Primer relato que me di el placer de escribir, influido por ideas de Benedetti profundamente... (Sean críticos, no soy prolífico en la escritura) Gracias por su lectura.
Sin utopías
¿Tanto mausoleo para qué?. Basta ya, se supone que estoy en la zona apta para misántropos, que lúcido se encuentra aquel señor viendo las noticias en la T.V, lástima que no se da cuenta que le estan robando el bolsillo. . .Tengo las 2:30 de la tarde, a las 3 en punto debería de estar en plaza perú, para encontrarme con Isabel, a ver si puedo establecer porfín una relacion filial, pero ¿ cómo explicarle a mi hija, con palabras sutiles, o más bien suaves, que aborrezco el ente humano ?. Qué importancia recae, si alfinal nunca pod
-Señor, aquí tiene su 'Bistec a lo pobre'
-Gracias.
Prosigo, nunca podré conformar nada con ella, me odia, es tan escrúpulosa como el prejuicio mismo, desde aquella vez que le dije tajantemente que no a mi padre de aceptar su herencia monetaria, que para Isabel darle dinero al mendigo o al músico callejero es más preferible que verme, al parecer, no se encontró con ninguno de los dos. Desde pequeña que fue adquiriendo ése caracter tan empreserial, tan mamá, tan mierda. Pero la quiero, cómo la quiero, si supiera que su ser es lo único que provoca que mi desprecio hacia la gente común pero no corriente aveces se doblegue, aunque sea solo por unos momentos, pero lo hace, sin duda alguna. En los tiempos peores de mi padre, su abuelo, obligué a mi padre a meterse en la cabeza que no quería su dinero, que me haría un mal tremendo, tánto como darle pan al que muere de sed, que sólo necesitaba sus recuerdos en mí, cómo se enfureció al enterarse que no acepté el cheque de quince millones. Qué se le va a hacer, a mis sesenta y siete años, con problemas respiratorios y un humor desagradable para la persona corriente, no puedo hacer otra cosa más que irme bien a mi hermético infierno e intentar quedar bien con mi propia sangre, ojo, propia sangre.
Me quedan 10 minutos para terminar éste apetitoso y 'pequeñito' plato preferido por papá, decía Isabel cuando tenía solo 8 años, antes de la inculcación de su actual conducta, no rebelde, si no poderosa frente los demás.
Meditandolo bien, no sé cual sería la utopía mas propicia, si la anhelada utopía-papá; su hija escrupulosa, sencilla y humilde, o la temible utopía-hija; su papá empresarial y rico, o su papá sencillo y mnuerto. Mis ojos me pesan, más que mis ojeras, el sólo hecho de pensar aquello, las tres en puntos, debo irme
-¡Señorita!, quédese con el vuelto.
Ya aver, plaza Perú tres en punto, pero no veo a nadie, ninguna chica de pelo castaño como el café granulado ni sus ojos color café oscuro como café preparado, ni a nadie caminar de forma enigmática como ella, ¿Donde estará?, se le debe haber pasado la hora. . .
Cuatro y quince minutos. . .Qué cosas digo, la hija sensible no existe, es solo producto de mi imaginación, sin embargo, no quiero ser más cargo estúpido para ella, tiene buena carrera comercial, gerente de una buena empresa, dueña de una puerta impenetrable para todo lo sensible y
-Ya viejo, ya llegué
-¿Qué tal Isabel? Cuanto tiempo.
-Sí sí, toma, te traje un par de regalos
-Gracias, pero
-¿Pero no los quiero?
-Sí, la verdad es que como padre deseo tu bienestar, y no formo parte de él. En absoluto
-¿Entonces que querís? púta viejo, mira que son las cuatro y viente, sabí bien que tengo compromisos
-Hija, desde la mañana he pensado como cresta dialogar bien contigo, sin tener que irritiarte, cuánto lo
-Lo sientes, sí, ¿qué más?
Entonces me paré del banco, para luego caminar y caminar, hasta no se donde, total, mi desprecio social me beneficia con no tener interrupciones en mis trayectos en el centro. No me queda mucho por sentir,no siento más que dolor infinito, pensé que tenía claro su negación hacia mi persona, pero no. Me apoyé cerca de la pared una galería que no recuerdo, fue el momento en que divisé a lo lejos un hombre viejo, canoso, como de sesenta años, duro como estatua, sin oxígeno. Algo me parecía extraño, me acerqué. El hombre estaba en el banco. Junto a su cuerpo, una dama arrodillada expulsando oceanos enteros de sus ojos, replicándo a cada momento 'Perdóname, perdóname, perdóname'. Intenté hablarle para analizar la situación, cuando logro posicionar la palma de mi mano en su cabeza, me fijé en su pelo castaño como el café granulado, miró al cielo y gritó '¡Es todo culpa mía!, como poder redimirme', sus ojos de un color medio café oscuro como café preparado cambiaban y se teñían azules como el mar, sus lagrimas detonaron un cambio profundo en su sentir, tanto así que llegó hasta mí. Fué entonces recién en ese preciso segundo, cuando no existían utopías para nadie. Solo susurré 'Isabel, cuánto te amo'.
Comentarios
Me pareció un poco apresurada la redacción:)
la puntuación la manejas de una forma... un poco ambigua. el diálogo con la hija me parece mal conseguido; está en un punto intermedio, es como si él no quisiera decirle nada, y ella no quisiera decirle nada y, definitivamente, ninguno quisiera escuchar lo que el otro tiene que decir; entonces, ¿por qué se juntaron a hablar? entiendo que la idea es que no hay comunicación, pero creo que debería haber algo que quieran decirse, y no saben como; entonces habría un objeto
"pelo castaño como el café granulado ni sus ojos color café oscuro como café preparado" me encantó jaja pero lo seguís con "caminar de forma enigmática" que no nos describe una forma de caminar! nos describe una duda sobre cómo camina jaja y en otro momento decís azul o celeste como el mar, no me acuerdo, tampoco me pareció que transmita mucho
Me ha gustado. Si, alguna falta ortográfica. Es posiblemente debido al fuerte dialecto. Estoy seguro que Led es de América
Lo del café también me ha encantado
El principio me ha parecido muy bueno, más cerca de un teatro que de un relato.
La continuación me ha parecido más narrativa, y el final un tanto precipitado tal vez,
11/15.
TRAMA
Ledharius, en este cuento hay buenas ideas pero creo que están mezcladas de una forma un poco rara. Hay materia prima pero no funciona bien.
- Un personaje misántropo. Esto es una mina para que el escritor escupa desprecio sin parecer antipático. Jajaja. En serio, es buena idea.
- Una herencia millonaria que se rechaza. Esto, de por sí, es un giro de guión tan potente que justificaría el final y esencia de un cuento.
- A pesar de su aislamiento, una hija a la que quiere pero no se saben comunicar. Difícil drama, hay que ser sutil y sensible, pero es un temazo.
- Una muerte trágica, pero ajena, que puede servir de "satori", o de "Espíritu de las navidades futuras" o de "Caída del caballo", para el huraño protagonista.
Cada una de estas ideas da para cuento. Ahora bien, no has querido renunciar a ninguna y es una de las causas importantes, a mi parecer, de que el escrito parezca errático o, como dicen por ahí, de redacción precipitada.
Me decía una escritora: "¡HAY QUE MATAR A LOS HIJOS!". Otra me decía, la que le dijo a un autor consagrado que su discurso era iNane: "Escribir es borrar".
Es normal enamorarnos de cada creación que pare nuestra mente. Pero hay que saber renunciar y elegir. Así tenemos espacio para desarrollar, para vivir en lo que escribimos. Una sola buena idea es suficiente para cautivar al lector si la transmisión de esas vivencia es honesta. Muchas ideas le abruman o le confunden.
ESTILO
Nos presentas aquí una situación actual. Chica emancipada, empresaria, que no tiene tiempo de hablar con su viejo pero ha tenido el buen gusto de comprarle un par de regalos. Así que sabemos que ocurre en la época actual, en una ciudad más bien grande, en un país civilizado.
Sin embargo me parece notar en el registro de los personajes tintes victorianos, como de novelas de otro tiempo. Las reacciones, incluso algunas expresiones, no parecen concordar con el escenario. No digo que esté mal de por sí, digo que forma y fondo no van de la mano. Así, no resulta verosímil.
En la muerte del final, el estilo del narrador es tragedia teatral, sí. Pero de teatro clásico, no es lo que pasaría en una ciudad actualmente.
DIÁLOGO
Es cierto que algo le pasa al diálogo. Y eso que hay buenas observaciones como la forma de la hija para acabar, de forma impaciente, las frases de su "torpe" viejito.
Pero una frase no sigue bien a la otra. No tiene sentido que la hija corte el diálogo, el padre no ha dicho nada malo. Y el padre, para ser misántropo, está hablando con sensibilidad y paciencia. ¿Por qué reacciona así la hija?¿Cuánto ha durado el diálogo?, ¿Veinte segundos? ¿Llega la hija, le arroja los regalos y se va? Ojo con el estilo directo. Es muy agradecido pero tiene muchas trampas porque somos muy sensibles a la verosimilitud de un diálogo.
Espero que esto te ayude y te motive, no al contrario. Recíbelo con cariño.
Un Abrazo.
Saludos