[FONT="]Juan Rufino[/FONT]
Amaba escurrirme hacia la habitación de ella, a respirar durante un breve lapso de tiempo aquel aroma de mujer que generaba algo tan extraño en mí. Últimamente la notaba tan rara, siempre esa mirada fija que penetraba en lo más hondo de mi mente, que me llenaba de pánico al notar como sus pupilas se dilataban y su boca se volvía morada. Debía manejar mis sensaciones de la mejor manera, no me gustaba sentir ese miedo al mirarla fijamente.
En cierto punto creo que Charly tenía razón:
-“El placer no puede reprimirse querido Juan…”
Decía siempre al lustrar su Chevy, en esas tardes de vino y cigarrillo. Charly era el único que sabia sobre mi increíble contradicción, por un lado, me aterraba la mirada fija de ella, como su boca endurecía y tomaba un color morado, frío y aterrador, pero su cuerpo me llamaba al placer que solo ella podía compartir con un hombre como yo.
Durante tantas noches rompí mi hígado con bebida en los más bajos y sucios bares de la ciudad, buscando respuestas o refugio a mi obsesión, a mi contradicción. Solo terminaba acompañado de una tristeza, dejadez y pánico al ver sus ojos y su cuerpo desnudo plasmado en los paredones de hormigón que rodeaban la cantina donde emborrachaba constantemente, la veía en todas partes…
Si, otra vez más mi espalda sangraba y mi cuello estaba impregnado de orificios que ardían tanto… eran sus marcas, eran aquellos actos de goce en el que era su servidor.
Solía sentir como sombras se movían repentinamente por la habitación.
Solía sentir como un niño gritaba desesperado desde el fondo del ropero.
Solía sentir todo esto… mientras lastimado del placer irrenunciable que me aterraba y excitaba tanto al mismo tiempo, ella.
La última vez que la vi, mientras gozábamos del más sucio sexo pude sentir como respiraba detrás de mi oreja una especie de engendro demoníaco que me aterraba…
¿Qué ocurría?
¿Por qué sentía estas sensaciones aterradoras mientras ella estaba desnuda en mi lecho?
La perturbación se apoderaba cada vez más de mi mente.
“El día viernes 6/6/06 fue encontrado el señor Juan Rufino descuartizado en la habitación de su domicilio en Talcahuano al 3666, rodeando su cuerpo se encontraban velas negras, símbolos satánicos y un curioso papel que decía…”
-[FONT="]OFRENDA A LA ARPÍA NEGRA.[/FONT]
Comentarios
Cortito pero eficaz. Cross directo a lo emocional. Nada de razonarlo.
Con toda humildad dejame que te haga una crítica que yo siempre he recibido, final nebuloso. El lector quiere saber mas detalles objetivos y no tan librado a la imaginación del mismo. Aunque cortito, lo tuyo no es poesía, es pura novela.
Sigue así que creo que sos muy bueno.
Quizás, todo podria ser, lo dejo abierto a que cada uno "vea" a la más terrible criatura.
Eso si, si no te lo digo reviento. Cámbiale el nombre por Dios santo.
Un tío con un amigo llamado charly que se dedica a lustrar su Chevy, no puede llamarse Rufino:D (con todos mis respetos a los Rufinos del mundo, pero es que te saca del todo de contexto.)