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eledendo · Gonzalo de Berceo s.XIII

AITIÍNE   

… en unidad de amor, 

mi amada brilla, 

centellea, 

fulge; 

… campanas y caracolas suenan cuando la
ven venir, 

se agitan, la definen, la anuncian, 

y ebrios, por la orilla de un mar azul,
los colores del mundo silban y corren, vibran y danzan 

como pececillos rojos, amarillos y verdes
sobre el ojo ingente del crespúsculo; 

… por la arena y al vernos, lejos, aún,
levantando los brazos, ella grita: ¡ Itsoél… ! 

y yo, removiendo en alto las mil lumbres
de la hoguera del alma, grito …: ¡ Aitiíneee…! 

y, entonces, y como a una, ambos
aceleramos el paso y corremos y corremos al encuentro, 

es cuando la sangre sube, quema y vuela
por las estancias íntimas del pecho; 

… y es, es en ese instante, cuando
Aitiíne representa todo, absolutamente todo: 

Dios, mi ser, la luz, el aire… 

*** 

Antonio Justel 

https://antoniojustel.com

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  • AITIÍNE

     

    … en unidad de amor,

    mi amada brilla,

    centellea,

    fulge;

    … campanas y caracolas suenan cuando la ven venir,

    se agitan, la definen, la anuncian,

    y ebrios, por la orilla de un mar azul, los colores del mundo silban y corren, vibran y danzan

    como pececillos rojos, amarillos y verdes sobre el ojo ingente del crespúsculo;

    … por la arena y al vernos, lejos, aún, levantando los brazos, ella grita: ¡ Itsoél… !

    y yo, removiendo en alto las mil lumbres de la hoguera del alma, grito …: ¡ Aitiíneee…!

    y, entonces, y como a una, ambos aceleramos el paso y corremos y corremos al encuentro,

    es cuando la sangre sube, quema y vuela por las estancias íntimas del pecho;

    … y es, es en ese instante, cuando Aitiíne representa todo, absolutamente todo:

    Dios, mi ser, la luz, el aire…

    ***

    Antonio Justel

    https://antoniojustel.com


    26 de julio
  • ESTÍO

     

    … te he esperado por las noches de agosto,

    cuando la luna prende los viñedos del cielo

    y las uvas celestes centellean y bailan;

    cuando Eolo sumerge la estación en fragancias

    y se embriagan las sendas con moras y tomillo;

    … te he esperado a la lumbre de las manzanas rojas,

    cuando las higueras rebosan azúcares y néctares

    que agrietados higos con deleite rezuman;

    … te esperé hasta el fin desesperadamente,

    cuando agosto se henchía con fulgores y ubres

    y en sus venas guardaba el panal más excelso:

    esta ebriedad, palpitante y plena, con sus horas divinas.

    ***

    Antonio Justel

    https://antoniojustel.com

    ***


    24 de junio


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