Daré... daré mi vida por ti,
seré un cobarde en la guerra,
un insurrecto ante Dios.
Enfrentaré mi fusil contra mí,
cuando un valiente me ordene,
en pro de la libertad de un país
que te arrebate la vida,
no quiero esa libertad,
seré mas libre si elijo morir,
daré mi vida por ti.
Me llamarán enemigo,
me llamarán desertor o traidor,
cuando abandone la fila
que forman los héroes del pelotón,
reniego de esa dignidad.
Quizás me arranquen el alma
mientras mis pasos me llevan,
para morir con los del paredón...
quizás me nieguen también ese honor,
seré más héroe si elijo morir
dando mi vida por ti,
daré mi vida por ti.
Comentarios
Saludos.
Un saludo.
Como apunte curioso diré, que conseguí colgarlo en el tablón de anuncios de la compañía y aguantó tres o cuatro días.
Lo he rescatado y corregido porque no había por donde cogerlo. Ay, qué tiempos.
Gracias por las respuestas.
Pués sinceramente (y te lo dice uno que también hizo la puta mili) le echaste un par de huevos, y bien grandes, comesalchichas.
Mis admiración por eso.
Un saludo.
En fin, es mucho peor ser desertor de uno.mismo que a la patria...al fin que es patria??? Es un concepto...y para mi la patria no son los milicos (militares)...La historia dice que mas bien, se cual sea la patria, son sus verdugos...O si no fijense en la profesion de la gran mayoria de los dictadores...
Me gusta el poema mas por lo que expresa que por su forma... Y la snecdota que trae consigo es una joya que le aumenta su valor...
En mi pais la mili es obligatoria aun... Agrdezco ser mujer...solo espero que mi hermano no sea el ganador de tan aciago sorteo.
Ignatius, no sé cómo saliste indemne de tu hazaña; bajo la disciplina militar eso era delito. Supongo que contarías con la complicidad de los compañeros.
Un poema con tanta historia merecía ser rescatado. Gracias.
Un abrazo
La historia fue a raíz de unas deserciones que hubo en el cuartel y que dio lugar a alguna que otra charla por parte de ciertos mandos, nos hablaban de honor y de valentía y de la cobardía del desertor, algunos, en contraposición, manteníamos la tesis de que precisamente la valentía y la honestidad con uno mismo, eran dos de las virtudes del desertor, precisamente porque había que tenerlos muy bien puestos para tomar una decisión así y sabiendo a lo que se exponía, dando a entender que más bien eran los cobardes los que poblaban los cuarteles. Ni que decir tiene que nos mandaron callar inmediatamente y nos remitieron a ciertos artículos del código penal militar, pero más para acojonar que para otra cosa, la conversación fue algo tensa y no tuvo mayores consecuencias que alguna que otra guardia más de la cuenta y poco más. Lo del poema quedó resuelto con los mejores deseos del capitán hacia nuestras madres y difuntos, y apelando a los cojones del autor para que saliese a explicar aquello (ni se me ocurrió salir)
Gracias de nuevo por comentar y un saludo a tod@s
Vaya, tienes historias que contar a los nietos, ¿no?