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El estilo que quiero recuperar

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CARTAS DESDE EL OTRO LADO

Para subir querrás bajar.

Para bajar desearas subir.

PERMANEZCO POSTRADO EN LA CAMA, conectado al oxígeno y rodeado de mis familiares; al menos sigo en mi hogar. Considero que mi fin se acerca. Esos buitres que constituyen mi descendencia han venido, como buenas aves carroñeras que son, para alimentarse de mis últimas gotas de sangre. Son unos ilusos. No conocen que todo quedó testado hace años. Me encantaría ver cómo los nueve se pelean para conseguir una parte de mis riquezas, la correspondiente a su legítima; sólo lo sabe uno.

¿Os habéis quedado impresionados porque tengo nueve hijos? Pues os diré que es mentira. Sólo tuve cinco, nueve eran los que planeé con mi primera mujer la noche de bodas. La adoraba, era una diosa para mí, mi corazón latía por ella. Algunas veces discutíamos, con consecuencias dispares, pero lo bueno era la reconciliación.

La luz se apaga, el frío y la soledad me invaden. Ya no les oigo hablar. Pienso que están realizando suposiciones de qué les tocará. La respuesta es: lo obligatorio por ley.

1

Despierto y me siento realmente bien, no noto ningún dolor. Podré llegar a los cien años, me faltan menos de trescientos días. Un silencio helado me rodea. Noto como abren mi boca y me colocan un objeto redondo en ella. Los brazos no me responden, no puedo acercar las manos a los labios, no logro saber qué es. ¿Será esto el inicio de la otra vida?

Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

    Para subir querrás bajar. Para bajar desearas subir.

    Dos simples frases, pero me gustan.

    Parece que se entiende que el otro lado es el otro barrio, el barrio de los callados,  por eso no comprendo el título de "Cartas desde el otro lado", cuando aún está lúcido y habla desde este lado .

    Son palabras dichas para sí de un hombre avaro, egoísta, pensando en su riqueza y se está muriendo.

    Texto bien redactado y bien llevado.

     :) 


  • Tengo amigos que escriben muy bien y lo corrigieron. Yo solo aporto la creatividad.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023
    AïdaM dijo:
    Tengo amigos que escriben muy bien y lo corrigieron. Yo solo aporto la creatividad.
     
    No soy quién para corregir la plana a nadie. Chirrín, chirrán

     :)
     
  • No soy quién para corregir la plana a nadie. Chirrín, chirrán

     :)
     
    Lo publiqué en 2016, junto con otros autores. Hay 4 libros en ese formato. Yo participé en tres.
    2014 la novatada
    2016 este
    2018 no participé
    2020 una historia de amor, fue para volver a animarme a escribir.
    Los tres últimos son de Editorial Maluma.
  • 2

    Escucho a algunas personas acercarse y marchar, lo intuyo por sus pasos, ¡vaya decepción! Pensaba que la otra vida sería más divertida: fiestas, alcohol, drogas... Percibo que como hay gente a mi lado, vienen a dar las condolencias a la familia, mientras miran mi cuerpo. En realidad vienen a comprobar si estoy verdaderamente muerto. Algunos querrán escupir en mi cara, los que no entendieron mi forma de actuar. 

    Entre el murmullo de la multitud oigo unos llantos. Son los de Carolina, la más pequeña de mis nietas; esa mocosa siempre tan sentimental. Es una luchadora, siendo adolescente ya ha afrontado más dificultades que mis otros hijos y sus descendientes juntos.

    3

    Ya no escucho a nadie, ¿habrán cerrado el ataúd? Puedo mover los brazos, provocando que la caja se expanda hasta lograr una habitación grande y blanca. En el cuarto hay una mesa con su silla, una cama, unos lápices y unas hojas de papel. La claridad me rodea y me obliga a entornar los ojos. Con tanta luz no puede ser que me halle en el infierno: ¡yo que esperaba ir allí! Las hojas parecen pedir una reflexión, no merezco estar en el purgatorio. 

    El objeto que hay en mi boca me vuelve a molestar, no obstante, ahora lo puedo sacar. Es una moneda para que se la dé a Caronte. Lo más seguro es que me la haya puesto Carolina, esa enana se inquieta por mí, algún día la trataré como la adulta que es. Desde que a los nueve o diez años estudió mitología griega y leyó algún que otro libro, se preocupó para que pudiera pasar la laguna Estigia. Desea que le pague al barquero el paseo, que no me la guarde y eso que es tentador.

    Me encuentro en una sala con mis pensamientos. ¿Qué broma de mal gusto es esto? Me he esforzado durante casi un siglo para no llegar a este punto, seguro que en algún círculo del infierno puedo quedarme. He rendido pleitesía a Lucifer para que me siente a su derecha o incluso a su izquierda.

    4

    No puedo calcular el tiempo que llevo aquí encerrado: segundos, minutos, días... Tendré que decir con mayor claridad y con la voz más alta que no quiero una eternidad de cantos religiosos. No sé cantar. 

    Recuerdo que la última vez que pisé una iglesia fue el día de la comunión de Carolina. Considero que las sanguijuelas realizan mayor labor por la sociedad que los reverendos.

    5

    Alguien no ha entendido el papel que he representado durante estos años y por su ignorancia me ubican en esta sala, pienso que es el purgatorio. Los necios suelen fastidiar a los trabajadores, he intentado mantenerme alejado de ellos.

    Estando en un lugar tan blanco, algunos podrían creer que he llegado al círculo central del infierno que ideó Dante en la «Divina Comedia», mi ilusión. Ignorantes, ese es de hielo y en esta sala hay una fantástica temperatura.

    Yo no hubiera traicionado a Jesús como hizo Judas, uno de los inquilinos del círculo central. Hubiera cuestionado sus milagros, como se hace hoy en día. ¿Por qué crear un héroe? Es uno de los peores errores de la sociedad, suerte que la actual ya lo va aprendiendo. En ese caso el héroe se encontraba íntimamente ligado al concepto de mártir; sucede con mayor frecuencia de la que me gustaría. Es un fallo de los dirigentes, una ignorancia como la esclavitud.

    Yo dejaría a los hombres libres. Dales un sueldo bajo, para que necesiten más, y crea tú los bancos, los bares y las tiendas. Seguro que al final, la gran mayoría pedirá una mayor cantidad de lo que puedan lograr y te regalarán horas de trabajo por ignorancia. En el siglo XX la esclavitud ya estaba derogada en gran parte del mundo, se había aprendido.

    6

    Estoy harto de estar aquí, lo único que poseo es el papel en el que escribo y un lápiz al cual no se le gasta nunca la punta. No merezco vivir en este lugar. Realicé mis actos con mayor acierto que los ricos anteriores a mí.

    7

    Disney hizo creer a mis hijos que los ricos son malos y crueles. No debimos ver los mismos dibujos del “Tío Gilito”. Yo lo veía como una persona con corazón que se encargaba de cuidar a los sobrinos de Donald. Para mí siempre fue difícil encontrar sentido a que los cuidara. Malgastar el dinero en el cual podía nadar con esos tres era una estupidez.

    Mi memoria falla, no sé cómo obtuvo el dinero. Siendo americano y blanco, lo más seguro es que lo heredara de alguna plantación de algodón.

    8

    No puedo evocar si lo he escrito o no, residir aquí cansa. Lo único que me anima es saber que mis tres hijas se pelearán con sus suposiciones hasta que no hayan abierto el testamento, no sabrán que se han de dividir la legítima entre cinco partes, Pedro se encargará de pedir dos.

    Al pensar en ellas me ha venido a la cabeza el nombre de mi segunda hija, la chica que sigue a Pedro. No supe hasta el momento en que nació que era una niña. Pocas horas antes de que mi mujer se pusiera de parto, tuvimos una fuerte discusión. Quería que se llamase como ella si era niña y no aceptaba que le pusiera como mi padre si era niño. Al final cedió y pude llamar a esa niña llorona, Segismunda. Fue una victoria, al principio encontré cruel pagarlo con la niña, pero después de la reconciliación con su madre me dio igual. Sus compañeros de clase se reían de ella, me sorprendió que no me afectara. Pensé que acabaría soltera con ese nombre, pero tuvo suerte, se casó y me dio cuatro nietos y ellos a su vez algún que otro bisnieto. 

    9

    No sé cuántos bisnietos tengo, pero sí el nominal de las acciones que poseía quince días antes de mi muerte. Saber el valor de las propiedades es un hecho mundano. En la crisis del 2008 cometí un error. En la primavera del 2007 veía que algo iba mal y no supe vender la totalidad de mis activos, sólo vendí un 90%. Tuve la suerte de perder poco dinero, la caída de la bolsa y de los bienes inmuebles fue un peldaño para mí, en lugar de un abismo.

    Soy el más rico del cementerio y sé que gastarán poco dinero en flores para adornar mi sepultura, o eso espero. La única que me las traerá de corazón será aquella a la que oí llorar al lado de mi tumba.

    10

    Consideraré, a partir de este momento, que estoy en el purgatorio, hasta ahora sólo lo suponía, pero no sé quién me vigila y tengo que hacer un balance de mi vida. ¿Por qué desaparecen las hojas ya escritas? Quieres que mis recuerdos vuelvan y no quieres que los pueda leer, no seguiré un orden cronológico, ordena tú las hojas, es mi castigo hacia ti. Tú me tienes preso aquí, ¿podrías hacerme caer? ...

  • La verdad es que no me da pena, yo le deseará a este hombre un infierno de verdad. Ver como poco a poco pierde todo y pasa un eternidad arruinándose y viendo como su familia dilapida toda su fortuna una y otra vez. Y sobre todo, viendo como son felices y dejan de discutir una vez él ha muerto. Un buen tema Aida, me va a explotar la cabeza solo pensando en las posibilidades de desarrollarlo.
  • 11
    En mi vida ha habido días buenos y días malos. Uno fue triste y alegre a la vez: el día que nació mi tercera hija, también fue en el que perdí a mi mujer. El día anterior tuvimos una pelea respecto al nombre del bebé, como iba siendo habitual; me encantaba la reconciliación. Si era niño se llamaría Sisebuto, a ella no le gustaba, hoy por hoy aún quiero desconocer el motivo. Nunca pienso reconocer las ganas que tenía de discutir y ese fue el nombre más horrible que se me ocurrió. Si era niña quería nombrarla como a la bruja de su madre, mi suegra, Carmen. No me gustaba su elección, pero al final la dejaría ganar. El parto se complicó y los mejores médicos no consiguieron salvarla. Me parece recordar que esa fue una de las dos únicas ocasiones en que he llorado.
    ¿Qué debes estar haciendo ahora, mujer? Seguro que resides en un sitio privilegiado allá arriba. Los demás fueron tu vida, ¡idiota! No nos encontraremos y lo lamento, realizar todo el día cantos y venerar a alguien que no sea yo mismo, no me gusta.
    Pongo la mano en el bolsillo y encuentro la moneda que me dejó mi nieta. Pobrecita niña, malgastó sus ahorros en un viejo tacaño y taimado, le hubiera dado para chucherías o en lo que se gasten el dinero los adolescentes del siglo XXI. 
    12
    Hoy y ahora me acaban de aparecer algunas de las líneas que he escrito, concretamente aquellas en las que menciono a mi familia. Podría considerar seguir hablando de ellos y puede que lo haga en algún otro momento.
    13
    Narraría mi nacimiento durante la Primera Guerra Mundial. Lo que contara sería en segunda persona y no existiría emoción.
    Si hubiera residido aquí durante el período de la Guerra Civil, habría ido al frente. Un muchacho joven, guapo, listo, deportista y trabajador no hubiera podido quedarse en casa. El peor defecto del que he gozado siempre ha sido la humildad. Me beneficié de una extraña lotería. Durante ese tiempo realizaba mis estudios en una universidad inglesa. Volví de Londres cuando mi padre me dijo que ya era seguro residir en casa. Con su carta me libré de ir a otra guerra, tuve suerte al marchar en Junio. Al poco tiempo de volver a la residencia familiar conocí a Carol y viví los mejores años de mi vida.
    ¿Me has puesto en este purgatorio, si hay vida después de la muerte, por esos años de felicidad debidos a mi ignorancia? En esa época aún no era empresario. Vivía de las rentas familiares. No existían los cupones de racionamiento en mi hogar, disfrutábamos de servicio. Era plenamente consciente de haberme casado durante la Segunda Guerra Mundial; el punto a favor es que residía en un país neutral.
    14
    Cuando mi mujer murió tuve que contratar a varias niñeras. Obtener dinero para cuidar a mis tres hijos se volvió una prioridad en mi vida. Sabía sacar dinero de debajo de las piedras, sin poseer una cantera.
    Al principio de los sesenta me volví a casar. La que iba a quedarse con parte de mi fortuna se llamaba Julia. Hablo en pasado ya que no sé si sigue viva. 
    A la democracia le doy gracias por el divorcio, ya que pude separarme de esa sanguijuela, de esa arpía.
    15
    ¿Os habéis dado cuenta de que el señor Burns de los Simpsons es generoso? Tiene tantas ganas de quedar bien delante de las cámaras que va perdiendo su fortuna. Recordad que el padre de su ayudante murió detrás de un cristal y él decidió cuidar al niño. No hubiera gastado tanto dinero intentando ser divertido y seguiría siendo billonario.

  • La verdad es que no me da pena, yo le deseará a este hombre un infierno de verdad. Ver como poco a poco pierde todo y pasa un eternidad arruinándose y viendo como su familia dilapida toda su fortuna una y otra vez. Y sobre todo, viendo como son felices y dejan de discutir una vez él ha muerto. Un buen tema Aida, me va a explotar la cabeza solo pensando en las posibilidades de desarrollarlo.
    No es para que te dé pena. Él no siente esa debilidad.
  • 16
    En las hojas ya no sale lo que he escrito respecto a los miembros de mi familia, sólo sale Julia en todos los papeles, lo ignoré una vez y no obtuve resultado. Me río yo solo, ya que no me deja en paz ni en el purgatorio o donde sea que me encuentre.
    Reconozco que me la cepillé antes del matrimonio, no obstante ella se me insinuaba, con sus blusas desabrochadas casi completamente y sus faldas cortas.
    Mi hijo mayor, Pedro, veía raro a sus quince años recibir los cuidados de una niñera. Le decía que era por Carmen; ni yo mismo podía creérmelo. Un día Pedro entró en mi habitación y me encontró compartiendo sábanas con Julia. Al día siguiente tuve que comunicar a mis hijos que tendrían una nueva madre, se quedaron callados y abandonaron el salón.
    Julia me dio dos hijos más, un niño y una niña. La ahora mujer se llama Ana y el mocoso se llamaba Juan. Fue lo mejor de ese matrimonio. Ella sabía que mi elección de nombres dependía de mi estado anímico y en esos momentos, para evitar peleas y nombres espantosos, me dejó elegirlos con libertad.
    17
    Considero que ya se encontrarán más próximos a la decisión, ¿dónde pondrás las escaleras que llevan al sótano? Aún no noto olor a azufre. Hoy gozo de hojas en blanco otra vez, ese nombre ha desaparecido. No obstante, no tengo ganas de recordar.
    ¿Quieres que me acuerde de cómo esa víbora intentó quedarse con todo mi dinero?
    Durante el momento del divorcio, por los ochenta, tomé una decisión que puede considerarse altruista, aunque en realidad no lo fue. Me quedé con la custodia de mis dos hijos. Pensé en el mañana, no hay mucha gente que lo sepa practicar hoy en día.
    Preferí mantenerlos en casa, a tener que pasar una pensión. Tiene su explicación, que nadie piense que mi corazón latía. Ana acababa de cumplir en esos momentos diecisiete años, había que convencerla para que fuera a la universidad. Juan rondaba los quince, sé lo idiotas que se pueden poner los niños a esa edad.
    18
    Si hubiera pasado dinero para la manutención de Juan, me hubiera podido arruinar. Casi me arrasa y eso que residía en casa: le pagué un centro de desintoxicación; multas de tráfico… Él fue mi hijo rebelde y sin quererlo me dio alguna que otra alegría. Me sorprendió su amistad con Pedro, su hermano, a pesar de llevarse más de veinte años.
    19
    Juan desde bien pequeño osó llevarme la contraria, y me gustaba. Ninguno se había atrevido a hacerlo, temblaban ante mi presencia. Julia no podía con él. Sus actos de vandalismo infantil volvieron a hacer latir mi corazón. Cuando me divorcié le quería a él, Ana me daba igual. No es que desprecie a las niñas, es que no me han generado ningún reto.
    Si preguntáis a mis otros hijos, os dirán que soy un ogro. Que me alimento de niños. Tuve nueve hijos y cuatro me los comí. Dicen eso porque no quise darles paga sin obtener resultados a cambio. Les pedía buenas notas en los estudios, compromiso con el trabajo, que cortaran la hierba, que limpiaran la habitación, que se hicieran la cama...
    20
    Tuve suerte de que Julia no se enterara nunca. Juan era el nombre de mi primer suegro, el padre de mi esposa Carol. De mis cinco hijos, creo que fue el que se llevó la mayor parte de mi corazón o el único. Los demás no se han llevado nada, el dinero justo para que se maten entre ellos y listo. Me sabe mal no disfrutar de cómo se descuartizarán las tres mujeres buscándolo.

  • 21
    A Pedro no le dejo nada material, le doy mi tesoro más grande y espero que lo cuide bien. Que sepa atenderlo y protegerlo como ha hecho hasta ahora, innovando en mis fábricas estos últimos quince años. Creo que lo sabrá realizar, ocupa el cargo de director jefe de mis empresas. Sus hermanas lo odiarán, seguro que le dirán «al ser el primogénito papá te quería más» y se equivocan. Al ser trabajador, su padre le recompensa y le da una nueva responsabilidad. 
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    Vuelven a salirme unos días repetidos, por cierto he bautizado las anotaciones como días, son el último y el penúltimo. No encuentro fuerzas para explicar nada de Juan.
    Pedro fue el que organizó mi fiesta de jubilación, a ella tenían que venir todos. No me gustó que me considerara demasiado viejo para trabajar en mis negocios. Llevaba solventando los problemas desde el siglo pasado y hacía cuatro días que solucioné el efecto Y2K. ¿Alguien vio caer algún avión el día de fin de año?
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    Has entendido de lo que no quiero hablar y me dejas la pregunta del día anterior. No trabajo con aviones, no fui el responsable de salvar millones de vidas. Lo que hice fue modificar el reloj interno de uno de los ordenadores y vi que no sucedía nada. Las facturas continuaban emitiéndose con normalidad.
    Durante ese año recibí una grata sorpresa de Juan, se casaba con una mujer bellísima y encantadora. Se parecía a mi primera esposa.
    Al pasar la adolescencia, Juan se volvió sensato: decidió ser un gran físico. Logró sacar la carrera con nota. Antes de mi jubilación se preparaba el doctorado en un tema que ya no logro recordar y trabajaba en un sector en el cual no tengo empresas. Le gustaba mi sombra, pero quería alejarse de ella para formarse. No le puse impedimentos, esperaba que algún día volviese. Disfrutaba de la responsabilidad de sustituir a Pedro y la había aceptado. 
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    Ayer o la última vez que recuerdo sentirme consciente, me parece que quedé como un pelele y es una debilidad horrible para un hombre. Intento guardar los sentimientos en una caja fuerte, pero de vez en cuando alguno se escapa, sale.
    En el mundo empresarial, no te puedes preocupar por el que dirán, has de ser tu mismo y en algunas ocasiones enviar a muchas personas a la mierda. He pensando y no he logrado encontrar una frase menos ofensiva. Es un mal método para cosechar amistades, sin embargo, es práctico para realizar negocios. 

  • 26
    Considero que te ha gustado mi versión de los fantasmas de Dickens, me lo has dejado. Guardo la hoja en el bolsillo y vuelvo a tocar la moneda que puso Carolina. Esta vez la saco y la examino con cuidado.
    ¡Vaya mocosa! Puso un dracma de mi muestrario. No ha malgastado dinero para chucherías. Ha perdido dinero a largo plazo. Si lo vendiera en unos años o algunas décadas, le darían mucho a cambio. Ahora su colección luce incompleta.
    Un dracma de plata es la mejor moneda que se le puede dar a Caronte. Julia tuvo suerte de no volver a quedarse embarazada, ese nombre me gustaba y me parece recordar que ninguno de mis nietos o bisnietos se llama así.
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    Juan fue el único que me dejo elegir el nombre para su hija, de los otros cuatro ni uno; en realidad fueron tres, ya que Pedro no tuvo descendencia. No pude poner el nombre a ninguno de sus hijos. La negación de Segismusda la entiendo, me hubiera costado encontrar un mote más horrible que el suyo. Esa niña nunca me cayó bien, es demasiado pelota, todo lo realizaba de forma correcta, hasta la elección de nombre. Seguro que habrá llorado con sentimiento en la lectura del testamento. Ella está junto con Carmen y Ana, no les toca nada, sólo la legítima, siempre y cuando se gasten su dinero en abogados para tramitarla.
    28
    Carmen goza de cuatro hijos a los que casi ni vi. Supongo que aún no me perdona que me casara con su niñera. Ya era grande, tenía doce años, podía aceptarlo.
    Ana, en cambio, entendió con rapidez que su madre estaba conmigo por dinero. Ella me quería por mi cuenta corriente y yo la quería por sus curvas. Con los años, las curvas desaparecen y dejé de desearla.
    A mis sesenta y seis años, cuando obtuve el divorcio, me alegré, tenía dificultades para que se me levantara. Ya no podía seguir su ritmo y ella estaba a las puertas de entrar en la menopausia. Con mis dos mujeres he disfrutado de fortuna, no he sufrido sus alteraciones. Julia sólo entendía el número de dígitos en mi cuenta.
    Tuve suerte con la separación, casi me convierte en millonario. Antes de que se vistiera de blanco era multimillonario.
    29
    Pedro y Juan eran diferentes a sus hermanas. Puede que por ser uno el primogénito y el otro el benjamín los mirase con otros ojos, tal vez me preocupase por ellos. Que fueran de diferentes madres y que se llevaran veinte años los unió en lugar de separarlos.
    Pedro, en muchas situaciones, realizaba el papel de padre de esa cabra loca de Juan. Os recuerdo que cuando nació yo había pasado ya el medio siglo de vida y las fuerzas para discutir con ese hijo estaban allí, pero con menor intensidad.
    El primogénito logró jubilarme en una amarga fiesta. No veo nítido, pienso en volver a acostarme.
    30
    Me despierto otra vez, déjame dormir en paz. Me parece que el número de hojas ha disminuido, ¿quieres que las utilice todas? Es fácil, sólo poniendo la letra de mayor tamaño y dejando más separación entre líneas, lo lograría. ¿No es cómo se escriben algunos best-sellers? Tengo la capacidad para realizar tal proeza. 
    Aguanto pocas horas despierto; sin embargo, poseo mayor vitalidad. Toma, aquí tienes una frase para pensar. Me gustaría que, en esta solitaria tortura, dejaras las notas pasadas para leerlas, ignorarlas o realizar papiroflexia. No sé ni cuantas llevo, dejas palabras e incluso días concretos para guiarme. En algunos casos, como has podido ver, las ignoro; por ejemplo: fiesta de jubilación.
    31
    No me gusta lo que estás haciendo, vuelves a recordarme jubilación y no me gusta. Te contaré como fue el día en que me la comunicaron.
    Por la mañana, mi hijo Pedro me anunció que me desechaba en seis meses, al poco de empezar el siguiente año fiscal. Tuve ganas de ahogarlo allí mismo, Pedro no sabía lo que decía.
    Por la tarde, Juan, a sus treinta y tres años, me informó que sería papá, por lo tanto yo volvería a ser abuelo. La noticia me impactó y me dejó sin palabras, lo cual no suele suceder. Me propuso elegir nombre, a su debido tiempo. Hizo que la noticia de mi retiro forzoso no fuera tan amarga.
    A continuación, me comuniqué con Pedro, quería que mi nieto tuviera un abuelo trabajador para su nacimiento.
    32
    Estoy harto de vivir aquí, pero seguiré tus indicaciones, a pesar de no tener ganas. Veo la palabra jubilación en todas las hojas que me quedan. No suelo hacer caso a nadie, la gente me hace caso a mí.
    Con proclamar tu victoria ya hay suficiente, en otro instante te lo explico. Me voy a dormir.
    33
    Juan me vino a comunicar que su mujer esperaba una niña, no recuerdo cuantos años habían pasado desde la boda. Gozaría de una nieta más, me parece que ya me habían dado algún bisnieto. Le comenté que se llamaría Carol como la madre de su hermanastro. A él le gusto ese nombre y señaló que dudaba del sentido común en mis elecciones; me puse a reír, había sucedido hacía muchos años. Sé que él y Pedro se reían de Segismunda.
    34
    Me dejas esos apartados, quieres demostrarme algo, yo todavía no lo quiero entender y no logro definirlo. No entiendo el motivo de habitar en esta sala, aún no asumes que voy hacia abajo. Me harás pensar en que no han leído mi testamento y Tú, que lo sabes todo, no lo conoces. 
    Ahora quieres que te cuente mi última fiesta en activo y eso haré. ¿También quieres que te realice un resumen del testamento? Voy a decirte un secreto: no doy nada a la iglesia.
    35
    Un mes antes me tocó ir al hospital, no fue para ver a nadie con bata blanca, pues mi salud a principios del siglo XXI era fuerte como un roble. Fui a ver a Carolina, era el bebé más tierno que había visto jamás. Se despertó cuando me senté a su lado y me dedicó una sonrisa o eso creí. En ese preciso instante pasé de poseer diez nietos a disfrutar sólo de una. La más preciosa de todas, creo que el sol brilló con mayor intensidad por esa niña.

  • Bueno , aquí me he quedado esperando el desenlace :) que asco de persona. Muy Twin. 
  • 36
    Ese bebé produjo mi aceptación del retiro, así podría pasar más horas con ella, jugar, comprarle detalles, realizar las tareas de un abuelo común.
    Ya veo dónde quieres llegar. A ella no la pongas en este juego. Es buena y no se merecerá esta sala fría. Yo tampoco la merezco, hazme caso y déjame caer de una vez.
    37
    Volví a convertirme en abuelo a mis ochenta y cinco años, la alegría me invadía, cuando llegó el día de mi fiesta de exclusión del mundo laboral.
    Pedro había autorizado que saquearan mi bodega y mi despensa para esa celebración. Siendo tan rastrero no puedo negar que sea hijo mío. Yo esperaba a Juan y a su mujer, llevarían a Carolina y con un mes consideraba que ya sabía abrazarme, mi parte racional me demostraba que no tenía capacidad para hacerlo, era la criatura más lista que había visto nunca y, lo mejor de todo, yo era su abuelo.
    38
    Juan me sacaba de quicio, a los dieciocho empezó a drogarse, era la década de los ochenta y estaba de moda. Una estupidez, en lugar de prestar atención al cine y a las chicas, se fijó en los que había al lado de los porteros de las discotecas. 
    Por culpa de las drogas tiró el primer semestre de la universidad a la basura. Había cometido el error de pagarle un colegio mayor y allí fue donde encontró unas pésimas amistades.
    39
    Juan me demostraba que no quería que controlase su vida. Por suerte, superó su adicción y volvió a la universidad, pero esta vez matriculándose en una carrera totalmente independiente del negocio, no quería hacer Económicas. Conmigo hablaba poco, consideraba que era el causante de su desgracia. Tuve suerte de que decidiera hablar con Pedro. Su hermanastro se convirtió en su hermano, en su padre. 
    Finalizó la carrera cumlaude y me abrazó con su diploma en la mano, en ese momento sentí que me perdonaba. Ese mismo día me presentó a una chica, acabaría siendo su esposa y la madre de mi nieta.
    No recuerdo una emoción similar con ninguno de los otros cuatro. El rebelde había cumplido sus objetivos, no los míos. 
    40
    Era el independiente y como tal me comentó que no iba a entrar en el negocio familiar a trabajar en un primer momento. Pedro y yo ya lo llevábamos de forma correcta para él. Me prometió que si me jubilaba antes de morirme ocuparía el lugar de Pedro. Daba por hecho que Pedro asumiría el mío y para que sucediera eso, el Pisuerga debía de dejar de pasar por Valladolid.
    Al poco tiempo según mi forma de ver la vida, en realidad fueron unos cinco o seis años después, cuando Pedro me comunicó mi retiro forzoso, obligatorio. Juan cumplió su oferta y empezó a venir a trabajar al negocio. Lo que él no sabía es la llamada que recibí de la empresa en la que trabajaba, me pedían que volviese.
    Quería comentárselo en la fiesta, sus jefes no querían que se fuera, nunca se pudo enterar.
    41
    Me tienes aquí desde hace muchos días, puede que sean años y no he recibido nada de comer ni de beber, tampoco tengo hambre ni sed. Quedarse en el purgatorio es un engorro, sólo hay la nada. ¿Podrías enrollarte y dejarme una copa de un buen whiskyi con hielo? Parpadeo por la luz recibida y veo como aparece encima de la mesa un vaso. ¿Ves?, Tú también te preocupas por el qué dirán, eres un sentimental.
    Mis pensamientos y mis demandas se escriben solos en las hojas, el lápiz es mágico. No me había dado cuenta hasta ahora, estoy perdiendo facultades.
    42
    Te explicaré una leyenda de la ciudad de Nueva York, no es esa que siempre sufre las invasiones de los extraterrestres. ¿Existen realmente? No voy a contar cómo la isla fue cambiada por una manzana o algún otro objeto sin valor a los indios. 
    Al ayuntamiento de esa isla se extrañó porque un joven empresario compró el aire del piso trece hacia arriba de los edificios viejos, es otra forma de decir el derecho de vuelo, poder construir encima. ¿Te has sorprendido? Pues al construir los rascacielos le tenían que pagar, por eso su nombre ha llegado a nuestros días. Por cierto, es mi ídolo.
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    El día que debía de disfrutar de la fiesta de retiro fue uno de los más horrorosos de mi vida. Cuando mis ánimos aumenten te lo explico.
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    Otro vaso de whisky bien frío y te cuento la fiesta entera, necesito fuerzas para realizarlo.
    Antes de empezar con la celebración llamé a Juan a su casa y no me contestó, estaba contento, consideraba que ya había salido. Cuando algunos disfrutaban de la fiesta, los nervios se apoderaban de mí, deseaba la llegada de Carolina. Pero no fue así, una pareja de verde cruzó la puerta y me buscó, en lugar de mi hijo. Pedro se colocó a mi lado, la pareja de la guardia civil me comentó que Juan y su mujer habían muerto en un accidente de tráfico, un conductor borracho chocó con ellos. El primogénito me sujetó por la cintura evitando que me diera de bruces contra el suelo. La vista se me perdió y los ojos se me humedecieron, empecé a llorar, la segunda vez en toda mi vida. No gozaba de fuerzas ni para despachar a los invitados. No sé cómo una silla apareció detrás de mí, para que me sentara. No recuerdo haber estado nunca peor que en ese momento.
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    Veo que ahora me has dejado el whisky antes de que te lo pida, vas mejorando. ¿Podrías dejarme más vasos? Ya te he contado las dos veces que he llorado. Ninguno de los dos merecía realizarte compañía. No entiendo el motivo de dejar a un vejestorio y llevarte a uno que vivía su vida de una manera feliz. Si analizamos tus acciones habrías de ser tú el que cayera, prefiero el libre albedrío a tu pésimo control.

  • 46
    La pareja de la Guardia Civil volvió a entrar a la sala y esta vez llevaban un bulto rosa entre los brazos. Según se acercaban iba oyendo llantos, cada vez más fuertes y desesperados, era Carolina. Me levanté y fui a quitársela de entre los brazos; la niña calló en el preciso instante de cogerla.
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    ¿Querías que dijese cómo me agencié a Carolina? Si me dejaras las hojas lo podría confirmar, pero creo haberte dicho que no la metas en mis líos y abras la trampilla de una vez, déjame caer.
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    He escrito lo que querías, he recordado la situación que deseabas. Un acto no puede salvar una vida de desprecio a los demás.
    Dudo, ya no sé ni quién soy. Te recuerdo que soy un cabrón sin corazón, oí decir que soy uno de los pocos donantes de ese órgano que seguía con vida.
    49
    Le puse a una hija Segismunda; ella y sus dos hermanas no heredan nada. Les he dejado una pelea que me encantaría ver.
    50
    Cuando Pedro observó cómo corría por la niña se quedó sorprendido, nunca me había visto correr. Ese mismo día decidió mudarse a mi casa. Se rio cuando me vio cambiando los pañales a Carolina, era la primera vez que lo intentaba. 
    Ahora entiendo el chiste, a los ochenta y cinco años me regodeaba de una edad en la que podía gastarlos yo. Por eso cada vez que iba a la farmacia a pedirlos me daban pañales para adultos.
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    Los llantos de Carolina alegraron el hogar. Pedro, su tío, fue el encargado de contratar a una niñera, recordaba aún a su madrastra y mi mal gusto para seleccionarlas.
    La mujer de mi hijo no tenía familia, fue fácil quedarse con la niña. Creo que en ese momento rejuvenecí. Los últimos quince años han sido los más felices de mi vida.
    La calma suele venir después de la tormenta y esa niña aportó vida al hogar de un viejo.
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    Querías que comentara cosas de Carolina y cómo llegó a mis brazos. Querías que viese que me he preocupado por esa niña, que la he cuidado. Te equivocas. 
    Por los negocios no pude disfrutar de mi familia, siempre estaba demasiado ocupado con las inversiones y esa niña llegó en el momento en que hacía vida hogareña.
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    Se me acaban las ganas de escribir, suerte que voy por la última hoja, sólo te contaré la redacción de mi testamento.
    Un día fui al notario con Carolina y su tío, Carolina debía de tener sobre los dos años. Fue Pedro el que ese día habló más, el que aportó ideas, dijo que él no quería ninguna de mis posesiones, que se las dejase directamente a la niña y que él las administraría hasta que tuviera veinte años.
    Recordé a Juan y modifique la edad de recepción a treinta, no quería que lo dilapidase. Pedro se comprometió a mantener e intentar ampliar la cantidad de dinero y me explicó que al saltarse su escalón sólo habría que pagar una vez el impuesto de sucesiones. Él sí que fue generoso, se preocupó por su sobrina y renunció a todo.
    Pedro había perdido casi toda la relación con sus hermanas, ellas no le perdonaban que trabajara en el negocio familiar. Entonces decidimos que a las tres no les tocaría nada y el notario nos estropeó la felicidad al comentarnos que recibirían la legítima, siempre y cuando la pidiesen.
    Los dos nos reímos un rato pensando cómo se descuartizarían entre ellas, mi hijo decidió en ese momento que él también pediría su parte en la legítima y que me contaría en el otro lado, en éste, cómo se despedazaron entre ellas y como intentaron comérselo vivo.
    ***
    Se materializan dos puertas y se abren. A la derecha hay unas escaleras que suben y a la siniestra unas que bajan. Tienes un sentido del humor casi más raro que el mío. ¿Me has tenido aquí para que yo acabe eligiendo? ¿Libre albedrío? Creo que me he equivocado al juzgarte.

  • @ichavarria ya está. En formato libro tengo historia romántica y la que tengo en el tintero tira para novela negra 
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