¡Calla!, no quiero oirte. ¡No sigas! Espera...no arrojes aún el ácido que abrasará el suelo en el que piso, con mil flores matizado y convertirá en árido mi espacio.
No pronuncies esas palabras sin fragancia que encierran tanto desamor. ¡No, por favor!, que su sonido chirría como música disonante.
"Adiós", me dices. Y ahí estás, enfrente mío, con el vaso mortífero en tu mano, asiendo el veneno que pronto absorberé...
Siento en tu corazón el frío acero, y tus venas, azuladas, palpitan proyectando la sangre que en derredor vas vertiendo.
"Me voy". Palabras de hiel, voz irascible, cuchillo con que cortas los lazos firmes que a tí me ataron.
Resuena el eco confuso de tu sentencia y oigo tu nombre en mi voz atronando "¡No te vayas!".
¡Ojalá pudiera romper este amargo instante!.
Se cierne la avalancha de soledad adusta que presiento ante tu ausencia inmediata, preñada de silencios. Siento en mi alma de antemano las angustias retratadas.
¡Dame otra oportunidad para volver a gestar las emociones, déjame buscar un lenguaje que respire las palabras exactas, concedeme dos minutos para envolverte de nuevo en mi cuerpo tibio!.
¡Aguarda!...déjame susurrarte con un hálito suave que no decidas aún, que recuerdes lo que tu ser destilaba y mi amor labraba, en luz de estrellas coincidentes, cubriendo los sentidos de lirismo.
"Me voy", vuelves a murmurar...
El imsomnio lacerante de esta despedida me anula el orgullo, eclosiona en mí súplicas delirantes, no soy yo, me vuelvo nadie...
Sólo oigo los latidos de mi mente que implora con espíritu exaltado, ¡No me dejes! ¡Por favor!
No me dejes...
Comentarios
Traducción:
No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que ya se fue
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos
Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás
Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.
Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír
Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes.
.
Muy bien elegida esa magnífica canción del francés Jean Brel.
Saludos.
Mis mas sinceras felicitaciones
Con vuestro permiso, voy a añadir un final:
¡Pam! Como un disparo sonó la puerta.
Mutis por el foro.
Eclipse total de sol.
Un solo gesto para pintar de luto hasta las mismas sombras.
...
Al cabo de una hora aquí sigo, sentada en el suelo, con la vista puesta en esa puerta y sin verla.
Ciega, muda, paralizada, amnésica, delirante, alucinada.
Cansada, cansada, muy cansada...
Viendo como todo se disuelve lentamente.
Recogiendo los naipes del castillo derrumbado.
Cuatro de picas, as de tréboles, ¡ja! reina de corazones...
Difuminada, descolorida, ajada, derribada, desgarrada, crucificada, frustrada, degradada, asolada, repudiada, desaprovechada, enajenada, desamparada y ajusticiada.
¡Maldita sea y maldito seas!
Mave, ¡Levantate y camina!
(A rey muerto...)
No aprenderé nunca. (Ni quiero).
Voy a por otra baraja.