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Salón de baile (relato corto)

                                                                 SALÓN DE BAILE

(Este relato pertenece al trabajo "En el sótano").


Está lloviendo fuera. Por encima del tamborileo de la lluvia sobre la claraboya del techo, Antonio puede escuchar las primeras notas de su canción favorita elevarse poco a poco, cosquilleándole el alma de esa forma familiar que siempre le obliga a sonreír y a moverse.


 La música es ahora como magia de otro mundo en el salón de baile: luz que ilumina la tierra y, en este cuento, también los ojos de Antonio. 


Algo nervioso, se levanta de la silla y avanza con paso vacilante hacia una chica sentada junto a la columna en el centro de la sala. Una chica que, para él, es la más guapa del mundo, sobre todo mientras dura esta canción.


—¿Me concede este baile, señorita?— El muy canalla guiña el ojo, y entonces la chica más guapa del mundo sonríe y, sin levantarse de su asiento, le echa los brazos al cuello.


—Amor primero, amor verdadero —canturrea al oído de Antonio, antes de depositar un delicado beso en la comisura de sus labios—. ¡Locuelo!


Tras decir esto se echa a reír. Antonio es su marido, y siempre, siempre, cuando suena esta canción le hace la misma broma: presentarse ante ella así, haciéndose el tímido como si no se conocieran de nada, para sacarla a bailar con un ardid coqueto. Claramente, Antonio no necesitaba hacer algo como eso para que ella quisiera bailar... pero a ella le encanta que rice el rizo por un baile. Le encanta su dulce loco y piensa: "ojalá no cambie nunca, nunca, nunca..."


La música sigue ondulando el espacio y el tiempo que comparten, ahora los acordes más quedos justo cuando ella, sin soltar su abrazo, comienza a levantarse de la silla. 


Empiezan a moverse juntos bajo el clamor de la lluvia en el tejado, abrazados. No se trata de que sea una canción para bailar agarrado, sino de que cada uno baila las canciones como le da la gana, ¿verdad?


Se congela el tiempo, aunque el reloj de pared sigue avanzando, pero ninguno de ellos dos piensa que hay vida arrebatada en cada segundo que transcurre. Después de esta canción, una voz amable les alentará a separarse porque dentro de poco es la hora de cenar, ¡y esta noche dan flan de postre! El flan favorito de Antonio: de vainilla y cubierto de caramelo, con esa textura que no hace falta masticar y se siente como si uno tuviera un pedazo de cielo fresquito en la boca. 


Baile, cena y flan (¡locuelo!). Y las pastillas, que si no es porque la enfermera las camufla en el caramelo, Antonio se negaría a tomarlas. Siempre la misma cantinela: "no estoy enfermo, señorita, sólo estoy viejo". En esos momentos de comedor de hotel disfrazado, la mujer de Antonio siempre sonríe y repite su canción particular con ojos chispeantes: "Amor Primero, Amor verdadero". Una canción fuertemente anudada las canciones de ambos todo el tiempo, incluso cuando ninguna música podría ser escuchada por nadie más. Incluso cuando nada suena.


Todo esto —cenas, flanes, regateo de pastillas y más cosas— ocurrirá, como tantas tardes a la misma hora, pero no todavía. Aún suena la canción de la vida enamorada de ambos y ellos la bailan juntos, más juntos que nunca. 


Quizás Antonio todavía sienta las curvas de ella bajo la palma de su mano si cierra los ojos, sin dejar de bailar. O con los ojos abiertos, porque la memoria del corazón es lo que queda, y tal vez es aún más verdadera cuando la consciencia de la realidad se diluye. En tierra de nadie, en este salón de baile al que dios sabe cómo llegaron y cuándo, ella es lo único real y él no necesita nada, sólo sentirla y reconocerla, sólo bailar.


—¡Ay, Antonio!— Una enfermera ríe y se aproxima, sabiendo que esta canción es importante y que ya va a terminar. Pone una mano sobre el hombro de Antonio y le da unos toquecitos—. Tocándole el culo a tu mujer a tu edad, ¿no te da vergüenza?


¿Edad? ¿Vergüenza? No sé, pero de cualquier forma Antonio no percibe la supuesta ironía de la situación. Está demasiado concentrado en los últimos acordes que baila con su esposa bajo la lluvia, sin prestar atención a lo que dice la loca de blanco.


"A tu edad". La mujer de Antonio, Berta, sonríe de oreja a oreja. El calendario cuenta ochenta y nueve otoños, pero ella perdió la edad hace mucho tiempo, junto con algunas memorias que antaño debieron de ser importantes. Ahora, en el momento presente, recuerda a Antonio y sus bromas, y también cuando corrían de la mano calle abajo en el pueblo. Ya para entonces habían bailado esa misma canción algunas veces, pero nunca había sonado tan bonita como ahora.


Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    ¡Qué cuento tan entrañable, Bumblebee! Yo quisiera ser ese Antonio, por de pronto, me llamo igual. 

    Bien redactado y se lee del tirón.

    Saludos

     :)
     

  • Gracias, Antonio!! <3



    por de pronto, me llamo igual. 


    Pues es verdad! xd
  • Muy tierno y evocador tu relato, mi querida amiga.
    Mantener la llama del amor a pesar del paso de los años es algo admirable. Es algo que no todas las parejas logran conservar. 
    Seguramente que, aunque uno de tus personajes al final parta al Más Allá, el otro conservará esos recuerdos por el resto de su vida, ya que son placenteramente imborrables.
    Encontrar aquellos amantes a la antigua, es una joya admirable que ni el tiempo logrará separar:


  • No bajas el nivel bumbleblee, impresionante. 👍
  • Ariel GarcíaAriel García Gonzalo de Berceo s.XIII

    Un texto íntimo con párrafos muy potentes. Me ha parecido un magnífico relato que aborda de manera admirable las pausas de la espera, la edad y el tiempo, así como ese espacio donde la memoria (o su ausencia) suele desafiar a la depresión y la angustia. La presencia del baile como un pilar narrativo me ha permitido imaginar tanto el universo descrito como lo «no relatado». Fascinante, Bumblebee; en algunas líneas parece manifestarse, con contornos indecisos y complejos, la figura de lo insondable.

    No he notado fisuras en la presentación del cuento; sin embargo, con tu permiso, me gustaría señalar que al introducir una cita, después de dos puntos y comillas, la primera palabra debería ir en mayúscula. En fin, detalles u olvidos insignificantes que nunca empañarían la excelencia del trabajo. Más allá de estas observaciones, admito que los absolutos no siempre encuentran cabida en literatura.

    ¡Saludos!


  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    Que curioso, lo mismo dice mi marido cuando salimos a bailar, cada quien baila las canciones como le da la gana, nos encanta bailar todo lo que suene, al fin que el ritmo lo ponen los pies :)
  • Muy tierno y evocador tu relato, mi querida amiga.
    Mantener la llama del amor a pesar del paso de los años es algo admirable. Es algo que no todas las parejas logran conservar. 
    Seguramente que, aunque uno de tus personajes al final parta al Más Allá, el otro conservará esos recuerdos por el resto de su vida, ya que son placenteramente imborrables.
    Encontrar aquellos amantes a la antigua, es una joya admirable que ni el tiempo logrará separar:


    Querido Charly:

    Gracias.
    Roberto Carlos solía escucharlo mucho una mujer que conocí en un lugar que me marcó. Se llamaba Mati (Matilde). Escribía poesías románticas.

    Es muy significativo lo que dices de "partir". Yo soy enfermera (la loca dicharachera de blanco xd), por muchos años he trabajado en residencias de mayores. Allí uno ve de todo: despedidas, partidas, a veces mucha soledad. A veces mucho amor también.

    Muchas gracias de corazón por haber leído y por tus palabras.
  • No bajas el nivel bumbleblee, impresionante. 👍
    me quedan grandes tus palabras, Nacho. 
    Muchas gracias.💛
  • Un texto íntimo con párrafos muy potentes. Me ha parecido un magnífico relato que aborda de manera admirable las pausas de la espera, la edad y el tiempo, así como ese espacio donde la memoria (o su ausencia) suele desafiar a la depresión y la angustia. La presencia del baile como un pilar narrativo me ha permitido imaginar tanto el universo descrito como lo «no relatado». Fascinante, Bumblebee; en algunas líneas parece manifestarse, con contornos indecisos y complejos, la figura de lo insondable.

    No he notado fisuras en la presentación del cuento; sin embargo, con tu permiso, me gustaría señalar que al introducir una cita, después de dos puntos y comillas, la primera palabra debería ir en mayúscula. En fin, detalles u olvidos insignificantes que nunca empañarían la excelencia del trabajo. Más allá de estas observaciones, admito que los absolutos no siempre encuentran cabida en literatura.

    ¡Saludos!


    Ay, Ariel. Muchísimas gracias. Soy feliz de que hayas podido verles bailar. Qué bonito lo has definido lo que sentiste.
    Recuerdo un artículo que leí hace tiempo sobre Alzheimer que se titulaba "la memoria del corazón". Algo decía de que había tejido neuronal en las células cardiacas??? Un flipe. Qué pena que lo leí hace mil siglos y no lo he vuelto a encontrar.

    Gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar, y por señalarme lo de la cita (no lo sabía!!).
    Un fuerte abrazo. 🧡
  • Que curioso, lo mismo dice mi marido cuando salimos a bailar, cada quien baila las canciones como le da la gana, nos encanta bailar todo lo que suene, al fin que el ritmo lo ponen los pies :)
    Jajajajja, y tanto! Qué gusto así y que los pasos fluyan.
    Gracias, Amparo, por leer y por comentar. 🩷
  • Armemos la fiesta y pongámonos todos a bailar.
    Yo quiero ser el primero que deseo bailar con Bumblebee.
    ¿Qué ritmo prefieres, amiga, para mover el bote?
  • Armemos la fiesta y pongámonos todos a bailar.
    Yo quiero ser el primero que deseo bailar con Bumblebee.
    ¿Qué ritmo prefieres, amiga, para mover el bote?
    Jajajajajaj me he reído!
    Rock obviamente.
    Podemos dar el espectáculo xd
  • editado enero 2024
    Pues adelante, mi querida amiga, pero que sea un rock muy movido.
    Yo soy rocanrolero de corazón. Nací con el rock y moriré con el rock.
    pero me gustan más los Pioneros del Rock: Elvis Presley, Bill Haley, Los Beatles, Los Rolling Stones, Los Monkees, Los Beach Boys, los Archies, y un largo etcétera.


  • Precioso relato, lo he disfrutado y me ha conmovido mucho! :) 
  • Tu cuento para el común debe sonar a utopía, pero nno por ello pierde la probabilidad de la posibilidad. Gracias por compartirlo.
  • PaulaBG dijo:
    Precioso relato, lo he disfrutado y me ha conmovido mucho! :) 
    Hola, @PaulaBG! Muchas gracias<3

    He bicheado un poquito lo que posteaste sobre El Musu Tren. Me he quedado muy intrigada. Me gusta mucho cómo escribes.
  • OSWALDO dijo:
    Tu cuento para el común debe sonar a utopía, pero nno por ello pierde la probabilidad de la posibilidad. Gracias por compartirlo.
    Muchas gracias, @OSWALDO por leer y comentarlo. 
    Para mí sí es... utopía, un amor así. 
    Abrazo.
  • Gracias por compartir este maravilloso relato Reyes, querida amiga. 

    Creo que cuando vivimos viendo a otras personas sufrir, llorar y alegrarse podemos realmente conectar.

    Tú siempre dices que eres enfermera y te puedo decir que me parece muchas enfermeras hacen su trabajo de forma monótona y solo porque les toca. Es triste, pero cierto. Pero siempre que leo un relato tuyo de este tipo, sé que hay personas cómo tú y sonrío.
  • Nuestra amiga es también enfermera literaria, ya que cura nuestra necesidad de leer algo valioso con sus interesantes y bien realizados relatos.
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