A la Luna ubicua
Sobre las escamas calientes de los tejados
flota una mujer invisible
de cuerpo redondo y dientes helados.
Sobre los dientes helados de los tejados
ronda una mujer flotante
de escamas radiantes y de cuerpo blanco.
¡Oh, Luna, vaporosa y sutil doncella,
mirada muerta y fósil de princesa,
esponja,
maquillaje puro de geisha!
Déjame pisarte descalza y leve;
déjame ser un cisne entre tus cráteres;
déjame oír tu pulmón de nieve;
mientras en la dirección de tu escalera
el atento, quedo y ciego telescopio de la Tierra
enreda vagamente su pupila en tu fulgor.
¡Oh, Luna, leche más fresca de loba,
piedra arrogante con traje de boda,
cariátide del vacío,
danzarina ante el ave de la aurora!
Dime si no te lamentas cuando los gatos te ignoran
y te dan la espalda por el alambre de una raspa de pescado;
dime si te estremeces cuando las aguas se arroban
y hacen trémulos tus rayos por sed de sangre inflamados.
¡Oh, Luna fiel
a las noches despejadas,
no más abejas de hierro,
no más agujas infectas,
no más banderas felices
atravesando tu piel
de nácar!
Comentarios
Gracias, LucianoC, me alegro de que te guste. (:
Gracias, tocaya. Me alegra que te agrade.