"¿Qué hago? ¿Disparo? ¿No disparo?" quedaba pensativo un soldado a la vez que apuntaba con un rifle a un joven infante de 8 años tirando por lo alto. El pequeño le estaba lanzando pequeñas piedras que iba recongiendo de los escombros de una de las miles de casa que habían sido derribadas durante el ataque de hacía 2 noches a la vez que gritaba enfurecido en un idioma que el militar desconocía.
Toda la calle se encontraba abarrotada de operarios y voluntarios que removían los escombros con la esperanza de encontrar algún superviviente entre todo el amasijo de escombros y acero, pero en ese momento todos sehabían quedado parados en un absoluto silencio, observando la acción del pequeño, y escuchando cada palabra que su boca expresaba.
Trás recibir dos pedradas el militar se acercó con mosqueo al niño, a la voz de insultos, la mayoría de contexto racista, y empuñando el arma cada vez con más furia. Al llegar al pequeño, el soldado lanzó un tortazo contra la cara del niño, lanzandolo al suelo de la potencia del golpe y acto seguido colocó el cañón del arma en su cabeza. Nadie reaccionó, ni un simple intento de ayuda, todos deseaban un final feliz, pero ninguno acudió en su ayuda. Nadie excepto el mismo niño, el cual agarró el cañón con su pequeña mano y seguidamente se levantó. El soldado le ordenaba a voz de grito que se tumbara en el suelo.
No se sabe cual fué la reacción del niño respecto a esto, pero simplemente el final solo podremos elegirlo nosotros, pues su futuro no es más que nuestro futuro, o quizas el futuro de nuestros hijos.
Comentarios
Revisa algunas repeticiones, como "joven infante", "escombros" y alguna otra.
javier