¿Yo estuve aquí alguna vez?
Háblame de las cosas simples
que aún arden dentro de ti.
Háblame del humilde rescoldo,
entre tus brasas, donde todo
Después , cuando la noche se hacía calma
tus brazos mecían mi cuerpo
como el viento al trigo en primavera.
Todo el rojo fluye de tu boca,
y me aferro a esa flor cual fervorosa criatura,
triscando entre las ansias y el deseo.
Alerta y desvelada te retengo, ya por siempre,
más mi alma gorgotea escarcha pura
hasta anegar mis ojos de sombras y tristezas.
Dichosa de vivir con esta tenaz espina,
que en mi pecho discurre vadeando sus orillas.
¡ Qué lentos son los caminos del amor!
Perdidos bajo un cielo proceloso.
y la arena en su vastedad desmesurada
colman mis huesos, sed de piedra
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Comentarios
Me ha encantado el poema, muy delicado, muy sutil.
bsss
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pd : gracias
Lo sé, hay mucho más, solo que el mar siempre atrae mi mirada y esa última estrofa es muy poderosa...y hermosa.
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bsss:p
besos
Que buena frase XD.
Callar es de lo más aconsejable, claro que esto no aplica al poeta... pero mejor que callar, es vestir los símbolos con velos y más velos... la verdad es mujer...
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Plas, plas, plas, aplaudo este aroma de belleza y amor, este magistral poema.
Bravo!
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Se me han bajado las bragas leyendo el poema.
Uff, lo tiene todo.
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¡Gracias por el conjunto de belleza!