Escuchará la música aquel que baila en el espejo? Lejos del entendimiento, quito la abstracción de la mirada y vuelvo al escocés con agua. Ella ha notado la nostalgia, me sostiene del mentón a lo Hamlet y me besa sin prisa, un rito pausado y un poco banal, signo del vamos que ya es tarde.
Las intenciones rompen el silencio, que es un arte y un castigo. Hemos apresurado el amor y otra vez los envases vacíos crujen bajo la cama, son tiempos de malas costumbres. Hay calles que aprisionan el aire de verano y no dan cabida a los abrazos nocturnos, cerrado el trato, asisten las pocas luces mi salida y el humo del cigarrillo se pierde detrás de la esquina. Se que va a llamar para saber si llegué bien y si he quitado las llaves del auto, confía poco en los borrachos. Hasta el sueño tiene sus preparativos, hoy no demasiados.
Ante la propuesta de un viaje inmediato he apartado lo necesario y de ello lo inútil. Dejo las elucubraciones y el Molloy de Beckett para entretener el viaje y parto.
Buenos Aires me devuelve siempre un particular interés por los rincones, será por la necesidad de referencias o el instinto de supervivencia. Opto generalmente por los de los bares, conozco su gente. Tengo la guía de Sábato y Borges a mano por si acaso, los lugares nuevos abundan cuando no los buscamos.
Hay un interesado en sus servicios, lo requerimos urgente, preséntese mañana. Dirección, pasajes, hotel y comidas, lo convenido hasta ahora se cumple. Desde el avión vengo pensando el por qué después de tanto han vuelto a llamar.
La figura del viejo no me sorprende aunque alerta, herencia de la inquietud telúrica, distingo lo suficiente en sus rasgos para prefigurar su aquejamiento. Ha sufrido meses, me dicen, y no tiene esperanza alguna. Por cortesía, le pido que nos dejen solos. Sentado en el borde de la cama, mido su respuesta con acciones simples, su pulso es débil y casi no ve, entiendo que debo comunicarme con tranquilidad. Necesito entender sus temores para empezar.
De a poco le suelto la historia, uso esta vez los niños perdidos, la recreación de un pantano, la bruma, la noche y las ausencias. Ya tengo su atención, ahora voy a explicarle. Sentirá en principio cómo el peso de su cuerpo se pierde, pronto recobrará la movilidad y podrá asirse de si mismo, hágalo. En ese momento, seguro de su integridad, libere de nuevo sus miembros y erguido, abra los ojos. No busque referencias, no las hay. Estará usted en un espacio vacío infinito, la nada misma lo envolverá hasta perderlo. No debe preocuparse, todo indica que si estoy aquí, es para guiarlo. Ahora necesito que entienda, transitar es inútil, no hay destinos. En lo inmediato, le invadirán la duda y el desasosiego, aquí usted tiene pocas opciones. Cierre los ojos. Imagine su versión del cielo, poblado por seres queridos y memorias de dicha, sus apetencias y ambiciones. Si la culpa es su cruz, hágase usted mismo un infierno, deberá recordar el fuego y los demonios si quiere la versión clásica. Mi sugerencia es otra, si lo prefiere, recupere la templanza y esfuerce el recuerdo, plante su figura de joven frente a un espejo y ponga música. Si logra recrear los detalles, al menos la satisfacción de conocerse lo hará olvidar el vacío que le rodea. Usted ha elegido morir el día de hoy, otros permanecemos en espacios vacíos, de pie ante nuestra figura tiempo suficiente para sentirnos vivos.
Mientras suene la música.
D. Rey 29/01/11
Comentarios
Es el riesgo que afrontan los que se exponen a la crítica en estos lugares: la crítica de ignorantes, de gente que no le da el intelecto para comprender o peor aún, que no se da el tiempo para leer como se debe un texto ajeno para poder dar una crítica justa.
Más, como decía un tipo por ahí, lo peor que podría sucederle al autor sería la gélida indiferencia. Algún mérito tienen entonces, para el autor, las críticas anteriores.
El escrito hace referencia con sus espejos y sus retornos a Borges, en sus pocas líneas construye la atmósfera necesaria para arrojarnos a la circularidad que comienza y termina en el mismo punto. El rescate de la memoria como forma de exorcizar la vacuidad. Bastante para un cuentito de pocas líneas.
Un buen cuento, bien escrito, felicidades.
Salud
Mayeloon, estoy de acuerdo con tu sugerencia de poner algún detalle que pueda guiar al lector. Pero también siento decirte qué pena que a pesar de haber leído (a todos los que nombras, aunque no los nombras a todos y que te aseguro, más de uno aquí bien conocemos), no hayas aprendido las más elementares reglas de ortografía, y las aún más mínimas normas de comportamiento en una discusión (literaria, en este caso).
No es necesario, fuiste provocado, de todas formas tus palabras te enaltecen.
Valiente y profundo el escrito. Obliga al pensamiento, al análisis y por lo tanto lo encuentro postiivo.
un abrazo, Danielrey.
betob
Saludos