SE BUSCA CORRECTOR DE TEXTOS
Tenía una mirada especial, cautivadora. Lo recuerdo porque sus ojos fueron lo último que vi tras despedirle. Tampoco había en su persona mucho más que recordar. No era precisamente interesante. Estaba volcado en su trabajo, lo era todo en su vida. Supongo que esa fue mi manera de llegar hasta él, convertirme en parte de su trabajo. No había otra forma ya que no pensaba en toda la mañana en nada que no fuese leer, releer y corregir un texto tras otro. La mesa de su estudio, ¡qué digo la mesa!, la habitación al completo era un cúmulo de escritos cubiertos de anotaciones en colores varios.
- Te he dicho mil veces que lo subrayado en verde está bien.
- Entonces ¿lo de azul?
- Es lo que sobra, se puede eliminar sin perder sentido
- Ya veo. Pero mis textos siempre están cargados de tachones rojos.
- Errores, errores, errores… Cometes muchos errores.
Resultaba frustrante comprobar lo mismo con cada escrito que le entregaba. Yo pretendía que viese el significado de las palabras, el fondo del texto, y él no hacía más que destripar cada detalle, cada pequeña e insignificante incorrección, cada elemento descolocado o redundante.
Sí, a eso se dedicaba cada mañana, a diseccionar el cuerpo de todo relato que caía en sus manos. Tú ibas allí y le dejabas sobre la mesa palabras cargadas de valor, al menos para ti. Te devoraban los nervios mientras esperabas que levantase la mirada del papel para observarte parapetado en sus lentes y emitir el veredicto final. Tras un silencio asfixiante, cubría tus hojas te anotaciones, subrayados y tachones varios y soltaba su valoración sin inmutarse, sin dar una muestra de humanidad.
El caso es que siempre tenía una palabra agradable. Tras destrozar sutilmente cuanto habías hecho, con toda la flema del mundo, tenía el valor de decirte que estaba bien, que el fondo le gustaba y que siguieras escribiendo. Te pedía, con su tímida sonrisa y cara de bueno, que le enseñases también lo próximo. “¿Enseñarte más cosas mías?, pensaba yo camino de mi casa. ¡Acabo de dejarte el alma sobre la mesa y me devuelves tripas ensangrentadas!”.
Fuera de su trabajo no era una persona muy diferente. Cambiaba los rotuladores de color por la pluma y se dedicaba a escribir sus propias historias. Historias que luego tenía a bien compartir conmigo. A veces con orgullo, otras tímido y algunas temeroso, sobre todo las últimas. Supongo que intuía las cuentas pendientes que podría querer cobrarme en sus relatos, mi derecho a ser cruel. Pero mi juicio nunca llegó a ser tan despiadado como el suyo. Yo siempre buscaba un sentido en sus historias, no me fijaba en los errores ni en la forma si no en el fondo. Eso le salvaba siempre de mi crítica.
Una noche me propuse cambiar de estilo y convertir mis textos en algo mejor, algo que valiese la pena. Para ello tuve que retomar los viejos cuentos del pasado, revisar cada corrección, tomar las ideas salvables, eliminar todo aquello que me subrayó de azul. Busqué el motivo de cada corrección en rojo. Aprendí. Y de lo aprendido elaboré el mejor de mis relatos. Sentía que éste sí le iba a gustar, que no le podría poner ninguna pega, que por fin, al no verse estorbado por los errores, llegaría al fondo de la historia. Me sentía muy orgullosa de mí misma.
Necesité un par de días para encontrar el valor suficiente. Me asustaba enfrentarme a esa mirada para recibir nuevamente una decepción, un juicio con sentencia de muerte para mi escrito. Reunidas las fuerzas, me acerqué a su pequeño estudio. Había tenido el detalle de anticiparle el motivo de mi visita: le llevaba el mejor de mis relatos, el definitivo. Lo dejé en sus manos y esperé sentada frente a él. Siguió el aterrador silencio mientras leía. Una vez terminada la lectura, mi corazón se paró al verle tomar los rotuladores. Desde la primera hasta la última página no quedó un solo párrafo sin sufrir el ataque frenético de sus correcciones. Tuve que respirar hondo, tragar saliva, repetir una y mil veces que eso no era lo que más importaba, esperar. Al final levantó la vista posando sobre mí esa mirada tierna de quien nunca ha roto un plato.
- Ya está.
- Pero…
- No entiendo muy bien porqué decías que era el relato definitivo.
- Pero… el significado… - Mi estado sólo me permitía balbucear como una cría asustada.
- El significado es el mismo de siempre, una tontería romántica, una historia insignificante.
- Yo…
- Olvídate de esto ahora. - Dijo devolviéndome con desgana mis papeles.- Voy a enseñarte lo que escribí ayer. ¡Verás qué pedazo de historia!
Tomé su pluma mientras él sacaba de la vieja mochila un folleto arrugado. Se puso a leer con entusiasmo, mirándome de hito en hito, buscando mis reacciones. No puedo recordar el tema ni el sentido de aquella historia. Mientras leía, yo sólo podía ver errores. Al terminar, levantó la mirada expectante. Y yo comencé las correcciones.
Su primera reacción fue de estupor. No esperaba que le corrigiese tan profundamente. Al principio se resistió un poco. Se le escapó incluso algún grito. Supongo que no le gustaba la idea de ser destripado con su propia pluma. Pero no entiendo de qué se podía quejar. A mi modo de ver, las correcciones que le hice eran muy acertadas. Incluso me permití copiar sus costumbres. Al concluir, el cuerpo de aquella historia había quedado prácticamente cubierto de rojo. Dejé sobre el escritorio todo su razonamiento tintado de azul hasta las orejas. Y para concluir, sacándola de contexto, coloqué su mirada a mis pies, sobre la alfombra, enmarcada en verde.
He necesitado un tiempo de reposo para atreverme a escribir de nuevo. Sigo temiendo las correcciones como si fuesen el mismo demonio. Pero al fin me he decidido. Tengo algunos textos esperando que alguien sepa corregirlos. No resulta fácil encontrar un buen corrector de textos hoy en día.
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Cuando escribí este relatito yo era la prota y narradora. Hoy, tras la tralla de textos comentados, creo que merezco ser él.
No os dejéis influir por el final del relato y destripadlo.
Comentarios
Y este fragmento:
Un lujo leerte Gades 😁
Hasta hoy mismo no he sido capaz de averiguar cómo poner el guión largo en los diálogos. No quise corregirlo. Para esas cosas soy muy torpe y he tardado en dar con ello.
Pufff releo ese fragmento y tienes razón, está mal. Lo retocaré.
Gracias mil.
Eeeh, está eso de los diálogos pero conste que ya te lo han dicho antes
Ahora, hablando un poco en serio, el comienzo del relato parece insinuar que querías llegar a él más allá de lo que pasaba con los textos, que los textos eran una excusa para llegar a él, y ese giro de la historia, interesante de por sí, en definitiva no forma parte del resto de la misma. Espero que entiendas a lo que me refiero.
Fuera de ese detalle, me ha gustado mucho la historia.
Pues yo he visto un texto impecable en un relato super original de correctores.
Por poner una pega, una pena banal, por otro lado...
Yo siempre buscaba un sentido en sus historias, no me fijaba en los errores ni en la forma si no (sino) en el fondo. Eso le salvaba siempre de mi crítica.
Un abrazo, amiga Ana
Gracias por tu comentario.
Un relato entretenido, lo sentí muy personal a pesar de que has aclarado que no está basado en una experiencia propia. Si me hubieses dicho que sí, me lo hubiese creído, lo cual demuestra una gran habilidad para meter al lector en la historia.
No quiero repetir algunas cosas que ya te han comentado, solo te voy a señalar otros detalles que he visto. Aunque son solo eso, detalles, ya que lo demás está muy bien escrito.
"Tras un silencio asfixiante, cubría tus hojas te anotaciones"
"Sentía que éste (sin acento) sí le iba a gustar"
"- No entiendo muy bien porqué (por qué) decías que era el relato definitivo."
La palabra "solo" va sin acento.
"Tuve que respirar hondo, tragar saliva, repetir una y mil veces que eso no era lo que más importaba, esperar." Ese "esperar" lo sacaría, o lo colocaría al inicio de la oración. Siento que queda algo descolocado allí.
"Y para concluir, sacándola de contexto, coloqué su mirada a mis pies, sobre la alfombra, enmarcada en verde." Esta parte no la he entendido. ¿Qué es lo enmarca en verde? ¿La alfombra?
Por último, podría aconsejarte que le des una vuelta de tuerca al final, lo considero algo anticlimático ese último párrafo. No sabemos como terminó su relación, si se pelearon, si siguieron trabajando juntos, etc.
Solo me queda por decir, ¡buen trabajo!
Besos mil.
Por otro lado, tu relato me hizo recordar la queja que algunos escritores tienen con los editores, porque sienten que han destrozado su obra hasta dejarla irreconocible. Yo en su época le pedí a un amigo que me ayudara con la edición de mi libro, pero su trabajo fue... poco ejemplar, aunque irónicamente agregó algunos conceptos que eventualmente me ayudarían a darle mejor forma a la historia, pero en términos generales, su trabajo no fue el mejor. Por eso decidí mandar mi obra a una profesional, con quien me sentí mucho más a gusto e incluso terminé aprendiendo muchas cosas sobre como escribir un libro.
No obstante, tengo dos observaciones:
- Como sugerencia, a la hora de publicar los párrafos, que estén separados por un espacio para que sean más fáciles de leer. Como ves en mi foto de perfil, uso lentes, porque mi vista dista de ser muy buena, y con párrafos muy densos termino por perderme en el muro de letras.
- La segunda, se vería mejor si hubieses usado las comillas españolas antes que las inglesas, pero eso no resta el nivel del trabajo que nos presentaste aquí.
Quise leer tu trabajo con calma porque sentía que había algo bueno aquí. Bien que no me equivoqué.Primera historia que comento por aquí, ¡esperemos que no sea la última!
Mi comentario sobre todo sería sobre el primer párrafo, que es el que prepara el terreno para todo lo que viene después. Me resultó confuso, pues amaga en direcciones contradictorias que no me terminan de casar bien. Nada malo en que haya contradicciones, pero creo que es la ejecución de esas contradicciones la que me chirrió un poco (¡dicho con el mayor de los respetos, entiéndase!)
<<Tenía una mirada especial, cautivadora. Lo recuerdo porque sus ojos fueron lo último que vi tras despedirle. Tampoco había en su persona mucho más que recordar. No era precisamente interesante. Estaba volcado en su trabajo, lo era todo en su vida. Supongo que esa fue mi manera de llegar hasta él, convertirme en parte de su trabajo. >>
"Tenía una mirada especial, cautivadora. Lo recuerdo porque sus ojos fueron lo último que vi tras despedirle." denota que esa persona alberga algo hasta cierto punto algo misterioso, lo que se desprende de cómo está dicha la frase por parte de la narradora. Sin embargo en la frase siguiente, esta misma narradora se expresa con cierta displicencia "Tampoco había en su persona mucho más que recordar. No era precisamente interesante" para al poco decirnos que quiere llegar hasta él y convertirse en parte de su trabajo.
Tras esa introducción de los personajes, me hallé confuso sin saber ni cómo respira ella ni quién es él. El resto de la historia lo aclara, pero creo que lo hace más a pesar del primer párrafo que gracias a él.
El diálogo que le has puesto me gusta, creo que agiliza la acción y es una buena transición entre el nudo y el desenlace.
¡Un saludo!
Gracias por los apuntes de detalles. Bien vistos. Tomo nota.
En cuanto al final, quizá lo dejé poco explícito. Digamos que es imposible continuar con la relación laboral ni de ningún otro tipo, salvo que uno se relacione con los muertos. Creo que a ese final sí le tengo que dar unos retoques.
Muchas gracias.
Besos mil.
Gracias por tus comentarios.
Tomo nota del espacio.
En cuanto a lo de las comillas españolas, ¿me puedes decir cómo ponerlas? Ya he aprendido como poner el guion largo, ahora toca las comillas, jaja.
Besos mil
A veces te encuentras con personas así de confusas, como ese primer párrafo, pero le daré una vuelta. Quizá algún apunte ayude a diferenciar lo que pensaba en un principio de lo que pensaba después.
No sabes cuanto me alegra que te parezca acertado el diálogo porque nunca me siento a gusto con ellos.
Y sigue comentando textos por aquí, por favor.
Besos mil
Cómo no puedo ponerlas en mi computadora, lo que hago es escribir en el motor de búsqueda (Google, Yahoo, Bing...) «Comillas españolas» y de la primera opción que aparezca, copio las comillas y las pego en mi escrito. Puede ser complicado al principio, pero te acostumbras con el tiempo.
A ver chicos creo que di con las dichosas «comillas españolas». Desde Word voy a insertar, luego a símbolos y en el panel que sale las busco, una vez puestas salen las primeras en usadas recientemente también en símbolos. Probad.
Yo he hecho atajo de teclado. He elegido Ctrl+las teclas que yo decida.
Guion largo: ALT+0151 — Y también podéis usar el atajo de teclado que queráis. Peeero este guion os separará la palabra si está al final de una línea. Es decir, puede quedar algo como «El michi robó la sardina —
que estaba recién comprada— bla bla bla»
ALT+8213 (no funciona en el foro, pero va perfecto en Word). Con este guion no tendréis el problema anterior. La frase quedaría así: «El michi robó la sardina
—que estaba recién comprada— bla bla bla».
Cuando entregué el manuscrito de la novela a correctora y maquetadora, avisé de que usaba el guion con 8213 porque tienen que saberlo.
Ahora que estoy escribiendo el borrador cero de otra novela, uso la raya normal - y ya la cambiaré con Reemplazar, que se cambian todas de golpe. Pero NO es buena idea usar imágenes si vais a enviar vuestros textos a corrección y maquetación porque no son caracteres sino viñetas y dan muchísimo trabajo.
Ya las encontré en "signos". Ahora no tengo que copiar una imagen.
Un beso
Muchísimas gracias por tus palabras. En dias de bajón literario esto anima mucho.
Nos leemos por aquí.
Ah, y bienvenido a esta casa que ya es tuya.
A ver si me libero un poco de las mil cosas que me empeño en hacer y empiezo a corregirme a mí misma y a escribir cosas nuevas.