Cuando me desperté, lo primero que me vino a la cabeza era la imagen de mi vecina Mary. ¡Jo, nadie sabe cuantísimo la deseo, nadie sabe cuantísimo ansío tenerla entre mis brazos, nadie sabe cuanto, cuantísimo me gustaría besarla y a la vez decirle cuantísimo la amo!
Sé que el día que ella recapacite y que yo sea correspondido será, sin duda, el mejor día de mi vida. El día en que mi vecina Mary será mía para siempre. Y también sé que ese día no tardará en llegar...
Me fui a la cocina a tomarme mi leche con Nesquik tarareando una copla. Ahora no me acuerdo del título, pero recuerdo que era una de esas coplas de un Amor profundo. Pero ni siquiera su apasionada letra transmitía tanto Amor como el Amor que yo siento por mi vecina Mary.
Hoy es uno de esos días que te levantas con un ánimo elevado, y en lo único que piensas es en cosas buenas. Tu cuerpo se mueve por sí solo, sin que te des cuenta de ello.
¡Me encantan estos días!
Terminé de beberme mi leche y llevé la taza sucia al lavaplatos. ¿Y a que no se imaginan qué pasó? Pues que mirando por la ventana de mi cocina vi a Mary regando sus macetas con su regadera verde, y también vi su melena rubia protegida con un sombrero de paja. Estaba realmente guapa. Como esas jardineras de la revista "Plantas y Jardines" . Me vio y me hizo un gesto como de quererme decir algo...
Pero yo, imbécil que es uno, me aparté de la ventana. Si tuviera el valor para gritar lo que la amo y lo que me gustaría estar con ella... Pero no, no lo tengo y lo único que hacía era irme enseguida de la cocina al salón.
Pero la verdad es que soy muy realista. Sé que no soy un modelo, sólo un poco… ¿cómo decirlo para que ni yo mismo sufra? Diré que poco agraciado. No me va decir feo. Nadie es feo. Todos tenemos algo de belleza. ¿Y yo también? Bueno... vamos a dejarlo ahí...
Lo que pretendo decir es que pienso que llegué tarde al reparto de guapuras. Algunos recibieron nariz respingona, y la mía es recta y porruda. Igual me ocurre con los ojos y el resto del cuerpo. Pero me tomo las cosas con humor. Si me preocupase demasiado por "los piropos" que circulan por ahí acerca de mí a mi espalda, mucho tiempo haría ya que me hubiese suicidado.
Seguía pensando sobre mi fealdad, cuando escuché el timbre de mi puerta. El corazón se me paró de repente, pero enseguida empezó a bombear con más fuerza. El sudor corría a canales por mi frente y sentía cómo mi jorobada y doblada espalda se empapaba, como un paraguas en los días de viento y lluvia. Hacía un calor tremendo, que mezclado con la adrenalina del momento, mi cuerpo de había convertido en un infierno.
-Hola, vecinito.
Y ahí estaba mi Mary, con su radiante sonrisa, sus ojos como cielo y su cuerpazo, y todas las demás "cositas" seguían tan bien puestas como la última vez que la vi. No podía ser más perfecta.
-Hola, Mary. Cuánto tiempo... -Sí, mucho que no te veía. ¿Has estado quizás enfermo?
"¿Mary preocupada por mí? ¿Me echa de menos?", pensé, escamado.
-No, bueno sí, sólo un poco enfermo. -¡Pobre! Sólo quería preguntarte si tienes una maceta pequeña que no la utilices. Mañana compraré unas cuantas y te devolveré la tuya. -Creo que sí. Un momento. ¡Pero, pasa, pasa, por favor…!
Mis manos temblaban y mi cuerpo entero sudaba. Parecía como si dentro de mí hubiese un grifo. Tenía que hacer algo para que de alguna forma se fijase en mí. Por lo menos en mi educación, mi respeto y mi forma de ser. No en mi físico, porque como se fijase en mi físico, convencido estoy de que saldría corriendo sin parar.
-¿Te traigo un vaso con agua? -me dijo al verme tan nervioso.
Mi garganta estaba más seca que la mojama, y con mis gafas con lentes de culo de vaso, estaba espantoso. Pero qué podía hacer. Así fue como me mandó Dios a este mundo.
-Si, un vaso con agua estaría bien -le dije y me apresuré en añadir. -Mary, escúchame , yo... -¡No me digas más! Yo también..
Su delicado dedo índice de la mano derecha rozó un poco mis labios, y entonces olí su delicioso aroma. No entendía lo que estaba pasando...
-Ay, Sisebuto! Ni te imaginas lo mucho que siento por ti. Cada vez que te veo me excito.
Sus voluptuosos y empinados pechos se aproximaron a mí empitonándome mi raquítico torso.
-No entiendo lo que está pasando, Mary. Tú eres hermosa y yo horrible -desvié la boca; temía que me oliese el aliento por muelas picadas y por dos úlceras de estómago. -¡No digas estupideces! Todos somos hermosos por dentro y los que son hermosos por fuera, generalmente son horribles por dentro -dijo y añadió-: bueno, siento dejar esta charla aquí. Me tengo que ir. Dejé a mi sobrino pequeño solo en la casa. Así que hasta luego. Nos veremos pronto de nuevo. -Claro, tu sobrino... Me rendiré a tus pies cuando tú quieras.
Y así acaba mi extraña y desagradable historia. Pero lo que ocurrió esa mañana era una malévola trampa de esa perra arpía de Mary.
Resulta que la muy zorra se había apostado un buen dinero con todos nuestros vecinos a que yo me rendiría a sus pies. Y la verdad es que no me rendí a sus pies porque ella no me dejaba. Me sentí un estúpido cuando, lloroso, me enteré de la apuesta.
Tan mal me sentó entonces y tan mal me siento ahora que su burla me he encerrado en mi casa y no saldré de aquí hasta que no llame a mi puerta el Amor.
Comentarios
El himen de Pancracia
se lo partió la gimnasia
ACHL
Hay que leer con reservas
el libro infantil de la selva
ACHL
¿Qué son verdes los pimientos rojos?
Si no, a esas imágenes échale un ojo
ACHL
pero ahora entiendo lo de Apple y el mordisco
ACHL
Desde muy temprana edad,
Calígula aprendió a luchar
ACHL
Pues estos dos limones,
también empinan cojones
ACHL
Esta clase de tomates se comen despacito,
hoy un bocadito, mañana dos bocaditos...
ACHL
Te acompañara mi hijita Linde
para que te marque las lindes
ACHL
Con mucho Amor y mucha pasión,
en aquel bosque practican felación
ACHL
Nuestra Señora Madre Naturaleza
configuró a la mujer con lindezas
ACHL
El Zapatero sin zapatos pero con joyas costosas
y el Juanca le bailaban el agua al Silvio malacosa
ACHL
Cuando me desperté, lo primero que me vino a la cabeza era la imagen de mi vecina Mary. ¡Jo, nadie sabe cuantísimo la deseo, nadie sabe cuantísimo ansío tenerla entre mis brazos, nadie sabe cuanto, cuantísimo me gustaría besarla y a la vez decirle cuantísimo la amo!
Sé que el día que ella recapacite y que yo sea correspondido será, sin duda, el mejor día de mi vida. El día en que mi vecina Mary será mía para siempre. Y también sé que ese día no tardará en llegar...
Me fui a la cocina a tomarme mi leche con Nesquik tarareando una copla. Ahora no me acuerdo del título, pero recuerdo que era una de esas coplas de un Amor profundo. Pero ni siquiera su apasionada letra transmitía tanto Amor como el Amor que yo siento por mi vecina Mary.
Hoy es uno de esos días que te levantas con un ánimo elevado, y en lo único que piensas es en cosas buenas. Tu cuerpo se mueve por sí solo, sin que te des cuenta de ello.
¡Me encantan estos días!
Terminé de beberme mi leche y llevé la taza sucia al lavaplatos. ¿Y a que no se imaginan qué pasó? Pues que mirando por la ventana de mi cocina vi a Mary regando sus macetas con su regadera verde, y también vi su melena rubia protegida con un sombrero de paja. Estaba realmente guapa. Como esas jardineras de la revista "Plantas y Jardines" . Me vio y me hizo un gesto como de quererme decir algo...
Pero yo, imbécil que es uno, me aparté de la ventana. Si tuviera el valor para gritar lo que la amo y lo que me gustaría estar con ella... Pero no, no lo tengo y lo único que hacía era irme enseguida de la cocina al salón.
Pero la verdad es que soy muy realista. Sé que no soy un modelo, sólo un poco… ¿cómo decirlo para que ni yo mismo sufra? Diré que poco agraciado. No me va decir feo. Nadie es feo. Todos tenemos algo de belleza. ¿Y yo también? Bueno... vamos a dejarlo ahí...
Lo que pretendo decir es que pienso que llegué tarde al reparto de guapuras. Algunos recibieron nariz respingona, y la mía es recta y porruda. Igual me ocurre con los ojos y el resto del cuerpo. Pero me tomo las cosas con humor. Si me preocupase demasiado por "los piropos" que circulan por ahí acerca de mí a mi espalda, mucho tiempo haría ya que me hubiese suicidado.
Seguía pensando sobre mi fealdad, cuando escuché el timbre de mi puerta. El corazón se me paró de repente, pero enseguida empezó a bombear con más fuerza. El sudor corría a canales por mi frente y sentía cómo mi jorobada y doblada espalda se empapaba, como un paraguas en los días de viento y lluvia. Hacía un calor tremendo, que mezclado con la adrenalina del momento, mi cuerpo de había convertido en un infierno.
-Hola, vecinito.
Y ahí estaba mi Mary, con su radiante sonrisa, sus ojos como cielo y su cuerpazo, y todas las demás "cositas" seguían tan bien puestas como la última vez que la vi. No podía ser más perfecta.
-Hola, Mary. Cuánto tiempo...
-Sí, mucho que no te veía. ¿Has estado quizás enfermo?
"¿Mary preocupada por mí? ¿Me echa de menos?", pensé, escamado.
-No, bueno sí, sólo un poco enfermo.
-¡Pobre! Sólo quería preguntarte si tienes una maceta pequeña que no la utilices. Mañana compraré unas cuantas y te devolveré la tuya.
-Creo que sí. Un momento. ¡Pero, pasa, pasa, por favor…!
Mis manos temblaban y mi cuerpo entero sudaba. Parecía como si dentro de mí hubiese un grifo. Tenía que hacer algo para que de alguna forma se fijase en mí. Por lo menos en mi educación, mi respeto y mi forma de ser. No en mi físico, porque como se fijase en mi físico, convencido estoy de que saldría corriendo sin parar.
-¿Te traigo un vaso con agua? -me dijo al verme tan nervioso.
Mi garganta estaba más seca que la mojama, y con mis gafas con lentes de culo de vaso, estaba espantoso. Pero qué podía hacer. Así fue como me mandó Dios a este mundo.
-Si, un vaso con agua estaría bien -le dije y me apresuré en añadir.
-Mary, escúchame , yo...
-¡No me digas más! Yo también..
Su delicado dedo índice de la mano derecha rozó un poco mis labios, y entonces olí su delicioso aroma. No entendía lo que estaba pasando...
-Ay, Sisebuto! Ni te imaginas lo mucho que siento por ti. Cada vez que te veo me excito.
Sus voluptuosos y empinados pechos se aproximaron a mí empitonándome mi raquítico torso.
-No entiendo lo que está pasando, Mary. Tú eres hermosa y yo horrible -desvié la boca; temía que me oliese el aliento por muelas picadas y por dos úlceras de estómago.
-¡No digas estupideces! Todos somos hermosos por dentro y los que son hermosos por fuera, generalmente son horribles por dentro -dijo y añadió-: bueno, siento dejar esta charla aquí. Me tengo que ir. Dejé a mi sobrino pequeño solo en la casa. Así que hasta luego. Nos veremos pronto de nuevo.
-Claro, tu sobrino... Me rendiré a tus pies cuando tú quieras.
Y así acaba mi extraña y desagradable historia. Pero lo que ocurrió esa mañana era una malévola trampa de esa perra arpía de Mary.
Resulta que la muy zorra se había apostado un buen dinero con todos nuestros vecinos a que yo me rendiría a sus pies. Y la verdad es que no me rendí a sus pies porque ella no me dejaba. Me sentí un estúpido cuando, lloroso, me enteré de la apuesta.
Tan mal me sentó entonces y tan mal me siento ahora que su burla me he encerrado en mi casa y no saldré de aquí hasta que no llame a mi puerta el Amor.
A Chávez López
Sevilla ago 2026