ESTADOS UNIDOS TRAS EL SEGUNDO GOBIERNO DE DONALD TRUMP

editado 16 de octubre en En imagen
Damas y caballeros, aquí les traigo una pieza más del lore de "El Precio de la Libertad". Los que siguen la saga, se darán cuenta que he se ha mencionado que Estados Unidos y Rusia han caído en decadencia. Ya mencioné previamente las razones de la decadencia rusa; ahora es el turno del país norteamericano.

Anverso del Gran Sello de los Estados Unidos, vigente desde la independencia del país en 1776. La frase en latín significa "De muchos, uno", en referencia al nacimiento del país como una federación de trece estados (representados en el halo sobre el águila y las trece flechas en la garra izquierda de la misma).


Reverso del Gran Sello de los Estados Unidos. Vigente desde el año 2022. La frase "Deo Vindice" es en latín y significa "Dios, nuestro protector". La frase, usada previamente en el sello de los Estados Confederados de América (país que se independizó de Estados Unidos durante la Guerra Civil Americana), causó mucha controversia tras su implementación, ya que dejaba clara la deriva ultraderechista que estaba llevando el gobierno estadounidense. La letra omega simboliza "el fin de todas las cosas", mientras que la estrella de ocho puntas delante de la letra, representa el deseo estadounidense de reformar el mundo acorde a su visión.


En el año 2020, Donald Trump, pese a tener a más de medio país en contra suya, gana las elecciones gracias a una muy bien elaborada campaña de fraude electoral, en la que millones de votantes fueron suprimidos, producto de la aplicación de reglas oscuras (como la de ciertos estados de "votar con al menos un testigo", o "envolver en un sobre especial la cartilla de votación"), desaparición de cartillas electorales (labor realizada por el servicio postal, controlado por Trump) e intimidación de votantes (hecha por milicias de extrema derecha e incluso la misma policía). Y aun así, solo ganó debido a las particularidades del sistema electoral estadounidense, en el que el candidato a presidente no gana si tiene más votos, sino por el número de electores que obtiene de cada estado.

De todas maneras, en estas condiciones le hubiera sido imposible consolidar su poder, debido al enorme rechazo que provocaba su figura, razón por la cual recurrió a la Corte Suprema, la cual quedó irremediablemente de su lado tras conseguir la elección de una magistrada leal a su causa. Gracias a esto, el poder judicial eventualmente quedó convertido en un apéndice más del ejecutivo, quien ahora quedó libre de aplicar toda serie de normas tendientes a limitar las libertades civiles y favorecer a los suyos. Las mismas tácticas que usó para ganar la presidencia, fueron utilizadas para que senadores y representantes afines a su causa ganaran las elecciones, por lo que los espacios de poder para sus opositores quedaron cada vez más reducidos y sus posibilidades de oponerse a él se hicieron más reducidas. Todo esto sucedía mientras las milicias de extrema derecha y la policía recrudecían sus actividades contra los izquierdistas, liberales y las minorías étnicas, con lo que Estados Unidos gradualmente fue virando hacia la extrema derecha.

Al mismo tiempo, las teorías conspirativas que tanto habían encontrado un nicho en la extrema derecha, pasaron a ser la verdad predominante, contradiciendo abiertamente el conocimiento científico, con lo que con el tiempo, los intelectuales pasaron a ser vistos como "enemigos del Estado" y perseguidos por todo el país, lo cual provocó que las emigraciones de estadounidenses a otras partes del mundo (principalmente a Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Europa y posteriormente, Brasil) aumentaran como nunca antes, lo cual alegró mucho a la élite racista de Washington.

No obstante, esto tendría consecuencias inesperadas, que afectarían negativamente al por entonces, país más poderoso de la Tierra.

Muchos de los inmigrantes resultaron ser mano de obra cualificada, con lo que el país padeció una fuerte fuga de cerebros que se manifestó en un descenso de su otrora poderosa economía. Muchas empresas no querían invertir en un país que castigaba a los intelectuales y el sentido común. El odio hacia los enemigos políticos se tradujo en manifestaciones cada vez más violentas de la extrema derecha, en la que resultaba frecuente que docenas y centenares de personas fuesen asesinadas, sin que el gobierno hiciera algo para detenerlas. En un mundo donde los organismos internacionales tenían cada vez menos credibilidad, Estados Unidos se vio cada vez más envalentonado para realizar estos actos, lo cual provocó que el país se volviera cada vez más violento, aunque nunca llegó al extremo de degenerar en una guerra civil, ya que el Estado se encargó de suprimir a cuanto grupo contrario a la deriva ultraderechista surgiese. De todas maneras, durante veinte años, la situación interna de Estados Unidos resultó inestable, con los ultraderechistas convirtiendo al país en una especie de dictadura de partido único y los opositores luchando una batalla cada vez más perdida para evitarlo.

En todo caso, con las migraciones, la población estadounidense para el año 2040, llegó a ser de poco más de 250 millones de habitantes, su economía se vería reducida por la violencia, la fuga de capitales y de cerebros. Esta fuga de capitales se vio parcialmente mitigada tras la debacle de Rusia tras la Guerra de los Huérfanos, ya que gran parte de los oligarcas rusos y mano de obra cualificada emigró a los Estados Unidos, ya que ambos países contaban con gobiernos ideológicamente similares.

Mientras lidiaban con todos estos problemas, el país perdió interés en intervenir en los asuntos exteriores, por lo que otros países como China, la Unión Europea (especialmente el bloque alemán) y posteriormente, Brasil, irían ocupando los espacios que los estadounidenses abandonaban.

Para 2045, cuando la situación interna de Estados Unidos se había estabilizado hacía años, el país sigue siendo fuerte, ya que es la 3ra economía mundial, pero su papel en la política mundial es cada vez más reducido, ya que Brasil, ahora convertido en potencia mundial, le arrebató el control de más de la mitad del continente americano, mientras que sus aliados en el exterior ahora están alineados con otros poderes, dejando al país norteamericano cada vez más aislado y obligado a acercarse a China para recuperar los espacios perdidos.
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