Terminó su lata de cerveza. No tenía claro cuantas iban ya. La apretó fuerte con la mano derecha intentando dejarla reducida al máximo como siempre se veía en la tele. Algo pudo lograr. La tiró tras de si, rebotando en una pared. Juntó energías para levantarse e ir a buscar otra lata a la mesa cuando María le acercó un pito:
-Toma que me estoy quemando –le dijo aguantando el aire-
Recibió el pito. Sopló fuerte para botar las cenizas. Acomodó la parte de atrás para que el humo saliera libremente y aspiró. Aspiró y aspiró. Fumadas cortas y sucesivas, de esas que queman la garganta. Hizo una mueca de dolor, aguantó y lo pasó al lado. Aguantar. Una ves escucho que el aguantar era una estupidez, era matar las neuronas por falta de oxigenación. No importaba. El sentía que así volaba más y más alto y se perdía en el rincón de una mente dormida en marihuana. Exhaló. Tomar cervezas y fumar marihuana ¿Qué mejor? Nada mejor que estar ahí en esa pieza en esa destartalada cabaña de la playa de Cartagena, sin polera y con su polola y algunos amigos. Todos buscando la misma destrucción y de paso escapar del maldito calor de Santiago en Enero.
-¿Por qué no armai otro amor? No me voló tanto –dijo María-
-Tranquila deja tomarme otra cerveza que estoy cagado de calor –contestó-
Se levantó y sintió la patada en el cráneo: al pararse el alcohol y la marihuana se manifestaron en toda su conciencia. Se mareó y sintió leves ganas de vomitar. Maldito esófago, maldito estómago que pasaban la cuenta de días de distorsión, y de algunos años de vida loca. Entonces llegó. Una sensación en las nalgas de que algo amenazaba con salir. Apretó el trasero, hizo fuerzas sin moverse y logró empujar la mierda para adentro.
-Voy a cagar, ¿Quién me pasa un cigarro?
-Están en la mesa huevón
Cogió un cigarro y fósforos, luego dijo:
-Si alguien quiere mear, que vaya ahora por que voy a dejar la cagada, literalmente
-Anda luego maricón
Caminó por el oscuro pasillo al baño. Imaginó esa escena de Trainspotting donde Renton quería cagar y se topa con un mugriento baño. Este no estaba tan mal, pero no dejaba de ser desagradable. No daba la sensación de suciedad, si no de haber albergado a cientos de culos distintos en muchos años. Cerró la puerta, encendió la luz, levantó la tapa, y apoyo su trasero ahí. Nunca le costaba cagar, quizá debido a que esperaba hasta el último momento para hacerlo. Nada de leer el diario, nada de jugar en el celular, ni sobarse las rodillas. Sentarse, cagar, ¿y que más? Para eso están los baños. Comenzó a hacer fuerzas, cuando escuchó ruido y risas en la pieza donde estaba el infierno de la auto destrucción. Entonces comenzó el odio, ese odio que solo aflora en gloria y majestad con un grave estado de ebriedad, cuando te atreves a decirle a todos lo mal que te caen, cuando te atreves a llamar puta a tu pareja sin que trates de decirlo en tono de broma, cuando te atreves a caminar solo en la oscuridad sin preocuparte del pan, el arriendo, el trabajo, horas, minutos, segundos, y esas cosas. Debían de estar todos drogados, tomando, riéndose quizás de que él estuviera cagando. En otro instante esto le parecería ridículo, ya que todos cagamos ¿no? Pero estaba ebrio, y la marihuana le hacía pensar mucho las cosas, pensar que todos pensaban en el y en sus errores. Entonces el odio crecía. Podía imaginar las caras que ponía cuando pensaba eso. Intento mirarlas pero luego se dio cuenta de lo tonto que era. Entonces se miró la punta de la nariz. Más risas, un grito ahogado. ¿Qué estaría pasando ahí? ¿Estaría María chupando penes por montón? ¿Estaría mostrándoles las nalgas bailando? ¡Puta! ¡Puta de mierda! Ya vas a ver lo que es bueno cuando termine de limpiarme el culo, chupa penes. ¿Por qué pensaba eso? ¿Acaso ella le había sido infiel alguna sola vez? Maldito alcohol, maldito calor, malditos pitos que nunca eran suficientes, maldito país y maldita gente que siempre parecía estorbar más.
Llegaba al máximo punto de éxtasis de odio, ya decidido a escupirle la cara a María por ser una puta y de golpear al que se le cruzara entre ella y la cantidad de golpes que le daría, cuando lo sintió salir. Rápido y ligero. ¡Cloc! Sonó el agua de la taza cuando cayó la mierda en ella. A continuación sonaron algunos entrecortados pedos, que hacían ecos al estar en esa posición. Faltaba mierda, la sentía en alguna parte entre el estómago y el culo. Entonces recurrió al mágico cigarro: con el cagaría y de paso subiría el efecto de la marihuana. Lo encendió, aspiró: relajo. Aspirar y exhalar ese humo lo hizo sentir lo ebrio y volado que estaba. No importaba, después de todo para eso había ido hasta allá: Cartagena, capital turística de Chile para quienes no tienen mucho dinero y quieren unas vacaciones con playa, música, vida nocturna, y melón con vino blanco a la orilla del mar. Puso el cigarro en su boca ya casi consumido, apoyó sus manos en la taza, e hizo fuerzas: ¡Cloc! Sonó la segunda bola de mierda. Relajó el culo, abrió las piernas, y botó la colilla del cigarro al agua. Entonces tomó el papel y se limpió. A la cuarta pasada notó que no paraba de salir la mierda pegada a las nalgas. Prefirió dejarla allí, ya se bañaría después. Tiró la cadena, se subió los calzoncillos y pantalones, y lavó rápidamente sus manos con un jabón que debía llevar años al lado de la llave de agua helada de color azul.
Atravesó nuevamente el pasillo y llegó a la pieza.
-Puta que te demoraste, ya te queríamos llevar un serrucho para que pudieras cortar la mierda.
-Te estábamos esperando, hace otro pito.
Dobló un papel, le puso un poco de marihuana, dobló, lamió, pegó y se lo pasó a María. Siempre se los pasaba a ella, le gustaba verla fumar y saber que de todos los pitos que había ella era la que más fumaría. Si eso no era amor, entonces el nunca llegaría a amar. Se encendió el pito, entonces el sacó una cerveza. La destapó, y bebió un sorbo.
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Creo que va en esta sección no? ojala haga vomitar a más de alguno, saludos!
Comentarios
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El tema no es el tema, el tema es saber contarlo...
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gracias por darte el tiempo de leer, y no será mi única cagada por estos lados jajaja
vale, me presentaré, saludos!
Verbal_Kint
no entendí, pero si has leido, gracias!
No confundas los términos con buenas intenciones,porque desmereces la oportunidad que tienes.
La mierda sirve como nutriente y espero que salga algo bueno de todo ésto.
Espero lo mejor de tí,un abrazo & por favor no me mandes a...:rolleyes:
Quizá sin darme cuenta y sin quererlo puede sonar a "rebeldía adolescente", tengo 20 años y soy punk, vivo en rebeldía (aunque suene cliché)... lástima que no te agrade la agresividad del escrito... mmm desagradable no se, lo respeto pero creo que tu también vas al baño y botas mierda (CREO), pero cada uno lee distintas cosas, y quiere leer distintas cosas...escribo cosas que me suceden como diría el maestro Bukowski, en un 95% verídicas jajaja, y me gusta hacerlo, creo que tengo una vida algo entretenida o loca para la mayoría...
lo de términos y buenas intenciones, soy sincero: no lo entendí!
Un abrazo para ti también compadre, y nos estamos leyendo en el foro... y no te mandare a la mierda jajajajaja!
Si me permites...no creas todo lo que veas en tu maestro singular,aprende y vive desde tu historia, para ser parte de tu identidad.
Pienso que eres único,entonces te valoro como tal;más no pretendo cambiarte a mis términos de conformidad.Las buenas relaciones se asientan y crecen donde comemos verdad?entonces no malogres el paño donde puedes caminar.Un sentido abrazo de hombre a hombre,por encima de lo superficial.
Los escritores vivimos otras vidas, nos cambiamos el nombre.
El personaje puede ser... un preso condenado a muerte y obligado a viajar en carabela al nuevo mundo, o el indio que las vio llegar; el viento que las empuja o la codicia que la hunde en su viaje de vuelta. Crea un personaje y tendrás tu historia.