Veo que la mayoría apostáis por los clásicos. Sin embargo, hay poetas contemporáneos muy buenos. Por ejemplo Juana J. Marín Saura con su libro "Habitar el aire", o "Marea humana" de Benjamín Prado. Y para los amantes del rock, un libro de poemas que escribió Txus di fellatio (batería y letrista de Mägo de Oz) que se titula El cementerio de los versos perdidos.
Tomo nota de algunos poetas que citais y no conozco. Yo tengo muchos preferidos: coincidiendo con vosotros: Pessoa, Quevedo,Neruda, Salinas ,Carlos Marzal;y entre los no citados ¿Cómo olvidar a Benedetti, Machado,Angel González, Antonio Colinas y Gamoneda ?.Es que os hay muy buenos en lengua hispana.
Rimas y leyendas de Becquer. Sin duda es mi libro preferido de poemas. Ya sé que no es un libro completo de poemas, pero su paso por todas las etapas del amor me encanta.
Leyendo este hilo, me ha venido a la memoria la clasificación de poetas que hace San Epifanio en la novela "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño, la transcribo aquí para quien no la conozca y se anime a leer la novela:
"Dentro del inmenso océano de la poesía distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Rubén Darío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas. —En nuestra lengua, claro está —aclaró—; en el mundo ancho y ajeno el paradigma sigue siendo Verlaine el Generoso. Una loca, según San Epifanio, estaba más cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la Ética a la Estética y viceversa. Cernuda, el querido Cernuda, era un ninfo y en ocasiones de gran amargura un poeta maricón, mientras que Guillen, Aleixandre y Alberti podían ser considerados mariquita, bujarrón y marica, respectivamente. Los poetas tipo Carlos Pellicer eran, por regla general, bujarrones, mientras que poetas como Tablada, Novo, Renato Leduc eran mariquitas. De hecho, la poesía mexicana carecía de poetas maricones, aunque algún optimista pudiera pensar que allí estaba López Velarde o Efraín Huerta. Maricas, en cambio, abundaban, desde el matón (aunque por un segundo yo escuché mafioso) Díaz Mirón hasta el conspicuo Hornero Aridjis. Debíamos remontarnos a Amado Nervo (silbidos) para hallar a un poeta de verdad, es decir a un poeta maricón, y no a un fileno como el ahora famoso y reinvindicado potosino Manuel José Othón, un pesado donde los haya. Y hablando de pesados: mariposa era Manuel Acuña y ninfo de los bosques de Grecia José Joaquín Pesado, perennes padrotes de cierta lírica mexicana. —¿Y Efrén Rebolledo? —pregunté yo. —Un marica menorcísimo. Su única virtud es la de ser si no el único, el primer poeta mexicano que publicó un libro en Tokio, Rimas japonesas, 1909. Era diplomático, por supuesto. El panorama poético, después de todo, era básicamente la lucha (subterránea), el resultado de la pugna entre poetas maricones y poetas maricas por hacerse con la palabra. Los mariquitas, según San Epifanio, eran poetas maricones en su sangre que por debilidad o comodidad convivían y acataban —aunque no siempre— los parámetros estéticos y vitales de los maricas. En España, en Francia y en Italia los poetas maricas han sido legión, decía, al contrario de lo que podría pensar un lector no excesivamente atento. Lo que sucedía era que un poeta maricón como Leopardi, por ejemplo, reconstruye de alguna manera a los maricas como Ungaretti, Montale y Quasimodo, el trío de la muerte. —De igual modo Pasolini repinta a la mariquería italiana actual, véase el caso del pobre Sanguinetti (con Pavese no me meto, era una loca triste, ejemplar único de su especie, o con Dino Campana, que come en mesa aparte, la mesa de las locas terminales). Para no hablar de Francia, gran lengua de fagocitadores, en donde cien poetas maricones, desde Villon hasta nuestra admirada Sophie Podolski cobijaron, cobijan y cobijarán con la sangre de sus tetas a diez mil poetas maricas con su corte de filenos, ninfos, bujarrones y mariposas, excelsos directores de revistas literarias, grandes traductores, pequeños funcionarios y grandísimos diplomáticos del Reino de las Letras (véase, si no, el lamentable y siniestro discurrir de los poetas de Tel Quel). Y no digamos nada de la mariconería de la Revolución Rusa en donde, si hemos de ser sinceros, sólo hubo un poeta maricón, uno solo. —«¿Quién? —le preguntaron. —¿Maiacovski? —No. —¿Esenin? —Tampoco. —¿Pasternak, Blok, Mandelstam, Ajmátova? —Menos. —Dilo de una vez, Ernesto, que me estoy comiendo las uñas. —Sólo uno —dijo San Epifanio—, y ahora te saco de la duda, pero eso sí, maricón de las estepas y de las nieves, maricón de la cabeza a los pies: Khlebnikov. Hubo opiniones para todos los gustos. —Y en Latinoamérica, ¿cuántos maricones verdaderos podemos encontrar? Vallejo y Martín Adán. Punto y aparte. ¿Macedonio Fernández, tal vez? El resto, maricas tipo Huidobro, mariposas tipo Alfonso Cortés (aunque éste tiene versos de maricona auténtica), bujarrones tipo León de Greiff, ninfos abujarronados tipo Pablo de Rokha (con ramalazos de loca que hubieran vuelto loco a Lacan), mariquitas tipo Lezama Lima, falso lector de Góngora, y junto con Lezama todos los poetas de la Revolución Cubana (Diego, Vitier, el horrible Retamar, el penoso Guillén, la inconsolable Fina García) excepto Rogelio Nogueras, que es un encanto y una ninfa con espíritu de maricón juguetón. Pero sigamos. En Nicaragua dominan mariposas tipo Coronel Urtecho o maricas con voluntad de filenos, tipo Ernesto Cardenal. Maricas también son los Contemporáneos de México... —¡No —gritó Belano—, Gilberto Owen no! —De hecho —prosiguió imperturbable San Epifanio—, Muerte sin fin es, junto con la poesía de Paz, La Marsellesa de los nerviosísimos y sedentarios poetas mexicanos maricas. Más nombres: Gelman, ninfo, Benedetti, marica, Nicanor Parra, mariquita con algo de maricón, Westphalen, loca, Enrique Lihn, mariquita, Girondo, mariposa, Rubén Bonifaz Nuño, bujarrón amariposado, Sabines, bujarrón abujarronado, nuestro querido e intocable Josemilio Pe, loca. Y volvamos a España, volvamos a los orígenes —silbidos—: Góngora y Quevedo, maricas; San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, maricones. Ya está todo dicho. Y ahora, algunas diferencias entre maricas y maricones. Los primeros piden hasta en sueños una verga de treinta centímetros que los abra y fecunde, pero a la hora de la verdad les cuesta Dios y ayuda encamarse con sus padrotes del alma. Los maricones, en cambio, pareciera que vivan permanentemente con una estaca removiéndoles las entrañas y cuando se miran en un espejo (acto que aman y odian con toda su alma) descubren en sus propios ojos hundidos la identidad del Chulo de la Muerte. El chulo, para maricones y maricas, es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada (o del silencio o de la otredad). Por lo demás, y con buena voluntad, nada impide que maricas y maricones sean buenos amigos, se plagien con finura, se critiquen o se alaben, se publiquen o se oculten mutuamente en el furibundo y moribundo país de las letras.""
Sin ánimo de tratadista, creo que cuando se pide opinión sobre el mejor libro de poesía que se ha leído, debería tenerse en cuenta para responder que hay varios tipos de poesía: la épica (Homero, Virgilio, Dante y la novelística que es su heredera pero que ya no va en verso); la dramática (Esquilo, Sófocles, Eurípides, Shakespeare y tantos otros hasta la actualidad en que ya no se practica tampoco el verso); y la lírica que se ha quedado con el nombre y es lo que ahora llamamos poesía y que se sigue escribiendo en verso (algunos poetas hay que parece que creen que un verso es un renglón sin terminar). La comparación entre estos tres tipos primarios es inútil, pues sus métodos y objetivos son muy dispares. Uno de los mejores libros de poesía que he leído es La Naturaleza de las Cosas (Rerum Natura) de Tito Lucrecio Caro, poeta romano. Es un libro de poesía didáctica, destinado a divulgar la filosofía de Epicuro, las imágenes que usa Lucrecio son poderosísimas y los versos van de razonamiento en razonamiento: no encaja en la clasificación anterior, pero es casi el único ejemplo de poesía de este tipo que tenemos. Al leer el hilo observo que casi todos los poetas que se citan son contemporáneos, no hay ninguna referencia a la época greco-romana (ni Píndaro, Safo, Alceo, Anacreonte, Catulo, Horacio, Ovidio, etc. le interesan a nadie como poetas). La mayoría de los poetas citados, es lógico, cultivan su musa en español, para comprender bien una poesía hay que conocer el idioma en el que está escrita, sentir el ritmo, la materia sonora de las palabras, etc., pero son aplastante mayoría los poetas españoles, excepto Neruda. Veo mucha neruditis, si tanto gusta el decir chileno, Chile les proveerá de grandes poetas en español, entre Ercilla y Lihn, hay mucho donde escoger. Los demás que se citan más de dos veces son españoles. El caso de Bécquer es de analizar es uno de los poetas más citados y el más denostado. García Lorca es un buen poeta, pero creo que en el ánimo de los que lo leen pesa mucho su triste final, lo mismo ocurre con Miguel Hernández, se trata de hablar de poesía, no de biografías. A Machado se le cita varias veces así, sin el nombre, supongo que no se tratará de hacer la conocida boutade de Borges que preguntó ingenuamente: ¡Ah! ¿pero Manuel Machado tenía un hermano también poeta? Tengo que reconocer que a muchos no les conozco, pero me parece excesivo el gusto que tienen algunos por Benedetti, y me extraña que nadie cite a Juan Gelman. Veo que hay una sobreabundancia de poetas en inglés, alguno de los citados estimo que no deben ser muy buenos; unos pocos en francés (Baudelaire, Rimbaud); dos italianos (Dante y Montale ¿no ha habido nadie más entre estos dos?); un portugués justamente muy citado (Pessoa); un anacrónico en griego (Kavafis); es un poco increíble pero sólo hay un alemán (Hölderlin), citado de pasada; ni un ruso solo y a los demás ni están ni se les esperan. En el aspecto interlingual el Parnaso ha quedado muy pobre y casi bilingüe español-inglés. ¿Qué educación recibimos? ¿No hay cultura más allá del inglés? Apuesto a que si esta encuesta se hubiese hecho hace cien años no habría habido ni un solo poeta en inglés. Abundarían más en francés, en alemán, italiano y algún ruso se hubiera visto.
Gracias Anteros por acordarte de Bolaños, nunca he encontrado horizonte en sus novelas, ni tampoco en muchos de sus contemporaneos, pero en su caso, se disfruta con placer la impecable prosa.
Dejo aquí y espero no incurrir en delito estas breves estrofas del poeta Robert Graves de una muy buena antología, edición y traducción de Antonio Rivero Taravillo:
Los poetas son guardianes
de una isla sombría
con bosques y con fincas
que calienta la luna
...
Toda mujer regia en verdad posee
un país secreto, más real para ella
que este pálido mundo exterior:
...
La mujer con sus bosques, lunas, flores, aguas,
y vigilantes dedos:
no podemos presumir de magia comparable a la suya.
En el mejor caso, poetas, en el peor, hechiceros.
PD.: Anteros, creo que nadie elige banderas cuando piensa en poesía.
- Poeta en Nueva York, de García Lorca.
- Cualquier libro de Auden (nacido en York).
- Cartas de Cumpleaños, de Ted Hughes (nacido en Yorkshire), que acabo de comentar en el blog, si queréis echarle un vistazo.
Es sólo un comentario, es evidente que la historia es muy larga, y los clásicos latinos fueron grandiosos, y en el medievo vivieron grandes líricos, etc. En general, prefiero la poesía contemporánea, aunque últimamente, leyendo a Marcial (el poeta hispano-romano), ando bastante alucinado.
Yo he oscilado mucho en esto a lo largo de mi vida. Cuando era estudiante de bachillerato sentía devoción por Bécquer y García Lorca. Luego otros ocuparon su lugar. Pasé una etapa de fiebre por los poetas griegos modernos, Cavafis, Elytis y Seferis. Y en otra no me iba a dormir sin haber leído antes un poema de Machado.
Finalmente, recalé en dos, Pedro Salinas en poesía española y Max Blecher, poeta extranjero.
¿Los libros? La voz a ti debida, de Salinas y Cuerpo transparente de Blecher. De este, hay edición en español (Rosa Cúbica, Barcelona, 2008).
Alfonsina Storni (1892-1938) es considerada una de las voces femeninas más potentes de la poesía en lengua española de las primeras décadas del siglo XX.
Tú me quieres alba, Me quieres de espumas, Me quieres de nácar. Que sea azucena Sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada
Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas Las copas a mano, De frutos y mieles Los labios morados. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros, Me pretendes blanca (Dios te lo perdone), Me pretendes casta (Dios te lo perdone), ¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques, Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada; Alimenta el cuerpo Con raíz amarga; Bebe de las rocas; Duerme sobre escarcha; Renueva tejidos Con salitre y agua; Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada, Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nívea, Preténdeme casta.
El Amor nunca pasará. Pasarán las profecías, callarán las lenguas y se perderá el conocimiento. Porque el conocimiento, igual que las profecías, no son cosas acabadas. Y cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño; pero, cuando ya fui hombre, dejé atrás las cosas del niño.
1 Corintios 13-8
LA BIBLIA AUTOR DIOS
No soy fanatica, soy creyente y comparto este libro vivo en donde se plasma en uno solo tantas maravillas, las mejorer sitas. Los invito de igual manera a que encuentren la suya.
A decir verdad, no he encontrado libros de poesía, el único que he leido es el de Cotidianas de Benedetti.
Los poemas que leo normalmente los encuentro por separado.
Comentarios
+1.
sobre todo Hamlet....
leanlo, sta genial no se van a arrepentir!! =D
- De Marzo y Otros Colores, de Jesús Domínguez
Me sorprendió su cotidianidad y frescura.
Espero que os guste.
No he leido suficiente poesia, pero esos son de mis preferidos junto con Whitman y Pizarnik.
En este enlace hay ejemplos de su poesía.
http://elalbatrosliterario.wordpress.com/
"Dentro del inmenso océano de la poesía distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Rubén Darío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas.
—En nuestra lengua, claro está —aclaró—; en el mundo ancho y ajeno el paradigma sigue siendo Verlaine el Generoso.
Una loca, según San Epifanio, estaba más cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la Ética a la Estética y viceversa. Cernuda, el querido Cernuda, era un ninfo y en ocasiones de gran amargura un poeta maricón, mientras que Guillen, Aleixandre y Alberti podían ser considerados mariquita, bujarrón y marica, respectivamente. Los poetas tipo Carlos Pellicer eran, por regla general, bujarrones, mientras que poetas como Tablada, Novo, Renato Leduc eran mariquitas. De hecho, la poesía mexicana carecía de poetas maricones, aunque algún optimista pudiera pensar que allí estaba López Velarde o Efraín Huerta. Maricas, en cambio, abundaban, desde el matón (aunque por un segundo yo escuché mafioso) Díaz Mirón hasta el conspicuo Hornero Aridjis. Debíamos remontarnos a Amado Nervo (silbidos) para hallar a un poeta de verdad, es decir a un poeta maricón, y no a un fileno como el ahora famoso y reinvindicado potosino Manuel José Othón, un pesado donde los haya. Y hablando de pesados: mariposa era Manuel Acuña y ninfo de los bosques de Grecia José Joaquín Pesado, perennes padrotes de cierta lírica mexicana.
—¿Y Efrén Rebolledo? —pregunté yo.
—Un marica menorcísimo. Su única virtud es la de ser si no el único, el primer poeta mexicano que publicó un libro en Tokio, Rimas japonesas, 1909. Era diplomático, por supuesto.
El panorama poético, después de todo, era básicamente la lucha (subterránea), el resultado de la pugna entre poetas maricones y poetas maricas por hacerse con la palabra. Los mariquitas, según San Epifanio, eran poetas maricones en su sangre que por debilidad o comodidad convivían y acataban —aunque no siempre— los parámetros estéticos y vitales de los maricas. En España, en Francia y en Italia los poetas maricas han sido legión, decía, al contrario de lo que podría pensar un lector no excesivamente atento. Lo que sucedía era que un poeta maricón como Leopardi, por ejemplo, reconstruye de alguna manera a los maricas como Ungaretti, Montale y Quasimodo, el trío de la muerte.
—De igual modo Pasolini repinta a la mariquería italiana actual, véase el caso del pobre Sanguinetti (con Pavese no me meto, era una loca triste, ejemplar único de su especie, o con Dino Campana, que come en mesa aparte, la mesa de las locas terminales). Para no hablar de Francia, gran lengua de fagocitadores, en donde cien poetas maricones, desde Villon hasta nuestra admirada Sophie Podolski cobijaron, cobijan y cobijarán con la sangre de sus tetas a diez mil poetas maricas con su corte de filenos, ninfos, bujarrones y mariposas, excelsos directores de revistas literarias, grandes traductores, pequeños funcionarios y grandísimos diplomáticos del Reino de las Letras (véase, si no, el lamentable y siniestro discurrir de los poetas de Tel Quel). Y no digamos nada de la mariconería de la Revolución Rusa en donde, si hemos de ser sinceros, sólo hubo un poeta maricón, uno solo.
—«¿Quién? —le preguntaron.
—¿Maiacovski?
—No.
—¿Esenin?
—Tampoco.
—¿Pasternak, Blok, Mandelstam, Ajmátova?
—Menos.
—Dilo de una vez, Ernesto, que me estoy comiendo las uñas.
—Sólo uno —dijo San Epifanio—, y ahora te saco de la duda, pero eso sí, maricón de las estepas y de las nieves, maricón de la cabeza a los pies: Khlebnikov.
Hubo opiniones para todos los gustos.
—Y en Latinoamérica, ¿cuántos maricones verdaderos podemos encontrar? Vallejo y Martín Adán. Punto y aparte. ¿Macedonio Fernández, tal vez? El resto, maricas tipo Huidobro, mariposas tipo Alfonso Cortés (aunque éste tiene versos de maricona auténtica), bujarrones tipo León de Greiff, ninfos abujarronados tipo Pablo de Rokha (con ramalazos de loca que hubieran vuelto loco a Lacan), mariquitas tipo Lezama Lima, falso lector de Góngora, y junto con Lezama todos los poetas de la Revolución Cubana (Diego, Vitier, el horrible Retamar, el penoso Guillén, la inconsolable Fina García) excepto Rogelio Nogueras, que es un encanto y una ninfa con espíritu de maricón juguetón. Pero sigamos. En Nicaragua dominan mariposas tipo Coronel Urtecho o maricas con voluntad de filenos, tipo Ernesto Cardenal. Maricas también son los Contemporáneos de México...
—¡No —gritó Belano—, Gilberto Owen no!
—De hecho —prosiguió imperturbable San Epifanio—, Muerte sin fin es, junto con la poesía de Paz, La Marsellesa de los nerviosísimos y sedentarios poetas mexicanos maricas. Más nombres: Gelman, ninfo, Benedetti, marica, Nicanor Parra, mariquita con algo de maricón, Westphalen, loca, Enrique Lihn, mariquita, Girondo, mariposa, Rubén Bonifaz Nuño, bujarrón amariposado, Sabines, bujarrón abujarronado, nuestro querido e intocable Josemilio Pe, loca. Y volvamos a España, volvamos a los orígenes —silbidos—: Góngora y Quevedo, maricas; San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, maricones. Ya está todo dicho. Y ahora, algunas diferencias entre maricas y maricones. Los primeros piden hasta en sueños una verga de treinta centímetros que los abra y fecunde, pero a la hora de la verdad les cuesta Dios y ayuda encamarse con sus padrotes del alma. Los maricones, en cambio, pareciera que vivan permanentemente con una estaca removiéndoles las entrañas y cuando se miran en un espejo (acto que aman y odian con toda su alma) descubren en sus propios ojos hundidos la identidad del Chulo de la Muerte. El chulo, para maricones y maricas, es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada (o del silencio o de la otredad). Por lo demás, y con buena voluntad, nada impide que maricas y maricones sean buenos amigos, se plagien con finura, se critiquen o se alaben, se publiquen o se oculten mutuamente en el furibundo y moribundo país de las letras.""
Uno de los mejores libros de poesía que he leído es La Naturaleza de las Cosas (Rerum Natura) de Tito Lucrecio Caro, poeta romano. Es un libro de poesía didáctica, destinado a divulgar la filosofía de Epicuro, las imágenes que usa Lucrecio son poderosísimas y los versos van de razonamiento en razonamiento: no encaja en la clasificación anterior, pero es casi el único ejemplo de poesía de este tipo que tenemos.
Al leer el hilo observo que casi todos los poetas que se citan son contemporáneos, no hay ninguna referencia a la época greco-romana (ni Píndaro, Safo, Alceo, Anacreonte, Catulo, Horacio, Ovidio, etc. le interesan a nadie como poetas).
La mayoría de los poetas citados, es lógico, cultivan su musa en español, para comprender bien una poesía hay que conocer el idioma en el que está escrita, sentir el ritmo, la materia sonora de las palabras, etc., pero son aplastante mayoría los poetas españoles, excepto Neruda. Veo mucha neruditis, si tanto gusta el decir chileno, Chile les proveerá de grandes poetas en español, entre Ercilla y Lihn, hay mucho donde escoger. Los demás que se citan más de dos veces son españoles. El caso de Bécquer es de analizar es uno de los poetas más citados y el más denostado. García Lorca es un buen poeta, pero creo que en el ánimo de los que lo leen pesa mucho su triste final, lo mismo ocurre con Miguel Hernández, se trata de hablar de poesía, no de biografías. A Machado se le cita varias veces así, sin el nombre, supongo que no se tratará de hacer la conocida boutade de Borges que preguntó ingenuamente: ¡Ah! ¿pero Manuel Machado tenía un hermano también poeta?
Tengo que reconocer que a muchos no les conozco, pero me parece excesivo el gusto que tienen algunos por Benedetti, y me extraña que nadie cite a Juan Gelman.
Veo que hay una sobreabundancia de poetas en inglés, alguno de los citados estimo que no deben ser muy buenos; unos pocos en francés (Baudelaire, Rimbaud); dos italianos (Dante y Montale ¿no ha habido nadie más entre estos dos?); un portugués justamente muy citado (Pessoa); un anacrónico en griego (Kavafis); es un poco increíble pero sólo hay un alemán (Hölderlin), citado de pasada; ni un ruso solo y a los demás ni están ni se les esperan. En el aspecto interlingual el Parnaso ha quedado muy pobre y casi bilingüe español-inglés. ¿Qué educación recibimos? ¿No hay cultura más allá del inglés?
Apuesto a que si esta encuesta se hubiese hecho hace cien años no habría habido ni un solo poeta en inglés. Abundarían más en francés, en alemán, italiano y algún ruso se hubiera visto.
Dejo aquí y espero no incurrir en delito estas breves estrofas del poeta Robert Graves de una muy buena antología, edición y traducción de Antonio Rivero Taravillo:
Los poetas son guardianes
de una isla sombría
con bosques y con fincas
que calienta la luna
...
Toda mujer regia en verdad posee
un país secreto, más real para ella
que este pálido mundo exterior:
...
La mujer con sus bosques, lunas, flores, aguas,
y vigilantes dedos:
no podemos presumir de magia comparable a la suya.
En el mejor caso, poetas, en el peor, hechiceros.
PD.: Anteros, creo que nadie elige banderas cuando piensa en poesía.
- Poeta en Nueva York, de García Lorca.
- Cualquier libro de Auden (nacido en York).
- Cartas de Cumpleaños, de Ted Hughes (nacido en Yorkshire), que acabo de comentar en el blog, si queréis echarle un vistazo.
Es sólo un comentario, es evidente que la historia es muy larga, y los clásicos latinos fueron grandiosos, y en el medievo vivieron grandes líricos, etc. En general, prefiero la poesía contemporánea, aunque últimamente, leyendo a Marcial (el poeta hispano-romano), ando bastante alucinado.
Saludos.
Finalmente, recalé en dos, Pedro Salinas en poesía española y Max Blecher, poeta extranjero.
¿Los libros? La voz a ti debida, de Salinas y Cuerpo transparente de Blecher. De este, hay edición en español (Rosa Cúbica, Barcelona, 2008).
Aquí algunos de sus poemas
TU ME QUIERES BLANCA SÁBADO ALMA DESNUDA DATE A VOLAR UN SOL FRENTE AL MAR ESTA TARDE DUERME TRANQUILO DOLOR CARTA LÍRICA A OTRA MUJER
Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.
1 Corintios 13-8
LA BIBLIA AUTOR DIOS
No soy fanatica, soy creyente y comparto este libro vivo en donde se plasma en uno solo tantas maravillas, las mejorer sitas. Los invito de igual manera a que encuentren la suya.
con cariño
Los poemas que leo normalmente los encuentro por separado.