¡Hola, amigos foreros:)!
El otro día estaba pensando en algunas fábulas e historias que cuentan en mi pueblo y se me ocurrió que alguna de estas estaría bien para que la gente pensara. O si no, simplemente son bonitas de leer. Por eso propongo que contéis aquí historias, anécdotas, fábulas...que nos induzcan a pensar, reflexionar o disfrutar. Empiezo yo con una.
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Érase una vez un terrible e implacable cazador famoso en toda la comarca por su letalidad a la hora de cazar, por su frialdad a la hora de matar y porque jamás, en toda su vida, había errado un disparo, jamás había perdido una presa.
Aquel cazador fue un día con algunos de sus amigos a cazar. Él vio un ciervo joven pastando tranquilamente en un prado y, como siempre, preparó su rifle de mira y le apuntó antes de que sus compañeros lo vieran. Tenía el ciervo a tiro. Un disparo y lo mataría pero un pensamiento cruzó su mente y su alma al tiempo que sus amigos veía el ciervo y se preparaban. El famoso cazador levantó un poco la mira y disparó. La bala le pasó al ciervo por encima de la cabeza y le asustó, con lo que echó a correr saliendo del alcance de los otros cazadores, que estaban impresionados. ´´¿Qué te ha pasado?´´ Le preguntaron ´´He fallado´´ Dijo, sencillamente.
Al acabar la jornada su mejor amigo le volvió a preguntar por qué falló un disparo tan fácil cuando había acertado otros tantos muchos peores. Él contestó. ´´Porque a partir de ahora cada segundo que viva ese ciervo será, en cierto modo, un regalo mío. Si tiene hijos los tendrá gracias a mí. Y sus nietos los tendrá porque yo fallé a posta un disparo para alertarle´´
¿Os ha gustado? De ahí proviene la expresión ´´Disparar al aire´´
Un dia encontró una oveja perdida en las cimas y se llevó a la oveja a su casa. Allí le construyo una cerca para que la oveja no tuviera miedo
ni se escapara.
Al dia siguiente volvió a subir a las cimas y encontró otra oveja, así que la llevó consigo, pero la cerca en la que estaba la otra oveja era pequeña para las dos, así que hizo la cerca un poco más grande.
Al tercer día encontró otra oveja y se la llevó, esanchó un poco más la cerca y guardó sus tres ovejas.
Por las noches soñaba con encontrar ovejas en las cumbres por la mañana y así todas las mañanas encontró una oveja. Hasta que un día la cerca era tan larga y tan extensa que se desplomó todas las ovejas salieron al prado, pero eran tantas que el pobre hombre no pudo volver a meterlas en la cerca.
Sentado en los escalones de su casa, el hombre lloraba."Qué bonito está el prado, todo cubierto de ovejas blancas" dijo la mujer.
Pero el hombre lloraba, porque la cerca se había desplomado y ya no tenia ovejas en su cerca, y las lágrimas no le dejaban ver lo bonito que estaba el prado todo cubierto de ovejas blancas.
Dijo una ostra a otra que estaba a su lado:
"Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima."
Y la otra, complacida, dijo con arrogancia:
"Alabados sean el cielo y el mar. Yo no siento dolor alguno dentro de mí. Me encuentro bien por dentro y por fuera."
En ese momento, un cangrejo que pasaba por allí y que había oído a las dos ostras, dijo a la que se encontraba bien por dentro y por fuera:
"Sí, te sientes bien, pero el dolor que soporta tu vecina es una perla de inimitable belleza."
EL RELÁMPAGO
Un día de tormenta estaba un obispo en su catedral, y se le acercó una mujer que no era cristiana para decirle:
"Yo no soy cristiana. ¿Podré salvarme del fuego del Infierno?"
El obispo la miró y replicó:
"No, sólo se salvan los que han sido bautizados en el agua y en el espíritu."
Aún estaba hablando, cuando, con gran estruendo, cayó un rayo sobre la catedral y le prendió fuego.
Acudieron corriendo los hombres de la ciudad y pudieron salvar a la mujer, pero el obispo fue pasto de las llamas.
Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Era incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.
Transcurrieron los años y el contrabandista, ya entrado en edad, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:
-Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora, amigo, qué contrabandeabas.
Y el hombre repuso:
-Burros.
Si os interesa leer más historias entrad aqui:
http://www.historiayleyendas.com/index.html
Cuentan que una mañana, cuando Diógenes estaba amodorrado todavía en el zaguán de la casa donde había pasado la noche,pasó por aquel lugar un acaudalado terrateniente.
_Buenos días _dijo el caballero
_Buenos días_contestó Diógenes.
_He tenido una semana muy buena,así que he venido a darte esta bolsa de monedas.
Diógenes lo miró en silencio,sin hacer un movimiento.
_Tómalas.No hay trampa.Son mías y te las doy a tí,que sé que las necesitas más que yo.
_¿Tú tienes más?preguntó Diógenes.
_Claro que sí_contestó el rico_muchas más.
_¿Y no te gustaría tener más de las que tienes?.
_Sí,por supuesto que me gustaría.
_Entonces guárdate esas monedas,porque tú las necesitas más que yo.
_Pero tú también necesitas comer,y eso requiere dinero
_Ya tengo una moneda,y me bastará para un tazón de trigo hoy por la mañana y,quizás algunas naranjas.
_Estoy de acuerdo.Pero también tendrás que comer mañana,y pasado mañana,y al día siguiente.¿De dónde sacarás el dinero mañana?
_Si tú me aseguras,sin temor a equivocarte, que viviré hasta mañana,entonces quizá tome tus monedas.......
Jorge Bucay.
El gran Diógenes.... un genio. Hubo muchas escuelas socráticas en Grecia. Hoy tenemos lo que dejó Platón, pero ¿son las verdaderas enseñanzas de Sócrates? De Diógenes no tenemos ningún escrito, al igual que de Sócrates (más allá de que un ex-presidente de mi país decía que era su lectura favorita).