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Desperté con una erección que era dolorosa por la intensidad, por un momento estabas en mi cama con un boxer cachetero dándome la espalda, te abrace por la espalda para tocar tus nalgas con mi miembro erecto, lo sentiste y al instante empezaste a menear tus caderas para sentir mi pene más cerca de tu vulva, doblaste tu espalda, y con mi mano empecé a tocar tus pechos, tomaste mi mano y la llevaste hasta tus nalgas, empecé a frotarlas y después la moviste hasta tu vagina, aún tenías tu boxer puesto pero empezaste a mojarlo de lo excitada que estabas, sentía ese calor en mis dedos y esa humedad traspasando tu ropa interior, sin voltear tocaste mi pene, primero por arriba de mi ropa y después por debajo de ella, metí mis dedos por un lado y logré tocar tu vagina directamente, estabas tan húmeda que no pude evitar introducirte mis dedos, soltaste un pequeño gemido en ese momento que me excito más, te tome del pelo y le di un pequeño jalón mientras seguía moviendo mis dedos dentro de ti, te volteaste boca abajo, me subí sobre ti, hice a un lado tu boxer y te penetre lentamente, estabas muy mojada y eso lo intensificaba más, gemías y levantabas más tus nalgas, lo hacíamos más y más intenso que en cierto punto era un tanto agresivo pero era muy excitante, después de un rato terminamos juntos, yo después de ti como solía ser antes, el semen se derramo sobre mi mano, abrí los ojos y ya no estabas, te odie tanto por no estar ahí que casi enseguida se me anudo la garganta, aprete los dientes y fue tanta mi frustración que me sentí sucio y mediocre, me metí a bañar con agua fría, el clima ya era frío de por sí que salí temblando con los dedos de los pies azules, me metí a la cama molesto, me cobije por completo cubriendo mi cabeza, olía mis dedos esperando tener tu aroma impregnado, llore junto con la lluvia y dormí nuevamente, esperanzado, solo con el fin de volver a despertar contigo.
Comentarios
Muchas gracias por el consejo, lo tome en cuenta e hice unas modificaciones, espero recibir una crítica también sobre esto:
Desiertar contigo.
Desperté con una rigidez en el cuerpo que era dolorosa por la intensidad, por un momento estabas en mi cama en ropa interior dándome la espalda, te abrace para sentirte más cerca, me sentiste y al instante empezaste a menear tus caderas procurando unir más nuestros seres, doblaste tu espalda formando una duna, y encaminaste mi mano junto a tu corazón pero no precisamente para acariciar tu corazón, tomaste mi otra mano para enseñarle como tocar un pandero, empecé a frotar y me llevaste hasta tu tesoro, mismo que cubrías con una delicada tela, un manantial se sentía desde lejos, sentía ese calor en mis dedos y esa humedad que me señalaba lo cerca que estaba, sin voltear a verme echaste tu mano hacia atrás para sentirme, para saber si seguía ahí contigo, primero tocaste mi ropa y después mi piel, mis dedos me abandonaron aconsejados por el instinto, se aventuraron a sentir el agua que emanaba ese manantial en medio del desierto, el agua era tan fresca que no evitaron darse un chapuzón sin mí, tu boca soltó un suspiro acompañado de un bello canto, mi otra mano sujeto tu cabello con fuerza como evitando que tu cabeza también se fuera con ellos, en ese momento te tiraste sobre aquel paramo y me tire yo contigo, hice a un lado tus inseguridades y tus prejuicios, lentamente entre a un abismo del que deseaba no salir nunca, estabas mojada y lucias cómoda, cantabas y bailabas meneándote como Salome, lo hacías tan bien que yo al igual que Juan también estaba a punto de perder la cabeza, y sin embargo quería que siguieras meneando las caderas, paso el tiempo y al momento que dejaste de menearte yo también termine mis asuntos, una blanca lagrima se derramo sobre mi mano, abrí los ojos y ya no estabas todo aquello fue un espejismo, te odie tanto por no estar ahí que casi enseguida se me anudo la garganta, aprete los dientes y fue tanta mi frustración que me sentí sucio y mediocre, me metí a bañar con agua fría, el clima ya era frío de por sí que salí temblando con los dedos de los pies azules, me metí a la cama molesto, me cobije por completo cubriendo mi cabeza, olía mis dedos esperando tener tu aroma impregnado, llore junto con la lluvia y dormí nuevamente, deseando otra vez, desiertar contigo.
Diego Mora.
Yo comenzaria dandole la vuelta a la frase incicial ¿ por que? porque el sentido esta en que el lector vea que lo incomodo era tu rigidez
" Era tal el dolor y la rigidez de mi cuerpo, que me despertó" ( colocas el relato en un instante concreto que estas sintiendo tal cosa. Continuo:
Ya estabas en mi cama ( por instante es eso un segudno y ella no va y viene esta fija, tienes la intención de remarcar su presencia) en ropa interior dándome la espalda.
Te abracé y comenzaste a mover las caderas en un intento loco de unir mas nuestros seres, te llevaste una de mis manos a tu corazón y la otra marcó la intención de enseñarme como un niño que nunca supo como menear bien un pandero.
Comencé a frotar mi palma y sin remedio, y como un ciego que sabe donde esta el agua del que beber, acaricié la fuente que ahora brotaba de entre tus piernas, desvelada por el intento de tus bragas leves que solo aumentaban mas mi deseo por abrite, con tu tacto caliente y húmedo.
No tuviste suficiente con el instante loco y desesperado que provocaste en mi ( un poco de locura y de extasis y de deseo incontrolable por ella nunca sobra jaja) que ahora reclamabas tu parte y la mano vino a pedir justicia. ( se entiende que ella ahora quiere lo suyo y te busca) ....
Y ya de aqui para abajo... pues nada... con tranquilidad, y deleite .. jja espero que te valga de apunte siempre teniendo en cuenta que todos tenemos nuestro propio estilo.
Rozandonos, sin tregua, sin descanso, cada cual viajando al viaje del otro, con el placer como timon.... y tu boca pindiendo más y tus caderas bailando al canto de tus suspiros.¡Bendito baile de Salomé que cortó la cabeza de Juan de puro delirio!. Dos mundos acompasados en el disfrute de dos caderas de huesos. Merecía la muerte por tu placer y la osadia de arrastrarte conmigo hasta el final sin fin y sin retorno de tu último canto sobre mi . Morí contigo y la huella blanca sobre el palma de mi mano me hizo despertar, en la soledad de un cuarto frio, con la rabia y el autodesden del recuerdo de tu presencia, del sueño lúcido de una mujer que me desea.
Me conformé con una ducha de agua fria en un clima aún más frio, el retorno a las viejas mantas y el deseo intenso que volvieras a despertar conmigo.
Me ha encantado la manera en la que lo redactas, sin duda lo que mencionas sobre los estilos es muy cierto, pero en definitiva me gusto la forma en la que tú lo adaptaste a algo más erótico y menos tosco, muchísimas gracias por darte el tiempo de leer y más aún por opinar tan libremente, a fin de cuentas, para eso me uní al foro, quiero mejorar mi escritura y que mejor manera de hacerlo que recibiendo buenos consejos.
Un abrazo enorme e infinitas gracias!