¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

La canica

GuaicaGuaica Pedro Abad s.XII
editado junio 2014 en Narrativa
En el parque del Oeste, un grupo de niños jugaba a la pelota. A un par de metros de los árboles que hacían las veces de portería, había un niño sentado en el césped.

Nacho miraba absorto la canica que le había regalado su abuelo. Era una canica de cristal transparente, ni amarillento ni verdoso, completamente transparente. En el centro tenía láminas opacas de colores, como tantas otras canicas, verdes, amarillas, blancas e incluso una azul. Pero lo que más llamaba la atención de Nacho, era la colocación de aquellas vetas en aquella canica. Era una canica especial: se la había regalado su abuelo.

Los gorriones y verdecillos aleteaban entre las ramas verdes, pero él seguía mirando aquella bolita vidriosa. Entre todas las canicas que habían pasado por sus manos, pocas eran de cristal transparente. En algunas se podía imaginar un bello paisaje a través de sus vetas; una playa con cielo azul, o un pasto con cielo blanco. En esta canica, en todas y cada una de las combinaciones de vetas que podía ver, era posible imaginar un lugar que explorar y dónde perderse.

-¡Nacho! Venga. Vamos a casa. - Le gritó un anciano. Y Nacho, obediente, se levantó del césped, se metió la canica en el bolsillo y se acercó a su abuelo.

Hacía buen tiempo y apetecía pasear, por eso habían salido. Por eso y porque el abuelo, decía que, los misterios de sus arrugas, necesitaban la oportunidad de irse a vivir a las montañas; pero que, para poder hacerlo, tenían que verlas primero.

"-Mira lo que hacen estos misterios. Estas venas azules que se ven aquí, allá serán como ríos." Eso era lo que decía el abuelo cuando Nacho se preguntaba a qué se referiría.

Al final, Nacho, entendió que un misterio es un misterio; y que el abuelo, por ser mayor, debía entender mucho más sobre esas cosas. Se contentaba con imaginarse que la cara de su abuelo, al que quería mucho, era tan grande cómo la cordillera del horizonte.

Como los padres de Nacho eran unas personas serias y muy formales, se pasaban el día trabajando y cuando volvían a casa, se traían, como él, los deberes. No iban a pasear con el abuelo y él, porque además tenían que cuidar de todo, para que no faltase de nada.

Hoy era domingo, no tenía que ir al colegio, así que podía estirarse cómo sólo él sabía y disfrutar del tiempo libre. Su madre andaría limpiando a fondo la cocina y su padre estaría intentando ayudarla; aunque siempre acababa liándolo todo, se le daba mejor la plancha.

Ellos nunca tenían tiempo, así que, a él, entre semana, le iba a recoger del colegio una muchacha del edificio, llamada María, que de vez en cuando llegaba puntual. La mayoría de las veces le tocaba esperarla quince o veinte minutos, en la puerta de la clase, pero cómo siempre le traía una piruleta, no se quejaba nunca.

Algunas veces, cuando la chica llegaba realmente tarde, le llevaba a la tienda de Manuel, allí compraban una bolsa de arroz inflado y después iban corriendo a casa. Otras María, le contaba algún cuento, pero eran todos repetidos y casi se los sabía de memoria.

Nacho tenía dos amigos en clase, con el resto siempre andaba peleando, pero no le regañaban casi nunca porque siempre llevaba razón. A ninguno de ellos le enseñó la canica nunca, ni siquiera a María.

Al mediodía, la mesa siempre estaba puesta, cuando terminaba de comer, se encerraba en la habitación y soñaba con viajar, a lugares que tuviesen aquellos paisajes que tanto se parecían a las vetas de las canicas. Le gustaba imaginarse en el desierto amarillo y abrasador, o en el Ártico, cubierto de pieles, como salían en los documentales las personas que iban allí.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado junio 2014
    Todo lo que puede hacer una canica...:rolleyes:
  • GuaicaGuaica Pedro Abad s.XII
    editado junio 2014
    Una canica puede hacer muchas mas cosas, puede colarse por los túneles asombrosos del misterio en las llanuras amarillas del gordo y gigante monstruo fiu.
    Lo que pasa es que hay que saber mirarla, si no, nos parecera que el gigante es un banco y los túneles asombrosos un simple agujerito que habrá hecho algún niño. :o
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2014
    Guaira, me encantan estos relatos sobre la vida cotidiana. Creo que existe misterio y Belleza en cualquier objeto o en cualquier suceso, por pequeño que éste sea.
  • GuaicaGuaica Pedro Abad s.XII
    editado junio 2014
    Muchas gracias Francesca, la intención era precisamente esa. :o
  • pinkipinki Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado junio 2014
    Me gustó mucho, transmite mucha fantasía y ternura.

    :)
  • Nae SirudNae Sirud Juan Boscán s.XVI
    editado junio 2014
    Guaica escribió : »
    Muchas gracias Francesca, la intención era precisamente esa. :o

    Y la cumple perfectamente. Lo he leído despacito, mientras tomaba una infusión. Tres minutos deliciosos, muchas gracias. :)
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado junio 2014
    Guaica, de ese Parque del Oeste, tengo algunos recuerdos de mi querido Madrid.
    Tu relato me encanta porque es una historia de instantes cotidianos sin mayor trascendencia,contados con sensibilidad y esa incomparable belleza de la sencillez.

    Mi enhorabuena.
  • GuaicaGuaica Pedro Abad s.XII
    editado junio 2014
    Mil gracias :-D
  • SalvadorgaviotaSalvadorgaviota Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado junio 2014
    Hola Guaica.
    Con este relato me ocurre algo extraño: no consigo encontrarle ningún fallo. Y mira que lo he leido y releido con cuidado para poder ponerle algún "pero". Ha sido imposible. Al final me he rendido y me he dedicado simplemente a disfrutarlo.
    Un relato de cotidianeidad lleno de magia, de ternura, de familia y de extraordinario cariño. Sin alardes literarios (que tanto se dan por aquí). Sencillo y directo.
    Un auténtico placer.
    De verdad...muchas gracias por este relato.
    Un saludo
  • CielitoDeMiPiezaCielitoDeMiPieza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2014
    Me encantó, este relato simple transporta a regiones perdidas en el tiempo.

    Ojos de niño.
    Para ver la vida.

    Lo simple esconde tesoros inagotables para quien sabe ver (¿ojos de niño?).


    .
    ..
    .
  • GuaicaGuaica Pedro Abad s.XII
    editado junio 2014
    Así dan ganas de escribir mas. :o
  • IndefinibleIndefinible Pedro Abad s.XII
    editado junio 2014
    Felicidades. Muy bien escrito.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com