Ya está aquí otra vez. Como siempre, llega sin avisar. Ella viene cuando quiere y yo le hago caso cuando puedo. Es insistente e impaciente, por eso no sabe de horarios y aparece por sorpresa en cualquier momento.
Me enreda. Sabe que ahora estoy a su disposición, que no tengo excusa para escapar y que, además, no quiero escapar. Me gusta su presencia, sentir cómo recorre mi cuerpo desde mi cabeza hasta mis manos. Me relajo y me dejo llevar.
Hoy es dulce, tranquila. Sabe que tengo tiempo para dedicarle y se regodea entre mis dedos con calma, guiándolos. Está aprovechando nuestro encuentro para sacar lo mejor de mí, consciente de que estos momentos juntas no siempre son posibles.
Otras veces llega como un balazo, rápida, mordaz. Se instala en mi mente y da vueltas llamándome sin descanso. Es como una novia celosa y no me deja pensar en otra cosa hasta que consigue que le preste atención y la materialice.
Pero hoy es dulce, tranquila. Hoy tenemos tiempo para nosotras. Ella, la inspiración, seguirá llegando sin avisar y yo seguiré dejando que guíe mis manos para convertirla en palabras.
Comentarios
me ha sorprendido muchisismo, FELICIDADES.
un abrazo,
bea
un abrazo bea
Me maravilla cómo escribes. No te sueltes de la mano de esa fantástica compañera.:)
Es estupendo, me ha gustado mucho, aunque tengo que confesar que cuando leía sobre esa criatura insistente e impaciente pensaba que se trataría de una especie de hija, entrando en la habitación dando saltos en la cama a la hora de la siesta.
https://isabelveigalopez.com/2019/10/08/me-dejo-llevar/
¡Buenísimo!
Además de inteligente escritora, eres ingeniosamente inteligente.
¿Ves como aprendo de ti?
Feliz salida y entrada de año, estimada Texas
Como no, es cómo