No se si la mañana
arranco del alma de una estrella
la sonrisa apartada
de alegría falaz
sin callar el rumor
de cientos de callejones
salpicados de plomo y estruendo,
estruendo y sangre,
sangre y miedo,
miedo y más plomo,
interrumpidamente sordo.
Tampoco se si la tristeza
de una tarde seca de otoño
degrada el tono ámbar
hasta convertirlo en rojo
sin saber que muere
cada día un poco la común alma
sin saber si llegara la calma.
Comentarios
Y son muy interesantes los recursos que utilizas.
Bienvenido, no te habia saludado.