho de dirigirse al capitán; mucho menos retarlo a algo.
La “Gritos del Infierno”, la nave en la que estaba a bordo y cuyo nombre le había parecido muy apropiado, tanto que incluso se había planteado ponérselo a su fragata fantasma, tenía por capitán a un hombre que decían que había combatido contra unas poderosas serpientes poseedoras de una poderosa vara con una poderosísima piedra mágica.
-Parece que os gustan los cuentos de fantasmas.-dijo un día a un marinero, cuando ya llevaban dos semanas de viaje.
-Dicen que lo de las nagas acuáticas es verdad; nuestro capitán tuvo que huir de la batalla contra ellas, y desdichado de él, pues al final la flota pirata ganó a pesar de las muchas adversidades. Pero de todos ellos, solo uno conserva la vara, y nuestro capitán sabe de quien se trata. Y a él nos está conduciendo.
-A mí que me conduzca a donde haya ron y putas y me daré por satisfecho.
Aquella misma noche, aprovechando que el mar y el cielo estaban despejados por igual, los marineros se dedicaron a beber, cantar y jugar a los dados. El hombre menudo y de barbilla puntiaguda que cantaba con el sable en la mano era el capitán y, cuando el viejo y cojo Jimmy, todo borracho él, se le acercó preguntándole si esgrimía aquella arma tan bien como cantaba canciones de mujeres, no dudó en querer demostrárselo.
A la semana siguiente, la cubierta de la “Gritos del Infierno” estaba vacía, a excepción de Jimmy que, ya sin ningún motivo de ocultar su forma verdadera, tocaba una triste canción con el violín, sentado en la punta de la proa e invocando a la recientemente bautizada “Gritos del Infierno”, que en cualquier momento aparecería con sus velas fantasmales de entre la niebla.
Y así habría sido de no ser porque, lejos en el horizonte, Jimmy pudo discernir la aparición de una vela desconocida, sin poder asegurar si era de un barco pirata o no; fuera lo que fuese, era muy desdichado por haberse encontrado con el único superviviente de la vieja “Gritos del Infierno”.
A los Seres del Mar poco les gustaban las guerras y batallas, eran seres muy pacíficos, por lo que Laodamia decidió apartarse todo lo que pudo y esperar a que el revuelo pasara. Sin embargo, si veía que se tornaba demasiado violento, utilizaría algún hechizo para calmar las aguas.
Se sentó sobre un coral rojizo y con la cola se dispuso a hacer dibujos en la arena, cuando algo captó su atención: no eran solamente los escombros que caían al agua por doquier, ni los cuerpos inertes de los hombres que encontraban un destino fatal en la escaramuza, sino algo que volaba por los aires.
Presa de su curiosidad, uno de los pocos puntos débiles de la sirena, nadó hasta la superficie, no sin antes aplicarse uno de sus tan usados hechizos para ser confundida con un gran pez de color azul. Al principio le pareció que aquello que volaba no era más que un simple pájaro de tamaño considerable. Sin embargo, cuando ajustó mejor sus ojos tan precisos, se dio cuenta de que era una harpía. Recordó la fama de peligrosas y despiadadas que tenían entre los hombres, aunque las sirenas sostenían que las harpías eran almas incomprendidas, incluso por ellas mismas. No obstante, por precaución, quiso ponerse a salvo de ella, a sabiendas de que era capaz de comérsela si se lo proponía. No bien hubo pensado esto, vio que un proyectil lanzado por los aires desde el Silver Eagle la alcanzaba en un ala, emitiendo leves destellos.
-Eso ha de ser magia –pensó-. Sin temor a equivocarme, diría que fue obra del siniestro hombre que nos amenazó a mí y a la humana de los ojos verdes… Es el único que vi con capacidad de magia tan malvada.
Luego de un rato de retirarse a las profundidades a esperar, la batalla concluyó, y con ella, las distintas actividades posteriores, como registrar a fondo los barcos caídos y hacerse con lo que pudieran que pareciera de valor. Laodamia sabía que muchas veces el juicio de los seres humanos se veía nublado por diversas circunstancias, algo que también ocurría con el de los Seres del Mar, pero con mucha menor intensidad, por su gran conexión con la Sabia Energía. Sabiendo esto, nadó hacia el primer barco hundido; se fijaría qué cosas encontraba allí que resultaran de valor para ella que los humanos hubieran pasado por alto por considerarlo inútil.
Al cabo de una hora de búsqueda no halló demasiado, sólo un pequeño frasco de vidrio de color azul claro que contenía un colgante. Logró vislumbrar que estaba hecho de plata. Además, tenía forma de dragón abrazando una cruz templaria. ¡Si sabía de esas…! Millones de Seres del Mar habían muerto bajo su poder. Notó que del colgante emanaba un gran poder, pero que dentro de ese frasco de vidrio estaba contenido. El vidrio debía de actuar como contenedor del gran poder que sabía, había en ese colgante.
Decidió acudir a la humana lo antes posible, para explicarle lo peligroso que era su reciente hallazgo en manos equivocadas, mucho más si esas manos podían conseguir más de uno de esos colgantes.